Crítica de "Lobezno: blanco, negro y sangre"

 

Lobezno: blanco, negro y sangre no cumple con todo lo que se espera de una colección de historias cortas de Wolverine. Fuente.

Desde que apareció por primera vez en un cómic de Hulk para luego reaparecer con los X-Men, Logan fue un personaje capaz de devorar al resto de sus compañeros y convertirse en el buque insignia de los mutantes, ya fuese con ellos o en solitario. No es extraño que, si le preguntamos a alguien por un X-Men, uno de los primeros nombres que nos responda sea Logan o Wolverine.

Una colección de historias cortas sobre el personaje podría haber sido interesante, pero Lobezno: blanco, negro y sangre es, ante todo, una oportunidad perdida o que, quizá, a Logan le pasa como a otros personajes que me encadilaban cuando era un crío o un adolescente: eran geniales, unos auténticos badass, pero, a medida que voy creciendo, me doy cuenta de que, salvo alguna miniserie puntual, funciona mejor en equipo que en solitario. Eso lo vemos en esta colección de historias cortas al estilo Batman: Black and White, solo que en la Distinguida Competencia encontramos algunas historias interesantes y aquí no encontramos ninguna que sea lo suficientemente llamativa, pese a que autores como el legendario patriarca mutante Chris Claremont lo intenten.

Los dibujos son lo mejor de este tomo dedicado a Wolverine (Lobezno). Fuente.
 

Blanco, negro y decepción

Así que tenemos un viaje por la vida de Logan dentro y fuera de los X-Men, dentro y fuera de continuidad, con el blanco y el negro como unidades cromáticas claves, a las que se añade el rojo de la sangre, porque, por supuesto, estamos ante un tipo con garras (que se lo digan a los que han hecho las películas, ejem).  Y poco más.

Lo mejor del tomo es disfrutarlo como una especie de compendio de ilustraciones y páginas de cómics a gran tamaño dedicadas a Wolverine, Lobezno o como queramos llamarlos. Ya, después, que cada uno decida si las historias que se relatan merecen la pena. Puede que sea mi problema: pienso que el cómic tiene que tener un buen dibujo y una buena historia que vayan de la mano. Si uno de los dos falla, el tebeo suele tambalearse y caer. Aquí tenemos dibujantes muy buenos (Adam Kubert, Jorge Fornés, Jesús Saiz...), pero con guionistas que, pese a su fama (Garry Duggan, Kelly Thompson, Donny Cates...), no consiguen hacer que Logan tenga una historia corta realmente interesante y es una lástima. Como mucho, se salvan La bestia dentro de ellos, Seré un lobo, En la cabaña y 32 guerreros y un corazón roto (sobre todo, esta última).

Lo peor de algunas de estas historias no es solo que no sean llamativas sino que, a menudo, son repetitivas. El editor debería haber procurado que se profundizase en las diversas facetas del superhéroe canadiense, pero, aunque se intenta, a menudo las resoluciones son bruscas y suenan a ya leídas, lo que nos lleva a pensar que Lobezno es un personaje algo quemado, que bien merecería descansar antes de regresar con guionistas que realmente tengan algo interesante que contar con él.

A esto se suma que, pese a los espectaculares combates y alguna frase lapidaria al estilo Charles Bronson, no haya nada realmente fascinante en este cómic. Me refiero a que, cuando lo terminamos de leer, ninguna de estas historias perdura en nuestra mente y la olvidamos con una rapidez inusitada. Esa es, sin duda, la peor señal posible.

No me queda mucho espacio para la duda, Lobezno: blanco, negro y sangre es un tomo que encandilará a los fans acérrimos del personaje y aquellos que busquen historias cortas que leer con rapidez y que posean un dibujo medianamente interesante. Para todos los demás, solo es un cómic entretenido, pero que aporta entre cero y nada a un Wolverine que si bien es una máquina de vender, puede que para el lector más exigente y menos nostálgico, solo se haya convertido en un personaje importante, pero que muy pocos autores saben escribir como se merece. En definitiva, Lobezno: blanco, negro y sangre es un compendio de imágenes para loss escritorios del móvil o el ordenador muy bueno, una colección de cómics olvidable.

El gran formato de este tomo de Wolverine nos permite disfrutar mejor de las ilustraciones. Fuente.

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