Crítica de la película: "Spider-Man: Into the Spider-Verse", fresco y original homenaje al Trepamuros

Spider-Man y compañía. Fuente.
"Alright, let's do this one last time. My name is Peter Parker. I was bitten by a radioactive spider and for ten years I've been the one and only Spider-Man. I'm pretty sure you know the rest. I saved a bunch of people, fell in love, saved the city, and then I saved the city again and again and again...". 

Existen personajes que trascienden la ficción y forman parte de nuestras vidas. Cuando Peter Parker hizo su debut como aquel apocado adolescente que mantenía en secreto que era el superhéroe Spider-Man, Marvel dio lugar a uno de los grandes mitos modernos que nos ha acompañado a lo largo de las décadas. Y, como todo mito, se ha reinventado bebiendo de miles de fuentes distintas, sin olvidar el día a día de un joven adolescente. Con fallos y, sobre todo, con aciertos, hemos visto como Spider-Man ha logrado una nueva vida gracias a series de dibujos, películas, videojuegos... y nos ha recordado que cualquier historia puede resultar fresca y original si apunta al corazón que hace grande a esa propia historia. Spider-Man: Into the Spider-Verse es un buen ejemplo de ello.
 
Pasarán los años y seguiré considerando Spider-Man: Into the Spider-Verse como la mejor adaptación cinematográfica que se ha realizado del personaje de Stan Lee y Steve Ditko, una de las mejores adaptaciones que se ha realizado de un cómic a la gran pantalla y como una de las películas de animación más importantes y revolucionarias de los últimos treinta años. Desde su estreno de 2018 la he visto en varias ocasiones, solo y en compañía, y puedo seguir sintiéndome fascinado con ella y ccon cómo deja a mis estudiantes con la boca abierta cuando la vemos (uno de los mejores aspectos de ser profesor es poder compartir estas obras maestras con tus alumnos). Es la mejor adaptación de Spider-Man porque tiene el corazón de los cómics y acierta y mejora varios de los aspectos del Spider-Man Ultimate (y el gran Miles Morales) a la vez que nos recuerda qué es lo que hace grande al personaje; es una de las mejores adaptaciones cómiqueras no solo en su argumento, sino en cómo está narrada, aprovechando todo lo bueno de la animación para trasladar las claves del cómic y, a su vez, crear un nuevo lenguaje, y es una de las grandes películas del formato de la animación porque resulta revolucionaria, única y formidable a la hora de darnos una nueva visión del multiverso de Spidey.


Los diferentes Spider-Men alternativos. Fuente.

Spider-Man es nuestro reflejo
 
Hace unos años, mi sentido arácnido se activó cuando escuché hablar sobre una posibilidad de adaptar el Spider-Verse creado por Dan Slott y Marvel. Esos cómics marcaron mi vida hace un tiempo, cuando los leí poco después de la muerte de un familiar muy cercano, y volaron tanto mi cabeza como para terminar de escribir Devon Crawford y los Guardianes del Infinito. Los multiversos siempre me han alucinado y leer una historia con varios Spider-Mans, mi superhéroe favorito junto a Batman, fue un sueño hecho realidad. Recuerdo devorar aquellos cómics mientras iba en la guagua, esperaba en el hospital o soñaba con esos mundos donde tú mismo pudieras ser Spider-Man. Partimos, por tanto, de que iba a sentir una gran conexión sentimental con esta obra.
 
Cuando se anunció la película Spider-Man: Into the Spider-Verse esperaba poco de ella (me he vuelto un poco amargado con los años), pero, por suerte, superando los prejuicios y haciendo caso a algunos buenos comentarios que me habían llegado, fui al cine el día antes de Reyes (pequeña tradición que instauré con Los Últimos Jedi) y... ¡me lo pasé francamente bien! Hay mucha grandeza en esta película, no solo a nivel de animación, sino también argumentalmente. Empatizamos con sus personajes, disfrutamos de ellos como si fueran nuestros amigos y sus creadores demuestran la capacidad para contarnos una historia fresca, original y llena de fuerza, todo un cántico a las aventuras que se convierte, simplemente, en una obra maesta que abraza los cómics y la animación.
 
Spider-Man: Into the Spider-Verse (Un nuevo universo) nos cuenta cómo el joven Miles Morales está a punto de convertirse en el Spider-Man de su dimensión. Mientras sigue a su tío por unas instalaciones abandonadas, sufre la picadura de una extraña araña que lo dotará de superpoderes. Poco después, Miles se ve en medio de una batalla entre el Duende Verde y Spider-Man que acabará con el Trepamuros siendo asesinado por Kingpin, quien busca crear una puerta a otro universo para recuperar a su familia. En ese punto, Miles intenta tomar el manto de Spider-Man, pero la apertura del portal a otra dimensión hace que varios Spider-Man se unan a él, como el fracasado Peter B. Parker, Gwen Stacy y otros Trepamuros que intentarán ayudarlo en su camino hacia convertirse en un superhéroe.

La animación consigue aunar diferentes estilos de ilustración, muy influidos por el cómic. Fuente.

Una revolución multiversal

Tras esa joyita que era la Lego película, Phil Lord y Christopher Miller fueron los encargados de concebir la película de animación que Sony quería crear a partir del Spider-Man de Miles Morales, creado por Brian Michael Bendis y Sarah Pichelli (quienes se inspiraron en Donald Glover disfrazado de Spider-Man en un capítulo de la magnífica Community; más tarde, Glover le daría voz a Miles en los dibujos animados y encarnaría al tío del personaje en Spider-Man Homecoming) y el spider-verse de Dan Slott. Si bien el aire desenfadado de Lord y Miller les costó su puesto en la película de Han Solo, precisamente ese estilo es el que hace vibrar muchas de sus propuestas e Into the Spider-Verse es una de ellas.

A partir de la escena conocida como Un salto de fe, podríamos llegar a estructurar todo un ensayo sobre lo magnífica que es esta película. La combinación de la música, el montaje, la animación y, sobre todo, cómo Miles da el salto de fe: lo vemos caer en picado, pero la cámara decide enfocarlo de un modo en que lo veamos alzarse mientras cae y, es en ese momento, cuando el personaje de Miles es digno de ser el Spider-Man de una nueva dimensión. 

El humor, la acción, el corazón, el aire de aventuras... todo encaja perfectamente en esta película y no solo en el primer visionado. Cada vez que la vemos (¡cada vez!) funciona. Esa es una de mis definiciones de "obra maestra": película que sigue emocionándote siempre que la ves y que podrías ver miles de veces. Spider-Man: Into the Spider-Verse es una de esas cintas cinematográficas que me emocionan, me entretienen y que conmueven al pequeño chaval que lee cómics que fui y que, a veces, todavía soy. Spider-Man: Into the Spider-Verse es una carta de amor al personaje creado por Stan Lee y Steve Ditko, al igual que las dos primeras películas de Sam Raimi o Spider-Man Homecoming, pero llega a superarlas en algunos puntos por cómo usando su argumento y su innovadora animación abrazan el cómic sin ningún tipo de prejuicio.

Y esta es la historia de cómo la mejor película de animación de 2018 logró llevarse el Oscar a mejor película de animación... ¡Milagro! Fuente.


What's Up Danger?

Lo mejor es que lejos de hacerse líos como con The Amazing Spider-Man, la película sirve para narrar los inicios de Miles Morales y reflexionar sobre qué significa ser Spider-Man. Y lo logra haciendo cosas que, a priori, no puedes hacer: te revienta lo típico que te dicen de "no narres una y otra vez" (con el tema de las apariciones de cada nuevo Spider-Man) y la película sigue adelante sabiendo cuándo hacer que te rías, cuándo emocionarte, cuándo soltar una lagrimita... Y además, son capaces de ponerle unas buenas motivaciones a un personaje como Kingpin. ¿Lo mejor? Phil Lord y compañía tampoco queman puentes como adaptación y nos deja abierta la posibilidad de ver a cierta familia de devoradores de arañas en el futuro...
 
Mientras se prepara una segunda película, podemos llegar a decir que la primera es toda una fantástica carta de amor a un personaje que lleva cautivando generaciones y generaciones. Todos hallamos en ella el espíritu de los cómics del Trepamuros y, además, posee unas palabras finales de Stan Lee que resumen perfectamente el espíritu de Spider-Man: todos podemos ser superhéroes. Por ello, estas películas o cómics no son coloridas chorradas sin ningún significado, sino que son parte de un mito moderno que inspira, ilusiona y fascina a las generaciones. Hay que ser muy idiota para menospreciar a un personaje que lleva desde los años '60 con nosotros y sigue triunfando en sus diversas encarnaciones a cualquier medio.


Puede que la animación al principio nos deje un poco sin saber qué pensar (luego nos damos cuenta de que es magnífica), pero, a medida que la película avanza, te das cuenta de que estas ante creadores como Bob Persichetti, Peter Ramsey y Rodney Rothman que no se han conformado con contar la misma historia de animación, sino que han querido crear algo nuevo y rendir homenaje a los cómics (ese sello del Comic's Code, ese uso de las onomatopeyas, las viñetas y multitud de recursos del mundo del tebeo...).

Para resumir todo esto, aparte de la electrizante banda sonora de Daniel Pemberton, no soy muy de rap. Aparte de algunos temas de Nach o el musical de Hamilton, el rap me atrae bastante poco. Después de ver Spider-Man: Into the Spider-Verse fui corriendo a comprarme la canción de What's up danger en iTunes y la he quemado desde entonces. No ha sido por ir de hipster, simplemente es que la escena de cómo Miles cae para, con el plano, mostrar que se alza, usando esta música, me ha parecido impresionante, una de las mejores escenas de Spider-Man en la gran pantalla. Y es que, a veces, el arte te sorprende descubriéndote cosas que no imaginabas.

What's Up Danger? suena en una de las escenas más logradas del film. Impresionante. Fuente.

El alma de un mito
 
Suelo repetirme, pero siempre que hablo de Star Wars, hablo de su capacidad para reinventarse y enganchar a nuevas generaciones. A lo mejor, tú entraste en la saga de George Lucas a través de Una nueva esperanza. O por La amenaza fantasma. O por Rebels. O por The Mandalorian. Lo mismo ocurre con los cómics de superhéroes y lo podemos ver también con un personaje como Spider-Man. Pudiste engancharte con cualquiera de sus etapas cómiqueras. O con las películas de Raimi. O las Amazing. O sus series de televisión. O Into the Spider-Verse que la considero una de sus mejores puertas, porque es también su mejor película y toda una absoluta joya de la animación que hace que un mito sea todavía más magnífico.
 
Así que, por último, disfrutad de esta película. Y sin chorradas. ¿Por qué? Es que, tristemente, vivimos en una época de prejuicios. Hace poco, leía gente por redes sociales que comenzaba a meterse con esta película, porque no había nacido de Marvel Studios, y eso me hace pensar que, cada vez, la gente disfruta menos y se deja llevar más por las opiniones sin fundamento de otros. Si tus argumentos están conformados solo por lo que dice la gente en Youtube o redes sociales, recuerda que no son tus argumentos. Y que pensar por ti mismo, de vez en cuando, no está mal.

En fin, si a todo este espectáculo que es Spider-Man: Into the Spider-Verse sumamos el genial cameo del bueno de Stan Lee, que se despedía así de Spider-Man, no es de extrañar que esta sea una de esas películas que quieres ver y volver a ver. Es, al fin y al cabo, una obra maestra.


P.D.: No olvidemos mi trauma al saber que el Peter Parker de esta historia nació en 1991, como un servidor. Te vuelves viejo cuando tus superhéroes de la infancia comienzan a tener tu edad o incluso ser más jóvenes.
 
Publicado originalmente el 25/02/2019 y actualizado el 29/08/2021.

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2 Comentarios

  1. La he visto. Y me ha parecido una lograda adaptación.
    Me gustó el detalle de la presentación de los distintos personajes. Hola, soy Spiderman, etc.
    Buenos diseños de personajes, el Spiderman noir y Gwen Stacy arácnida.

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    1. ¡Me alegro de que la hayas visto! ¡Gracias por el comentario!

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