14 de junio de 2018

Crítica de "Black Hammer". Vol. 1 y 2: Orígenes secretos y El Evento

¿Qué esconden los héroes de Black HammerFuente.
Ganadora de un Eisner, con diversos premios en la industria y catalogada por muchos como la serie revelación del cómic de superhéroes estadounidense de los últimos años, donde se la ha llegado a comparar con Watchmen, Black Hammer apuntaba demasiado alto para un servidor y puede que eso me haya pasado factura a la hora de hacer balance de la lectura de los dos primeros tomos: Orígenes secretos y El evento, publicados en España por Astiberri.

¿De qué va esta serie? Black Hammer arranca con unos superhéroes que llevan años viviendo en una granja de un mundo donde nadie sabe de los metahumanos. Barbalien, Golden Gail, Abraham Slam, el Coronel Weird, Talky-Walky, Madame Dragonfly y Black Hammer ya no son lo que eran. Antaño, fueron grandes estrellas que se enfrentaron a un terrible monstruo, el Anti-God, pero ahora solo fingen ser personas normales, mientras algunos esperan regresar a casa. El único que se arriesgó lo suficiente para desear escapar fue el héroe Black Hammer y lo pagó con su vida. Pero ¿cuál es el misterio tras la granja? ¿Por qué están encerrados en ese mundo? ¿Qué les impide marcharse? ¿Cuál es su destino? 

¿Golden Girl contra un antiguo "enemigo"? Fuente.

Superhéroes de retales

La premisa de Black Hammer, como veréis, es interesante y la ambición de Lemire es grande cuando se propone hacer una especie de gran homenaje a la historia del cómic estadounidense en sus páginas. No es raro que los guiños abunden hasta abrumar al lector y que hagan que todo suene familiar. Si somos estrictos, gran parte de este trabajo podría catalogarse de “reciclado”: Barbalien es una especie de Detective Marciano, Abraham Slam tiene un poco de Daredevil y el Capitán América, el Coronel Weird es una especie de Flash Gordon hasta las cejas de ácido, Golden Gail es una especie de Shazam, Black Hammer tiene un poco de Thor y de los nuevos dioses del gran Kirby… Por el camino tenemos la narración de los cómics creepy, la experimentación de Ditko, a una especie de Cosa del Pantano… No está mal, muchos otros autores como Garth Ennis en The Boys o Alan Moore en Top Ten, Supreme o Tomorrow Stories han jugado al guiño constante, pero mientras que sentíamos que Ennis o Moore nos intentaban contar algo nuevo, Lemire se empeña en centrarse más en la construcción de sus personajes (acto loable), pero estos son productos de retales demasiado evidentes, y lo verdaderamente interesante, lo que llama la atención (la premisa de la granja y los superhéroes encerrados), se convierte en un trasfondo que no lleva realmente a ninguna parte en doce números.

Dicen que, en el arte, los mejores son aquellos que saben qué robar de otros artistas y cómo cambiarlo para hacerlo suyo, en el caso de Lemire ha tomado muchas referencias de cómics conocidos y ha intentado narrar su propia historia en doce números que alargan el misterio, pero no revelan nada hasta una última página del segundo volumen que parece prometer un nuevo cambio en la serie (¿el decompressive storytelling o la busca del cliffhanger desbocado?). Y hasta que lo leamos, debemos preguntarnos: ¿será la respuesta tan interesante como esperamos? ¿Tan original? ¿Tan única? Y, acaso, ¿importa o corremos el riesgo de decepcionarnos como en Lost? ¿Puede que hubiera sido mejor realizar una miniserie antes que una franquicia que parte de un hecho aparentemente nimio? Realmente, ¿qué nos pueden ofrecer estos personajes? Tendremos que esperar a la lectura completa para obtener la respuesta.

Es interesante que Black Hammer haya conseguido esta fama dentro de Dark Horse, cuando ya The Umbrella Academy de Gerard Way y Gabriel Bá habían tocado muchos de estos temas (los superhéroes fuera de lugar, una familia extraña, situaciones fuera de lo común...) y de un modo, quizás, más original y refrescante, pero todo hay que decirlo: mientras que The Umbrella Academy lleva años parada, Black Hammer ya ha dado pie a un pequeño universo de cómics derivados que, sin duda, pueden dar un paso más a la serie cuando Lemire logre librarse de todas las referencias y cuente auténticamente la historia que desea contar. Si The Umbrella Academy jugaba con la Doom Patrol y la serie de El Prisionero, Jeffe Lemire juega con Watchmen y todos los cómics de superhéroes que le encantan bajo un punto de partida digno de Lost.

Más acertado me parece que Lemire tome estos mitos de la capa y el pijama estrafalario para hablar de asuntos más interesantes: la homosexualidad, el miedo a la vejez, el deseo de recuperar la vida pasada, el hecho de tener un cuerpo que no te pertenece… Si Black Hammer hubiese jugado con orígenes menos “evocadores” a otros ya contados y se hubiera centrado en estos problemas humanos, creo que conseguiría ser una obra más original, pero, por supuesto, no sería el homenaje que pretendía hacer Lemire al cómic: ¿cómo funcionaría el cambio de vestuario de Slam, que tanto recuerda a Dredd o los superhéroes noventeros como Cable? Por este motivo, al principio se este texto, he dejado claro que todo esto me ha jugado una mala pasada a mí, que esperaba otra cosa y que puede que el lector poco asiduo enloquezca con Black Hammer. No obstante, puede que Lemire me cierre la boca cuando termine la serie y nos justifique que el constante guiño era algo necesario para su trama.

Un punto estupendo es el trabajo de Ormston que, pese a sus problemas de salud, da todo lo mejor de sí con un estilo de dibujo que nos hace pensar en las grandes joyas de Dark Horse, pero también en el cómic underground estilo Black Hole. Si os fijáis, los grandes momentos del tebeo como las páginas donde se compara el presente triste y el pasado glorioso de los superhéroes se deben a Ormston y su talento para transmitir más con una historia que, quizás, suena un poco ha conocida, incluso cuando desespera al lector por la búsqueda de respuestas. También acompaña en algunos números el dibujante David Rubín.

Con los dos volúmenes Orígenes secretos y El evento (doce números), Black Hammer de Jeff Lemire y Dean Ormston se convierte en un destacable cómic dentro de Dark Horse y de la industria del cómic actual, pero no será hasta que llegue su auténtico final cuando podamos saber si estamos ante una obra que marca un antes y un después en la historia del cómic. Estaremos a la espera de estos superhéroes humanos, demasiado humanos.

¿Qué ocurrirá con estos antihéroes? Quedamos a la espera. Fuente.

2 comentarios:

  1. Me gusta que existan otras editoriales, además de DC y Marvel. Me gustan las historietas con alusiones a personajes de otras historietas.
    La mención a Garth Ennis me hace desconfiar, The Boys me parecido algo fallido, pero el planteo es interesante. Es original que el nombre de la historieta sea de un superhéroe que murió.

    Saludos.

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    Respuestas
    1. Pues el primer número del siguiente arco me ha gustado más, a ver qué tal sigue. Quizás he ido un poco rápido con Black Hammer, ¡gracias por el comentario!

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