11 de abril de 2014

Reto Yo escribo (4): ¿Cuál es tu personaje preferido? (O, Carroña, tú eres mi hijo pródigo)

¿Cuál es tu personaje favorito? Que tú hayas creado, claro. Biografía. Retrato físico y psicológico, dibujos y cualquier material.

Los personajes son esenciales para mí y son un trabajo realmente complejo. Pongo en todos ellos muchas cosas que conozco o descubro sobre amigos, otros seres ficticios o reales, e incluso algo de mí mismo. 
    Creo que las mejores historias suelen ser las que tienen mejores personajes y yo busco eso en cada una de las que cuento; intentar crear a seres distintos con sus pasiones y debilidades. 

     Suelo esbozarlos a través del diálogo más que la descripción, así que como siempre digo, siento que la historia está viva si uno de ellos me sorprende con un acto o una respuesta que ya no me esperaba. En ese momento ya no me siento un escritor, sino un escriba que recoge las palabras de estas personas que parecen completamente reales. Si habéis escrito o hecho alguna tarea similar, seguramente hayáis sentido algo así. Es más, una historia empieza a funcionar para mí cuando los personajes se escriben solos.


El mundo del personaje del que os voy a hablar es algo así.
Siempre intento que mi protagonista sea mi personaje favorito. En realidad, tengo pocos personajes que haya creado y que les tenga manía. No quiero decir que todos ellos sean igual de importantes o tengan el mismo carácter, hay algunos que salen mucho o poco, o son “buenos” o “malos”, pero son mis preferidos. Lo que me gusta de tener siempre muchos e intentar que sean diferentes es que puedo cambiar, puedo jugar con cada uno de ellos y no me aburro, que es lo importante mientras se escribe, aparte de hacerlo bien, con coherencia, fuerza y demás.
Para mí, es complicado seleccionar mi personaje favorito así que haré trampa (sabíais que este momento llegaría) y os hablaré de mi último personaje favorito, es decir la protagonista de esa novela que creo que he llamado por aquí Multiverso. Para que os sirva, ya sabéis que es una chica y os contaré que, como mis protagonistas favoritos, tiene un nombre que empieza por D. No preguntéis porqué, pero me gustan los nombres con D y he decidido mantener la tradición de La Historia (esa inmensa novela de vampiros) y otra novela con tono de Doctor Who (hey, ¡la D de nuevo!), que escribí.


Como habéis visto, tengo dos chicos ya entre mis creaciones favoritas y llevaba tiempo deseando escribir a una chica. Siempre me gusta variar y suelo intentar tener a personajes femeninos fuertes en mis novelas o relatos (o eso intento), pero pocas veces puedo manejar durante cien páginas a una chica que tenga, sobre ella, todo el peso de la historia. Y sí, está Maverick la Mil Veces Maldita, esa pistolera steampunk, pero por ahora solamente tiene relatos.
Así que ahora, que me encuentro con Multiverso, mi deseo era volver a la idea de una chica, una D, que pudiera escapar de ciertos clichés. Este verano, mientras trabajaba en una especie de distopía que he dejado aparcada por culpa de esta fiebre que ha habido recientemente con el género (Los Juegos del Hambre, ya se sabe), decidí que quería una chica como eje central de la historia. Una amiga escritora y crítica de novelas juveniles me dejo claro lo siguiente: “si la protagonista es una chica, por favor, que no sea una petarda”. Creo que comparto con ella la idea de que en muchas novelas juveniles, las chicas incluso cuando ocupan la mayoría de las páginas, son tratadas como seres caprichosos que parece que lo único que quieren es enamorarse de uno o dos monstruos y ser una especie de odiosa damisela en apuros o una doña perfecta irreal.


Un reloj desencadena muchos
problemas de Multiverso.
A lo largo de mi vida he conocido a muchas mujeres fuertes, pero sobre todo humanas, con sus sueños, sus fantasmas, sus frases irónicas, su vida diaria… No suelo encontrar en la literatura juvenil a muchas de estas chicas. 
Por eso, cuando decidí escribir Multiverso, quise crear a D (me temo que no puedo deciros el nombre, y no, no es Drusilda) como una chica de quince años que está empezando a vivir de verdad. Ella no suele ordenar su cuarto, odia las clases, tiene unos padres insoportables, le gusta el rock (os he ido dejando canciones que le gustan por aquí), tiene un monopatín, odia a la mayoría de sus compañeros, tiene una mejor amiga bastante más inocente que ella, posee bastante carácter (golpeó a un capullo en la cara con su monopatín), le encantan los videojuegos y los mangas y no, no se podía imaginar que existiese un mundo mágico escondido en la vida real, pero tampoco llorará o se sorprenderá demasiado, ella decide aceptar ese mundo y todo lo que supone.
Me temo que es uno de sus lemas.
Regresando a las chicas en la literatura juvenil, no quiero decir que todas sean horribles, pero sí que faltan personajes más fuertes o, al menos, más reales. No quiero que D sea una chica que deba decidir entre el amor de un hombre-luciérnaga o un tipo con cabeza de hacha, no quiero que se centre en eso llamado romance paranormal. No me llama, porque creo que se pueden hablar de más cosas y me lo pasaré mejor y haré que en general la gente se lo pase mejor. No querría que resumiesen mi historia en: “Va de una chica que se enamora y se casa”, y no porque no sea un argumento legítimo (puede haber alguna buena historia ahí), sino porque siento que eso se convierte con rapidez en un cliché, está muy repetido y deseo explorar otras cosas, no solo centrarme en los amores de una quinceañera.
Quiero hablar sobre una chica con la que las lectoras se puedan sentir identificadas y a los lectores no les dé vergüenza decir que se lo están leyendo. No deseo que se convierta de la noche a la mañana en “esa saga que se solamente leen chicas” o que tenga un nombre tan cursi que haga que los chicos recen porque nunca hagan una película y tengan que ir a aguantar semejante ñoñada en el cine con sus parejas. No obstante, también esto es un poco parcial, sé que hay chicas que odian estas cosas y chicos que las adoran, pero entended que no pueda escribir un testamento sobre cada uno de los casos.

Y es que ahora que lo pienso, las mujeres protagonistas suelen ser signo de fracaso dentro de los cómics. Os hablo ahora de tebeos porque sabéis que influyen mucho en mí. Pocas veces hay series cómiqueras femeninas que aguanten con el tiempo, salvando casos como la Supergirl de Peter David o la Hulka de Byrne. Muchas veces, a los lectores de cómics les da cierta vergüenza leer tebeos protagonizados por chicas y, cuando no, parece que hay que tirar hacia la hipersexualización de la mujer. Con D, me gustaría hablar de una chica normal convirtiéndose en una mujer y afrontado esos años, en medio de un mundo extraño y complicado. Por poner un ejemplo, creo que D es más Buffy y, por suerte, es una de esas series con una protagonista femenina, que adoran los espectadores, tanto hombres como mujeres. Supongo que poner el ejemplo de Buffy Summers ha aclarado todo este punto. Ahora la cuestión es saber si lo consigo.
Gracias a la fortuna, he conseguido que D se escriba sola con cierta rapidez insospechada. No solamente es complicado escribir los diálogos de una chica, sino ponerla en primera persona. Recuerdo que cuando lo intenté hace unos años, una amiga me dijo que se le antojaba raro que un chico escribiese a una protagonista femenina como narradora. Quiero suponer que he mejorado y espero que no se note para mal. Al fin y al cabo, si eres un escritor, tienes que crear, inventar, divertir... Cosas mías que seguramente no vienen a cuento aquí, pero las dejo igual (hey, de eso va El Antro, ¿no?).



Alice Madness es uno de los 
videojuegos favoritos de D.
He de reconocer cuando escribo a D que me siento como si viajase a esa época en la que estaba en el instituto y, al saber que será una obra bastante larga (peco de nuevo), creo que será curioso ver cómo D va creciendo. Es irónico escribir a una quinceañera cuando eres un tío y tienes veintidós años, pero será bastante interesante cuando acabe con ella seguramente teniendo veintidós años y yo siendo rematadamente viejo. Es curioso ver a los personajes crecer y espero que los lectores aprecien eso. Una de las mejores cosas de la saga Harry Potter es que los personajes se van haciendo mayores contigo. Aguardo que se logre ese efecto (al menos, es lo que deseo).
En cuanto al método para crear personajes como D, he usado fichas muy complejas con preguntas sobre porqué son como son e incluso algunas más simples con detalles como color de ojos o nombres completos; son buenas guías para no perderse. He pensado que en la historia de D casi podría hacer una wiki de cada personaje para intentar no equivocarme demasiado. Ya hago hasta enciclopedias. Esto va a peor...
En fin, todo esto acabará dependiendo de si consigo acabar el primer borrador, corregirlo infinitas veces, mis lectores de prueba le dan el visto bueno, alguna editorial apuesta por él y se acaba publicando con el suficiente éxito para escribir un par de libros más sobre D, completar la saga y sentir que he hecho algo literariamente interesante y que no he caído en los clichés de la literatura juvenil, sino dado una novela que pueda leer todo el mundo. 
Sí, sé que esto conociéndome es imposible, pero ¿quién sabe? Tal vez D me sorprenda. Me debe una. Acabo de decir que es mi protagonista femenina favorita.




P.D.: Lo de "Carroña, tú eres mi hijo pródigo" va por un cómic de Spider-Man que leí hace mucho tiempo, siendo un crío, y... creo que me he acabado inventando su título. :/

2 comentarios:

  1. Coincido contigo, últimamente en la literatura juvenil hay muchas protagonistas que son grises en el mejor de los casos. Normalmente no son consecuentes, a las dos páginas no las reconoces y no sabes que esperar de ellas (para mal).

    Aria Stark (Canción de hielo y fuego) , Dana (Crónicas de la torre), Ahriel y Sabriel (Abhorsen) o Hermione Granger... ¡Esas son las protagonistas femeninas fuertes que a mí tanto me gustan! No son perfectas... ¿pero qué demonios quién quiere a una muñeca perfecta! Son reales, tienen un buen corazón y son valientes... son consecuentes y se les coge cariño en pocas páginas.

    Mucha suerte con la historia de D, ojalá la encontremos algún día en las librerías ; ) de momento ánimo con ese borrador.

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  2. Ana, coincido en todo, sobre todo en cuanto a Arya y Hermione. De El Valle de los Lobos solamente he leído el primer libro, hace mucho tiempo, por lo que no puedo opinar al completo, pero recuerdo que Dana al menos no era el típico personaje femenino aburrido. Me alegro de saber que hay lectoras que les gustan más estos personajes que otros más maniqueos o simples.

    Muchas gracias por tus ánimos. Ojalá cumpla algún día y D esté como ejemplo de chicas de verdad. Un saludo :D

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