12 de marzo de 2014

¡Nada puede detener al Juntaletras!


Ayer me preguntaban por qué empecé a leer cómics (una pregunta que deberíamos hacernos más) e hice memoria. Hace más de diez años leí mi primer cómic, estaba en sexto de primaria y un amigo me prestó un tebeo donde Xavier formaba a la segunda Patrulla X para rescatar a la primera. Adoro esa historia. Por esa época, recuerdo que mi hermana mayor me regaló las primeras entregas de un coleccionable de clásicos de Spider-Man. Tenía la extraña idea de que era imposible conseguir tebeos actuales en La Roca a.k.a. Tenerife, que es donde he nacido. No obstante, al menos tenía cómics, no nuevos, pero sí con historias que desconocía.
Me había criado con series y películas de estos personajes, pero nunca olvidaré la primera vez que me interné en el mundo de Spider-Man. Recuerdo villanos excéntricos como aquel tipo que parecía un tipo salido de una disco o el horripilante Carroña. Ya os conté mi gusto por la historia El chico quecoleccionaba Spiderman. Y no, por esa época no me fijaba en que otra de mis historias favoritas estaba escrita por el mismo autor: Roger Stern. 

Un genial John Romita Jr. Me encantaba cómo dibujaba entonces.
“Nothing can´t stop the Juggernaut” es uno de esos cómics a los que siempre guardaré cariño por haber sido de los primeros que leí, pero también por ser uno de esos tebeos de superhéroes donde sentía que me estaban contando algo importante y emocionante. 
En esta historia, a Juggernaut se le encomienda la misión de raptar a la vidente inválida Madame Web, ésta ve el futuro y le pide a Spider-Man que detenga al villano. Nuestro superhéroe, mientras se enfrenta a no tener un curro y estudiar, acepta luchar contra el destino cual héroe trágico clásico (no digo nada nuevo si afirmo que para mí los superhéroes son una mitología). El problema es que Juggernaut es imparable y, bueno, ¿cómo detendríais a algo que no se puede parar?
Esta idea se tuvo que quedar en mi mente, porque en la novela actual que estoy escribiendo he hecho un pequeño homenaje. Lo bueno de que tu protagonista lea cómics es que seguramente también haya leído Nothing can´t stop the Juggernaut y pueda mencionarlo. Me gusta que los protagonistas me hagan favores a veces cuando los escribo. Y esto me ha obligado a releer esta historieta y darme cuenta de que estoy en deuda con muchos de estos cómics que leí siendo un crío y que luego darían paso a la afición que aún mantengo y comenzó oficialmente con V de Vendetta en 2007.
Por tanto, a todos los escritores, creo que nunca debemos subestimar el valor de las buenas historias y, a todos los lectores, nunca podemos olvidar que siguen existiendo ideas en grandes cómics como éstos. Me da igual que haya gente que opine que el mundo del arte es una basura simplona sin ideas, creo que con historias tan potentes como ésta de Roger Stern se demuestra lo contrario.
Adoro los cómics.
¡Y escribir sobre ellos!

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