1 de septiembre de 2016

Crítica de libros: Los ojos del dragón, el escupefuego delator

"Antiguamente, en un reino llamado Delain, hubo un rey que tenía dos hijos".

Portada de Los ojos del dragón de Stephen King.
Novela de misterio y venganza
en un mundo de corte fantástico.
Fuente.
Los ojos del dragón es una novela corta de fantasía escrita por Stephen King.

Qué modo más poco original de resumir de forma breve (y poco reveladora) una novela que merece la pena su lectura, aunque sea para zambullirse en el multiverso construido por Stephen King a lo largo de décadas y décadas de darle a la tecla. Si es tu primera lectura de King, puede que no sea la más acertada, pero si te gusta la literatura fantástica más que la de terror, si prefieres El Hobbit a payasos asesinos y similares, puede que sea un buen primer paso a través de la literatura del rey del terror.

Siendo más justos con la novela a la hora de hablar de ella, Los ojos del dragón merece un comentario y eso es lo que me dispongo a hacer, ya que, sobre la oscuridad, la muerte, la magia y el misterio, siempre hacen falta más palabras que silencios.

Los ojos del dragón trata del reino de Delain y un plan para sepultarlo en la guerra y la destrucción. Su rey es Roland, que ha gobernado durante años, bajo el consejo del oscuro mago Randall Flagg. Los herederos a la corona son el hijo mayor, el valiente Peter, y el pequeño, el celoso Thomas. En secreto, Flagg lleva años ambicionando la caída de Delain, buscando ver la cabeza de sus reyes clavadas en picas y para ello ha urdido una estratagema. Sin embargo, Peter podría presentarse como un problema y decide quitarlo de su camino y colocar al simple Thomas. Sin embargo, lo que se ve tras los ojos del dragón podría cambiarlo todo, incluido el destino de Delain, sus habitantes y otros mundos.

La historia de Los ojos del dragón surgió cuando Stephen King quiso desafiarse a sí mismo y escribir una novela que le pudiera gustar a su hija de trece años, a la cual no le interesaban los vampiros, los fantasmas ni otros seres similares. King, archiconocido por entonces gracias a sus obras de terror, buscó un nuevo horizonte que continuaría explorando en otras historias y que supondría el primer paso para gran parte de su mitología.

Si bien cabría esperar mucha magia y monstruos, en realidad King sorprende por la poca cabida que deja para ellos. Sí, transcurre en otro mundo, pero el único dragón muere desde el principio, aunque sus ojos serán los que delaten un crimen y pongan a funcionar la rueda de la fortuna, el ka. Contra el pronóstico más simple, en Los ojos del dragón impera el misterio y los remordimientos de un personaje, más allá de los viajes épicos de otras aventuras. Por tanto, no sería desacertado pensar que es una historia de crímenes que se ambienta en otro mundo y no tanto una novela de fantasía, aunque esto no es un demérito.

Vista a distancia, esta novela bien podría ser Rita Hayworth y the Shawshank Redemption, ya que la preparación de la huida de prisión de uno de los personajes bien nos recuerda a Andy y su estrategia, solo que Peter, también acusado de un crimen injustamente, lo hace en un mundo de fantasía.
Portada de Los ojos del dragón en su
versión original. Fuente.

También es de gran importancia la aparición del villano Randall Flagg, el mago sombrío, el Hombre de Negro, el enemigo de muchas de las obras de King. Este carismático hechicero y agente del caos surca también el mundo que se ha movido de la Torre Oscura y ocupa un lugar destacado como Señor Oscuro en The Stand (Apocalipsis), otra de las novelas más renombradas del autor de Maine. En Los ojos del dragón, se muestra como muchos brujos de la historia (o las leyendas): astuto, taimado, manipulador, portador de un siniestro loro mutante de dos cabezas (y personalidades), conocedor de peligrosos venenos y capaz de crear los planes más siniestros, gracias a su inmortalidad y su crueldad. En este tiempo artístico, sin héroes ni villanos, en que se ambiciona el gris moral, me gustaría reivindicar al villano que es pérfido por naturaleza, no me refino a manido, sino que es un monstruo, maléfico por naturaleza, sin moral alguna, que solo busca el caos y la destrucción; Flagg es un buen ejemplo de esto a lo largo del relato, porque al igual que un niño que hace travesuras para gozar del caos, él lo hace con el mundo.

A destacar el narrador creado por Stephen King, que mezcla su talante habitual, con uno todavía más cercano gracias al uso de las fórmulas de los cuentos tradicionales a la hora de contar su relato y dirigirse al lector. Y es un narrador tramposo que se saca trucos de la manga, pero ¿no lo son la mayoría de los contadores de cuentos?

Puede que Los ojos del dragón no sea una de las novelas perfectas de Stephen King, pero sí es una novela amena, digna de lectura para profundizar en los recovecos del multiverso creado por uno de los escritores más sorprendentes de nuestra era.

2 comentarios:

  1. Es interesante eso de escribir a partir de un desafío impuesto a uno mismo. Y para tan especial público. Y llevar la idea del sospechoso acusado de un crimen que no cometió, a un mundo fantástico. Me gusta eso de que el villano vuelva a aparecer una y otra vez. Si es inmortal, tiene sentido.

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    Respuestas
    1. Inmortal y cambiante. Randall Flagg es el mal encarnado. Y qué ganas tengo de ponerme ya con Apocalipsis y dedicarme a acosaros con menciones a esa obra por el blog...

      ¡Gracias por el comentario!

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