25 de abril de 2016

Capitán América, el Soldado de Invierno. ¿Enemigo del estado?

Pedro de Mercader y un servidor siempre hemos sido grandes aficionado al género de superhéroes y comentamos muchas películas de género en esta web cultural. Es genial poder ahora compartir esta reseña que hicimos ambos sobre el Soldado de Invierno.

El regreso del Primer Vengador. Fuente.

"¿Amenazarlos a todos para protegerlos?”

Los héroes son aquellos que se enfrentan a una fuerza enemiga en un acto de valor indudable. Pero ¿es siempre el héroe bueno? Sin duda, dependerá del bando en el que te encuentres; un adversario poderoso suele ser una figura respetable para los suyos. Las artes y el cine han reflejado, desde diversos puntos de vista, la riqueza de este papel tan importante dentro de las historias del ser humano. Los tiempos cambian y con ellos los héroes, pasamos de los idealistas clásicos de antaño al tono sombrío de aquel primer James Bond, que asesinaba a sangre fría en la gran pantalla. Y es que muchas cosas se transforman en una época donde las barreras morales se encuentran rotas, pero ¿podría un héroe del pasado hacer frente a una amenaza del presente para salvaguardar el futuro?




Llegamos al Siglo XXI. No existen los blancos y negros en la moralidad, sólo quedan grises más o tonos menos oscuros. Ya no podemos distinguir entre bien y el mal, porque no sabemos quién es el bien y quién es el mal salvo si nos dispara o no. Los que anteriormente podrían haber sido buenos, han cometido una serie de actos inmorales que hacen que nos pensemos de nuevo varias veces nuestra posición. Ya no es un mundo sencillo donde poder señalar a alguien como la encarnación del mal; la vileza podría estar más cerca de nosotros; la maldad podría estar disfrazada de bien sin que nos demos cuenta, porque pocas cosas hay más humanas que su deseo de cometer actos horribles.

Día a día, las agencias de espionaje muestran una moral cada vez más decadente (si es que han sido morales alguna vez). En su deseo de "servir y proteger al ciudadano", anulan la privacidad y la libertad a favor de hacer un mundo más seguro o al menos lo que ellos entienden por seguro, que bien puede ser servir a los poderosos.  Es en este terreno digno del Gran Hermano de Orwell, donde la malignidad lo tiene más fácil que nunca para hacerse con el control del mundo y eliminar a aquellos elementos peligrosos, ahora o en el futuro (estilo Minority Report).

Mientras, la humanidad vive momentos decisivos en la que debe decidir si acepta, o, incluso, contribuye a vender su privacidad a unas pocas personas que, supuestamente, velan por su seguridad, o prefiere recuperar rechazar ese modelo en busca de la libertad. Como decía Benjamin Franklin, “aquellos que renuncian a una libertad esencial para comprar un poco de seguridad espontánea, no merecen ni libertad ni seguridad”, cita recogida, por cierto, en la Civil War de la famosa Casa de las Ideas.

El duelo entre el Capi y el Soldado de Invierno. Fuente.

A su vez, el arte ha sabido contar historias que nos hacen reflexionar sobre todo lo que nos rodea. Y por si alguien no se había enterado, los tebeos son arte. Los cómics de Marvel siempre han sido reflejo de la sociedad en la que se publican. Si se quiere comprender la sociedad estadounidense, con sus consabidos cambios sociales, una de las formas más atractivas y enriquecedoras son los cómics, donde muchas veces la metáfora juega a la hora de plantearnos temas bastante humanos.

Ahora, por primera vez a este nivel, el cine de Marvel Studios toma con sus películas un cariz social que tienen sus cómics. Ya no estamos ante las horas bajas o altas de un héroe, sino ante una sociedad oscura donde ese superhéroe ha decidido luchar. En Capitán América: El Soldado de Invierno presenciamos el derrumbamiento de un modelo social en el que los derechos más fundamentales como la libertad (tan usada en vano esta palabra) han caído en unas pocas manos corruptas y los primeros pasos de otra nueva era empiezan.

El Capitán frente a su destino. Fuente.

La Era de las Sombras


Tras un largo recorrido detrás, la división cinematográfica de Marvel nos presenta en Capitán América: El Soldado de Invierno su obra cinematográfica más adulta y compleja de todas las que ha realizado hasta la fecha. Si bien hasta ahora hemos tenido películas entretenidas y en su mayor parte acertadas, con alguna interesante reflexión, aquí todo esto se convierte en una película de acción con trasfondo (algo impensable muchas veces en el cine actual).

Probablemente El Soldado de Invierno es la película que más en serio se toma a sí misma, sin perder por el camino el espíritu del cómic (toma nota, Nolan). Siguen sucediendo cosas imposibles, pero los temas que trata siguen siendo terriblemente realistas. Aquí vemos una visión a una serie de temas de los que se debate día tras día, preocupaciones de la gente de a pie que se siente intimidada ante los actos viles de los poderosos, de lo lejos que llegan las agencias de espionaje/cuerpos de seguridad,  la intrusión descontrolada en su vida privada por culpa de Internet, etc.

Si el movimiento de Rising Tide de la teleserie de Marvel Agentes de S.H.I.E.L.D. podría verse como una especie de Wikileaks contra S.H.I.E.L.D., donde los hackers no acababan siendo mal vistos frente a la organización (aparentemente), con los giros de esta serie del Universo Marvel y, sobre todo, El Soldado de Invierno se confirma cómo se cuestionan las libertades y el derecho a saber en una sociedad cada vez más controlada. Marvel se atreve así a cuestionar al poder.

El Halcón marvelita. Fuente.
No olvidemos a nuestro protagonista: el Capitán América. Siempre ha sido llamado el Centinela de la Libertad por diversos motivos y aquí están presente. En la vida real, lejos de darle la mano a los poderes, seguramente compartiría varias de las opiniones de los manifestantes más indignados. Apartándose de las miradas de cerebros unineuronales que sitúan a este personaje como un “fachoso propagandístico” (he aquí el nivel de desconocimiento, cinismo y pesimismo de la sociedad actual), Steve Rogers ha demostrado durante su etapa como Nómada, su enfrentamiento con El Imperio Secreto y otras autoridades, que es un defensor idealista que no se vende a los gobiernos y los poderes de turno. Eso le va a causar muchos problemas en un mundo en el que la libertad brilla por su ausencia.

Tras pasar su tiempo congelado, tanto en el cómic como en el cine (brillante la jugada de sus artífices en ambos campos), Steve Rogers ya no vive en su mundo en el que el mal se focalizó en Hitler/Hydra, el mundo es mucho más complejo aún, como él mismo expresa desde el comienzo de la película. El chico de Brooklyn no entiende nada de lo que le rodea, se ha perdido la trascendental segunda mitad del siglo XX (con su Guerra Fría, sus cambios de valores…). Por si fuera poco, ha perdido cualquier conexión que había tenido en su vida: su familia está muerta, la chica que quiso es una anciana, no tiene amigos... Es un pez fuera de agua, vive en un mundo que choca frontalmente de manera demoledora con sus ideales y sostiene su lema: “un hombre fuera de su tiempo”. El Capitán América es un héroe, una leyenda brillante luchando por encajar en una realidad sombría.

Tras Los Vengadores, el héroe se quedó en el único sitio que podía quedarse o eso pensaba: S.H.I.E.L.D. Ahí piensa que puede hacer lo que es correcto, pero llega un momento en el que duda sobre qué es lo correcto. Como se adelantaba en la película del supergrupo de Joss Whedon, Hydra y la agencia de seguridad tenían muchos nexos y secretos. Ahora está la confirmación. ¿Y si S.H.I.E.L.D., en vez de mirar por el bien común, tiene otras intenciones más oscuras? ¿Y si lo que creemos que es bueno, en realidad es donde habita el mal escondido tras una máscara? Un mal latente, meticuloso, esperando el momento en el que actuar, y en Capitán América: El Soldado de Invierno llega ese momento acompañado de un brazo robótico, una máscara y una aparición fantasmal.

El Capitán América contra el Soldado de Invierno en un concept art. Fuente.
Utilizando el cine de espías, desde la saga James Bond pasando por Jason Bourne, la secuela de El Primer Vengador se convierte en un thriller de espías con un superhéroe fuera de su tiempo intentando hacer frente a una amenaza y unos secretos llenos de constantes giros (algunos rocambolescos), que hacen de esta entrega lo suficientemente interesante para no considerarla un mero paso más para Era de Ultrón, la secuela de Los Vengadores.

La segunda película protagonizada por el héroe de las barras y estrellas comienza con un Steve deseando adaptarse al nuevo mundo. Es una leyenda viviente que tras la reunión de cierto supergrupo, decide seguir luchando, como buen soldado que es, pero se da cuenta que termina siendo el chico de los recados de una agencia opaca, con muchos secretos y que le manipula sin pudor. Como bien dice, está cansado de ser el criado de Nick Furia. S.H.I.E.L.D.  cada vez da más miedo y desconfianza y, a su vez, se perfecciona más en terminar con lo que ella considera sus enemigos. ¿Podemos confiar en tanto secreto escondido tras mentiras?

Tras una más que memorable presentación con el Capitán y su equipo de misiones encubiertas, que se hace llamar Strike (o S.T.R.I.K.E., ya sabemos como son con sus nombres), Rogers libera un barco de S.H.I.E.L.D. secuestrado por Baltroc y su grupo de mercenarios. No se resisten en presentarnos el lado oscuro de la agencia de espionaje con un Furia, el director de S.H.I.E.L.D. cada vez más autoritario, lo cual creará una gran tensión frente al idealista Steve Rogers.

Destacar en este aspecto la actuación del luchador Georges St-Pierre, que comparte con su personaje de Baltroc algo más que el nombre de pila, y da sentido al mote de Baltroc el Saltador en una espectacular lucha cuerpo a cuerpo contra el Capitán América. No olvidemos que la película está repleta de acción en cada uno de sus segmentos, siendo completamente amena en la más de dos horas que dura.


No tarda mucho en estallar este escenario de intrigas. SPOILER Furia es asesinado por una misteriosa figura implacable y destructiva. FIN DEL SPOILER Es entonces cuando Alexander Pierce toma el control de S.H.I.E.L.D. con la finalidad de dar comienzo a, tras infinitas esperas, al plan maestro de Hydra de establecer un nuevo orden mundial. Para ello, debe dar caza a la única persona que puede poner en peligro todos sus planes: Steve Rogers, ese chico que siempre supo qué era ser un héroe. Para su decepción, el Capitán se da cuenta de la corrupción que habita en la organización (ya Tony Stark se lo había advertido), que en este mundo oscuro no puedes confiar en nadie (como bien le dice Nick Furia) y va a intentar detener esas pretensiones antes de que sea tarde.

“Arranca una cabeza y otras dos ocuparán su lugar”, ése es el lema de esa especie de S.P.E.C.T.R.A. que siempre ha sido Hydra. La peligrosa organización no sólo no ha muerto, si no que está más viva que nunca; siempre lo ha estado, por muy enterrada que haya yacido. Los tentáculos de la agencia llegan a lugares absolutamente insospechados y es así como una amenaza del pasado que se había dado por muerta, resucita en frente del desubicado Steve Rogers.

Otro personaje que Rogers creía muerto, reaparecerá para poner su mundo patas arriba, al igual que en la etapa de los cómics Ed Brubaker y Steve Epting: El Soldado de Invierno. El psicópata hace acto de presencia en el mismo modo que en el cómic, como una máquina de matar perfecta, un espíritu que más de la Guerra Fría es de una Guerra en la Sombra, que destruye todo a su paso. Si bien Estados Unidos siempre ha buscado mantener su supremacía, ya sea con golpes de estado o apoyos siniestros, en la película esos pecados recaen en parte sobre Hydra y este personaje que cumple las misiones de un modo totalmente frío e inhumano, que nunca falla.  Su pieza se mueve perfectamente y es fiel al espíritu, que es lo importante.

Hydra y S.H.I.E.L.D. Fuente.
S.H.I.E.L.D., Hydra, El Soldado de Invierno y su pasado: esas serán las amenazas a las que hará frente Steve Rogers, que debe cambiar a lo largo de la película para lograr alzarse victorioso. La contingencia es fuerte, el conflicto le supera, y debe aprender algunas cosas a pasos agigantados si quiere salvar al mundo de ese nuevo orden mundial que se está creando.

Para ello recurre a la única persona de todas las que conoce en la que puede confiar: Natasha Romanov/ La Viuda Negra, una femme fatale aparecido en Iron Man 2 y Los Vengadores que ha sabido evolucionar su rol. No es una relación sencilla, los ideales y los métodos del Capitán América contrastan con los de una espía del siglo XXI con un turbio pasado en la Rusia Soviética y el KGB. El Capitán debe aprender a ser más sucio, pasar de ser un noble guerrero con la brillante armadura, a ser un espía aunque sin renunciar a todas sus creencias, como es el caso de Natasha Romanoff.

No sólo se vive de espías, también se nos presenta uno de los compañeros de armas más importantes en la trayectoria del Capitán América en los cómics: el Halcón. Es curioso como el personaje de El Halcón confía en Steve y cómo Rogers cree en él, seguramente porque ambos son lo mismo: veteranos de guerra marcados por lo ocurrido en el ayer. Y esa confianza depositada tiene como respuesta una lealtad y una amistad entre ambos, lo que hace que el personaje de Sam quede completamente reflejado como en su contrapartida del cómic.

El Capitán América, la Viuda Negra y El Halcón. Tres personas deberán enfrentarse a unas circunstancias grandilocuentes, que hacen que se conviertan en elementos hostiles para la mayor agencia de espionaje a nivel global. Esos son los interesantes conflictos que nos plantea el poderoso, ambicioso e interesante thriller político superhéroico que nos plantean los hermanos Russo con El Soldado de Invierno.

El Capi contra todos. Fuente.

El escudo resiste


Los hermanos Russo debutan en la dirección de una película de Marvel Studios tras dirigir comedias como Bienvenidos a Colinwood o Tú, yo y ahora Dupree, y con una extensa carrera en series televisivas, firmando la que es para muchos la mejor película de Marvel Studios hasta la fecha. Y es que supone un giro radical en muchos aspectos que hace que agradezcamos el valor y el esfuerzo a la hora de que Marvel Studios nos ofrezca películas completamente diferentes. Los Russo le imprimen el tono de madurez que tantas personas sentían que era de lo que carecían otras obras de Marvel. El Soldado de Invierno posee una densidad, en cuanto a la incisión en la que trata estos temas complejos, equiparable a otros productos como el Batman de Nolan, pero sin que por ello sea necesario sacrificar el espíritu de las películas de Marvel Studios ni del cómic. ¿Cuál es esa alma tras estas películas? Sencilla: no avergonzarse de que se proviene de un cómic.

Los Russo le dan un toque más sobrio a la película. no nos encontramos una atmósfera  tan colorista como la primera parte, si no que la atmósfera es más oscura y densa, estéticamente refleja a la temática de cambio en la película. El mundo de la primera película es distinto al que nos encontramos en la segunda, literal y metafóricamente. Por no hablar de su capacidad de mantener la tensión durante todo y cada uno de los segundos desde que estalla el conflicto, han sabido crear la sensación de paranoia en esa conspiración absolutamente trascendental para el Universo Marvel cinematográfico. S.H.I.E.L.D. se muestra intratable poniendo el cerco a unos personajes en constante huida.

Para Pedro de Mercader es "una obra que no sólo contiene algunas de las escenas de acción más originales, mejor rodadas, coreografiadas y narradas de los últimos años; los Russo nos sorprenden con unos ángulos de cámara muy valientes, y unos planos de la acción, pero muy efectivos a la hora que el espectador sienta todos y cada uno de los golpes y balazos, y hacer las luchas espectaculares. Por no hablar de un montaje trepidante que con muchos cortes noquea al espectador. Me temo que las escenas de acción de la película están llamadas a ser un clásico instantáneo es una película que da un paso más allá en las pretensiones de Marvel Studios”.

También es más que destacable la labor de Jeffrey Ford en la mesa de montaje, dotando de un ritmo más que trepidante la película y regalándonos algunos instantes en el que el montaje lo es todo, especialmente en las escenas de acción en el que se aprecian muchos cortes que, en este caso, contribuyen al frenetismo. Aquí es donde más momentos memorables se aprecian en este aspecto, frente a la mano invisible de anteriores producciones, aquí se ha apreciado una presencia mayor del montador, el cual ha reforzado de un modo extraordinario algunas de las escenas y de las narrativas de los hermanos Russo. Acción, acción y más acción para reflejar que estamos ante una película que sabe avanzar.

Los hermanos Russo. Fuente.

Los Russo son tan directores como fans y eso queda patente en cada fotograma de El Soldado de Invierno. Ambos lograron el puesto de trabajo de directores convenciendo a Marvel de que le darían un toque de thriller político, que bebería de películas de los ´70 como The French Connection o las dudas sobre la autoridad de la emblemática Todos los hombres del presidente… No era una pretensión vacua, sino que han sabido dotar a El Soldado de Invierno de ese espíritu de esas películas de buscar romper y narrar de modo fresco mientras se critica y se cuestiona al poder.  No es de extrañar que tras esta película Marvel haya querido mantener a los directores para la tercera parte donde parece que estallarán muchos de los conflictos ya tratados en esta segunda parte.

El Soldado de Invierno nos brinda también un guión muy bien estructurado, con mucha peripecia, pero también con construcción de personajes y subtramas (las cuales algunas de ellas quedan cerradas, y otras las deja pendientes para la tercera parte). Gran parte de ellos con sus arcos de transformación, además de lograr darle un equilibrio y peso a todos y cada uno de ellos. Christopher Markus y Stephen McFeely rompen en parte con el pasado y cambian el tono chistoso de las anteriores películas de Marvel para darle un enfoque más adulto, tratando temas con una trascendencia en nuestro mundo actual apabullante. Además de brindarnos unos diálogos (con los que demuestran ser unos one liners más que interesantes, en el que no falta ni sobra ni una sola frase), todos ellas contribuyen para la caracterización y de los personajes. Una tarea loable en el que probablemente sea el guion más ambicioso y el más redondo de todos los que han salido de Marvel Studios.

Ambos han hecho un trabajo de adaptación de la etapa de los cómics del Soldado de Invierno por la que pueden sentirse sencillamente orgullosos. Han sabido traducir el guion escrito en lenguaje del cómic, en el audiovisual de una forma absolutamente fiel, además de añadir algunas ideas y tramas pertenecientes a cómics tan dispares e interesantes como Imperio Secreto del Capitán América o Guerreros Secretos de Jonathan Hickman.

No se negará que hay alguna trampa en todo este artilugio (como esos cachivaches imposibles capaces de atravesar un coche e incluso la tierra, al estilo de James Bond no obstante), trucos cuestionables (guardar un pen drive en una máquina expendedora) y que quizás algunas sorpresas las puede esperar el más fan, que quizás vea que todo se quede en un atrevimiento que no terminar de cumplirse porque los buenos son indestructibles y deben ganar... Por favor, quédense tras los créditos.
Donde quizás la película no termina de acertar más es en algunos recursos como la “no muerte” (demasiado usado), la forma de escapar de coches en marcha (el mismo truco dos veces, esperemos una alcantarilla de por medio) y lo imposible de esos cuerpos que nunca se quiebran (aunque no seas un superhéroe). Aún así, la película no deja de ser disfrutable.

El Soldado detiene el escudo del Capitán América. Fuente.

¿Héroes o villanos?


El Soldado de Invierno no podría funcionar sin la sobresaliente labor de todo el extenso reparto con el que los Russo han tenido la suerte de contar. Por un lado tenemos a varios actores que vuelven a sus papeles tras haber tenido un desarrollo previo y nuevas incorporaciones medidas para esta trama y la futura.

Chris Evans vuelve a dar vida a Steve Rogers, quien tras un largo recorrido, se muestra absolutamente fusionado con el papel, derrocha talento a la hora de transmitir los complejos conflictos internos que tiene el personaje. Nos regala, una vez más, una soberbia interpretación como el Capitán América, que hace que ya nadie dude no solo de su solvencia como actos. Es la elección perfecta. Es curioso cómo Evans llega a cruzar ciertos límites durante la película aunque lucha por defender quién es y nos recuerda algo: quizás se busque también a sí mismo después del final de la cinta. Era difícil conseguir todo esto, un personaje tan difícil lejos de las apariencias, capaz de ser un líder que cualquiera seguiría al campo de batalla. El superhéroe, creado por Joe Simon y Jack Kirby, mantenido con vida por autores de la talla de Stan Lee (fabuloso cameo), Mark Gruenwald o Ed Brubaker (atentos a los agradecimientos en los créditos), se mantiene vivo.

Por su parte, Scarlett Johansson nos trae la que probablemente sea su mejor intervención en el papel de Natasha Romanova /Viuda Negra, su personaje tiene más peso y desarrollo que en las anteriores películas. La actriz, más que consolidada, como Johansson sabe cómo tratar al personaje para que sea creíble y para que cada vez tengamos más interés en su pasado. Johansson probablemente sea una de las mejores actrices con las que cuenta ahora la industria estadounidense y al igual que Evans, ya ha convertido en suyo ese cada vez más interesante y tridimensional papel. Se escapa sabiamente de los terrenos de la femme fatale para indagar en una mujer atormentada por lo que ha hecho y que ahora cuestiona si al elegir el bien, realmente siguió obrando para el mal.

A todo ello se suma una química con Evans que hace que el contraste entre ambos sea creíble, no en vano, ya han colaborado previamente en más de una ocasión.

La Viuda Negra de la secuela del Capitán América. Fuente.
Tenemos que hablar de la piedra angular: Samuel L. Jackson, que también vuelve como Nick Furia, y en este caso es para mostrarnos tanto su lado más frío y manipulador como el más frágil. Aquí reconoceremos más que nunca al Furia del cómic, ese viejo veterano de conflictos muy sucios, lo cual le ha llevado a ser EL espía del Universo Marvel. No olvidemos series de calidad como Furia. Mis guerras perdidas donde ya se le vio como una mente estratégica absolutamente única, pero con buenas intenciones y es que para Furia el fin justifica los medios. Sin embargo, sufrirá un contratiempo que pone en peligro su vida y que le hará reconsiderar algunas de sus ideas, o tal vez todo formase parte del plan de Furia (SPOILER. Tal vez, Furia fuese el primer interesado en la extinción de S.H.I.E.L.D. para volver a hacer el trabajo de campo sin necesidad de responder a nadie. FIN DEL SPOILER)  A estas alturas decir que Samuel L. Jackson es un gran actor y que es el Furia perfecto ya es reiterarse, porque su carrera y su fama le avalan, pero en esta película vuelve a regalarnos una interpretación magistral, con muchos matices y muy abierta a interpretaciones, algo que tan solo unos pocos elegidos son capaces de hacer.  No se pierdan el magistral guiño de cierta lápida a Pulp Fiction.

Siguiendo con S.H.I.E.L.D., tenemos a Cobie Smulders como la mujer de armas tomar llamada Maria Hill. Mientras que en Los Vengadores nos mostraron su faceta como contrapunto de Furia, aquí tenemos a la Hill fiel a Furia pase lo que pase. Podrán discutir y no estar de acuerdo en muchos aspectos, pero su lealtad y su admiración hacia él están por encima de todo eso.  Smulders defiende muy bien su papel, es de agradecer que le diesen una mayor profundidad para convertir al personaje en memorable. Esperemos más minutos de metraje para la actriz canadiense ya sea en las series de Marvel o en las futuras películas.

Y en el bando de los personajes más odiosos de Marvel, tenemos al personaje encarnado por Maximiliano Hernández, que vuelve como Jasper Sitwell, tras haberlo interpretado en varias ocasiones tanto en Agentes de S.H.I.E.L.D como en Thor o en los distintos cortos, que aquí lo vemos como uno de los infiltrados de Hydra. Odioso es decir poco para este personaje que demuestra ser un insecto que termina como estos.

Ya en el bando de las fuerzas enemigas, cabe mencionar el regreso de Toby Jones como Arnim Zola de un modo totalmente sorprendente para los que no sean lectores y muy satisfactorio para los que sí lo somos. Un auténtico guiño a Kirby y sus imaginativos diseños, a la vez que marcando el punto de inflexión de la película en que todo parece que se ha echado a perder y que el Capitán América no podrá vencer. Muy interesante también el tema de cómo en el Universo Marvel, como en la realidad, Estados Unidos recurrió a científicos nazis para reconstruirse y cómo la mente de Zola ha estado todo ese tiempo bajo S.H.I.E.L.D. Y un ardid perfecto, ¿y si Zola, esa gran mente, dejó caer uno de sus logros cerca del Capitán para que este acabase en su mente? Interesante.

La gran revelación del film. Fuente.
Párrafo aparte merece Sebastian Stan como El Soldado de Invierno. El actor realiza aquí un cambio de registro respecto a la primera película sencillamente brutal, y aguanta excelentemente el peso dramático del personaje. En la primera, lo conocimos como un colega y un compañero de armas inseparable del Capitán América, aquí lo tenemos como ese espectro asesino sin límites. Impone e intimida cada vez que aparece en pantalla, como una máquina imparable que lleva a la vida al personaje de cómic de un modo impresionante. Posee una expresividad corporal, ya que es un personaje muy físico, sencillamente inmejorable, por no mencionar sus expresiones faciales que logran convencernos de que tiene una mente fracturada. Sencillamente uno de los antagonistas mejor llevados de todas las películas de Marvel Studios. Si algunos piensan que el hecho de que su secuela lleve su nombre es cuestionable por los minutos en los que aparece, no se olviden que se desarrollará con mayor fuerza en la tercera parte cuyo guion ya se está preparando.

En cuanto a las nuevas incorporaciones tenemos a Sam Wilson/El Halcón, al que da vida el actor Anthony Mackie, que ha sabido dotar del carisma necesario al personaje para que el público se encariñe con él, además de lograrnos una camaradería con Evans similar a la que tenemos en el cómic. Sin duda, otra gran interpretación en esta película,  otro actor que hace suyo al personaje del cómic, y otra gran elección de casting por parte de Marvel.

A pesar de que Mackie se luce la gran incorporación en esta película es la del legendario actor llamado Robert Redford que da vida a la persona detrás del Soldado de Invierno y tras la conspiración de HYDRA. De por sí, contar con este gran intérprete nos remite a varias películas que cuestionan a los Estados Unidos y su política, lo que lo convierte en todo un auténtico acierto para Marvel Studios. Es el villano principal y un actor de la talla de Redford logra que, a pesar de su edad, tenga una presencia temible cada vez que aparece en pantalla. Se muestra como contrapunto perfecto de Nick Furia, ambos tienen unas metodologías similares, pero sus intenciones difieren absolutamente. A pesar de que interprete al personaje de cómic llamado Alexander Pierce, tiene elementos de otros villanos del cómic como Aleksander Lukin o el propio Craneo Rojo.

Con menor peso se nos presentan a Brock Rumlow, al que da vida Frank Grillo, que probablemente cambie de identidad en la tercera parte, y a la agente 13 Sharon (adivine usted el apellido), con la que el Capi concluye teniendo una cita pendiente (al igual que sucedió en la primera parte con Peggy Carter), una Emily VanCamp correcta. No olvidar tampoco la breve, pero intensa aparición de Hayley Atwell como Peggy de nuevo en la película, en uno de los momentos más emotivos de la cinta. Sin duda, asistimos con estos personajes al origen que conocemos en los cómics y nos remite por tanto a un cierre futuro que esperemos que haga las delicias del público.

El Soldado de Invierno. Fuente.

Esperando el regreso del Primer Vengador

Nos pasa como siempre con Marvel, cuando la cinta finaliza tras un tenso clímax, que nos recuerda a X-Men 2 y su Cerebro queriendo eliminar a todos los mutantes (que se sustituyen aquí por elementos peligrosos), comenzamos a esperar a la siguiente película y valorar otros aspectos de la misma.

No se pueden olvidar los efectos especiales dedicados en su mayoría a la escena final de la película que hace que guionistas como Bendis se conviertan en héroes de la libertad. SPOILER La caída de los helitransportes nos remite a los cómics y ya sabemos el gusto de algunos creadores por destruir helitransportes FIN DEL SPOILER. Se consigue, sin duda, una espectacularidad abrumadora en este tercio final de actos imposibles.

Robert Redford y Samuel L. Jackson, dos grandes actores en el reparto. Fuente.
Los guiños a lo largo de la película sorprenden y cumplen gratamente. SPOILERS Desde el hecho de nombrar a Bruce Banner y Tony Stark, hasta el hecho de ver uno de los objetivos en la Torre Stark sin olvidar la escena en que se nombra a Stephen Extraño FIN DEL SPOILERS La mayoría de ellos son guiños bien traídos, donde Marvel se ha convertido en una experta a la hora de incitar a los fans a pensar que todo ese mundo está completo y ampliándose. Por ahora, no cabe duda de que el Universo Marvel seguirá adaptándose a la gran pantalla.

Todo ello regado con la banda sonora original de Henry Jackman, que es igualmente destacable en esta película. El compositor de otras películas de superhéroess como X-Men Primera Generación, comprende perfectamente el tono de la película y en sus composiciones se aprecia el mismo espíritu. Para Pedro de Mercader: “la integración con de las composiciones de Jackman con las imágenes es perfecta y le da unas dimensiones dramáticas aún mayores al a película. No son tan sólo un complemento sino que en esta película cumplen la función de hacer que lo que nos transmiten los directores tenga una mayor magnitud, como se logra con toda buena banda sonora”. Para Carlos J. Eguren, “Jackman alcanza su mayor talento con el tema dedicado al Soldado del Invierno y los guiños a la banda sonora de Alan Silvestri para la primera parte. Cumple con su cometido, aunque se echa en falta algunos leitmotiv más claros, como los preparados por Bryan Tyler para Iron Man 3 y Thor. El Mundo Oscuro”.

Por último, y como cabía esperar, la película cuenta con dos escenas poscréditos. La primera de ellas nos conecta totalmente a Los Vengadores: Era de Ultrón en una escena que hará delicias a los fans, marcando un camino arduo a seguir para nuestros superhéroes, y otra a modo de epílogo respecto al Soldado de Invierno, que deja la puerta abierta a una tercera parte que deseamos ver. Si usted es de las personas que no aguantan reconocer el trabajo de otros en una película viendo los créditos, al menos no se pierdan ese guiño que se marcan a Saul Bass en este campo durante el término del film.
En el tercio final, el Capitán decide llevar de nuevo su viejo uniforme.


En conclusión, para Pedro de Mercader: "tras la polémica Iron Man 3 y la entretenida Thor: El Mundo Oscuro, Marvel da un paso más en esta fase 2 en la que probablemente sea su película más madura y más estimulante de todas las que llevan. Muestra las verdaderas pretensiones de Marvel, y lo lejos que es capaz de llegar. Marvel Studios se consolida definitivamente con esta película que supone un cambio de timón en las ideas concebidas y prejuicios que podría haber hacia sus producciones. No hacen películas infantiles ni buscan el chiste fácil y esta película es prueba de ello. El Soldado de Invierno no sólo no decepciona, si no que sobrepasa todas las expectativas que podríamos tener. El Capitán América ha vuelto y ya nada volverá a ser lo mismo".

Para Carlos J. Eguren, “es de agradecer el titánico esfuerzo de Marvel Studios para ofrecernos una película de superhéroes más seria, jugando en otros terrenos. Si bien creo que el plan malvado de Hydra se balancea por peligrosos derroteros, considero que El Soldado de Invierno es una película que no aburre, repleta de acción y buenos momentos, impactante y que sabe captar la esencia de sus personajes, llevándolos a un punto en que el cierre de la trilogía se hace más que apetecible y apasionante para el proyecto de Marvel Studios. Tenemos a unos directores cumplidores, un guion que se retuerce y nos deja siempre con ganas de más, y unos estupendos actores que dan vida a una obra de suspense con mucho sabor a clásico y, a la vez, irónicamente, moderno. Y es que ésta era una de esas películas que necesitaba el estudio y también sus seguidores. El Universo Marvel que vimos al comienzo de la película ya no es el mismo que vemos al final y abre un apasionante camino para las siguientes películas y series amparadas por esta editorial de superhéroes. Gracias, Steve Rogers. Gracias, Marvel Studios”.

El Hombre Problema que es Steve Rogers está aquí para quedarse, ya puede temblar el murciélago y el kryptoniano que según las especulaciones se enfrentarán en taquilla en un par de años. Próxima parada: Guardianes de la Galaxia, ya podéis ir ahorrando para comprar la próxima mascota de moda: los mapaches con grandes rifles láser, escoltados por alienígenas árbol. Esto es Marvel Studios: variedad y calidad. Sigamos disfrutando, viendo y leyendo. Merece la pena.

Nuff said.

2 comentarios:

  1. La película incluye un golpe fuerte, por no decir un golpe bajo. Mostrar a una envejecida Peggy Carter, tal vez cercana a su muerte, con la edad de Steve Rogers demostraría tener, de no haber estado congelado durante decadas. El mundo ya no es el mismo.

    Y ni siquiera se puede confiar en la agencia para que trabaja. Al afrontar a Nick Fury, con sus puntos de vistas, demuestra no poca valentía. Incluso con fundamento, para hacer dudar a Fury del plan. Lo que tendrá su costo, será parte del conflicto de la película.
    Black Widow será alguien en que puede confiar Capitán América, paradojico para una espía experta en manipular. Justamente será quien tiene la experiencia para la fuga.

    Maria Hill tiene una participaciones menores y a la vez decisivas. Tanto que Fury intenta llamarla cuando es atacado al principio.
    Interesante película

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me parece que la escena de Peggy Carter es una de las mejores porque muestra que Marvel no es solo acción y aventuras, sino que tiene corazón, que es capaz de conmover cuando toda lo más aventurero y también lo más humano. Para mí, una de las mejores escenas de la película.

      En cuanto a la caída de S.H.I.E.L.D., estupenda en la película. Estoy esperando a ver qué pasará a partir de este viernes en Civil War y cómo cerrarán la trilogía del Capitán América, ese héroe sin tiempo.

      ¡Un saludo y muchas gracias por tu comentario!

      Eliminar

¡Muchas gracias por tu comentario!

Los textos pertenecen a Carlos J. Eguren salvo cita expresa de los autores (frases de libros, comentarios de artistas...), siempre identificados en el post. El diseño de la imagen de portada pertenecen a Elsbeth Silsby.

Si deseas compartir un texto, ponte en contacto con nosotros para hablarlo. Si quieres citar un fragmento, incluye la autoría.

El propietario de este blog no se hace responsable de los comentarios o los contenidos alojados por terceros.

Plantilla: Impreza Blogger Template.

Cabecera realizada con vectores de Freepik.

Muchas gracias.

Con la tecnología de Blogger.