12 de febrero de 2012

Críticas de cine: Frank Miller´s Sin City (Ciudad de pecado)

Una ciudad que no está al borde del precipicio, sino que hace mucho que cayó en él, y unos personajes que se enfrentan al pecado cada segundo. Este es el punto de partida de…

SIN CITY

Fuente.

“El viejo muere, la chica vive.  Me parece justo”
HARTIGAN

Cuando alguien me pregunta por la película “Sin City (Ciudad de pecado)” le digo que es como si cogieses el cómic y lo sacudieses para verlo en movimiento (añadiendo las voces, la música típica del género negro, etc.). En su día, esta cinta me pareció muy buena; tras verla de nuevo, comprendo que padece mucho de los problemas de la propia obra de Miller, más algún defecto de la visión del director y guionista Robert Rodríguez. En resumen: el exceso de fidelidad en “Sin City” le pasó factura a la película.




Muchas personas piensan que Sin City es una historia de género negro. Para mí, se queda en lo superficial y Miller hace lo que mejor sabe: historias de superhéroes crepusculares. Es como 300, un tebeo donde los espartanos parecen superhéroes. No está mal, pero Miller no lo explota para satisfacción completa.

Las diferentes historias que componen Sin City nos guían a través de un mundo depravado y pesimista, como cada uno de los relatos del tebeo. Ya se sabe: “Si te metes en un callejón de Sin City puedes encontrar cualquier cosa… Cualquier cosa”. Salvo esperanza, añadiría.

Como en el cómic, el relato de Marv y el de Hartigan me parecen los mejores, mientras que la historia de Dwight me parece la menos interesante (Miller se repite demasiado), pese a que cuenta con un Benicio del Toro que le gana la partida a Clive Owen. Todo nos sumerge en el mundo de Miller: héroes cercanos a su ocaso, prostitutas de armas tomar, villanos despreciables, personajes atormentados… Su visión del pecado y una ciudad digna de pesadilla.

Uno de los poderosos planos de Sin City. Fuente.

En parte, esta película, una propuesta bastante arriesgada, consigue algunos detalles buenos gracias a su reparto encabezado por varias estrellas. Por mi parte, insisto, brilla ese Bruce Willis como una especie de Harry el Sucio afrontando su última aventura y Mickey Rourke como Marv, que sirvió para recuperar al actor tras un par de años desaparecido de la escena.
Alguien que conoce el cómic no hallará muchas sorpresas (y alguien que no, puede descubrirlas con facilidad), pero lo importante para Robert Rodríguez parece ser su ambición para atrapar la estética de “Sin City”: el blanco y negro con algún destello de color puntual. Eso queda claro desde el prefacio protagonizado por el siempre limitado actor Josh Hartnett, un pequeño segmento rodado antes de la película para convencer a Frank Miller, el autor del cómic, de que se hiciera la película (su relación con el cine estaba bastante mal después de sus problemas con Robocop 2 y Robocop 3).

Por tanto, acabamos teniendo más que la adaptación de una serie de novelas gráficas, una traslación de un medio a otro con sus defectos. El mundo del cómic no es lo mismo que el mundo del cine: véase cómo la voz en off termina molestando un poco (hay autores de cómic -y cine- que nunca han sabido callarse para dejar lucir las imágenes). A eso se puede sumar que el estilo de Miller se hizo para leerse y no para recitarlo en voz alta (algunos diálogos suenan forzados).

Bruce Willis encarna a un detective descreído en Sin City. Fuente.
La mayoría de los pecados que vemos en la obra de Robert Rodríguez son los que Frank repetiría en su fallida (y con razón) The Spirit, que traicionó el espíritu de Eisner para transportar al detective a una especie de Sin City (menos asquerosa, pero similar).

A esperas de una segunda parte que no sabemos si nos llegará, Sin City (Ciudad de pecado) es una película de gran fidelidad con el tebeo y que padece lo mejor y peor de Frank Miller.

“El Infierno es vivir cada día sin saber la razón de tu existencia”
MARV

2 comentarios:

  1. Completamente de acuerdo. Un filme demasiado fiel que adolece de lo que adolecía el comic de Miller,ademas de añadir otros defectos, como la voz en off que se me hace tremendamente molesta, mientras que en el comic funciona a las mil maravillas.

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    Respuestas
    1. Hola, superñoño

      Sí, básicamente la lastra la fidelidad. Releyendo "Watchmen" me encanta su voz en off porque sabe callarse y dejar narrar sólo por imágenes. Miller padece de lo contrario en "Sin City" al igual que Robinson en "Starman". Como si quisieran recordar que ellos son los guionistas y saben escribir.

      Gracias por tu comentario, un saludo y hasta la próxima visita.

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