STAR WARS REBELS: la joya dormida de una galaxia muy, muy lejana

 

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Mural que realiza el personaje de Sabine y rinde homenaje a toda la serie de Rebels. Fuente.

«I know what we have to do now. One. Last. Lesson»- Ezra Bridger.

Los prejuicios matan la imaginación. Durante años, pensé que todo el Universo Expandido de Star Wars era una simple sacadera de dinero sin ningún mínimo de calidad. Me equivocaba. Y terriblemente. El ejemplo claro de los últimos años está en The Clone Wars y Rebels, las dos series con las que Dave Filoni comenzó su propio legado de Star Wars, continuando siempre con el de su mentor George Lucas. En mi caso, alguna imagen de Rebels no me convencía... Todo eso cambió. Fruto del deseo de continuar con Star Wars tras la fantástica primera temporada de The Mandalorian, comencé The Clone Wars y, después, Rebels, y he de decir, lejos ya de prejuicios estúpidos (¿acaso no lo son todos?), que son dos de mis producciones preferidas de Star Wars.

Ya hablé en su día de The Clone Wars en Moon Magazine. Comentaba cómo los arcos eran ideales para la experimentación, pero también concebían una serie menos episódica. Este tema cambia con Rebels: si bien es más clásica (una partida de rol en el Universo Star Wars), sí tiene una mayor continuidad, unos arcos de evolución más evidentes y una historia mayor dentro del Universo Star Wars. No nos es de extrañar que, tras el triunfo de la segunda temporada de The Mandalorian, donde se han recuperado a dos personajes como es el caso de Bo-Katan y Ahsoka, y se ha mencionado al gran villano de Rebels que es el Almirante Thrawn, surgido de las antiguas novelas del Universo Expandido, Rebels tenga una secuela en la serie protagonizada por Rosario Dawson como la antigua aprendiza de Anakin Skywalker.

Rebels, desde un principio, nos lleva al período de auge del Imperio, que iría cronológicamente tras la caída de la Orden Jedi y antes de la Batalla de Yavin y los sucesos del Episodio IV. Pronto conocemos al protagonista de la serie: Ezra Bridger, un joven ladronzuelo que vive en el planeta tomado de Lothal, coleccionando cascos y añorando a su familia. Un día se cruza en el camino de un grupo de mercenarios aliados a la Rebelión

Kanan enseñará a Ezra. Sobre este último, su idealismo nos evoca al de Luke Skywalker, su rebeldía a Anakin y su añoranza por la familia y su origen es similar al que tendrá Rey, siendo su prueba final aceptar que la ha perdido.Fuente.

Los héroes

Los lidera el antiguo aprendiz Jedi que escapó de la Orden 66 Kanan Jarrus, que lleva demasiado tiempo huyendo de su pasado, de la Fuerza, y debe acabar aceptando su legado de un modo similar al protagonista del videojuego Fallen Order. Un aspecto interesante de Jarrus es que no es un mentor sin más, sino que tiene que continuar aprendiendo y llevando a cabo una introspección a ciegas que lo reconvertirá en un nuevo Jedi, muy distinto a los arrogantes de las precuelas, menos monástico y más centrado en ayudar. Su relación con Hera y su capacidad para cambiar lo convierte en uno de los grandes personajes que, además, es colmado de un aire místico con la aparición de los gigantescos lobos de Lothal, que susurran el nombre Caleb Dume, muy vinculado a Kanan, y nos recuerda al lobo de La princesa Mononoke (película que adora Dave Filoni).

La segunda al mando del equipo es la capitana Hera Syndulla, hija de un importante líder que viésemos en el arco de las Guerras Clon dedicado a Ryloth. No solo es la conciencia de Kanan, sino que demuestra ser una hábil piloto y la madre del grupo, siendo reivindicada a través de la serie cuando debe dejar el legado representando en una antigua reliquia familiar y centrarse en el destino de sus compañeros y el suyo. No obstante, no solo pilotará las naves rebeldes en varios ataques, sino se señala que formó parte de la gran batalla de Endor de El retorno del jedi.

Uno de mis arcos favoritos de la serie es el protagonizado por la joven mandaloriana exiliada Sabine Wren. La vemos evolucionar mientras suena la melodía de Kiner dedicada al personaje. Al principio, parece ser solo una joven rebelde que le encanta hacer grafitis. Más tarde, descubrimos que fue parte de la Academia Imperial y, a continuación, descubrimos su legado como mandaloriana, las terribles armas que creó y cómo sus padres la abandonaron. El camino de Sabine es el camino de aceptar quién es realmente, un camino que todos recorremos en nuestras vidas. Además, dentro de la mitología de Star Wars, gracias a ella recorremos las ruinas de Mandalore, nos reencontramos con Bo-Katan y se van añadiendo las capas que desarrollará The Mandalorian, seguramente, en su tercera temporada.

Junto a ellos tenemos, al último de su especie Zeb (basado en un diseño previo para Chewbacca) y que evoluciona desde el bruto del equipo hasta demostrar tener bastante trasfondo por la pérdida de los suyos. Tiene un capítulo dedicado a su relación con Kallus y que recuerda a Enemigo mío de Wolfgang Petersen que me resulta uno de los mejos de la serie. Pero no podemos olvidarnos del carismático astromecánico con bastante mala baba que es Chopper; mientras que Filoni decía que R2 era como un perro, servicial, leal y siempre dispuesto a ayudar, con Chopper (al que le dio voz Filoni), tenemos un robot más cercano a un gato: independiente, con bastante mal genio y que nos deja algunos de los mejores gags: ya sea quejándose de todo, “liquidando” a la posible competencia o peleándose con R2.

Todos ellos son la tripulación del Fantasma, una nave que ha realizado varias gestas para la rebelión. No tardamos en cogerles a todos un gran cariño que ya querrían para sí otros blockbusters. Tras el cruce, queda claro que el poder de la Fuerza es intenso en Ezra y Kanan, a regañadientes, decide convertirlo en su aprendiz. Como veréis, es puro Star Wars en un sentido que va entre lo clásico con la trama y el diseño, pero sin olvidar el legado de las precuelas en uno de los períodos más interesantes del universo creado por George Lucas.

Disney generó dudas entre los fans con su primera serie, pero pronto demostró ser todo un éxito gracias a Dave Filoni y compañía. Fuente.
 

Los villanos

Si hemos hablado de los héroes, también debemos hablar de los villanos, que es lo que hace grande una historia. Estamos en la época del Emperador y Darth Vader, de su marcha imperial y su poder, y cada vez que aparecen en escena, se roba el espectáculo: es magnífico como ambos personajes se toman como iconos, pero Filoni no teme ampliar el papel de Vader haciéndolo que se enfrente a su antigua aprendiza, Ahsoka, en uno de los momentos más maravillosos y dramáticos de toda la saga, no solo de toda la serie, con unos diálogos fantásticos y un uso de la fotografía espectacular. 

Pero Vader no es el único que empuña el sable rojo, tenemos también a los Inquisidores, muchos de ellos jóvenes Jedi o jóvenes predispuestos a la Fuerza que fueron adoptados por Palpatine para convertirlos en sus ejecutores. No llegan a ser Sith, su poder sobre la Fuerza es menor, pero cada uno de los hermanos resulta ser a nivel de aspecto más que carismáticos. Brilla el Gran Inquisidor, cuyo pasado resulta ser toda una sorpresa, igual que su final, y la Séptima Hermana, que tomará el relevo de su hermano. Los Inquisidores son villanos acrobáticos, capaces de usar sus sables como si fueran las aspas de un helicóptero, y llegan a convertirse en temibles adversarios que dejan batallas formidables.  

Más tarde, la serie decide tomar otro camino y centrarse en los imperiales. Ya habíamos sabido de ellos a través del personaje del general Kallus, un joven y ambicioso imperial que acaba descubriendo cuál es su papel en esta historia y tiene un fantástico arco de evolución que ya envidiaría el almirante Hux de las secuelas. 

A su vez, la gobernadora de Lothal, Pryce, va tomando más y más importancia con ese aspecto de malvada de película expresionista alemana o la villana rusa de Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal, personaje que es desarrollado en las novelas de Thrawn. Y ya que hablamos de Thrawn, es este el gran villano de la historia, un poderoso y sofisticado estadista que no deja llevarse por sus sentimientos, un estratega, un reverso tenebroso de Sherlock Holmes, que se gana con su carisma a los espectadores y que toma muchos elementos de su versión literaria. Otro personaje relacionado con Thrawn y que surge del Universo Expandido es el mercenario Rukh, que se basa en la idea de que, hagas lo que hagas, jamás podrás matarlo y acaba ganándose el odio y el desprecio del espectador.

Otro villano que regresa de la trilogía original es el Moff Tarkin, un personaje que se nos presenta de nuevo para las generaciones que tal vez no conocen la trilogía original. El personaje al que diese vida Peter Cushing es aquí un ser cruel y altivo, que no cree en la Fuerza, sino en los resultados de sus fuerzas bélicas. Esto, junto a lo visto en Clone Wars o Rogue One, nos permite desarrollar todavía más a un personaje que desbordaba carisma en la película original de 1977. Lástima que no pudiésemos verlo más en la serie.

Todo esto hace que la serie de Rebels no sean aventurillas sin más, sino que tenga arcos realmente épicos. A lo largo de cinco temporadas, Dave Filoni, ahora dentro de Disney, fue capaz de rescatar conceptos de The Clone Wars, que había sido cancelada, y darles continuidad. Años después, se anunciaron dos últimas temporadas de The Clone Wars que dan la cohesión perfecta para que el espectador vea primero la serie sobre las guerras clon y, a continuación, las aventuras de este Equipo A galáctico que es Rebels. Con cada temporada, Filoni utilizó lo que han usado sabiamente showrunners como Joss Whedon o Russell T. Davies: dejaban espacio para pequeñas historias que pudieran hacernos conocer más a los personajes y su arco de evolución, sin centrarse simplemente en el gran arco principal. Esto resulta enriquecedor para unos personajes que van tomando más y más aristas.

La serie hace lo que toda gran serie debería hacer: desarrollar a sus personajes y tramas, hacerlos evolucionar y entregarnos historias épicas del universo Star Wars. No es sencillo. La historia comienza con los personajes enfrentándose a los Inquisidores para luego dar paso al mismísimo Vader, sin olvidar los arcos finales con Thrawn y, por supuesto, con Darth Maul

Darth Maul es algo más que un Sith en Rebels, pero su incapacidad para aprender será su condena. Fuente.

Si no le dediqué su espacio entre los villanos, es porque Maul se reinvindica como algo más que un simple villano. A todos nos dejó con ganas de más su aparición en La amenaza fantasma, pero su muerte debía dejarnos con la duda de quién había caído: ¿el maestro o el aprendiz de Sith? En The Clone Wars, Filoni y Lucas decidieron recuperarlo y concebir a un personaje trágico: había caído en la locura, poseía sus piernas robóticas de araña y, luego, a través de las Hermanas de la Noche de Dathomir y la ayuda de su hermano Savage Opress, resucitaba como un ser que estaba más allá de los Sith que lo abandonaron. 

En ese momento, Maul emprende su venganza contra el Jedi que lo mató: Obi-Wan Kenobi, pero también toma el control de los principales sindicatos criminales, creando el Crimson Dawn que veríamos en Solo, y llevando a cabo varios ataques que lo convertirían en señor de la espada láser negra de los mandalorianos y dueño del planeta hasta el arco final de Clone Wars en el que se enfrentaría a Ahsoka y lo perdería todo. 

Cuando lo vemos de nuevo en Rebels, Darth Maul aparece como un anciano dispuesto a guiar a Ezra como su aprendiz y hallar un poderoso holocrón que les podría dar respuestas. Además de colaborar momentáneamente con los buenos y rebelarse contra Inquisidores y contra Ahsoka, acaba entregándose al holocrón y conectando su mente con la de Ezra para, más tarde, empreder en Tatooine la búsqueda de Obi-Wan, descubriendo que en su autoimpuesto exilio, Obi-Wan quizá esté protegiendo a algo… o alguien. 

Simbólicamente, su último duelo nos expresa con imágenes más que con palabras: utiliza los mismos movimientos que en La amenaza fantasma, dejando claro que no ha evolucionado a lo largo de las décadas; que, llevado por la ira, no puede aprender. Nunca podrá. Mientras, Obi-Wan sí se ha convertido en un maestro, sí ha cambiado sus movimientos, y solo con un par de ellos es capaz de dar fin a su historia en uno de los momentos más impactantes y trágicos de Rebels.

El Inquisidor guarda una historia secreta relacionada con pequeñas visiones en Rebels y expandida en Darth Vader, Lord Oscuro, serie del cómic donde descubrimos que fue un Jedi ávido de conocimiento, pero la bibliotecaria del Templo Jedi, Jocasta Nu, le impedía acceder a él, lo que lo llevó al Lado Oscuro. Fuente.

Vivir en una galaxia muy, muy lejana

Pero Star Wars no va solo sobre grandes héroes y grandes villanos, también va sobre gente de a pie que se ve involucrada en estas grandes cuestiones de una galaxia muy, muy lejana. En Rebels se recoge este concepto y tenemos a varios secundarios de los que vale la pena hablar. Un ejemplo claro está cuando recuperamos a Hondo Onaka, el pirata que conociésemos en The Clone Wars como uno de los señores de la guerra y que ahora se ha convertido en casi una caricatura de sí mismo, más abierto a hacer buenas acciones que en el pasado y, aunque sigue teniendo su función de carismático metepatas, es uno de los personajes más admirables, como vemos en su divertida relación con su colega ugnaught.

En la serie también se llega a tocar qué pasó con los clones tras ejecutar la orden 66 y poco a poco ser dados de lado en pos de soldados imperiales de a pie como los que vimos en la trilogía clásica. Ahí tenemos al capitán Rex y a sus colegas Wolfe y Gregor, habitando en una antigua máquina de guerra que nos recuerda a El castillo ambulante de Miyazaki. Es notable cómo Filoni y compañía son capaces de reflejar el peso de la victoria en unos personajes que se sienten derrotados. Además, se traza la amistad de Rex con Ahsoka, elemento que volveremos a ver en el final de The Clone Wars.

Otros importantes personajes que reconducirán la trama aparecerán en Mandalore. Me sorprende que muchos señalen que solo The Clone Wars se hablaba de este tema, cuando una de las miembros de Rebels, Sabine, es una mandaloriana y con ella participamos en varias batallas en el planeta maldito. Aparte de descubrir al hermano y los padres de Sabine (con la curiosa contraposición de madre guerra y padre artista), también se recupera al personaje de Bo-Katan Kryze, hermana de la antigua señora de Mandalore, que busca tomar el trono y que será un elemento que se recuperará años después en la serie de The Mandalorian, pero en esta ocasión en acción de carne y hueso.

Sabine se convierte en uno de los mejores personajes de la serie. No dudo de que aparecerá de nuevo en alguna de las futuras series de Disney+. Fuente.

Reavivando la llama de Star Wars

¿Cómo no me iba a gustar esta serie? A menudo, viendo Rebels, recuperaba el espíritu de ese chaval de nueve años que vio por primera vez Star Wars. Me quedaba boquiabierto con alguna batalla, disfrutaba de ver algo nuevo sobre algo que ha formado parte de mi vida bastante tiempo y seguía soñando con galaxias muy, muy lejanas, como dicen en el maravilloso podcast de La fosa del rancor.

A nivel de animación, si bien en algunas ocasiones los escenarios resultan muy vistos o solo podemos justificar como una crítica a cómo el autoritarismo amolda a sus personajes bajo un mismo patrón, quitándoles su personalidad, cuando hablamos de esos capitanes imperiales que siempre llevan la gorra sobre la parte alta de la cara, como si no tuviesen rostro propio, me gusta quedarme con los aspectos buenos, como ver otros mundos, otros diseños de los personajes, los duelos y, sobre todo, como Filoni recupera conceptos desechados de las películas o previos, como los hechos por Ralph McQuarrie y que, a lo largo de la serie, consiguen siempre que la serie esté dentro de un universo Star Wars primigenio. Como curiosidad, existe un libro sobre el arte de la serie (solo publicado en inglés), escrito por Daniel Wallace y con prólogo de Dave Filoni, que aunque no llega a la altura de los libros del arte conceptual de las películas (realizados por Phil Szostak), siempre es llamativo para ver cómo evolucionan los personajes, paisajes, naves, etc. Perfecto para los aficionados al mundo del diseño de la galaxia de Lucas.


 
Durante todo ese tiempo, Filoni y su equipo dejan claro el amor que sienten por la saga. No solo con guiños y apariciones de personajes como Leia, Bail Organa, C-3PO o R2-D2, o con diseños de naves, entornos… o incluso tramas como la dedicada a Saw Gerrera (al que vimos en Clone Wars y luego veríamos en carne y hueso en Rogue One e incluso en Fallen Order), sino también a la hora de tocar el mensaje de esperanza que siempre ha tenido la saga creada por George Lucas. En esta historia, cada miembro del Fantasma vive su arca de redención, cambia, sueña y tiene grandes metas. El camino, en ocasiones, será oscuro y llevará a los personajes al límite, pero siempre nos entregará un nuevo amanecer (título de la novela de John Jackson Miller con Kanan y Hera como protagonistas, por cierto). Solo por eso, en esta época tan oscura y cínica, ya merece la pena.

Además de la esperanza, se resucitan otros dos importantes temas de la saga: el sacrificio representado por diversos personajes dispuestos a hacer todo por el bien y la familia, que queda plasmada por esta pandilla de personajes al estilo Firefly que deberían odiarse, pero acaban convirtiéndose en hermanos a lo largo de la serie. Son temas fundamentales en Star Wars como lo es el viaje del héroe que, en realidad, inician todos los personajes a lo largo de las cinco temporadas.


Hace poco, a raíz de Soul, comentaba que los prejuicios hacia la animación eran incomprensibles. Otro caso sería Rebels. Sí, está orientada a un público juvenil (como todo Star Wars, así lo defendía Lucas), pero eso no significa que no se puedan tratar los valores o temas importantes a lo largo de la serie, sin caer en lo maniqueo. Los giros argumentales, las traiciones y las decepciones aparecen durante toda la serie: desde senadores que ocultan a quienes son leales pasando por supuestos amigos que deciden vender a sus compañeros con tal de mantenerse con vida. Lo principal es que Filoni pensaba que la serie de Rebels era la historia de un joven creciendo en la represión y recorriendo su camino del héroe; considero que esto es muy importante en un mundo donde nuestras libertades quedan cada vez más relegadas por los distintos poderes: políticos, informativos, económicos, relacionados con redes sociales… 

Es interesante cómo el concepto de la familia se toque de un modo más acertado, a mi entender, que en la trilogía de secuelas (con la excepción de Los últimos Jedi) Todos han perdido a sus seres queridos. Ezra a sus padres, Sabine fue abandonada por su familia, Kanan vio morir a los Jedi (como se narra en el cómic Kanan: el último padawan), Hera apenas habla con su padre y Zeb es el último de los suyos. Juntos, como una pandilla de perdedores al estilo de los Guardianes de la Galaxia, forman su propia familia (el capítulo final se titula Reunión familiar y despedida). Es más, mientras que Rey está obsesionada con resolver el misterio de su pasado, Ezra está obsesionado con recuperar a sus padres y, precisamente, cuando acepta el sacrificio del Jedi es cuando afronta la última prueba, donde el Emperador le tienta a recuperar a su familia si da de lado a todo aquello por lo que ha luchado. El mensaje de Star Wars queda claro en este aspecto: familia, esperanza y redención.

Thrawn fue el gran villano de Heredero del Imperio, novela que inauguró una trilogía que continuaba Star Wars tras El retorno del Jedi. Pronto deslumbró a los fans por su comportamiento educado, frío y hábil, un temible estrategas con sus propios métodos. Con la adquisición de Lucasfilm, el Universo Expandido se convirtió en Leyendas y dejó de entrar en continuidad (si es que alguna vez entró). Sin embargo, Dave Filoni recuperaría a Thrawn en Rebels, "recanonizándolo", y sirviendo para que el escritor que lo creó, Timothy Zahn, esté escribiendo varios libros sobre su nuevo origen. Fuente.

Reunión familiar y despedida

Hablando de esta serie, es imposible no hablar también de la música. El compositor Kevin Kiner vuelve a brillar en esta serie. Como me han señalado por Twitter, poco se habla de la banda sonora de Kiner consigue un tema bastante pegadizo para la intro, cimentada en los temas originales de Williams. Nunca está de más echar un vistazo a los títulos de las pistas, con homenajes a frases de la trilogía clásica como It’s a trap!, que pronunciaba nuestro almirante Ackbar. Además, enfatiza la victoria, la derrota y el sacrificio de los personajes a lo largo de toda una serie donde el compositor va ganando seguridad y explorando nuevas melodías que se quedan en el espectador, como en el tema dedicado a Ahsoka o el Inquisidor. Si en The Clone Wars comenzó haciendo demasiados homenajes a bandas sonoras de otras películas, pero después logró desarrollar sus propios temas como el dedicado a Ahsoka, aquí hace una mezcla donde toma elementos de la música de John Williams para la saga principal, pero sin olvidar crear nuevos para personajes tan fascinantes comoThrawn.

Si el título de esta reseña (u homenaje a Rebels) es «la joya dormida» es porque creo que, aunque Rebels disfrutó de fama entre los aficionados a Star Wars, pienso que no pasó de ahí y fue una obra que se ignoraba considerándose infantil, pero que con los años se ha ido demostrando que es un baúl de importantes historias por ser descubiertas y disfrutadas, relatos que sirven para lograr completar lo que nos falta o enriquecer las otras historias de Filoni y la saga principal. 

Muchas veces, los aficionados a Star Wars nos quejamos de que no se amplíe lo suficientemente el lore de la saga en las secuelas (o no se tenga el valor suficiente para expandirlo). En cambio, en Rebels tenemos lo contrario. El equipo incluye a personajes como el Bendu (que parece salido de los estudios de Jim Henson o La Historia Interminable), los portales al Mundo Entre Mundos, nuevas espadas láser y un sinfín de conceptos, tecnología, mundos… que aumentan la grandeza de toda la saga y que se han mostrado vitales para las series que han venido a continuación (aunque al principio no lo pareciese). No es de extrañar que The Clone Wars, por ejemplo, tuviese una subida extraordinaria de espectadores tras la aparición de Ahsoka en la segunda temporada de The Mandalorian. Imaginamos que ocurrirá lo mismo con Rebels.

Por último, me gustaría hablar de cómo hay fans que se sienten disgustados con la animación hasta el punto de que no quieren ver estas series. Me recuerda a los jugadores de Kingdom Hearts que se niegan a jugar a los spin off. Tienen algo en común: no van a enterarse de casi nada. Si en el videojuego es imposible, en Star Wars puede que te enteres de algo, pero pierdes la gran riqueza de personajes como Darth Maul, Ahsoka y el contexto de auge del Imperio.  


Además, pienso que Dave Filoni y George Lucas reivindicaron las precuelas con The Clone Wars, y Filoni con Rebels logra crear su propio período con grandes momentos que alimentan las dos primeras trilogías de la saga. De ahí que crea que es tan necesaria una serie de animación o similar, como las anunciadas recientemente, que transcurran en el período de la Nueva República y el nacimiento de la Primera Orden (es decir, durante El despertar de la Fuerza, Los últimos Jedi y El ascenso de Skywalker) o incluso entre los episodios de las secuelas, que lograrían que nos encariñásemos más de personajes como Rey, Poe, Finn, Kylo Ren… No obstante, sostengo que un poco de este ejercicio ya lo ha hecho The Mandalorian, completando huecos del arco de Luke o dando pistas del origen de Snoke.

Star Wars Rebels concluye con un episodio titulado Reunión familiar y despedida. Hoy, todavía, cuando recuerdo el título, me da un escalofrío. Es una batalla final con un gran sacrificio y un melancólico epílogo donde Sabine Wren nos narra qué pasó tras la liberación de Lothal, la caída del Imperio, las guerras que libraron nuestros protagonistas a continuación y, finalmente, nos transporta hasta ese gran momento donde la mandaloriana espera volver a Kanan y se encuentra con una posible respuesta a ese enigma en el viejo mural que evoca al dedicado a Padre, Hijo e Hija de Mortis. Segundos después, aparece Ahsoka la Blanca, un personaje con reminiscencias a Gandalf el Blanco, y en ese instante, se nos promete una nueva aventura, una aventura que llevamos mucho tiempo esperando y que puede que conecte con la Ahsoka de carne y hueso que preguntaba a Elsbeth Morgan por el destino del Gran Almirante Thrawn. Esa será otra aventura, pero como toda aventura de Star Wars, una aventura digna de ser vivida. Hasta entonces, ¡que la Fuerza nos acompañe!

«The attack we all anticipated never came. The once invincible Empire had begun to fracture. The small Rebellion had become bold. And with the decisive victory at the battle of Endor, the Emperor's reign of terror came to an end. After the war, Zeb took Kallus along the secret hyperspace path to the planet Lira San. It was then Kallus realized he hadn't destroyed the Lasat people, and that they were thriving on this new world. A world where he was welcomed as one of them. Hera fought in the battle of Endor, as did Commander Rex. By that time, there had been a new member added to the crew of the Ghost. Spectre-seven, Jacen Syndulla. Born to fly, just like his mother. And well, we all know what his father was like. As for me, I used to think that Ezra was counting on me to protect Lothal, the planet and the people he cared for so much. But one day, I realized there was more to it. There was something else I was meant to do. Ezra's out there somewhere, and it's time to bring him home»- Sabine Wren.

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La tripulación del Fantasma pronto se convertirán en nuestros favoritos a lo largo de la serie. Fuente.

 

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