20 de junio de 2017

Perderme

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Lo que más me gusta de la fantasía, la ficción y todas esas cosas de las que hablo es que hacen que la vida sea soportable. Sí, tengo gente que me quiere y me apoya (dudar de ello, por mi parte, sería estúpido y egoísta). No quiero morirme. No estoy mal. Ni terriblemente triste. Estoy.

Buscas algo bueno por tu camino y, a veces, caes. Te pierdes en tus miedos, en ese sentimiento de que no vas a ninguna parte y que todo conspira contra ti, en que solo eres un fracaso con algo de suerte que no le corresponde. Qué fraude. Entonces, el hecho de poder encontrar algo de consuelo en las páginas de un libro, un cómic, una película o cualquier cosa me anima a pensar que vendrán momentos mejores... El hecho de escribir es una posibilidad para no pensar demasiado hasta que afrontas otras realidades que te apagan.

A nadie le importa lo que haga o lo que diga. Seguramente tú también estarás solo. ¿Por qué voy a pelear para que alguien me escuche? Ya no puedo y me temo que ni quiero. Mis terrores esperan a la vuelta de la esquina, encogen mi pecho y me hacen temblar. Me he engañado quedándome con cosas buenas y he rehuido todas las malas. Ahora, las malas vienen a mí una detrás de otra, como recuerdos de los que no escapo.

Lo peor de haber pasado por una buena etapa es que sabes que tiene que terminar y, aunque su fin es lo que hace que también sea valiosa (¿qué más daría si todos los días fueran igual de buenos?), siento que un pensamiento que transita por mi cabeza últimamente es real: solo ha sido un momento de luz entre dos oscuridades. Antes, todo era oscuro. He vivido algo de luz. Vuelvo a la oscuridad. Y no quiero. No me di por vencido, he peleado porque la luz aguantase un poco más, pero se desvanece entre gente que miente y odia, gente a la que ayude y ni se acuerda de mí, gente para la que no soy más que una sombra, pero ¿cómo anhelo ser algo más para alguien en comparación que lo que yo mismo sé que soy?

Hoy no es un buen día. Sé que llegarán instantes peores y esto, a su lado, parecerá nada. Ese es mi consuelo, mientras finjo sonrisas, digo que todo va bien y espero que siga adelante cuando el punto y final es inexorable. Siempre lo ha sido. 

Así que espero perderme como si nunca me hubiese encontrado.

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