9 de agosto de 2013

Crítica de Alien. El Octavo Pasajero; en la nave de la locura


“En el espacio, nadie puede oír tus gritos”. Me imagino que en el espacio no, pero en los cines sí. ¿Quién no se ha parado a pensar cómo se tuvieron que sentir los espectadores que vieron por primera vez Alien, el Octavo Pasajero en 1979?
Alien es una de esas películas milagrosas. Me explico: nos encontramos ante una de esas obras cinematográficas donde todo parece ir todo mal, desde un presupuesto en principio bajo o unos trajes que asfixiaban a los actores hasta cambios de guion pasando por la alergia de la protagonista a los gatos, tener que hacer creíble a un alienígena monstruoso, contar con poco tiempo de rodaje o el compositor de la banda sonora Jerry Goldsmith no acabase bien con el resto de los involucrados… Y, sin embargo, cuando se termina y se estrena, lejos de ser un desastre, se convierte por derecho propio en una joya cinematográfica. Eso pasa con Alien, el Octavo Pasajero, un triunfo sobre las adversidades.
La película al principio iba a ser dirigida por el veterano Walter Hill que, al final, solo sería el productor (aunque también cambió ciertas cosas del guion). Hill cedería el mando al realizador Ridley Scott en la que seguramente sea su película más acertada a la hora de saber controlar la historia pero también los campos donde destaca: la fotografía, escenografía y la creación de un ambiente malsano, tétrico y claustrofóbico. Aún así, la forma supera al contenido.
La tripulación del Nostromo.
No son aventureros, son personajes reales.
El guion original cuenta con muchos aciertos. Muchas de las personas que intervinieron en la película le dieron vida con su experiencia o ideas (baste decir que el guionista Dan O´Brannon sufría terribles dolores estomacales). Puede que el desarrollo no sea original (el peso de La Matanza de Texas está presente), pero eso lo reconoció su guionista cuando dijo que él no robó el Alien a nadie, sino a todos. No obstante, por derecho propio, tiene numerosos méritos.
Uno de los puntos fuertes de Alien, el Octavo Pasajero es que hace reales a sus pocos personajes, que están siempre solos, poco idealizados, con cierta edad y poseedores de algo muy humano: el temor a la muerte. Todos son personas con las que podemos empatizar, son reales. No son aventureros, son simples trabajadores que si ayudan a la nave accidentada, esa especie de casa embrujada, es porque la compañía Weyland les obliga con sus extrañas políticas.
Una de las escenas míticas del film.
Walter Hill y David Giler añadirían la subtrama de Ash[1] al convertirlo en lo que realmente es y dar un giro de guion que si bien no del todo inesperado, se agradece y convierte a las víctimas más aún en lo que son a la par que recalca un tema bastante interesante: la curiosidad y la búsqueda de la vida. Ash es, sin duda, un personaje interesantísimo, alguien que busca respuestas para el origen de la vida sabiendo que la suya es puramente artificial.
Sin embargo, la protagonista es por la que en parte Alien ha pasado a la historia: Ripley, que seguramente se ha convertido en la mujer más dura de la ciencia-ficción y también en la más humana. Nos creemos a Ripley y de ahí parte la fuerza de la película para parecernos tan real dentro del género fantástico. Se acierta con Ripley al convertir su personaje en mujer (en el primer guion no se especificaba su género), librarse de las escenas de sexo que no aportaban nada y añadir una forma de reaccionar creíble en el personaje. No es raro que la actriz Sigourney Weaver se hiciese conocida con este film, porque su angustia es la nuestra.
El Alien entre las sombras.
Pero no nos mintamos, el aspecto visual también fue la gran impulsora de la mitificación de Alien, con su oscuridad y sus pasillos laberínticos. El artista H. R. Giger[2] fue también responsable de este futuro horripilante en cuyos diseños de la parte alienígena se mezclan sexualidad, locura y muerte.[3] No es extraño ver formas fálicas o vaginales horribles y que recuerden a su vez a esqueletos[4].
En este espacio no hay nada idílico, todo es viejo o está destrozado (Scott dice que se inspiró en el futuro deteriorado de Star Wars). ¿El resultado? Un coctel viscoso, enfermizo o con resonancias a las tragedias griegas como es el planeta Aqueronte, como se conoce al mundo al que llegan los tripulantes del Nostromo y se llama así por cierta parte del inframundo griego. Destacar que Ridley Scott consiguió con su fama como creador de storyboards que el presupuesto se doblase para rodar el desenlace donde el Alien ataca en el Narcissus (aunque él quería que la bestia venciera al final, por cierto).
El terrorífico planeta donde empezó todo.
Pero no se queda en lo superficial, sino que se da una historia de fondo que enriquece de matices todo lo presente. Un ejemplo claro es la escena en que la tripulación encuentra la nave accidentada y a su piloto, el llamado space jockey. No muy lejos de la horripilante cámara de los huevos Alien, esa enorme criatura estuvo a punto de no ser realizada porque el estudio no quería invertir dinero en algo que solo se vería en una escena.
Por suerte, el equipo convenció a la Fox para que finalmente llegase a concebirla, todo sosteniendo que era un plano para mostrar grandeza a lo Cecil B. DeMille y dejar claro que no era un film de serie B. Un punto positivo para esta pesadilla que bien podría haber sido escrita por Lovecraft…, pero no tanto si pensamos que la búsqueda de explicación del mítico space jockey nos ha traído recientemente una película tan cuestionable como esa precuela-pero-no de Alien que es Prometheus[5].
En este aspecto, los diseños también fueron ayudados por Carlo Rombandi y el equipo del mítico Stan Winston que supo cómo hacer real este mal sueño, sobre todo a un monstruo tan horripilante como el Alien y que, pese a todo el tiempo que ha pasado, no ha envejecido nada mal.
Uno de los momentos más salvajes..
Y si seguimos por lo dicho en el párrafo anterior, tenemos a uno de los rostros del mal de las últimas décadas: el Alien. Esa criatura horripilante e imparable, ese monstruo que no es más que un parásito terminal que el personaje de Ash llega a catalogar como una criatura perfecta.
Pocas veces un ser venido de más allá de las estrellas ha resultado tan terrorífico. Todo ello gracias a la suma de detalles como quitarle los ojos para que sea aún más anormal, extraño, sin alma y sin compasión, en cada una de sus fases pasando por el huevo, el abrazacaras o el quebrantapechos.
La escena más recordada.
A todo esto sumar no solo lo que se ve, sino lo que no. Ridley Scott usó la técnica de Spielberg en Tiburón[6]: si no te convence lo que se ve, muestra al monstruo en las sombras o usa otro tipo de planos. Es decir, lo importante no es lo que ves, sino lo que crees ver. Algo que funciona mucho, que genera miedo, porque la película tarda en mostrarnos a la bestia.
Los responsables de Alien incluso acertaron al dejar que ciertos diálogos (aunque la película sabiamente cuenta con los justos) y situaciones se improvisaron, he aquí la explicación a parte de la naturalidad de este film sobre el futuro, pero con gente de hoy. El mayor exponente de esto es la escena mítica (y tan parodiada) donde John Hurt (que llegó a su primer día de rodaje sin dormir) acaba liberando una horrible criatura de su vientre y que ninguno de los otros actores presentes sabía qué iba a pasar (por eso funciona tan bien)[7].

El horror en la cara de Hurt y el pequeño Alien.

Todo esto hace grande a Alien, desde un reparto hasta un guion pasando por la dirección, la música, el aspecto visual y mucho más que provoca aún hoy una sensación inquietante y terrorífica.
Imitada por muchos, adorada y odiada por otros, El octavo pasajero de 1979, que cuenta con un montaje del director de 2003[8], terminó por convertirse en la franquicia que ha llegado hasta nosotros y que se ha expandido no solo en el cine  (incluyendo crossovers con Predator, secuelas o precuelas), sino también videojuegos, cómics, novelas, guiños como el de Harry Dean Stanton en Los Vengadores y mucho más.
Alien consiguió un universo insano y terrorífico que pocas veces ha igualado la grandeza del primer film, El Octavo Pasajero que nos enseñó que nadie oirá nuestros gritos en el espacio.
El space jockey que tanto tiempo después nos ha traído de cabeza.


[1] SPOILER Otra referencia al malvado HAL-9000, aunque quizás con un fin donde los efectos especiales de la época no terminan de cumplir. No es raro pensar que el actor Ian Holm encarnase a un prototipo de Nexus. Y no es raro que Ridley Scott esté pensando en el crossover entre Alien y Blade Runner. Esperemos que dejen soñar a los replicantes si lo que desean es hacer lo mismo que en Prometheus
[2] Destacar que otro genio como Moebius colaboró brevemente en la película en el tema de la creación de los trajes espaciales de la tripulación, por ejemplo.
[3] Alien debería ser una de las películas favoritas de David Cronemberg.
[4] El sexo está presente en la saga de forma sutil. El Alien llega a ser una enfermedad sexual que utiliza a los humanos para engendrar a su progenie y la muerte de este. Tampoco es raro que Ripley se enfrente casi desnuda a este monstruo en la escena final.
[5] Como dato anecdótico, poco después del estreno, se defendía que los space jockey llevaban los huevos del Alien para deshacerse de ellos, aunque varias veces la teoría ha cambiado y ha pasado a ser incluso que los usaban de armas.
[6] Los guionistas vendían su libreto llamado al principio Star beast como Tiburón en el espacio. Ese padre de los presupuestos bajos y la serie B y Z que es Roger Corman llegó a mostrarse interesado.
[7] Véase la cara de Verónica Cartwright.
[8] El primer corte fue de tres horas, aunque la favorita de Scott sigue siendo la de 1979 (aunque ha matizado varias veces sus palabras).

5 comentarios:

  1. En la entrada anterior me preguntaste si quería la crítica de alguna peli. No me ha dado tiempo a ver todo lo que tienes del cine, así que no sé si ya lo habrás hecho pero estaría genial alguna de John Carpenter, adoro sus películas * . * No sé, podría ser de El principe de las tinieblas, Golpe en la pequeña China o Están vivos.

    No tenía ni idea de que para rodar Alien hubiesen pasado tantas dificultades, con la de éxito que tuvo luego... Gracias por darme otra visión de la película.

    Besos :)

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    Respuestas
    1. Hola, Ana

      Sobre Carpenter tengo Están vivos http://elantrodelosvampirosyotrosmonstruos.blogspot.com.es/2012/01/criticas-de-cine-estan-vivos-de-john.html

      Curiosamente, esta semana vi El fin del mundo en 35 mm, dirigida por él y perteneciente a Masters of horror. A ver si puedo hacerle una crítica.

      Me apunto las otras dos.

      Me alegro de que te haya gustado la crítica de Alien. Para mí es una de esas películas que hay que ver. Me gusta haber aportado algo diferente.

      Un saludo y muchas gracias, Ana.

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  2. Yo me he visto las películas de Alien, y nunca había visto ningún tipo de metáfora o representación sexual como has mencionado, me parece más bien una teoría que un hecho, con la que no estoy de acuerdo (y eso que puedo llegar a ser muy malpensado). No sabía que hubiese escenas de sexo pensadas para la película, me alegro de que no las pusiesen, eso de poner sexo porque sí y para adornar me mosquea.

    Y Prometheus, bueno..., cuando hagas la crítica ya comentaré. XDDD

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    Respuestas
    1. Hola, Hitos

      Es un hecho, porque, básicamente, lo dice su propio guionista en diversas ocasiones. Usó el sexo para martirizar al público e incluso pone de ejemplo la violación masculina y lo ocurrido con Kane. Lejos de esto, la obra de Giger está marcada por ciertas dosis de sexualidad tétrica.

      Sobre Prometheus... Ay.

      Gracias por tu comentario, ¡nos leemos!

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    2. Pues sigo sin terminar de creermelo.

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