3 de junio de 2017

Crítica de la película "Logan", el adiós de Wolverine

Su tiempo ha llegado. Fuente.
Ha terminado. O eso parece. El ciclo de Hugh Jackman como Wolverine (o Lobezno) ya ha concluido tras unos diecisiete años donde se ha convertido en la imagen más conocida de los X-Men en el cine. Como bien sabemos, Wolverine ha robado el protagonismo de cada una de las películas que ha realizado la Fox, salvando quizás el simpático guiño de X-Men: First Class (Primera Generación) y perdiéndose en la execrable X-Men. Apocalipsis.

Desde aquel Wolverine que conocimos junto a Rogue (Pícara) en X-Men, el mundo del celuloide ha convertido al actor Hugh Jackman en todo un emblema. Mientras que muchos de los castings de la franquicia han resultado ser bastante discutibles, pocos han levantado la voz contra el actor australiano que supo darle carisma a un personaje que lo necesitaba para ser llevado al cine tal y como se merecía. Puede que algunos afirmen que sigue siendo muy alto y demasiado apuesto para nuestro mutante canadiense, pero, tal y como está la franquicia, Jackman ha sido una de las pocas cosas buenas que ha habido. ¿Sobrexplotado? Sí. ¿Reivindicable? También.

Fruto seguramente de ya no saber qué contar y que el actor quería separarse del personaje, este año hemos visto el film crepuscular de Wolverine con la cinta Logan de James Mangold. Tras dos insufribles películas en solitario, el actor dice adiós al personaje que le dio la fama a lo largo de algo más de dos horas de un film que, por suerte y pese a algunos fallos, es lo mejor que ha tenido esta serie en años, seguramente solo en disputa con Primera Generación, la irreverente Deadpool o la nostalgia que acompaña a un film que ha envejecido como X2.


El viejo Logan


Muy libremente basada en la estupenda El Viejo Logan de Mark Millar y Steve McNiven (sí, me gusta ese cómic), tenemos a un Logan viviendo sus últimos días lejos del esplendor con el que lo hemos conocido en otros tiempos. Ya no tenemos grandes combates, sino cruentas peleas donde todos reciben golpes y heridas. Ya no tenemos el factor de curación que venía e iba cuando mejor creían los guionistas que funcionaban. Ya no tenemos los trajes de cuero como alternativa al spandex amarillo. Ya no tenemos muchas cosas que la franquicia dio y, en muchos puntos, se agradece. Sí tenemos un estilo más cercano al Daredevil de Netflix, por ejemplo.

Puede que algún nostálgico del cómic de Millar eche de menos un poco más del estilo de Mad Max (y más después de la grandiosa Furia en la carretera), aunque sigue habiendo un toque. No podemos alucinar con la mitología devastada, con el martillo de Thor caído o con los viejos cultos a los superhéroes, con Cráneo Rojo como presidente de los Estados Unidos, pero Logan no es una mala película y además añade algunos detalles interesantes a este imaginario.

Si bien era partidario de que fuera más similar a Sin Perdón (y esta cinta tiene mucho de película del oeste, solo hay que ver los exagerados guiños a Shane: Raíces profundas), que Logan no sacase las garras hasta que no quedase otro remedio. Al menos la calificación para adultos ha permitido un par de sangrientas imágenes que me recuerdan a aquellos debates estériles sobre si Wolverine usaría algún tipo de superpoder para matar con cuchillas y nunca ensangrentarse en las otras películas.

Logan a punto de hacer lo que mejor sabe hacer. Fuente.

La caída del antihéroe


James Mangold escribe y dirige. Se nota un sello hasta cierto punto más propio, aunque ya se había encargado de Lobezno. Inmortal, una cinta donde se llegaba a notar que llegó en el último momento y no pudo reconvertirla en lo que él quería, teniendo que lidiar, además con un Silver Samurai que no pegaba ni con cola con el resto de la película.

Logan tiene que cargar con su presente, su pasado representado por un Xavier débil y anciano, y con el futuro, su propia hija, Laura, un arma que debería tener una posibilidad de escapar de toda la masacre y la barbarie que Logan trae al mundo, igual que los viejos vaqueros del salvaje oeste.

Puede que sea la única película de X-Men donde he agradecido que no sea una cinta de superhéroes. Si bien toda la franquicia ha intentado rehuir en muchas ocasiones los cómics de los que procedía y Singer nunca supo cómo volver a ellos tras la lección que planteó el gran Matthew Vaughn, aquí no hacen falta grandes luces, explosiones ni ciencia ficción. Aquí los héroes ya no pueden salvarse a sí mismos. El mensaje de esperanza del multiverso del cómic, no obstante, se queda en ese bonito homenaje, con esos tebeos que protege Laura durante toda la película, como si fueran la ilusión que representa para muchos lectores. Logan niega su pasado heroico, jamás ha sido ese tipo con un pijama amarillo, pero, por dentro, es un héroe. Sin embargo, Logan no puede negar para siempre lo que es.

Las interpretaciones son muy acertadas en la película. Hugh Jackman se marca su mejor interpretación como Logan y se nota el amor que el actor siente por un personaje que ha propulsado su carrera. Patrick Stewart lo borda como un conmovedor Charles Xavier que lo ha perdido todo, que necesita medicarse para no matar aquel sueño que luchó por crear. Sobre Laura, la hija de Logan, se roba toda la película, aunque se pase más de la mitad en silencio. Una mirada y un par de gruñidos ya hacen de ella una digna heredera de Logan y cuando comienza a hablar, con su voz infantil, como si fuera una adulta que ha visto la sangre y la muerte, ya nos quedamos encandilados con este personaje que bien podría hacer buenas migas con con Eleven de Stranger Things.

En este punto, el X-24, el doctor Rice y su sirviente Pierce, el pobre Caliban, los villanos de turno, aunque no me parecen dignos de una batalla colosal, sí son algo más honrados y hay cierta justicia poética en que Logan se enfrente a una versión bestial de sí mismo, de todo lo malo que ha sido, de lo que podría haber sido si no hubiera intentado ser un buen hombre y Xavier no le hubiese dado una oportunidad. Queda cuestionarse si no hubiera sido más poético recoger de nuevo a Dientes de Sable y hacerlo bien de una vez por todas (aunque el corte de pelo de X-24 bien traiga a la cabeza de más de uno al adversario por antonomasia de nuestro antihéroe favorito). 
Se puede ser guay, pero no tan guay como LauraFuente.

Elegía


Los efectos especiales se mantienen al mínimo, por suerte, y la música de Marco Beltrami acompaña sin caer en las grandilocuencias del género, cosa que se agradece, porque esta cinta tiene más de película del oeste que de superhéroes, creando un híbrido más que decente. Repito que no creo que estemos ante una película de superhéroes y ni falta que nos hace.

Pese a todo, Logan, como film, también tiene algunos problemas, como la repetición de parte de la trama de X-Men Orígenes: Wolverine, donde teníamos a una versión malvada de Wolverine, un proyecto militar, niños mutantes usados como armas, una huida..., pese a que aquí está mejor hecho. Y otro problema es el ritmo que, aunque pausado (cosa oportuna), llega a resultar en algunas partes irregular y extenso, aunque sin resultar del todo destructivo.

La apuesta por este mensaje más oscuro de Logan será comprensible para todos aquellos que hemos crecido con la franquicia o hemos disfrutado de los cómics. Puede que los más jóvenes no entiendan cómo la vida a mellado el adamantium de este héroe que dormirá no bajo una cruz, sino bajo la x de X-Men. La desconstrucción no suele ser bien vista por todos.

A modo de epílogo, podemos cuestionarnos si toda la focalización sobre Logan ha sido oportuna. Ya en los cómics o la serie de animación de los noventa había ocurrido: Logan era el protagonista absoluto. Sin embargo, para muchos nostálgicos, los X-Men siempre fue una historia coral con personajes sumamente interesantes. A lo largo de los años, Fox ha intentado avivar a otros personajes, pero siempre cae en el repetitivo conflicto entre Xavier, Magneto y Mística y, aunque lo intente, no desarrolla bien a Jean Grey o Cíclope... o no como debería (ahí se nota gran parte de los problemas de Apocalipsis). Con gente algo más sensata o una época más arriesgada, seguramente, un Kevin Feige hubiera apostado por dar protagonismo a más personajes, así no se cuestionaría la idea de más películas o cintas donde los protagonistas sean otros más allá de Logan. Ahora, Fox lo intentará con dos nuevas cintas sobre los mutantes y donde no aparecerá Wolverine; me lo creeré cuando lo vea.

En definitiva, quedándonos con lo bueno, Logan es como una buena canción de Johnny Cash: conmovedora, oscura y poderosa. Es una digna despedida del mutante favorito de muchos. Puede que no siempre haya tenido las mejores historias, pero siempre ha aportado fuerza a un personaje que lo irradiaba desde aquellas viñetas donde nació como un tipo duro y ha muerto cientos de veces, pero pocas como un noble héroe crepuscular como en este caso. Hasta siempre, viejo Logan.

Adiós a Logan. Fuente.

6 comentarios:

  1. Orient (a través de RRSS)3 de junio de 2017, 12:48

    De todas las pelis de X-Men, me quedo con esta sin dudarlo.

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    Respuestas
    1. Actualmente me quedo con Logan, Deadpool y Primera Generación si soy generoso, así que estamos de acuerdo. 😁

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    2. Orient (a través de RRSS)4 de junio de 2017, 11:58

      A Primera generación le tengo el segundo lugar. Deadpool me gusto pero no me dio esa sensación de necesitar más.

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    3. Yo igual con Deadpool por mucho que todo el mundo esté hypeado... Quizás lo único ver a Cable. 😁

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  2. Es una de las películas más logradas de los X-Men. Obviamente, mejor que las películas solista de Wolverine. Y mejor que algunas películas de los mutantes en conjunto.
    Hugh Jackman ha sabido interpretar al personaje, tanto que es dificil imaginar a otro. Lo que habrá que hacer. En esta película, es la mejor actuación que ha hecho. Curiosamente para la versión decadente.
    Es interesante que hayan hecho una versión libre de El viejo Logan. Es mejor que esa historieta.

    Hay una alusión a los westerns, tanto que se incluye una película. Que comenta Xavier.

    Y X-23 es un hallazgo, me refiero especificamente a Laura, algo parecido a una hija.
    Y otro hallazgo, la inclusión de las historietas.

    Un hallazgo.

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    Respuestas
    1. Disfruté más del Viejo Logan porque le guardo más cariño, pero no deja de ser una buena película y la cinta cuyo final vemos es Shane, la comento en la crítica.

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