2 de abril de 2016

El Reto del Juntaletras: ¿Cómo crear personajes para una novela?

¿Cómo podemos crear? Fuente.

Esto es un auténtico reto: ¿cómo crear personajes para una novela? Dándole forma a las ideas de tu cabeza. ¿Y cómo se hace eso? Es uno de los puntos más complicados de explicar y, a veces, de hacer, aunque, en otras ocasiones, más que crear, sintamos que estamos descubriendo a esos personajes, encontrándolos y haciéndoles emerger como si siempre hubieran estado ahí.

Crear personajes para una obra literaria da para escribir no solo una entrada de blog sino un libro o varios sobre lo que yo considero uno de los procedimientos más arduos, necesarios, divertidos y exasperantes de la literatura. 

Aquí encontraréis un par de apuntes, pero, sobre todo, encontraréis la forma según la cual yo creo a mis personajes en novelas como Hollow Hallows.


Los personajes son importantes


El héroe de las mil caras
de Joseph Campbell.
Fuente.
Lo primero que nada: considero que las tramas son importantes, pero más aún son los personajes. Me lo dijo una vez un amigo y estoy de acuerdo. Las mejores historias suelen ser aquellas que tienen los mejores personajes. Casi todos los relatos forman parte de un gran monomito, más o menos cercano a aquel del que hablan mitólogos como Joseph Campbell en El héroe de las mil caras. Es lo que hace que historias como El Señor de los Anillos, Star Wars, Harry Potter, Matrix y tantas otras tengan componentes similares. Entonces, si casi todo lo que contamos viene de una sola historia, ¿por qué seguimos contándolas? Porque las historias se readaptan a los tiempos, cada contador es distinto y los personajes se transforman.

Una explicación simple de la crucialidad de los personajes está en que son ellos los que consiguen que obras que no nos llaman, nos encanten. Por ejemplo, ¿me gustaría ver una serie sobre un tipo que fabrica metanfetaminas? No es mi tema, pero basta ver el episodio de Breaking Bad y conocer a personajes como Walter White, Jesse Pinkman y compañía para seguir viendo. Esto también funciona a la inversa: hay docenas de novelas de fantasía que deberían llamarme por todos los elementos que contienen, pero, al final, me llaman tan poco la atención sus personajes que las ignoro (creo que es una de las grandes lacras de la fantasía épica, por cierto).

La evolución de Walter White en Breaking Bad, todo un ejemplo. Fuente.

¿Necesitamos personajes? El arco del personaje


Claro. Los necesitamos. A ver, algunos pensaréis que soy muy tajante y me diréis que podríais describir la historia de un paisaje o una roca, pero entonces, siento decir que seguramente ese paisaje o la roca sean personajes. Es así. En las historias debe haber acción. Y no, no me refiero a coches explotando o robots gigantes (que también, maldita sea), sino que me refiero a que pasen cosas. Los personajes, ya sean entes pasivos o activos, tienen que sufrir con esas acciones y tienen que convertirse. Es lo que se conoce como arco de evolución o un arco del personaje (y no, no me refiero a Ojo de Halcón, Legolas ni Katniss… No al arco de ese tipo, al menos).

Nos gustan los personajes que son complejos muchas veces. Sí, sé que hay ocasiones en que los personajes son planos, pero siempre se pueden encontrar dobles lecturas. La literatura para mí no es un arte de términos absolutos, es arte, es libertad y todo es posible. Aún así, considero que muchas veces nos gusta la complejidad. Algunos aseguran que también la credibilidad y se refieren a lo que sienten, aquello con lo que empatizamos, aunque confieso que, a veces, también nos gusta lo irreal de personajes como James Bond, capaces de hacer lo increíble con una facilidad que asusta. Creo que peor es cuando creamos un mundo medieval, por ejemplo, todo muy histórico y rígido y, de pronto, metemos a un personaje supermorderno, con ideas progresistas avanzadísimas que no pegan… Ahí, se nota.

Sin un buen arco de evolución, los personajes no nos llaman. Los lectores somos gente horrible que quiere que a esos simulacros de vida les pasen cosas. No queremos que Jon Snow sea el chaval inocente que se une a la Guardia de la Noche durante varios libros, queremos que evolucione y cambie ("mata al niño", le dijo el maestro Aemon). No queremos que Harry sea siempre el huérfano desdichado, queremos que haga frente a la muerte. No queremos que Julia de The Magicians sea siempre una chica apocada, queremos que se enganche a la magia y, al final, quiera salvarnos. ¿Lo entendéis? Los grandes personajes evolucionan y cuanto más interesante es el arco de evolución, mejores son personajes como, por ejemplo, Gollum de El Señor de los Anillos o Roland de La Torre Oscura.

Es importante que tus personajes tengan objetivos y motivaciones, que tenga algo que los impulse. Este personaje quiere esto (recuperar el arca de la alianza), el otro quiere lo contrario (hacerse con el arca para esclavizar al mundo)… Ahí tenemos al protagonista (Indiana Jones) y el antagonista (los malos malosos nazis), por ejemplo. Si no quieren nada, son sujetos que no terminan de ofrecer lo que deberían, aunque siempre haya excepciones y dependa de las situaciones (pensad en Gregor Samsa, él sufre la maldición de despertar un día convertido en un insecto, le pasa esa acción e intenta afrontarla aunque ya el destino baraja contra él).




La evolución de Anakin Skywalker, otro ejemplo. Fuente.

¿Qué necesito saber de mis personajes?


Y aquí vengo yo y una de mis tonterías: no me gusta planificar en demasía por un simple motivo: me spoileo mi propia historia. Sonará estúpido, pero siento la dualidad de creador y lector. Por un lado, quiero disfrutar creando y, por otro, como lector, quiero sorprenderme mientras leo lo que escribo y sigo escribiendo. Esto hace que siga los esquemas poco e improvise mucho… Y esto se traslada a los personajes.

En Internet, encontraréis una serie interesante de procedimientos para descubrir a tus personajes. Hay muchos autores que tienden a hacer fichas con datos y datos. Estos juntaletras se sientan delante de sus personajes y empiezan a hacerles preguntas cual periodista o policía malo de los interrogatorios:

  • ¿Cómo te llamas?
  • ¿Qué edad tienes?
  • ¿De qué color es exactamente tu pelo?
  • ¿Qué traumas tienes?
  • ¿Tienes algún defecto físico?
  • ¿Cuánto mides? Oye, y si no es indiscreción, ¿cuánto pesas?
  • ¿De qué color es tu piel?
  • ¿Tienes hermanos?
  • ¿Tienes amigos? (Yo no cuento).
  • ¿Tienes hijos?
  • ¿Cuál es tu trabajo?
  • ¿Qué te ha traído hasta aquí?
  • ¿Me prestas cinco pavos?

Es un buen método y suele ser el que más se recomienda, por lo que veo en Internet. Una vez lo usé: la famosa técnica de las cien horribles preguntas y se las hice a mis cinco personajes principales y obtuve quinientas respuestas de unos tipos que surgieron de la nada. Fue interesante, pero mi problema es que, cuando empecé a escribir sobre ellos, sentía que los conocía tanto que ya no me interesaba. No terminé esa historia.

¿Cómo crear un personaje para una novela? Fuente.

Un par de consejos para crear personajes.
Fuente.
De aquí nacen ideas como hacer mapas de los personajes. ¿Sabes esas pelis donde un tipo investiga sobre otros y empieza a pegar recortes y va uniendo con cuerda a unos y otros según se crucen o se relacionen? Pues así con tus personajes de ficción. Genial.

Y siempre teniendo en cuenta la importancia de saber quiénes son, aunque todos queramos que tarde o temprano nos sorprendan. Si te asombra un personaje a ti, su creador; imagina a un lector.

Entonces, ¿qué? ¿Voy a lo loco cuando creo personajes? Recordad esta entrada sobre escritores brújula y mapa. No, antes de crear a un personaje, suelo pensar en la historia y en lo que sucederá. Pongamos que la historia va sobre un mundo posapocalíptico donde la gente se alimenta de gasolina. Pues me surgen ya personajes: el héroe que protege a su hijo enfermo que necesita un poco de gasolina 95, el villano con sus secuaces motorizados que van detrás de él para robarle la gasolina, un tipo que se encuentran por el camino que es un esclavista… ¡Ideas! 

Y pronto empiezan a tomar voz y yo intento reflejarlo brevemente. Les busco un nombre (cuyo significado suele encajar con ellos), digo su edad, escribo un poco sobre ellos y empiezo a excavar, añadiendo cosas que me gustan. Muchas veces mis personajes vienen de mi imaginación, otras lecturas, películas, mi guía visual… Y algunos reconozco que no sé de dónde vienen. Por ejemplo, en mi cabeza, veo a Dawn Hownland de Hollow Hallows perfectamente y no sé si he visto a esa chica antes.

Sobre M is for Magic, la mayoría de los personajes cambian, pero tengo una imagen sobre ellos. Sé de dónde han surgido algunos (tipos de personajes, formas de ser, circunstancias...). Me veo a todos ellos ante mí cada vez que me dispongo a escribir y eso es genial. ¿Os ha pasado alguna vez?

Decir también que hay muchos autores que dibujan a sus personajes, buscan fotos de actores o crean mediante sistemas online a los personajes, como si fueran personajes de rol.

Motivaciones para personajes. Fuente.

¿Y de dónde saco cosas interesantes para mis personajes?


Me gusta variar y cambiar cosas. Uno de los puntos fuertes de acabar tus novelas es que sabes qué no debes repetir y qué cosa nueva puedes incorporar. Eso me ha pasado entre Hollow Hallows y M is for Magic, los personajes de ambas son diferentes y, quizás, el único punto es común es que yo los escribo.

Como os conté en su día, soy partidario de la diversidad en las obras. Me gusta huir de los estereotipos y me gusta darle carisma a mis personajes. La diversidad es buena, la que no es forzada por índices de mercado, sino por las ganas del autor, la que sí me permite que haya personajes diferentes y variados. Por ejemplo, un personaje mudo. Hay pocos en la literatura. ¿Por qué no incorporar uno? Algunos pensaréis que es un reto, a mí me gustan los desafíos y permiten que los lectores obtengan algo distinto.

Hacer personajes diferentes suele ser mi lema, es lo que en parte añade cosas interesantes a los personajes. Acaso, Glokta de La voz de las espadas de Joe Abercrombie, ¿no es la cojera y su desfiguración lo que hacen que el personaje sea tan importante e inolvidable? ¿No son los tics de maníaco de Sherlock Holmes lo que lo convierten en un personaje increíble? ¿Y qué me decís de Batman y su tormento? ¡Personajes!

La versión en cómic de Glokta de La voz de las espadas de Joe Abercrombie. Fuente
Así que si queréis obtener cuestiones interesantes para vuestros personajes os recomendaría:

  • Salir fuera y observar.
  • Inventa sus vidas: esta actividad recuerdo que la hacía mucho cuando esperaba en la estación de guaguas (o autobuses). Me quedaba mirando a la gente un instante y me inventaba sus historias. Encontraba luego en ellas inspiración para seguir escribiendo. Un poco raro, ¿no? Pero más frecuente de lo que creéis, os lo aseguro.
  • Pensar en tus personajes favoritos y por qué lo son.
  • Anotar tics o rasgos que te gusten en personajes que lees o ves en la ficción.
Una anotación: muchos cuando empezamos a escribir, camuflamos a personas reales en nuestras historias. Vaya, qué reto y qué fácil es que nos demanden por eso. Creo que es interesante cuando estás empezando a escribir. Al fin y al cabo, ¡la otra es una persona real y puedes sacar todo de ella mientras escribes! Sabes cómo habla, cómo se mueve, qué diría… Y puedes inventar algunos detalles más allá de su nuevo nombre. Es como crear un universo alternativo donde esa persona está a tu merced (plan maligno). Opino que se aprende mucho con la gente que nos rodea al incorporarla en una historia… Pero no es divertido hacerlo siempre, tendemos a repetirnos y podríamos acabar tronados como los protagonistas de En la casa. Pienso que, si bien siempre hay algo real en nuestros personajes, también es necesario que inventemos y que, algunas veces, los personajes vengan de la nada.


Más o menos, así. Fuente.

¿Cómo sé si mi personaje es bueno o no?


Ya he comentado el tema del arco de evolución y la necesidad de que al personaje le pasen cosas. Creo que destacaría el tema de la transformación y el hecho de hacer sufrir a tu personaje, que se transforme, que no lo tengas entre algodones. Que sufra, por mucho que lo adores.

Añadiría la importancia de que el personaje tenga una función en la obra y que no sea un esclavo del guion. Es decir, que no vaya de un lugar a otro porque tú lo necesites, sino que sea natural. Considero que las grandes obras son aquellas donde los personajes hacen lo que hacen sin que el lector piense que es porque el escritor los obliga. ¿A qué el tema de la ruptura de la Comunidad del Anillo parece natural? ¿Habéis pensado qué hubiera pasado si no hubiese sucedido? La mayoría de los hechos no hubiesen pasado y el Anillo no se habría destruido, pero Tolkien lo cuenta de un modo en que parece algo normal. Nunca notamos su mano. Y lo agradecemos.

Por tanto, sé que los personajes son buenos cuando hacen cosas y cuando siento que hablan solos, que los conozco de toda la vida y existe esa magia. Lo noto cuando me voy a la cama y noto que me hablan impulsándome a seguir escribiendo la próxima escena. Lo noto cuando me sorprenden revelándome un secreto que desconocía. Lo sé cuando ellos toman su camino. Y les dejo porque sé que entonces están vivos.

Gollum, según Alan Lee. Fuente.
Tengo un truco más sobre cómo crear personajes, pero es un truco que hasta ahora no he leído en ninguna parte y lo tomo como propio, por lo que, por ahora, me lo guardo. Algún día, imagino que lo desvelaré. Solo tendréis que decirme dos palabras: “tablas” y “personajes”. Si es el momento adecuado, lo contaré. Sé que suena un poco extraño, bastante (¿cómo decirlo?) supersticioso, pero es un sistema que me funciona tan bien que (por ahora) me lo guardaré. Lo siento. Cada uno tenemos nuestros trucos, ¿no?

En definitiva, esta ha sido una de esas entradas que pienso que serán una odisea escribir hasta que empiezo a escribirlas y voy soltando todo. Luego, queda ordenar, pero es un asunto, sin duda, apasionante.


Y hasta aquí algunos apuntes sobre cómo crear personajes. ¿Qué os ha parecido? ¿Estáis de acuerdo o no? ¿Vosotros qué pensáis? ¿Cómo creáis a vuestros personajes?

8 comentarios:

  1. Felipe (a través de las RRSS)2 de abril de 2016, 12:21

    Mi yo juntaletras te agradece a millones esta entrada, Carlos Emoticón wink. Da para varias relecturas y la próxima tomo notas.

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    1. Muchísimas gracias a ti, Felipe. Me alegro de que te haya gustado. Ya voy apuntando algunas cosas para las próximas entradas, a ver si encuentro algunos temas interesantes. ¡Gracias!

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  2. Tengo preguntas para hacerme y para compartir. Y respuestas cambiantes, tanto que las plantearé no tan ordenadas.

    ¿Los personajes hacen a la situación, al ambiente de la historia o es la historia que hace surgir a los personajes? Y creo que eso depende de la historia, del autor. Spiderman, Batman hacen pensar en grandes ciudades con edificios altos. Tal vez incluyendo barrios marginales. Lo cual puede acentuarse en Daredevil.

    Y en taller de historieta, que acabo de recomenzar, se plantean esos detalles. Los mejores personajes son aquellos con los que se encuentra alguna identificación. Cuya historia genere cierta justificación de sus actos. El pasado trágico de Batman hace que se justifique la forma en que trata a los villanos, golpeandolos para sacarle información.

    El profesor nos está explicando lo de sinopsis, linea argumental y argumento. Me está costando entender la diferencia. O no olvidarla.

    La identificación puede estar en un comienzo humilde del personaje, como el de Luke Skywalker en Episodio 4 Una nueva esperanza. O del protagonista de Time Bandist, de Terry Gilliam.

    Y ahora donde cometo lo de citarme como ejemplo. Tengo en mi blog historias sobre Duality, una mujer felina, con origen trágico. Surgió como un relato para participar en Este jueves, un relato. Surgió como una mujer felina más, con habilidades para robar, anulando sistemas de seguridad, como Catwoman o Black Cat.
    Luego su relación con un historietista, llamado El Historietista, para quien posa como modelo. Y a quien le cuenta sus historias, para ser convertidas en historieta. Luego la mujer felina es capaz de destruir unos chantajes a gente influyente, para imponer un código regular de contenidos en las historieta.
    Una seguidora del blog y juntaletras, me regaló una historia en que aparece un hermano perdido. Y la historia trágica del asesinato de sus padres, y la adopción separada.

    Ahí agregué la historia de una sociedad secreta, para dominar los secretos del Plano Onírico. Un ser extraño que es el padre de la mujer felina, que luego se llamó Duality, un talismán que permite ver la mejor opción posible, la condición de mujer fatal de la madre, viajes en el tiempo, una pareja de ayudante de El Historietista. Y vaya saber que pasará en el próximo capítulo. Y esa saga tiene adhesión, sus seguidores.
    No es que me entusiasme la autorreferencia, pero me pareció un buen ejemplo.

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    1. Allá vamos con las respuestas, espero no irme mucho por las ramas:

      1. Depende de las historias. Principalmente, necesito saber de qué voy a hablar para poner a unos personajes para hablar, moverse y formularse dentro de ese tema. No obstante, hay personajes que surgen antes que la propia situación o junto a ella. Pongamos el caso de Saw: tienes a un asesino con un modus operandi retorcido, necesitas unas víctimas aparte de solo la situación o el hecho. Así que, como muchas cosas en el arte, depende.

      Sobre Spider-Man, lo tendría complicado sin edificios por donde columpiarse, así que necesita Nueva York y similares.
      En cuanto a Batman, es un personaje atormentado y oscuro. Gracias a autores como Anton Furst, siempre imaginaremos Gotham como una ciudad siniestra que puede albergar a Batman, pero también a monstruos como el Jóker.
      Considero que, en muchas ocasiones, está muy bien vincular el personaje al entorno y viceversa.

      2. Necesitamos conectar con los personajes. No sé si lo habréis dado en el taller… Pero hasta el Doctor Manhattan, un personaje tan alejado de la humanidad, refleja algo de nosotros mismos, nuestros dilemas, nuestros miedos…

      3. Nunca me he obsesionado con términos como sinopsis, línea argumental, argumento, tratamiento del guion y similares. Siempre he preferido contar mi historia sin preocuparme de los términos. Así que cuenta tu historia y ya está.

      4. En cuanto a tu autorreferencia, no te preocupes. Está bien como ejemplo de que los personajes crecen incluso cuando no lo esperamos, desde un relato hasta una serie de estos y mucho más. Así que ánimo con esa historia y a seguir narrando aventuras de ese personaje tan complejo.

      Muchas gracias por tu comentario, ¡saludos!

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  3. Creo que los personajes no son necesariamente lo más importante en una historia, depende del tipo de historia; cuando me interesa desarollar la historia pero no pienso en los personajes entonces termino haciendo un relato corto, pero cuando desarollo personajes, la cosa se alarga (aunque en mi caso no mucho, xD).

    No estoy de acuerdo con el monomito; hay diversas historias similares entre sí, pero hay muchas cosas diferentes como para pensar en una historia base de la que viene casi cualquier otro; tampoco estoy de acuerdo con cosas como "ya sé ha inventado todo", no me lo creo;
    vale que yo no soy original (y cuando pienso que sí luego encuentro alguien que se me ha adelantado), pero seguro que hay cosas que o no se han hecho o se hacen poco.

    Yo también me he planteado escribir de alguien mudo, XD, y sobre mudos, no sólo no se me ocurre ninguno que haya leído en un libro, es que en otros medios tampoco se me ocurre gran cosa. El único que me viene a la mente es Harpo Marx, pero ya (bueno, tengo mala memoria, eso influye).

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    1. Para mí lo importante son los personajes, pero entiendo que haya gente que prefiera las historias... Personalmente, hay historias que sin buenos personajes, a mí, no me llaman. Es como que te cuenten un chiste: puede tener gracia la historia, pero lo bueno es también el personaje y su caracterización, forma de ser, forma de hablar... En definitiva, cosas mías.

      Sobre el monomito y demás, creo que si se ha hecho poco, ya quiere decir que se ha hecho. Y sobre lo que no... Me temo que si nos fijamos en el esqueleto de las historias, muchas están ya contadas. Somos muchas personas contando historias. Puede que haya algún elemento cambiante, pero al final del camino, solo queda una estructura básica... Pero vaya, cada uno es libre de opinar lo que quiera, que eso es lo divertido.

      Link, de Zelda, para mí era mudo. Sé que no es así, pero con lo callado que era, yo adoraba esa idea de que fuera diferente también en ese aspecto. No es la primera vez que me invento cosas sobre cosas ya inventadas.

      ¡Gracias por el comentario!

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  4. Es curioso, yo al principio era seguidora de la secta del mapa, mas con los relatos me he pasado a la brújula (como ya sabes me he propuesto dedicarle unos meses únicamente a la ficción corta) No sé qué pasará cuando vuelva a las novelas :P

    En cuanto a personajes reales solo lo he hecho una vez y ha sido a modo de homenaje: a mi padre. Lo metí en la segunda edición de ¿Qué ha sido eso? Compendio del terror, en un relato que titulé En el pinar. Lo acontecido por supuesto pertenece solo al ámbito de la ficción, aunque fue muy divertido tratar de imaginar cómo reaccionaría él ante un error sobrenatural de semejante calibre. Este doble de papel conservó todos sus atributos.

    Al releer mis primeras novelas sí que se aprecian algún que otro rasgo de personas cercanas a mí, pinceladas por ahí, poco más.

    En la casa me gustó mucho, esa obsesión de los dos escritores, la ficción como una droga, una adicción de la que no parece posible escapar y que no abandonan incluso cuando ésta amenaza con destruirlos.

    Mmm… ¿un método misterioso de creación de personajes? Admítelo, tú lo que haces es ofrecerle sacrificios a los dioses primigenios ;)

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    1. Las sectas literarias y las manías son terribles. Yo tengo la horrible manía de la simetría, por ejemplo, y es culpa de Alan Moore. Ahora, yo también me estoy parando a pensar y digo: "¿hago esto por convicción o por comodidad? ¿Me lo pienso más...?". A ver qué sale.

      Genial lo que me cuentas de tu padre... Seguro que es un relato fantástico. A ver si algún día lo subes a la web para leerlo. :) Al respecto, Neil Gaiman contaba que en El océano al final del camino incluyó muchas cosas personales (y otras se las inventó). Una de sus hermanas lo entendió y dijo: "incluiste tal cosa, aunque cambiaste esto". La otra hermana se indignó y le dijo: "eso no fue así". Y él dijo: "claro que no lo fue. Nuestro padre no tuvo una aventura con un ser de otra dimensión". Fue muy gracioso escuchárselo contar. Creo que aparece en la entrevista de Página2, el programa de La2 de libros. Creo que está en Youtube. Muy recomendable.

      En cuanto a las primeras novelas... Voy a confesar una cosa y quizás me denuncien, xD... Pero La Historia, esa novela de tres mil páginas que incluye vampiros, licántropos... En realidad eran las aventuras y desventuras de mi grupo de amigos en el instituto. He prometido que algún día verá la luz, pero ya la he reescrito tantas veces que los personajes no se parecen en nada a aquellos en los que se basan. Y, además, cambie los nombres. Cosas que pasan... Prometí que saldría en 2018, que es cuando cumple diez años... Pero a este ritmo en el que las editoriales no responden, a saber... Una pena.

      En cuanto a tu opinión de En la casa, me alegro de que te gustase mucho. ¡A mí me encantó! Creo que todos los autores nos sentimos identificados con esa obsesión. Y el reparto y la trama me parecieron geniales, absorbentes.

      Sobre el método secreto, jeje... Los dioses primigenios ya no admiten mis sacrificios. Dicen que mi gusto es cada vez más dudoso hacia las víctimas y tiendo a empacharlos. Son unos desagradecidos.

      ¡Muchísimas gracias por tu comentario y por compartir tu opinión! ¡Saludos!

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