22 de noviembre de 2015

Cuatro lecciones para escritores de Mad Max: Furia en la carretera


Me gusta el cine. Todos los que me conocéis, imagino que lo sabéis. Muchos de mis primeros recuerdos están condenados a retorcerse en torno a mi experiencia viendo una película (jamás olvidaré la primera vez que siendo un crío vi Pesadilla antes de Navidad; aluciné tanto con el chaval que saca la cabeza reducida de la caja de regalo...). 
Considero que las películas son algo más que un mero entretenimiento, son un arte y, como otras formas artísticas, se pueden compartir elementos que nos desarrollan no solo como espectadores, sino también como creadores. Si bien tuve una experiencia escribiendo y dirigiendo un cortometraje y he realizado un máster en dirección y hago uno de guion actualmente, puedo decir que siempre he optado más por el formato escrito. Por eso, cada vez que escribo, aplico fórmulas aprendidas en novelas, relatos, poemas, cómics... Y también películas, por eso os quería hablar de un par de cosas que aprendí viendo una de mis películas favoritas de este año: Mad Max, Furia en la carretera.
Damas y caballeros, abróchense los cinturones. ¿Habéis visto la película? ¿No? Deberíais, puede que os suelte algún spoiler, pero... Arrancamos tras el salto...
El horizonte es el límite en Mad Max, ¿lo será en nuestra página en blanco? Fuente.
Mad Max: Furia en la carretera me dejó muy buenas impresiones, como os comenté en la crítica que realicé junto a Pedro de Mercader. Aprendí mucho de ella y he querido en esta entrada recopilar cuatro puntos importantes:

Olvida los atajos

Mientras veía Furia en la carretera pensaba en todos los atajos (y no de conducción) que podían tomar sus guionistas. Sin ir muy lejos, podrían haber hecho que Max escapase de sus enemigos desde la primera escena. ¿Y en caso de ser encarcelado? Hubiera podido escapar durante la persecución dentro de la base de los hijos de Inmortal Joe. Pero no huye. Y sus guionistas saben que podrían haberlo hecho, que hubiera sido lo esperable, el cliché, el punto fácil de salida, lo que todo el mundo espera... Pero no lo hacen. Y entonces me di cuenta de cómo se escribió la película de George Miller: se rehuyó de las formas básicas y se nota durante toda la película.
Otro ejemplo sería la escena en la que la novia embarazada está a punto de morir. Muchos hubiesen encontrado alguna solución al asunto, una solución fácil, pero Miller no lo quiso. Eso hace que el espectador siga enganchado a la pantalla.
No es un pecado saber cuál es el recurso fácil, el pecado es utilizarlo y utilizarlo mal.

¡Huid, huid de los atajos! Fuente.

Elige un tema con diferentes enfoques

Elige un gran tema para tu historia y explora cómo enfocarlo en sus diferentes vertientes. En Furia en la carretera, uno de sus temas más importantes es la redención. La propia relación de Max y Furiosa es uno de los puntos fuertes de toda la cinta y gira alrededor de ese asunto. Max ayuda a Furiosa a redimirse, pero sabe que para él eso es imposible (y, por suerte, no hay romance, solo existe la leve conexión que habría con cualquier otro ser humano).
Quizás el cliché en el que más podría caer es en el personaje de Nicholas Hoult, que se redime, pero creo que huye del estereotipo del "loco secuaz odioso" de las otras tres películas de Mad Max. Me explico: en las otras, siempre hay un malo menor que es completamente asqueroso y acaba muriendo. Aquí lo es Hoult hasta que se redime.
Por tanto, tenemos al antihéroe que busca redención y nunca la hallará, la antiheroína que sí y el villano que sin pretenderlo deja de serlo. Tres enfoques, un mismo tema, ¿por qué no hacer lo mismo en nuestra novela?

Si huis de los estereotipos, lo será. Fuente.

Añade un leitmotiv épico

Hemos elegido un tema ¿y si elegimos otro también que nos conecte con otras grandes historias? Si utilizamos el viaje del héroe, compartiremos gran parte del rumbo de otras obras como Star Wars, Harry Potter, Matrix... Conexiones importantes.
En Mad Max, está el tema de la condena. En la película está la gran escena que algunos considerarán un cliché, pero que, como toda la trama bebe de La diligencia de John Ford, en este caso bebe de otro clásico del director del parche: El hombre que mató a Liberty Valance. El héroe oscuro no puede quedarse a disfrutar de la victoria, él ha matado y es negativo, tiene que marcharse porque sabe que no podrá disfrutar de esa paz y traerá la guerra. Lo vemos en el personaje de John Wayne, lo vemos en el Bruce también Wayne de El Caballero Oscuro, lo vemos en el personaje de Raíces Profundas interpretado por Alan Ladd y que marcaría al Clint Eastwood de El jinete pálido y el de Ryan Gosling de Drive. Y es que todas estas películas son, con sus más y sus menos, westerns donde el héroe sufre su propia condena.
¿Podemos incluir esto en nuestra novela sin caer en el cliché? Es difícil, lo sé, pero ¿quién dijo que este camino tuviera que ser sencillo?

Para Max, sí, podemos. Fuente

Hacia el Valhalla

Si algo me gustó de Furia en la carretera es que es una película muy extravagante, creativa y delirante. En su día, Tom Hardy la describió como el Circo del Sol encontrando a Slipknot y no es una mala comparación. Tienes un montón de extraños personajes en situaciones terribles y en escenas impresionantes.
Como escritores, no deberíamos limitarnos para hacer obras más accesibles sin más. Deberíamos procurar ser originales y siempre dar un paso más allá. Si un lector va a comprar nuestra novela, ¿por qué no justificar la inversión con un par de buenas cosas?
Y sí, necesitamos a un guitarrista con un instrumento lanzallamas, ¿qué pasa?

Fuente.

Vuestro turno, comentad: ¿creéis que podemos aprender de otras formas artísticas? ¿De qué otras obras habéis aprendido? ¿Creéis que se puede aprender algo más de Mad Max?


11 comentarios:

  1. No soy escritor, pero esta peli es la leche y todo artículo que la celebre, desde cualquier enfoque, tiene mi aprobación.

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    1. Cada día que pasa, lamento más que George Miller no llevase a cabo su proyecto de La Liga de la Justicia allá por 2008, con eso creo que lo digo todo...

      ¡Gracias por el comentario!

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  2. Una guitarra... ¡y el clavijero lanza llamas! O.O
    ¡Tienes mi atención!

    Ya te dije qu eno la he visto todavía, pero después de entradas como estas no es fácil resistirse. La verdad es que el mundo del guión y del cine me llaman, me parece muy enriquecedor todo lo que rodea a este arte. Por desgracia todavía no entiendo mucho sobre cine, me conformo por ahora con aplicar lo que sé gracias a la escritura y a la música para comprender y de vez en cuando investigo un poco acerca del lenguaje y los recursos que son propios del cine.

    Me ha gustado mucho esos cuatro puntos que nos regalas a los creadores de mundos. La originalidad es algo que se agradece hoy en día, donde parece que solo hay que copiar más de lo de antes. Y no digo que no haya buenas producciones que cuenten una historia más o menos típica, pero me toca las narices cuando encima no hacen las cosas bien. También soy de las que piensan que el cine fantástico está siendo un pelín maltratado últimamente, las últimas adaptaciones que he visto se libros son horrendas.. en serio.

    Ah, ya vi la peli de Percy Jackson y el ladrón del rayo. Es entretenida no te lo niego, pero por lo poco que he leído del libro creo que pierde mucho de su esencia, me parece que pecan mucho de lo típico y que le podrían haber sacado muchísimo más partido al libro. Eso sí, la banda sonora me encanta, desde que pusiste aquel tema en el blog no he podido evitar reproducir una y otra vez la banda sonora. Creo que le dan poco juego al tema de la mitología cuando es un pilar fundamental en esta historia.

    ¡Abrazos!

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    1. ¡Ya verás, Ana! Ese personaje, el guitarrista, es uno de mis favoritos de la película. :D

      Sobre el cine, por suerte, es un mundo que está muy abierto a recibir a cualquiera que quiera disfrutar de él. Hay cientos de grandes películas clásicas recomendables que ayudan a la hora de escribir. Aunque hablas con uno de esos defensores de ver películas malas y leer libros malos porque de ahí también surgen ideas, créeme.

      En cuanto al lenguaje visual, es mágico. Pocas veces es posible transmitirlo solo con palabras, pero hay ciertos recursos que se pueden adaptar o nos pueden ayudar a imaginar a la hora de escribir.

      Sobre Mad Max, te la recomiendo, como te comenté, porque creo que te puede gustar y, en cuanto al género fantástico, ya me dirás a qué adaptaciones te refieres por si las he visto. Yo últimamente estoy viendo un montón de series y más feliz que nadie, la verdad jejeje

      En cuanto a Percy Jackson, vi las dos películas y, sin ser notables, son "simpáticas", típica que veo alguna vez para dejar de preocuparme por las cosas que me rodean. No son para mí grandes películas como Harry Potter (que me encanta verlas casi como si fueran terapéuticas), pero... Y sí, he leído un poco de El Ladrón del Rayo y cambian algunas cosas que me gustaban del libro (tengo que seguirlo), pero por lo que he leído, como adaptación no está muy allá... Una pena.

      Muchísimas gracias por tu comentario :)

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  3. José (a través de las RRSS)22 de noviembre de 2015, 23:13

    Esta película me hizo recuperar la fe en el cine de acción.

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    1. Ni que lo digas. Para mí de lo mejor este año (aunque también me gustó Kingsman, pero esa película es otra cosa...) :D

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  4. Gustavo (a través de RRSS)22 de noviembre de 2015, 23:14

    Pierde muchísimo viendola en la tele. En el cine fue la hostia xD

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    1. Yo la vi en el cine y fue toda una experiencia, pero conociendo como va la gente hoy en día al cine (a hablar y comer), creo que me voy a ahorrar las entradas por un tiempo...

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    2. Gustavo (a través de RRSS)22 de noviembre de 2015, 23:15

      Yo viendola en mi cuarto sin dolby sorround no me impactaba tanto la bso, la verdad.

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  5. Narciso (a través de las RRSS)22 de noviembre de 2015, 23:14

    La mayor lección que encontré en Fury Road es que, a veces, no importa lo que se nos cuenta, sino cómo se nos cuenta.

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    1. El argumento es simple (es La diligencia), lo bueno es que no se enreda porque sí ni deja cabos sueltos y, a veces, es como ir a comer: preferimos una buena tortilla que un plato de "deconstrucción" que no sabe a nada. Visualmente, Miller le ha dado una patada a gran parte del cine de acción actual. Acción que se puede ver sin que la cámara parezca que está haciendo malabares, una paleta de colores impresionante...

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