25 de octubre de 2016

Crítica de Black Mirror: Nosedive, una caída en picado de cinco estrellas

La serie Black Mirror ha vuelto de manos de su creador, Charlie Brooker, a Neflix. La distopía y la crítica más oscura a nuestra sociedad están servidas. Fuente.
¿Recuerdas cuando hacías algo malo de pequeño, sin querer, y no te dabas cuenta de lo horrible que habías sido hasta que alguien te echaba la bronca y te ponías rojo de vergüenza? Black Mirror evoca a esa sensación: se nos pregunta por qué somos como somos y nos grita queriendo saber por qué no cambiamos. A lo largo de su metraje, la serie provoca incomodidad en el espectador al verse este reflejado en el oscuro espejo de esta obra creada por Charlie Brooker.

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Después de una serie de parones y retrasos, Black Mirror ha vuelto con su sarcasmo y pesimismo (¿o realismo?) a nuestra pantalla para mostrarnos el lado más oscuro del ser humano y su dependencia de las nuevas tecnologías. Con una temporada un poco más larga de lo habitual (seis capítulos en vez de los tres de la primera y segunda -sin contar con el especial navideño-), Nosedive es el nombre del episodio con el que se estrena esta tanda, acompañada del ácido habitual, un sorprendente uso del humor más negro y una muestra de lo triste que es el ser humano. Muchos pensarán que critica el futuro, pero en realidad nos satiriza a nosotros mismos, ahora.

En manos de Joe Wright (director de Hanna), viajamos a un mundo ¿futuro? (¿O es nuestra propia realidad? ¿Le damos cinco años? ¿Un año?). Y es que en este abismo, toda persona comparte su vida en redes sociales y estos desgraciados son valorados con unas puntuaciones que se toman como modo de discriminar a los que no llegan a las cinco estrellas. Es decir, olvídate del “me gusta” y piensa en que todo el mundo te puntúa con una aplicación. ¿Qué pasaría en una sociedad tan centrada en la imagen? ¿Un castigo sería que te bajasen de puntuación? ¿Hasta qué punto fingirías con tal de subir tu media?

La actriz Bryce Dallas Howard interpreta a Lacie, la protagonista de Nosedive, una mujer obsesionada con las apariencias. Fuente.
Utilizando las nuevas tecnologías como forma de dar cabida a ese mundo distópico, Nosedive reflexiona sobre las apariencias, las mentiras, los personajes ficticios que decidimos encarnar día a día, y también nos habla de cómo se ha sucumbido a existir en un falso filtro que hace que todo el mundo sonría como un idiota. Ahí viene la caída en picado: nadie es natural en ese mundo. Nadie es sincero. Todo es una mentira en una aplicación que espera ser actualizada con toda tu porquería.

Y, a medida que los planteamientos se asientan, el capítulo resulta incómodo por cómo mucha gente puede verse identificada con un personaje que nos debería resultar odioso y con el que terminamos encariñándonos: la imperfectamente perfecta Lacie (encarnada por una estupenda Bryce Dallas Howard). Y es que llegamos a sentir que todos hemos fingido como lo hace la protagonista y que en esta sociedad regida por lo políticamente correcto, pensar por uno mismo, decir la verdad, soltar una palabrota, quejarte… está mal visto y es que nadie quiere que le estropeen la foto, que le dejen de valorar con cinco estrellas.

Hay muchas escenas a lo largo del episodio dignas de ser mencionadas (los encuentros en el trabajo, el ensayo del discurso, el momento del aeropuerto, la cárcel, la charla en el camión…), pero es mejor sentarse, ver el capítulo y pensar, porque eso no lo ha perdido Black Mirror: su capacidad para perturbar y hacer que nos preguntemos: ¿es la tecnología la que nos hace menos humanos o somos nosotros mismos? No lo sabemos, pero, por si acaso, elige si prefieres sonreír o llorar. Las valoraciones están en marcha…

2 comentarios:

  1. No he visto ninguna de las temporadas de esta serie, pero le pondré remedio pronto, parece interesante y de esas series que te hacen pensar. ¡Saludos!

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    Respuestas
    1. ¡Espero que te guste! Es una serie de capítulos autoconclusivos con historias muy buenas. Siempre me marca. ¡Ya me comentarás! ¡Gracias por tu comentario!

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