18 de enero de 2016

Chrononauts (Crononautas), irresponsables viajeros del tiempo

Dos viajeros sin destino ni tiempo. Fuente.

Chrononauts by Mark Millar
Una de las risibles
portadas de la serie. Fuente.
Imagina tener el poder de viajar en el tiempo a tu disposición. Imagina haber desafiado a Einstein y todos los científicos que han dicho que viajar en el tiempo es imposible. Imagina que eres un crononauta, un viajero del tiempo capaz de hacer lo que te dé la gana, sin importar los “puntos fijos” en la Historia, el cambio de las líneas temporales y la destrucción de la propia Historia. ¿A qué demonios estás esperando para empezar el viaje de tu vida? ¿Esperar? ¿Por qué vas a esperar si el tiempo no importa nada para ti, crononauta? 

Sirviéndose de su “con un gran poder (o sin un gran poder), no hay ninguna responsabilidad” (que parece haberse convertido en el lema personal o mantra de la obra de ese macarra del cómic que es Mark Millar), el guionista escocés nos sume en la aventura de Chrononauts (Crononautas) junto al estupendo y muy personal dibujante Sean Gordon Murphy en la que puede ser una de las obras más disfrutables de Millar de los últimos años, aunque esté lejos de obras como Chosen (El Elegido), quizás la mejor del escritor tras obras como Wanted, Kick-Ass o The Secret Service


Regreso adonde te dé la gana 



En Chrononauts (Crononautas), nos embarcamos en la aventura de dos científicos y colegas llamados Corbin Quinn y Danny Reilly que han conseguido crear la tecnología suficiente para viajar en el tiempo. 

Pero lejos de usar esta capacidad para “hacer el bien” o abrir nuevas fronteras en el tiempo, los dos hombres de ciencia lo han conseguido para retransmitir grandes eventos históricos por televisión. Imaginad un maldito reality show donde pudieras ver a Colón llegar a América, imaginad al condenado Vlad Tepes dándose un festín en prime time, imaginad tomar una cerveza mientras ves al más antiguo ancestro de los mamíferos salir de la charca primigenia… ¿A qué pagarías por verlo? 

Eso piensa toda la organización que ha financiado la investigación de Cobin Quinn, al que se suma con rapidez Danny Reilly para hacer realidad los dos trajes que pueden conseguir doblar y desdoblar el tejido del espacio tiempo. 

Los riesgos del viaje temporal. Fuente.

Los problemas comienzan cuando Quinn se pierde en el tiempo y Reilly emprende el viaje para buscarlo. Es en ese instante cuando ambos descubren que la Historia puede ofrecerles algo más que solo verla, pueden cambiarlo. Con las armas actuales, podrías conquistar el imperio romano. Con tus conocimientos, podrías volarle la mente a los tipos más sabios de la antigua Grecia. Con tu poder del hoy, podrías convertir en añicos el pasado. 

Y Quinn y Reilly se aprovechan de todo esto con un aire macarra que les hace recorrer desde la prehistoria hasta el nacimiento de Jesús, mientras son perseguidos por los agentes temporales contratados por su organización y que buscan pararles los pies. 

No cabe duda de que Mark Millar y Sean Murphy
se lo han pasado realmente bien en este cómic. FUENTE.

Chrononauts (Crononautas) puede que no sea el mejor cómic actual, puede que no sea una obra que nos cambie la vida, puede que no sea más que un par de apuntes o un storyboard para alguna futura película del Millarworld, puede que tenga muchos huecos, puede que no sea una obra digna de reflexión profunda y sesuda, puede que los típicos clichés de Millar sigan presentes, puede que falten esbozarse más las situaciones y saber cuándo pisar el freno… 

Pero Chrononauts (Crononautas) es una obra entretenida, cuatro números en los que te los pasas bien y piensas en las posibilidades del viaje en el tiempo (esa persecución a través del tiempo es estupenda), Millar cierra las tramas (el padre alcohólico, el antihéroe que nunca pudo estar donde tenía que estar…) y parece que el segundo volumen es solo una posibilidad más que una necesidad, además todo ello desde una perspectiva bastante malhumorada (es como ver un par de fragmentos de una película de Matthew Vaughn, que ya ha adaptado a Millar dos veces en la gran pantalla). 

Ser el rey del tiempo, ¿por qué no? FUENTE.
Todo esto hace que estos tíos hagan lo que les dé la gana sin importarles las leyes temporales que a veces acosan a héroes más morales como el Doctor de Doctor Who o al propio Marty McFly. ¿Y saben qué? A veces, disfrutar de un cómic entretenido es todo lo que necesitamos en nuestro tiempo… Y en cualquier otro.

¿Cuál es el límite cuando el tiempo está a tu disposición? FUENTE.

4 comentarios:

  1. ¡Hola! Suena bastante bizarro, más con lo de transmitir eventos históricos me has enganchado ya. Los buscaré en estos días a ver qué tal va.

    ¡Cuidate!

    Bye!

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    1. Merece la pena descubrir estos cuatro números que conforman el cómic aunque sea por pasar un buen rato y pensar un poco en cómo sería viajar en el tiempo sin ningún tipo de limitaciones.

      ¡Muchas gracias por tu comentario, Roxana!

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  2. No es una mala idea. el viaje el tiempo es algo que da para variedad de planteos. Ya imagino los desastres temporarales que pueden llegar a provocar. Por eso lo de la policia temporal, algo que imaginó Poul Anderson en Guardianes del tiempo.

    Puede ser interesante.

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    Respuestas
    1. Sin duda, lo es o al menos es lo que Millar ha conseguido con este cómic que si bien no de lo mejor, si merece una buena lectura.

      Gracias por el comentario.

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