11 de junio de 2016

El Reto del Juntaletras: ¿cómo publicar y escapar de las modas del mercado editorial?

La vida editorial. Fuente.
Hace unos días, estuve hablando por Twitter con compañeros juntaletras sobre algunos errores del mundillo editorial, desde mi punto de mi vista. Por ejemplo, opino que en España, si no tenemos a nuestros propios grandes, consagrados, es por falta de apoyo, al menos dentro del género fantástico (donde me muevo), y no por carencia de talento.

Y también tuve una charla con una amiga que me preguntó por qué me había animado a autopublicar mi trabajo como escritor. Y se lo comenté, largo y tendido, en lo que sentí que era más una columna que una respuesta (¡lo siento por ella mucho! En serio). He decidido fundir ambos temas en el Reto del Juntaletras de este sábado.

Esta semana se cumplió un año desde que envié Devon Crawford y los Guardianes del Infinito a una editorial que buscaba fantasía urbana. Recuerdo que el mes previo fue una locura escribiendo y corrigiendo, pero lo conservo en mi memoria con cariño porque me enseñó muchas cosas, incluso cómo terminar Hollow Hallows, que, irónicamente, se transformaría en mi primera novela publicada.


La historia editorial de Devon


Sea como sea, un año después, la editorial decidió publicar otra novela y aclaró que el proceso de corrección del resto de manuscritos estaba siendo lento. Publican cinco libros al año, son un equipo pequeño y no dan abasto ni pueden repetir temáticas. Por estos motivos, se retrasaría considerablemente la publicación de fantasía urbana.

Como persona (a veces, lo soy), entiendo el esfuerzo realizado por los editores de esa empresa para sacar adelante su proyecto en un país como este. Como autor, sentía pena por haber esperado tanto tiempo y envié el manuscrito a más editoriales y agencias literarias que, ni siquiera, pudieron enviarme una negación. Nada. Recuerdo que Stephen King solía empapelar su habitación con las negativas de las revistas y editoriales a las que enviaba sus trabajos, pero eso aquí no pasa. Solo se queda una pared en blanco y la incertidumbre.

Tu pared esperando el no. O el sí. Fuente.
¿Eres tan malo que nadie te responde? Puede, seguramente. ¿Están las editoriales tan desbordadas que no te responden? Seguramente. ¿Está el mercado editorial buscando la moda de turno (la romántica desbocada) y el youtuber de millones de seguidores? Levanto la ceja, ¿tengo que responder a esa última pregunta? ¿En serio?

Sea como sea, doce meses después, tras confirmar que la editorial no iba a poder publicarla en un corto espacio de tiempo (ni, tal vez, después), comencé a pensar en la autopublicación y autoedición. No funcionó mal con Hollow Hallows, aprendí mucho y opino que Devon Crawford y los Guardianes del Infinito merece ser compartida. Algunos que la han leído les ha gustado. Otros que les he hablado de ella han querido leerla, como los chavales de mi antiguo instituto, donde di un curso hace un tiempo. ¿Por qué dejarla guardada hasta que yo mismo la olvide?

Mi idea era que apareciese en 2017, prepararlo todo en estos meses, pero surgió la idea de presentarla en un concurso de autores indies que, finalmente, ignoré a la espera de presentar otra de mis obras el próximo año. Ya había anunciado Devon Crawford, ya me había comprometido a publicar esta obra, ya había hablado con bloggers literarios que me han dado la oportunidad de hacerles partícipes de mi mundo… Tenía que seguir adelante.

Yo, reflexionando seriamente sobre la ideología del OFF y otras cosas de la novela. Fuente.

En resumen, el camino de este 2015 y parte de 2016 para Devon Crawford ha sido el de la frustración al no verla publicada y el de cierto contento por lo bien que me lo pasé escribiendo. Muchas veces pensaba que todo era un asco, pero que un día me llamaría alguna editorial o recibiría un correo; incluso lo llegaba a soñar. Eso no es bueno, una esperanza es un perfecto sistema de tortura. En otras ocasiones, me consolaba pensando en las aventuras de Devon, Gwen, el rinocenoide Theophilus, los Erics, mi ardilla con metralleta de plasma Mundungus y el resto de los custodios. Podía caminar quince kilómetros el verano pasado mientras pensaba qué estaría haciendo Devon o Gwen ese verano. Y el mundo, con su mero recuerdo, me parecía menos amargo.

Y ahora sé que es hora de compartir a Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, porque me gusta, me lo pasé genial escribiéndola, es una obra que me gustaría leer, es el libro que quería escribir, querría compartir su historia con los demás y querría devolver el favor a todos esos autores, libros, cómics, películas, música que me han ayudado durante los tiempos más difíciles. Y, ante eso, no quiero pasar por ningún aro.

Gracias, Spike. Fuente.

La autoedición y la autopublicación


Mucha gente cree que la autopublicación y la autoedición es el remedio cutre para publicar una obra, pero considero que, una vez conoces cómo funciona el mundillo literario, más que eso (que también puede serlo en algunos casos), es una solución lo suficientemente buena para que tu texto salga a la luz.

Las editoriales, a veces, someten las obras a recortes de palabras, cambios de escena, quitar capítulos… Te harán eliminar incluso la posibilidad de secuela o te obligarán a ponerla. No compartirán la idea de que a lo mejor tengas un personaje que escape de las convenciones. No les gustará que no se adapten a la moda. Y así, una serie de criterios que, más de calidad literaria, pueden estar hablando de otras cuestiones. ¿Realmente se preocupan por crear una obra que sobrepase su temporada de publicación o lo que quieren es un éxito fugaz que les alimente uno o dos meses?

Hoy, y más en este país, las editoriales son un negocio sustentado en la idea de que comparten cultura (habría que valorarlo caso por caso), pero, ante todo, son un negocio (no creo que nadie se sorprenda, pero está bien recordarlo) donde trabajan muchas personas para tener dinero para poder comer cada mes, pagar las facturas, su casa… No pueden arriesgarse a publicar algunas obras, por buenas que sean, si son tan originales que quizás el mercado, colapsado por las modas, no lo admita.

Esto explicaría el auge de los libros escritos por youtubers. En una búsqueda del beneficio inmediato, muchas editoriales piensan que alguien con un millón de seguidores en Youtube, en su blog o en redes sociales venderá automáticamente libros a una escala increíble. De este modo, se ahorran muchas veces tener que hacer publicidad. Total, es el libro del Youtuber Tal y debería vender aproximadamente tantas copias. Ni siquiera hay que comprar derechos o currárselo en demasía. Hay muchos escritores fantasma que los redactan y para delante. Puede que esto colase una vez, pero cuando vas a una librería y la mayoría de los títulos son sobre ser un troll, el Minecraft o la novela de porno para papis del blogger de turno, canta un poco. ¿Lícito? Si te da para comer cada mes, enhorabuena.

A todo esto, quien ve la literatura como una forma artística legítima (quedamos dos o por ahí), aparte de un negocio (a todos nos gustaría vivir de ello, pero no es mi prioridad, mi prioridad es que me lean), ¿qué solución le queda? Pasar por el aro del sistema y empezar a escribir modas o ser lo suficientemente honesto como para escribir lo que le gusta, pero ¿y si no lo vendes a las editoriales? ¿Y si ellas no arriesgan?

¿Qué pasa entonces? ¿Eh? ¿EH? Fuente.

La autoedición y autopublicación se presenta como un punto clave. Vale, si abrimos Amazon o similares y vemos algunos de los más vendidos, veremos obras que hacen que nos sonrojemos ya sea por sus títulos: “LA MEJOR NOVELA DE TODA LA HISTORIA” (humilde, ya se sabe), su portada (el Paint presenta unas cualidades gráficas inestimables en este punto) o por historias dignas del peor fanfic (un hombre lobo multimillonario tiene que someter a una jovencita becaria a una serie de juegos perversos – para pagar a Hacienda, supongo). Pero hay también obras que valen la pena. Estigmatizar la autopublicación y autoedición como algo totalmente cutre sería similar a decir que todo lo publicado por editoriales es bueno, que no comete fallos, que es estupendo. Y no es así. Hay de todo.

Personalmente, la autoedición requiere de esfuerzo e incluso de contratar gente para que te maquete, diseñe, corrija y demás tu libro. Es un desembolso económico importante. Y la autopublicación permite que esa obra vea la luz sin que tengas que meter ese tórrido romance entre la mesa de oficina y el látigo de turno. Puedes hacer que tu obra sea tan acorde con tu visión como quieras ¿y no es eso lo que deseas?

Me centro: sé que a las primeras de cambio hay que decir que hay editores que hacen algunas recomendaciones buenas, pero hay que reconocer que también un grupo de lectores de prueba que lean y sepan de lo que hablan puede ayudar en este punto. No hablo de una libertad absoluta para publicar lo primero que te venga a la cabeza, pero sí hablo de la libertad para que no tengas que someterte a los designios de un mundillo que lucha por sobrevivir, más que por una tarea eficiente y acorde a ese supuesto de fomentar la cultura.

Escribir así, ya sabéis. Fuente.
Todo ello conduce a algo que ya os hablé en su momento: la vampirización de la autoedición. Tienes poco tiempo para escribir porque tienes que promocionar, compartir, ayudar en el proceso, dar tu opinión… Pero considero que es preferible eso a sentirte fuera de todo el proceso. Pierdes tiempo en otras funciones, pero aprendes de ellas y sabes cómo adaptarte a un mercado cambiante. Aún así, requiere un esfuerzo. Muchos piensan que los autores que autopublican son seres cutres que no se esfuerzan, pero nada más lejos de la realidad. Hacer un e-book o un libro físico es complicado, que sea bueno (en su contenido) aún más y muchos autores luchan por ello cada día.

Esto me conduce a una pregunta que me persigue desde hace meses: ¿para qué sirve una editorial? La mayoría de sus funciones, hoy, las puede hacer un autor o las puede contratar él por su cuenta. ¿Sirven para la promoción? En España, lo dudo. ¿Sirven para dar suculentos adelantos? Tal vez. ¿Sirven para el ego del escritor? Seguramente. ¿Sirven para repartir los beneficios de modo equitativo? No. Esta es una de las cosas que siempre impacta a los lectores y es que un autor puede llevarse un euro, mientras que la editorial, librería, la imprenta y demás se reparten los beneficios. Recuerdo que mi madre lo comparó directamente con los agricultores, se matan para tener una buena cosecha y luego les compran sus productos a un precio ínfimo para venderlo al doble.

En otras plataformas, el autor puede llevarse mayores royalties que con el sistema editorial que tenemos hoy. Y sí, sé que hay personas que opinan que los artistas no hacen nada del otro mundo y no tienen que sacar beneficio económico, pero las he denominado “personas” porque no quiero insultar a nadie, que podría. Un artista puede (y, a veces, debe) sacar un beneficio económico que le permita seguir creando.

Lo sabe. Tú también. Fuente.
Que quede claro que no descarto publicar algún día en una editorial (ya lo he hecho, ¡les engañé!), pero, a día de hoy, el sistema de la autopublicación es una puerta que no es desdeñable. Pensad hace treinta años, cuando esta posibilidad era más compleja, mucho más. Ahora, siguiendo unos pasos, tu historia, terminada y digna de ser compartida, no tiene que quedarse en el cajón.

A todas estas, hay editoriales que editan con dinero del autor. “Tantos ejemplares te costarán como autor tanto dinero y tendrás que ponerlo y…”. Es lícito, pero también hay editoriales piratas que engañan al lector, total es alguien ilusionado del que se pueden aprovechar. Personalmente, yo no participo en estas cosas. No tengo el dinero ni la paciencia para confiar en otros a través de relaciones puramente monetarias.

Por suerte, los escritores podemos recordar lo crucial de nuestro trabajo: que nos lean y pasarlo bien escribiendo, sentirnos orgullosos de lo que hemos hechos. Algunos quieren ser famosos o ricos, pero ese camino es arduo y pocas veces se consigue y menos sintiéndote después orgulloso.

Por tanto, si todas las editoriales y agencias callan, uno puede luchar por su cuenta para que su texto sea visible y la autoedición y autopublicación es más que una posibilidad.

Yeah. Fuente.

P.D.: Tenéis Hollow Hallows aquí y Devon Crawford y los Guardianes del Infinito aquí.

6 comentarios:

  1. Una entrada muy buena, Carlos. Desde luego, creo que actualmente sobrevive el autor híbrido (el que combina libros autopublicados con libros con editorial). Es la única manera de vivir de la literatura. Eso o ser superventas.

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    1. Muchísimas gracias, Ana. Es un placer leerte por aquí, teniendo en cuenta tu trabajo como autora y el de tu blog, que hace tiempo que leía (ya me he suscrito para no perderme nada).

      Es interesante. El panorama literario está cambiando mucho. Hace diez años, ¿quién diría que Amazon podía ser un buen medio frente al mercado editorial tradicional? Y lo mejor es que no sabemos qué pasará dentro de otros diez años.

      ¡Muchísimas gracias por tu comentario, un saludo enorme!

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  2. Buena Crónica Carlos. Decirte que con las tecnologías de hoy (INTERNET, maravilloso!), lo que haga una Editorial está al alcance de cualquier persona. Mucho ánimo con tu labor de escritor, no olvides en disfrutar.

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    1. Muchas gracias a ti, Laura, por leerlo y por comentarlo. Por suerte, una de las cosas buenas de Internet es que permite hacer cosas con las que antes solo soñábamos y que eran muy complicadas. Hoy, es una fácil alternativa contra algunas cosas que están fastidiando el mundillo editorial.

      Muchísimas gracias por tus palabras y gracias por recordarme la importancia de disfrutar, qué fácil se puede llegar a olvidar a veces. ^^

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  3. ¡Hola! Tu entrada me ha parecido muy buena y muy completa. Estoy de acuerdo contigo en todo lo que has dicho (función de las editoriales, booktubers y demás). Por mi parte, no he publicado aún mi novela (estoy tanteando las posibilidades de la autopublicación), pero sí tengo unas cuantas experiencias con editoriales que he contado abiertamente en mi blog (hay una sección propia), para que la gente sepa más o menos lo que hay. Yo he tenido de todo, falta de respuesta, respuesta negativa y respuesta positiva, así que no te desesperes. No estás solo. ;)

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    1. Hola, Yersey

      Me alegro de que coincidamos en muchos puntos. El mundo editorial actual creo que está más viciado por algunas cosas que solo por la que debería ser importante: la búsqueda de la calidad. Quizás, la faceta del negocio ha devorado la parte cultural.

      Me pasaré por tu blog para leer esas respuestas. Me parece algo muy interesante. ¡Gracias por comentarlo!

      Y me alegro de no estar solo en esta batalla de las palabras. Quiere decir que hay más gente que aguarda su camino en este mundo de la literatura.

      ¡Gracias por tu comentario! ¡Saludos!

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Los textos pertenecen a Carlos J. Eguren salvo cita expresa de los autores (frases de libros, comentarios de artistas...), siempre identificados en el post. El diseño de la imagen de portada pertenecen a Elsbeth Silsby.

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