13 de agosto de 2016

Los catorce dólares de Edgar Allan Poe (y nadie se acordará de nosotros)

El Cuervo de Edgar Allan Poe se ha convertido en uno de los símbolos de la literatura, pero ¿sabías por cuánto fue comprado y lo que significó para Poe, que afirmaba que este debía ser el poema por el que se le juzgase cuando muriera? // Imagen de dominio público.

No, no lo es. Esta no es la columna del Reto del Juntaletras optimista que estabas buscando (si es que alguien busca esto). Ni siquiera será un texto excesivamente largo: voy a presentaros el quid de la cuestión, os voy a comentar la conclusión a la que he llegado, os dejaré todo abierto para que me digáis qué pensáis y saldré corriendo por la tangente tras deprimiros un poco (más que de costumbre).

Esta semana me ha dado por ver documentales sobre la vida de escritores que me gustan (cada uno tiene sus aficiones, dejadme). Uno de esos programas trataba sobre la vida de Edgar Allan Poe, uno de esos poetas y escritores cuya vida sufrieron la desgracia y la miseria en todas sus formas, desde la pobreza, hasta el odio a su padrastro, el abandono de su padre natural, la muerte de su madre y el fallecimiento de muchas de las mujeres a las que amó, a la vez que malvivía sin un dólar y, si obtenía alguno, se autosaboteaba gastándoselo en bebida. E incluso así, es uno de los mejores escritores de todos los tiempos y su figura se ha consagrado como la de un autor con una vida trágica que influyó su grandioso y oscuro arte. Ligeia sigue ahí, el Gato Negro nos observa, Morella nos espera, El Cuervo grazna sobre el busto de Atenea... Conocida es su vida y su desgracia, donde, por ejemplo, se casó con una prima a la que perdería pocos años después, debido a la tuberculosis y que inspiraría el hermoso poema de Annabel Lee (y aquel reino junto al mar).

Y la cuestión es así de simple: vivimos en un mundo donde autores de bestsellers basados en la moda de la publicidad editorial poseen mansiones y grandes fortunas a cambio de escribir sobre, por ejemplo, relaciones masoquistas (allá cada uno, no entraré a valorarlas), mientras que un escritor como Edgar Allan Poe murió en la calle, con cuarenta años y entre cuyas ventas se incluyeron catorce dólares (¡catorce!) por la venta del poema de El Cuervo.

Catorce dólares.

Nada más.

Por una de las piezas más majestuosas de la literatura. Y ya está.


Si alguien como Edgar Allan Poe acabó en la miseria, no sé por qué luchar por esa esperanza de querer ser reconocido o vivir de esto. No sé por qué deprimirse cuando una editorial me olvida. No sé por qué sentir que morirás como un desgraciado. La vida se confabula a tu alrededor, la historia está ahí, ¿qué te queda? Nunca serás el vendedor de bestsellers, menos el gran escritor maldito, solo eres alguien que junta esas frases perdidas. El gran problema no es el dinero (que también), sino que quizás jamás sabremos que nuestra literatura fue disfrutada por alguien más que no fuéramos nosotros. Eso pasará. Ya le pasó a Poe y a muchos otros grandes autores y eso no va a cambiar. El arte no es amable, la gente lo es menos. Pero, acaso, ¿alguien nos recordará? ¿Cuántos grandes autores quedan para siempre en el olvido?

Jugaremos nuestras cartas y esperaremos que el azar nos acompañe. Rezaremos por tener la fortuna de Stephen King, que empezó en la pobreza y ahora es uno de los autores más reconocidos y con más dinero en sus cuentas. Sacaremos el as de la manga y esperaremos que la partida siga nuestros designios. Y si caemos, caemos como los catorce dólares de Poe, como el abrigo desgastado que llevaba siempre, aguardando que algún día seamos, si quiera, una mera sombra de los talones del Rey Cuervo de la Literatura. No hay nada justo, solo un vacío y cómo se aprecie.

4 comentarios:

  1. El arte es amable, es alma, vida y muerte. Los que no son amables son los comerciantes, eso si. Que por mucho que uno sufra, la literatura y pseudoliteratura se ha convertido en un negocio y se vale por las leyes de oferta y demanda. El arte no.

    El arte expresa y llega a aquellos que están dispuestos a entender el mensaje, por lo que hasta te diría que el arte es mucho mas selectivo todavía.

    Es deprimente que grandes autores hayan muerto en la miseria y que recién hoy su obra valga algo. A mi me gusta pensar que al menos, murieron fieles a ellos mismos. Por no se puso a escribir una comedia a probar suerte, siguió escribiendo en su propio estilo hasta el final, complaciendose, sacándose eso de encima que solo se logra escribiendo. No se si alguien apreciara mis escritos o llegaran a una posteridad. Ojala y perduren, sino, sabré que de todas formas di lo mejor de mi, que creo, es lo que importa, mas hoy en día donde se vende el alma al diablo por una visita de nada. Nos queda eso al menos.

    ¡Un abrazo!

    Bye!

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    1. La lealtad a uno mismo es lo único que puede llegar a quedarnos; sin venderlo, sin sacrificarlo, es ese algo irrenunciable al que hacía referencia el personaje de Valerie del cómic V de Vendetta... Pero, a menudo, esa lealtad no abriga, no alimenta y no permite que muchos autores sigan adelante. Y es una lástima, pero es la desgracia del mercantilismo en el arte.

      Y me temo que el arte no siempre es amable, desde mi punto de vista. Cuando se escribe sobre aquello que nos duele y que nos hace sangrar, nos ayuda, pero no deja de ser dolor, aunque uno que, quizás, merece la pena... Aunque es solo un modo de verlo y entiendo que haya otros.

      Lo que no entiendo es que en este mundo existan grandes autores condenados a permanecer en el olvido mientras estén con vida y otros se deleiten con la fama del bestseller de turno o la moda que toca. Solo espero, y cruzo los dedos, porque ningún genio se le olvide para siempre y su figura se acabe reivindicando, aunque viendo el triste destino que ha acompañado a la obra de autores tristemente olvidados como Sheridan Le Fanu, no sé qué pensar. En el fondo, sí lo entiendo, el mundo es cruel y no se puede cambiar.

      Gracias por el comentario. Saludos.

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  2. ¿Por donde empezar a comentar en una entrada tan rica en contenido?

    Conocía a ese grupo. Parece que lo he subestimado, no los creí capaz de captar la esencia trágica, emocional de ese poema, para lograr esa canción, con un video tan logrado.
    Ironicamente, Poe tuvo la vida trágica tan acorde con el movimiento a que perteneció sin duda, el romanticismo. Tampoco la pasó mejor Lovecraft, uno de sus lectores, que sin embargo no tenía esa temática emocional, no hay esos personajes femeninos en sus obras. Aunque si los hay en otros autores de El Círculo de Lovecraft, como Clark Ashton Smith, como La Sibila Blanca. Personaje de un relato, en que un poeta de un continente perdido se enamora de ella.
    Hay otra poema más sombrío, no otro que El cuervo, en que ni siquiera hay esperanza de un reencuentro en el más allá. Es lo que representa el Nevermore, que repite el cuervo.

    Por suerte, hay autores influenciados por Poe y por Lovecraft, que han tenido mejor suerte.
    Y están quienes hay sabido homenajearlo. Borges dedicó un cuento, que no leí, a la memoria de Lovecraft. Y en Ceremonia secreta, sombrío libro de Marco Denevi, hay una velada alusión a Anabel Lee.

    Que gran entrada.

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    1. Gracias, Demiurgo. Me alegro de que te haya gustado la entrada. Es lo que tiene pasarse una semana viendo documentales sobre escritores y descubriendo cosas como esta.

      Y bueno, Lovecraft, como seguidor de Poe, tampoco tuvo una vida agradable, como bien señalas, y parte de su círculo tampoco. Basta ver la triste historia del creador de Conan para comprenderlo.

      La verdad es que la desgracia parece seguir a algunos escritores y nos hace replantearnos la posibilidad de que los genios mueran sin el reconocimiento que se merecen.

      Muchas gracias por tu comentario, un saludo.

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