20 de junio de 2016

Juego de Tronos: La Batalla de los Bastardos, el auge de los nuevos reyes

Sansa y Jon, ante la gran lucha. Fuente.

“Nadie puede proteger a nadie”- SANSA.

Este fin de semana ha sido uno de esos en los que más nervios he tenido por algo. No ha sido por un examen o algo así (que también podría ser, que tengo uno a principios de julio), sino por Juego de Tronos y su tradición de convertir cada semana en un abismal sinvivir. Es más, creo que, en realidad, más que este fin de semana, han sido los siete días anteriores, desde el pasado lunes, cuando vimos Nadie.

No obstante, esta semana las apuestas eran fuertes. Como sabéis, las temporadas de Juego de Tronos suelen construirse para llegar a su auge en el capítulo noveno de cada tanda de episodios y, al final, en el décimo, dejar ciertas piezas colocadas para el siguiente año. Íbamos preparados para todo, para imaginarnos lo que iba a pasar, pero una cosa es soñarlo y, otra cosa, verlo.



Battle of Bastards (o la Batalla de los Bastardos) bien podría ser el resumen de esta temporada: fuerzas que han ido evolucionando, enfrentadas al fin, con un metraje largo que se pasa rapidísimo, a la vez que se zanjan una serie de tramas de este gigantesco escenario que es la saga de Canción de Fuego y Hielo, creada por George R.R. Martin y llevada a la pequeña pantalla por la HBO y los creadores D. B. Weiss y David Benioff.

Este noveno episodio ha sido una evolución lógica de los acontecimientos, pero, no por esperada, es menos espectacular verla puesta en marcha. Muchos podrían quejarse de que no sorprenda, pero las historias no tienen siempre por qué sorprender de un modo forzado, a veces son lo que son y verlo cumplido es algo que crea regocijo y entretenimiento en el espectador. El fin de las historias no es solo sorprender.

Hace ya un par de capítulos, se nos avisaba de que tendríamos guerra. Escuchábamos tambores que nos avisaban de lo que estaba por ocurrir. Y es cierto. Estamos ante un capítulo bélico dividido en dos frentes.

Las fuerzas aguardan la lucha. Fuente.

La Batalla de Fuego


En Meereen vivimos el asedio de la ciudad mientras Tyrion asegura que Gusano Gris, Missandei y él han conseguido que vuelva la vida gracias al Señor de la Luz. Sin embargo, la recién llegada Daenerys no parece muy convencida, pero enloquecida como su padre, ya tiene un plan que llevar a cabo contra los barcos de los amos que asedian la ciudad, buscando la caída de la urbe libre y reclamar a sus esclavos. En esa conversación, parece que se nos resuelve también lo que buscaba Cersei en Desembarco del Rey, pero eso lo sabremos la próxima semana.

En esa escena entre el Gnomo y la Reina Mendiga, hay una importante conversación donde Tyrion deja claro cuál fue el final del Rey Loco y cómo Daenerys no puede caer en esa desgracia que corre por la sangre de sus venas. Y es lo que hace que la reina obre en consecuencia.

Uno de los mejores puntos de Juego de Tronos, de vivir cada aventura de cada uno de los personajes, es ir viendo cómo han evolucionado y cómo se han articulado sus vidas. De ahí que la interactuación entre estos elementos sea tan atractiva. Conocemos a Daenerys desde que era una esclava de su hermano Viserys, desde que fue “vendida” a khal Drogo y la hemos visto transformarse en una reina tras ser una vagabunda, vivir aventuras y desventuras, tragedias y batallas, que la han convertido en la Madre de los Dragones. Por otro lado, conocemos a Tyrion desde que era un visitante de Invernalia, pasando por la trampa del Nido de las Águilas, su lucha con los bárbaros, su paso como la Mano del Rey, su venganza hacia los que más daño le hicieron y su destino más allá de Poniente. En conclusión, ver cómo funcionan Daenerys y Tyrion es uno de los puntos fuertes, como comentaba, debido a todo esto. Y se disfruta como también la tensión se masca en ese encuentro con los amos, tan estúpidos y arrogantes como para asistir al asedio, como si creyesen que pueden doblegar a la Nacida de la Tormenta.

Drogon regresa con su madre. Fuente.
Y aunque Emilia Clarke a veces parece que va más allá de su personaje, con una sonrisa que no sabemos si es de la actriz o del propio personaje, cumple en ese intercambio donde, por suerte, la «intensidad» de su personaje se refleja de otra manera, verbal y hábil, recordándonos cómo Dany se libró ya de algunos esclavistas.

Pasamos acto seguido a la demostración clave de cómo la HBO ha mimado Juego de Tronos con un par de secuencias estupendas, por su épica, su música, sus efectos, sus interpretaciones… Me creo este mundo y lo disfruto. Vemos a Dany cabalgando a Drogon, a los hermanos de este escapando, y destruyendo todos los barcos de los amos mientras demuestran que la esclavitud ha terminado.

En la costa, los Hijos de la Arpía continúan su ataque a la ciudad, pero este acaba cuando se presentan unas fuerzas que no aguardaban: los dothrakis, liderados entre otros por Daario Naharis, que limpian toda la costa mientras la siembran de sangre. Simplemente, épico.

Y, en la conclusión de la batalla, Gusano Gris deja a un único amo que ya no lo será más, uno que, a petición de Tyrion, revelará a los suyos la grandeza de la nueva reina, el fin de la esclavitud y todo lo que está por venir a partir de ahora.

No es el único hilo de esta trama, que se retoma a la mitad del episodio, para revelarnos una interesante escena donde todos los personajes demuestran que son lo mismo: Tyrion, Daenerys, Yara y Theon, cuatro hijos de malos padres, cuyos caminos y barcos se cruzan, mientras Dany descubre que Yara y ella tienen algo bastante similar: la capacidad de luchar y ser reinas. Sin embargo, Dany querrá imponer su nuevo modo de vida a los Hijos del Hierro y los hermanos Greyjoy aceptan, mientras la posible amenaza de Euron se acerca con sus barcos. No obstante, el destino de Daenerys parece claro: regresar a Poniente y tomar el reino que le corresponde. Los paralelismos están claros. Es una secuencia donde es muy llamativo apreciar el modo en que las piezas colocadas desde el principio tienen ciertas semejanzas y todo queda encajado en su lógica.

Alianzas. Fuente.

La Batalla de los Bastardos


Y pasamos a la batalla que da nombre a este capítulo, ese conflicto ficticio que nos ha dejado a todos con unos nervios inimaginables durante estos días y sí, para algunos será una tontería tomarse tan en serio la ficción, pero la ficción es mi vida y me encanta.

Los errores de Jon pasan factura. Fuente.
Todo comienza con un cruce verbal entre los bastardos: Jon y Ramsay, acompañados de sus guerreros y fieles. El duelo a dos bandas para zanjar la lucha, ofrecido por Jon, es dejado de lado por el sádico Ramsay, que muestra su «misericordia» mostrando la cabeza de Peludo, el Huargo de Rickon. No obstante, la que toma la decisión y demuestra ser más valiente que los bastardos es Sansa cuando entona que, al día siguiente, Ramsay será hombre muerto. Y la guerra queda declarada. ¡Y de qué manera! Eso sí, la idea de Jon de demostrar que los hombres de Ramsay van a luchar por un hombre que no lucharía por ellos sirve de poco.

Y empieza la tensión del propio capítulo que hace replantearnos si vemos esto para disfrutar o para sufrir. Tal vez, para ambas cosas.

Un comentario aparte: opino que es muy interesante el modo en que los personajes cambian y también nuestro aprecio hacia ellos, como habréis notado ya por las numerosas veces que lo he comentado a lo largo de estas entradas hablando de cada capítulo que he hecho cada lunes. Esto se recalca en el encuentro en la tienda, cuando ser Davos, Jon y Tormund preparan el ataque contra Ramsay, mientras que es Sansa la única que mantiene cierta inteligencia. Ella ha tenido la desgracia de conocer a Ramsay, ella sabe cómo piensa, ella sabe que Rickon no va a volver, ella ha comprendido el valor del poder y la venganza. Es lo que Meñique y el mundo han hecho de ella y Jon es incapaz de escucharla. La evolución de Sansa me parece loable, pese a que no sea perfecta, a la vez que es un logro contemplar cómo el personaje ha crecido. Contra pronóstico, se ha convertido en uno de mis preferidos.

Ramsay, uno de los grandes villanos televisivos. Fuente.
Uno de los hechos que más he aprendido a apreciar de las buenas series de televisión es que este formato tiene más tiempo para insertar escenas que desarrollen a los personajes en comparación con los personajes de las películas, cuyo metraje es más reducido y tiene que ir lo más rápido posible. De ahí, que tengamos la suerte de tener la escena donde dos personajes tan diferentes como Tormund y ser Davos puedan hablar y descubrir que, al final, se parecen bastante, siendo dos sirvientes de reyes que han muerto, dos guerreros que deberían haberse matado entre sí y que, en el fondo, son amigos en la vigilia antes de la batalla.

Por su parte, esta temporada muchos esperaban más Melisandre, al menos por el acto de resucitar a Jon. Parece que los creadores también, pero una vez cumplida su función, la dejaron atrás. Es decir, dispusimos de ella en los tres primeros episodios y luego la hemos olvidado poco a poco hasta que regresa en una escena, donde intenta explicar las acciones del Señor de la Luz y Jon le pide que no le haga volver de la muerte si cae en la batalla, algo que ella no podrá evitar. Es interesante como, pese a lo que dice Jon ante sus guerreros, parece que se está dando por vencido.

Y continuando la trama de la Mujer Roja, ser Davos encuentra en la nieve los restos del juguete que le regaló a la hija de Stannis y confirma lo que ocurrió: Melisandre pidió el sacrificio de la pequeña y el rey Stannis Baratheon lo concedió, aunque no sirvió para nada. Y la venganza parece configurarse en torno a la mirada de tristeza de Davos y el recuerdo de aquella niña que le enseñó a leer.

Ser Davos comanda a las fuerzas del NorteFuente.
Acto seguido (y como se ve que en Juego de Tronos todos se llevan un plus cada vez que traumatizan o provocan paros cardíacos a los espectadores), contemplamos la secuencia que sirve de preludio a la Batalla de los Bastardos. En ella, mientras vemos arder cadáveres desollados, y las pequeñas fuerzas de Jon Snow, Ramsay sonríe y prepara su nuevo y sádico juego: hace que su cautivo, Rickon, corra hacia Jon.

Esta es una escena que se regodea en el drama, se juega con las expectativas (nos hace esperar que la flecha que más vemos, antes de ser disparada, sea la que dé el golpe de gracia y, al final, no) y, al mismo tiempo que Jon va a por su hermano, lo único que recibe al final es un cadáver ensangrentado de aquel crío que se escondía en las criptas de los reyes de Invernalia. Una escena donde, si cabía duda, odiamos más aún a Ramsay.

Tormund en la batalla. Fuente.
Una cuestión interesante de la batalla es que Jon olvida todo lo que ha aprendido y es llevado por el dolor, la venganza y la furia contra alguien que no debería subestimar como es Ramsay. Él cree que ha luchado contra seres peores más allá del Muro, pero está a punto de descubrir que no es así y lo hace de malas formas. Los Caminantes Blancos son fieros y terribles, pero un vivo como Ramsay es incluso más.

Y empieza la auténtica lucha con un Jon que blande su espada contra todas las huestes a caballo. Es muy interesante que esta lucha no se haya reflejado con la épica limpia de otras películas. Aquí hay cadáveres, muerte, suciedad, personas arrastrándose sin miembros, montañas de muertos, sangre, lucha… Y nos lo creemos. El cine épico suele pintar estas situaciones de un modo que nos evoca a los cuentos y las leyendas, pero las guerras en la vida real no son así. Y Jon lo acepta a la vez que la sangre y el dolor recorren su cuerpo. Es de ese modo como la Batalla de los Bastardos está a punto de terminar para Jon, Tormund, Davos y cualquier ser que quisiera recuperar Invernalia. Ramsay Snow, como el cazador que es, ha tendido su trampa.

Pero el odio de Sansa es más fuerte y, aunque muchos lo imaginábamos, su llegada acompañada de Meñique y las tropas de los Tully nos entrega un flamante cambio de las tornas, al estilo Batalla del Abismo de Helm, donde al espectador como un servidor no nos queda otra que comenzar a aplaudir sin cesar y evocamos esa frase de «el Norte recuerda».

Por último, Ramsay se dispone a jugar su último as tras el giro y, como el perro rabioso que es, regresa a la fortaleza de Invernalia y espera el asedio, pero este es bastante corto, porque el último gigante abre el paso. Aunque la criatura cae y lo hace bajo un Ramsay que todavía lucha, Jon y compañía consiguen ir a por el bastardo de lord Bolton. 

Tras unos momentos de tensión, Ramsay cae bajo los puñetazos de Jon. Y muchos espectadores sentimos que nosotros mismos estamos golpeando a ese monstruo de sonrisa malévola y voz chirriante. Y Jon comprende, al final, que el cadáver de Ramsay no lo debe cobrar él, sino que lo debe cobrar Sansa.

Uno de los momentos de la lucha. Fuente.

En una de las últimas escenas, el estandarte del hombre desollado de los Bolton cae y regresa el del Huargo de los Stark de Invernalia: han recuperado su hogar. Quizás una escena que bien podría haber servido de desenlace del episodio, junto a la breve escena donde Jon decide el destino del cuerpo del joven y desgraciado Rickon.

Pese a esto, tenemos una escena final donde Sansa, incapaz de llorar ni siquiera por la muerte de su hermano pequeño, enseña que la lealtad no sirve de nada frente al instinto de la violencia y el dolor. Cuando miras al abismo, el abismo te devuelve la mirada y la hija de los Stark decide, en consecuencia, el destino del salvaje Ramsay, que tampoco merecía algo mejor.

Jon frente a todos. Fuente.

La partida termina


La Batalla de los Bastardos ha sido un capítulo muy épico, plagado de energía y capaz de emocionar al espectador, que siente este conflicto como suyo. Ya han comenzado a salir las personas que buscan fallos en todo y eso que aún no hemos tenido tiempo de digerirlo, pero, tras verlo hace unos minutos, mis impresiones son tremendamente buenas. Era lo que me esperaba, más alguna sorpresa.

Un párrafo aparte se merecen los gratos efectos especiales, que cumplen de un modo que hace unos años solo era posible en el cine. Nos hemos malacostumbrado, pero esta calidad es digna de ser mencionada. Es loable, además, el ingenio de todos los creadores de la serie para hacer este mundo real, pero también para dejarnos ver estas batallas. La HBO podría haber optado por la táctica utilizada en la primera temporada o en esa estupenda serie que es Roma a la hora de reflejar las batallas: un par de planos y se acabó, pero no, Juego de Tronos sabe que es grande y disfruta de ello.

Meñique y Sansa cambian las tornas de la batalla y no por esperable es menos bueno. Fuente.
Como era de esperar, en el noveno capítulo se han prescindido varias líneas argumentales para centrar la trama en Meereen e Invernalia. No obstante, la Batalla de los Bastardos cumple con su cometido y deja todo abierto para un décimo capítulo que colocará las piezas de la séptima temporada de la serie y donde sabremos qué pasará con Cersei, Arya, Bran y demás personajes.

El final de Juego de Tronos está cada vez más próximo, eso sí, y no sabemos qué ocurrirá cuando termine la serie. Lo bueno es que tendremos los libros de George R.R. Martin para descubrir otro final. Hasta entonces, ¿son cosas mías o empiezan a soplar los vientos de invierno?

14 comentarios:

  1. Espectacular es la forma en que han callado las bocas a todos los que tildaban de machista la serie, cuando lo que ha estado haciendo es ir colocando poco a poco a todas las mujeres en una posición de poder y que, al final, lo que se produzca sea una guerra entre reinas.

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    1. Es muy interesante lo que señalas. Yo nunca le saco esas lecturas de "esto es machista" tan rebuscadas que le han sacado en muchos casos a Juego de Tronos, pero sí es verdad que es destacable cómo las mujeres han ido ganando poder y ya son varias: Daenerys, Sansa, Yara...

      ¡Muchas gracias por tu comentario!

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  2. Yo disfruté mucho el capitulo de anoche, sobre todo cuando ese %&#"& de Ramsay cayó en las manos de Jon! Lamentablemente ya se acaba la temporada y habrá que seguir esperando...

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    1. En ese momento, creo que cada puñetazo que le dio Jon, nosotros también lo dábamos como venganza personal hacia ese engendro que era Ramsay.

      Una lástima tener que esperar y aceptar que esto se empieza a acabar, pero...

      ¡Gracias por el comentario! ^^

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  3. Felipe (a través de las RRSS)21 de junio de 2016, 10:45

    A mí me ha parecido... ¡¡JODER!! (No, no es una coña con Hodor.) CAPITULAZO.

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    1. Yo le comentaba a la parienta que muchas de las cosas que vemos en ese episodio, hace cinco años, solo eran imaginables en el cine (efectos visuales, presupuesto...), pero en cuanto a argumento (muertes, sangre, sadismo, la fotografía casi apocalíptica...) solo la pueden mostrar las televisiones como HBO sin tener que pasar por el aro de "para todos los públicos" que tiene muchas veces el cine de más presupuesto. Un motivo más para apoyar las series como formato.

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    2. Felipe (a través de las RRSS)23 de junio de 2016, 10:49

      Le guste o no a cinéfilos más conservadores, las series actuales (sobre todo, de ámbito anglosajón) llevan años demostrando que son el refugio de la ficción audiovisual, una alternativa al apolillamiento del cine comercial, y lo mejor es que lo siguen demostrando, que a pesar de los apocalípticos que odian esta "fiebre", ésta no remite. Y que siga así por mucho tiempo.

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    3. Y que siga para siempre. Yo, personalmente, cada día estoy más feliz con este formato a la hora de desarrollar buenas tramas. Hay malas series, pero también hay muchas que son joyas y que demuestran los dones de este modo de contar historias sin tener que preocuparse siempre por el reloj. Muy de acuerdo, Felipe.

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  4. Beka (a través de RRSS)21 de junio de 2016, 12:37

    A mí me ha encantado!! Ha sido un capitulo de la hostia por muchas cosas, momentos dragón incluidos! Las venganzas se van cumpliendo! La batalla ha sido espectacular. Sin palabras, las imágenes, la tensión, las miradas, todo!

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    1. Van a tener difícil para superar la tensión de este capítulo, pero bueno, ya han demostrado varias veces su capacidad para seguir sorprendiendo. Eso sí, va a doler y mucho despedirse de esta serie. ¡Muchas gracias por tu comentario!

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  5. Juan B. (a través de las RRSS)21 de junio de 2016, 13:26

    Gran capitulo , inversamente proporcional a las dotes de liderazgo de Snow....

    Que PUTO DESASTRE, señor. Que puto desastre u___u

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    1. Pensaba que Jon había conseguido aprender muchas cosas (resurrección incluidas). En el fondo, me recordó al primer libro cuando sus compañeros van a buscarle cuando quiere marcharse del Muro y vengar a su padre... En ese momento, supo mantener el control gracias a la charla con el Viejo Oso... Pero fue ver morir a Rickon y pasar de ser el líder a ser un kamikaze. Sin ser Davos y Tormund, la batalla se hubiera ido al carajo rápidamente.

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  6. He esperado a ver el capítulo para ver tu entrada.
    Me gustó el pacto de Daenery con Yara y Theon, especialmente con Yara. ¿Yara consideró casarse con la Madre de dragones? Esa sí que sería una novedad en GOT.
    Bien el planteo de ser hijos de malos reyes.
    Es espectacular cuando la jactancia de los esclavistas se convierte en derrota. Y tiene mucho sentido que a quien le perdonó la vida Gusano Gris.

    No entendí que quiso decir Sansa a Jon, pero apareció muy oportuna. Y Ramsey se lo venía buscando. He leído críticas de quienes esperaban una lucha final de Jon y Ramsey, al estilo de Aquiles y Héctor. Pero Ramsey ha sido cruel, pero nada ha tenido de épico. Así que tiene sentido su final.
    Es curioso como tres mujeres han tenido un papel decisivo en este capítulo.

    Un gran capítulo.
    Y una buena reseña.
    Saludos.

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    1. Previa boda no lo sé, pero ya ha habido relaciones lésbicas en la serie. No olvidemos que Dany ya tuvo cierta enseñanza por la criada que fue meretriz que le compró Khal Drogo en el primer libro. Por mí, genial.

      Sansa le dice a Jon lo que tenía que decirle todo el mundo: escucha y luego habla, conoce y luego haz. Jon se equivoca y de mala manera.

      Sobre Ramsay, es un cobarde. Era el fin que se merecía. Era incapaz de una lucha cuerpo a cuerpo.

      Lo mejor de la serie son los personajes, como siempre.

      ¡Gracias por el comentario!


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