31 de diciembre de 2019

¡Mis lecturas de cómics y mangas de 2019!



Los cómics son una parte muy importante de mi vida. Este año he buscado leer y releer, profundizar en cómo cuentan las historias y qué tipo de historias nos cuentan. Entre las buenas noticias relacionadas con los tebeos, estoy muy feliz de colaborar con ECC Cómics hablando de muchas obras cómiqueras que adoro. 

Esta lectura y estas colaboraciones han hecho que me haya leído unos 230 cómics aproximadamente. Así que tengo una lista de obras recomendables larga. 

No dudéis en compartir vuestra opinión o vuestras recomendaciones a partir de lo que he leído en los comentarios. 

Por tanto, después de esta introducción, ¡arrancamos!

Los asesinatos del lunes negro seguramente sea el cómic que más me ha alucinado este 2019. Fuente.

Cómics de terror, fantasía y sobrenatural

He leído muchos cómics de terror y sobrenatural durante este año. Puedo destacar obras veteranas y nuevas, así que allá voy.
Mike Mignola es un genio. Me encanta su mundo, su estilo, sus personajes, sus historias... Pude completar Hellboy y he seguido con AIDP y Abe Sapien. Otra obra recomendable: Koshchei el inmortal. Además, me he hecho con la edición en blanco y negro y otra a color del Drácula que guionizó Roy Thomas y dibujó el propio Mignola a partir de la película de Coppola. Brutal.
Una obra que ya es un clásico y que releí fue 30 días de noche. Me lo pasé mejor que la primera vez con estos vampiros que atacan una ciudad en Alaska donde la noche dura un mes. De Steve Niles también me gocé October Faction, que pese a que es muy apresurada, es muy interesante y espero que Netflix no la convierta en una basura infecta, algo que se le suele dar bien cuando adapta algunos cómics. 
Y hablando de adaptaciones de Netflix, tendremos pronto The Magic Order de Mark Millar, cómic donde nuestro colega Millar parece que va a hacer algo original y, de pronto, cae en la maldita manía de la traición y todos los tics que repite en cada una de sus obras… 
Volviendo a Niles, leí Frankenstein ¡está vivo!, el cual guionizó, pero que si pasará a la historia será porque es la última obra de ese genio que fue Bernie Wrightson, una pena que no pudiera completar el último número ya que la enfermedad que acabó con él estaba muy avanzada. Una obra estupenda este Frankenstein, ¡recomendado!
Y ya que nos acercamos al terror gótico, La noche que llegué al castillo de Emily Carroll lo devoré en una sola madrugada (no fue premeditado, pero…). Hay un toque de Poe y Le Fanu entre otros que hace que sea una joyita.
Ya yéndonos al terreno más fantástico, The Wicked + The Divine es una serie bastante creativa, aunque creo que se podría sacar más de algunos aspectos (aunque tengo el último tomo esperando). Me gusta. A ver cómo sigue y si cierran ya el chiringuito antes de que se les queme.
Sobre obras oscurillas, recomendar también Inyección de Ellis, que pese a sus paranoias de la ciencia ficción, está muy bien por cómo refleja ese mundo que ha buscado ser más interesante.
La que me ha encandilado este año y me ha volado la mente varias veces ha sido Los asesinatos del lunes negro de Hickman. Por ahora, hay dos tomos publicados y no veo la hora de leer los siguientres. Trata sobre magia y economía. ¿No parece muy llamativo? No, pero una vez lo leáis, os aseguro que os volveréis acólitos de esta fantástica serie. Su autor es un experto construyendo mundos y su sistema de la magia está perfectamente integrado con su fascinante historia, donde hasta los textos complementarios aportan algo. Ya podría aprender de él alguien tan soporífero como Sanderson (ay, Elantrizzzzzzz).
Otra obra sombría y desconcertante que no sé por dónde va y espero que vaya bien es Gideon Falls de Lemire, autor con el que tengo ciertas reservas hacia su trabajo, pero que me ha gustado con este drama de terror con un toque Lovecraft sobre un sacerdote que ha perdido la fe y un hombre que rebusca en la basura las señales de un misterioso granero negro que se aparece en diferentes lugares y desata la locura. El tomo tres creo que será decisivo para saber si me gusta o la odio, por ahora gana la primera y por eso aparece aquí.
Y otra serie sobre magia y hechos tenebrosos: Harrow County, que ha llegado a su final este año y que me ha parecido una obra estupenda sobre brujería, poder, familia, prejuicios y mucho más. Es una lástima que no sea más reconocida, pero no me cabe duda de que se ganará una legión de fans en los próximos años. Más que recomendable.
Algunos que me conocéis ya os preguntaréis que en mi lista de lecturas de libros faltaba un nombre que para mí es importante: Stephen King. No os preocupéis, el autor de Maine me sigue gustando, así que este año me leí los cómics de La Torre Oscura escritos por Peter David, a partir de los libros de King y los disfruté bastante pese al empacho de lectura (los leí uno tras otro).
No sé muy bien dónde meter Clase letal, pero como me parece un cómic estupendo y creo que no existen las escuelas de asesinos en el mundo real (o espero que no), os recomiendo la obra de Remender y Wes Craig no solo por su dibujo o la premisa, sino por cómo trata de crecer, sus debates sobre música y algunos momentos coj... magistrales.

Uno de esos cómics que sé que, sin duda, releeré y más de material para La Historia. Fuente.

Mangas de todos los estilos

Este ha sido un año de leer muchos mangas. Muchos. He terminado series como Tokyo Ghoul que, pese a lo errático de su segunda etapa, siempre será un cómic al que le guardaré cariño.
¡Cosas buenas! Descubrí al bueno de Junji Ito ¿y qué decir? Me flipé y me he leído casi toda su obra. En serio. Uzumaki fue la primera y por ello le tengo un gran aprecio, además de que la considero su obra más redonda.
Entre los descubrimientos recientes (¡y, maldita sea, librería, tráeme ya los siguientes tomos!) está Innocent de Shin’Ichi Sakamoto. Entiendo que a algunos la trama o el estilo de dibujo les eche para detrás, pero a mí me encantan ambos aspectos y estoy complemetamente enganchado a esta historia sobre Charles-Henri Sanson, el verdugo de París durante la Revolución Francesa.
Entre las series que continúan sin encontrar un final destacaría To your eternity de Yoshitoki Ōima, una interesante obra sobre la reencarnación y muchas cuestiones más. Fascinante en cada tomo. ¡Y Noragami! El anime me encantó y, por suerte, me he puesto por delante con el manga, pero ¿cuándo continuará?
También destacaría dos obras autoconclusivas de Inio Asano: Solanin y Reiraku, las dos son depresiones con forma de cómic, así que estáis advertidos. La primera va sobre crecer, un grupo de música y el desastre, entre muchas cosas. La otra va sobre un mangaka cuya vida es una mierda. Asano es así.
Y la obra, la maldita obra con la que llevo más de un año y sigo con ella a la espera de concluirla: 20th Century Boys de Naoki Urasawa. Lo más cercano a un Watchmen o un It del manga y que siempre te mete más nuevas líneas, subtramas… Hay gente que la odia por eso. A mí me gusta aunque mi memoria me juegue malas pasadas. La ambición debería ser felicitada en el caso de Urasawa. Ya os contaré.

Mi manga favorito hasta la fecha... ¡y no lo he terminado! Fuente.

Cómics de superhéroes

No he dejado de leer cómics de superhéroes, aunque sí me he vuelto más selectivo y casi siempre he optado por releer o descubrir grandes etapas. Entre las relecturas, disfruté gratamente de ¿Qué le sucedió al cruzado ensmacarado? de Neil Gaiman y Andy Kubert, una absoluta joya que nos relata el velatorio de Batman. Si podéis, leedlo. 
Otras relecturas fantásticas han sido: Silver Surfer. Parábola de Lee y Moebius, que ya en su día me dejó asombrado y lo ha vuelto hacer, los Thunderbolts de Ellis y Deodato (lástima que no lleven a ninguna parte), Arkham Asylum de Grant Morrison y Dave McKean (una oscura obra que he vuelto a redescubrir y disfrutar de nuevo y que recomiendo a todos los que os gusten las obras oscuras) y Daredevil: Born again (esa obra que marcó para siempre a Matt Murdock y, seguramente, al propio guionista, Frank Miller).
También he podido leer números muy famosos como La última cacería de Kraven de DeMatteis y Zeck (una oscura obra sobre el Trepamuros) y completé etapas maravillosas como el Silver Surfer de Slott y Allred, que me dejó con lágrimas en los ojos, o la magnífica Ojo de Halcón de Fraction y el estupendo Aja. Eran obras que dejé pendientes por temas económicos en su día y que ahora he podido conseguir... y que me han encantado.
Entre los descubrimientos (y así hacemos un epígrafe bastante simétrico), dos obras con Batman como protagonista. Gráficamente, Batman: El Príncipe Oscuro me encandiló; su historia no está mal, pero el dibujo de Marini sobresale. Una obra más equilibrada, pero también con algunos "porque sí", ha sido Batman: Caballero Blanco, ¿qué pasaría si el Joker estuviese cuerdo? Interesante premisa que me hizo pensar incluso en Emperador Muerte.

 
Silver Surfer de Dan Slott y Allred fue una auténtica obra maestra que me dejó lloriqueando un par de horas. Genial. Fuente.

Otros cómics

En este apartado, todos los cómics son biográficos salvo uno que bien podría serlo. Una de mis grandes sorpresas fue Mary Shelley. La muerte del monstruo de la ilustradora Raquel Lagartos y el guionista Julio César Iglesias; recrea de un modo maravilloso la vida de la madre de Frankenstein.
Tres biografías con el hilo temático de la literatura de comienzos del siglo XX española: Vida y muerte de Federico García Lorca y Antonio Machado. Ligero de equipaje de Quique Palomo, a través de los libros sobre estos autores de Ian Gibson, también son dos obras sumamente disfrutables; pero mi preferida es La residencia de estudiantes de Susanna Martín Segarra.
Estas tres obras están marcadas por el arte, pero también por la Guerra Civil y sobre la posguerra va Lamia de Rayco Pulido, un maravilloso descubrimiento que mezcla género criminal y drama en una historia única de este autor canario y Premio Nacional del Cómic.

Lamia de Rayco Pulido fue una obra que no pude parar de leer y me dejó una gran huella. ¡Leed este cómic! Fuente.
En definitiva, tengo muchos cómics pendientes, algunos a la mitad, y espero que este 2020 me siga trayendo grandes descubrimientos. Es con lo que me quedo, más que con algunas decepciones lectoras de este 2019. Al fin y al cabo, el mundo de las viñetas sigue siendo riquísimo y siempre me da nuevas ideas. Así que... ¡A leer!




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