28 de junio de 2017

Crítica de la película: Ferris Bueller's Day Off (Todo en un día)

Sloane, Cameron y Ferris, tres amigos que se fugan un día de clase. Fuente.
Todos hemos tenido algún amigo en la vida que era la suerte encarnada. En mi caso, recuerdo a mi amigo J (lo llamaré así para evitar posibles acciones judiciales) al que siempre le salía todo bien. No, una cosa, todo. O eso parecía. Por ejemplo, llegó tarde a un examen de Lengua sobre un libro que no había leído. La profesora lo echó de clase y luego, lo dejó entrar. Él respondió a dos preguntas usando el riguroso método del boleo. Una de ellas era: "¿qué rasgo peculiar tenía tal personaje?", él puso a suerte: "una barba" (en realidad, era un bigote). La profesora, que era una santa, dedujo que él se había leído la obra, pero que se enfadó al ser expulsado de clase y de ahí su bajo rendimiento del examen. Lo aprobó. Poco después, pasó otro examen de Historia, con sobresaliente, estudiando una hora antes. A día de hoy, seguramente, ya esté metido en una organización secreta y gobierne el mundo. Por tanto, el personaje de Ferris Bueller no es desconocido para todos.

Ferris Bueller's Day Off (Todo en un día) es la demostración de que una película de los ochenta puede tomar un tema tan tonto como hacer pellas y crear una cinta genial donde, aparte de reírnos y alucinarnos con la fortunade algunos, reflexionamos sobre una etapa tan crucial como la adolescencia y es que el director es John Hughes, autor de otras películas similares como The Breakfast Club.




Esta película sigue las peripecias de tres chavales que se fugan: Ferris, su novia Sloane y su mejor amigo Cameron. Parece una premisa sencilla, pero la suerte y las intenciones de Ferris marcan todo el film, porque él es consciente de que este bien podría ser el último día junto a sus amigos antes del final de curso. El director, por supuesto, se pone en busca y captura hasta un límite insospechado y Ferris podría ser descubierto en cualquier instante, pero no importa, porque los tres amigos tienen la suerte que Ferris contagia.

Tenemos grandes dosis de humor, pura comedia con un Matthew Broderick carismático, pero también se medita en torno a temas importantes como la vida, cómo debemos aprovecharlas, e incluso una crítica a las aburridas clases del instituto. No me digan que con el superproyecto que hace Ferris para fugarse (casas casi robotizadas, coartadas, programaciones y demás) no se merecía aprobar varias de esas asignaturas que sus profesores le obligaban a escupir en uno de esos aprendizajes bulimicos de aprender de todo para luego vomitarlo. Ahí tenemos una crítica al sistema escolar y una defensa de la vida intensa.

La potra de Ferris Bueller llega a ser tan grande que hay un momento al principio de la película en que no le hubiera venido mal que hubiera aparecido alguien que le rompiese las piernas. No, ahora en serio. Al principio, Ferris cae bastante mal (al menos, en mi caso, porque yo soy lo contrario): es gracioso, egoísta, caprichoso..., pero llega un momento en que la caricatura y la hipérbole es tan grande que uno lo acepta todo, se lo pasa bien y se quita el sombrero ante este personaje icónico de los años '80, al que se han rendido varias parodias en series como Padre de Familia o en la escena tras los créditos de Deadpool. Y hablando de mutantes, ya que estamos, ¿recordáis a Longshot y su buena suerte? Ferris bien podría ser una "adaptación".

Hablando de locuras, también existe una interesante teoría de los fans que mezcla esta película con El Club de la Lucha. Según esta historia de los aficionados, Ferris Bueller no existe, sino que es una doble personalidad de Cameron, algo así como su Tyler Durden y lo interesante es que han encontrado pistas para justificar todo esto. Siempre me han fascinado este tipo de leyendas urbanas así que imaginad cuánto en una cinta tan exagerada y entretenida como esta.

En definitiva, Ferris Bueller's Day Off (Todo en un día) es una simpática película ochentera en la que John Hughes volvió a demostrar que era capaz de hacer una película sobre adolescentes sin sacrificar gran parte de una gracia y audacia que este tipo de cine hoy parece haber perdido.

Un importante lema para la vida, ¿no crees? Fuente.

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