30 de agosto de 2013

Terroríficamente muertos (Evil dead 2), Ash cogió su motosierra.


Sam Raimi se propuso en 1987 regresar a Posesión infernal para ahora confiarse al dios del despiporre y la serie B o el propio Neonomicón. Una noche tuvo que despertar y se dijo mientras dejaba de lado el Adiós a las armas de Hemingway:
—Voy a hacer una película con la que Lovecraft se parta de risa… Y con la que los adolescentes hagan lo que hacen los adolescentes.
¿Y quién siendo adolescente no hizo una de estas dos cosas?
A) Llevar a una chica que te gustaba a una película de miedo (o subproducto de serie B para meter mano, sobre todo si era serie B o Z [esto es un cliché, lo siento].
B) Quedar con los colegas para ver una película de terror y reírse de ella gracias a ese orgullo de serie B que la impregnaba.
Terroríficamente muertos (Evil dead 2) es una cinta que cumple con estos dos apartados y sobradamente. No se sabe cuántos hijos se habrán engendrado viéndola o cuantas amistades se habrán hecho imperecederas por haber visualizado esto, pero cumple.

La entretenida y sinceramente tontorrona “saga” Evil dead es sinónimo de Sam Raimi y Bruce Campbell. Raimi demuestra su mala leche y su regusto por el cutrerío que son ya marca de la casa. Bruce Campbell consigue que su Ash se convierta en uno de esos protagonistas únicos del cine americano, todos nos apiadamos de este pobre diablo (nunca mejor dicho) y la mala suerte que tiene con los viajes a bosques donde hay cabañas desérticas. Ver cómo se vuelve loco es todo un recital y uno no puede hacer más que aplaudir cuando se coloca su motosierra como nuevo brazo, siendo la fusión perfecta entre personaje que sufre todo en las pelis de terror y héroe de serie B, Z o lo que sea. Además de ser la persona con el peor gusto eligiendo vacaciones.
Y es que lo mítico acompaña a esta película, aunque es lo que es: una película para pasar el rato, sin pretensiones. ¿Quién pudo olvidar al árbol violador de la primera parte? Pues ¡aquí regresa! Y además, se añade a este imaginario la casa viviente con la menstruación y con muebles que se parten de risa. Sam Raimi genio y figura en este remake-secuela-pero-no de Posesión infernal.

Como señalé en mi crítica de Posesión infernal (Evil Dead, me encantan los cambios en las traducciones españolas), en la primera parte Sam Raimi parecía intentar contenerse hasta que al pasar el ecuador de la cinta decidió darse al despiporre. Por fortuna, en esta secuela Raimi no se contiene en ningún momento y Terroríficamente Muertos da todo lo que se propone, desde la escena de la novia bailando en stop motion (mitad Novia Cadáver, mitad Barbie) hasta esos ruiditos demoníacos que nos recuerdan a los parlanchines tomates de ese drama fundamental para la historia del cine (fuera de serie) que es El ataque de los tomates asesinos.
Por ese camino de bosque neblinoso, donde el día dura medio minuto, Raimi abusa demasiado del subjetivo (el demonio está en los subjetivos y no en los detalles parece pensar Raimi), la cámara atrás para el efecto de retroceso, las cámaras rápidas, los efectos especiales de andar por casa y el susto de rigor. Todo termina con un acabado de “hecho por colegas” que no está mal ya que su objetivo es ese: que lo vean los colegas en casa y se echen unas risas. Terroríficamente muertos es necesaria como eso, cine escapista sin más.
Si hay algún inconsciente en la sala que pida algo de lógica en la película, desde por qué los demonios son tan fuertes y luego no poseen a los mortales directamente a la poca profundización de los personajes, tiene que darse cuenta de que Terroríficamente muertos no va de la lógica, va de lo delirante, lo absurdo y lo maravilloso de la serie B. Que nadie pregunte, por tanto, porque en la primera y la segunda parte, los que siempre son poseídas por el demonio son las mujeres.
De ahí ese desenlace que no puede faltar en una lista de los finales más extraños de la historia del cine. Toda una declaración de intenciones. ¡Salve, Ash, Guerrero de la Motosierra y la serie B! La Edad Media te espera.

SPOILER:
- Ash es un personaje fascinante, capaz de llorar más porque ha perdido su mano que por haber perdido a su novia (y que cada uno entienda lo que quiera entender).

-El final con los caballeros medievales y ese viaje en el tiempo. Scott Spiegel y Sam Raimi, los guionistas, tuvieron que estar iluminados ese día en que se les ocurrió la idea.

-¿No estaría bien una reinterpretación en la que Ash simplemente está loco y mata a la gente creyendo que está poseída? No, eso sería buscarle lógica a algo que no lo pretende y a mucha honra.

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