1 de febrero de 2019

Recuerdo a Eso (IT) de Stephen King

Sí, voy necesitando una nueva estantería.
Puede que, de todas las obras que he leído de Stephen King hasta la fecha, mi favorita junto a El cuerpo (ese fantástico relato sobre la muerte de la inocencia que fue llevado al cine bajo el título de Stand by me) sea It (Eso), la obra con la que el rey del escalofrío se propuso rendir homenaje a todos los monstruos del terror que adoraba y, a la vez, hablar del paso del tiempo, la amistad y la vida de un grupo de chavales enfrentados al miedo encarnado.

Recuerdo con un melancólico cariño aquel extraño verano de 2016 donde trabajaba en una tienda y me enfrentaba a mí mismo y lo que quería hacer. Me encantaba escribir, pero el mundo no está hecho para escritores, por eso, inventamos otros; así que, mientras iba y volvía al curro, me perdía en las páginas de libros como Eso y, en ellos, encontraba nuevos ánimos, aventuras, pasiones...

Más tarde, empezaría el máster de profesorado, mi novela sería seleccionada para el congreso de jóvenes lectores y empezaría mis prácticas como profesor en el instituto. No imaginaba por aquel entonces que, un par de años después, me habría convertido en un docente que busca tiempo para escribir y seguir leyendo (lo que soy ahora). Imagino que Stephen King, hábil a la hora de mezclar las dos líneas temporales, si lo hubiera sabido. Al menos, agradezco no haber olvidado el amor y la fuerza que me dan las palabras, ya sean aquellas que leo o escribo.

Qué risueño eres, Pennywise.
Al igual que con un profesor que tuve en la carrera y que es un lector constante de King, más de una vez, yo, como docente, he conectado con chavales nacidos en 2002 o 2006 gracias a It. Ellos conocen a Pennywise a través de la nueva película y yo lo conozco a través del libro y siempre puedo completar sus preguntas sobre si Pennywise es real o no y similares (por supuesto que Pennywise es real, habita en cada uno de nosotros, en nuestros miedos y deseos). 

Si miro a mi trabajo literario, muchas personas señalaron las similitudes de Hollow Hallows con la obra de Stephen King, pero, sorprendentemente, podría señalar que, cuando comencé a escribirla, no había leído varias de las obras más importantes del autor de Maine. Es más, creo que entre mis lecturas de King estaba La Torre Oscura, Mientras escribo y algunos cuentos. No obstante, King es capaz de introducirse poco a poco en tu forma de ser y escribir. Además, es uno de los autores más prolíficos y ha tocado tantas ideas que no es de extrañar que muchas ya hayan sido tocadas por él. 

En Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, que la comencé antes que Hollow Halows, quizás algunos puedan encontrar algún atisbo de King en los monstruos o miedos de los personajes, pero seguramente tiene más de Moore, Gaiman, Pratchett o Bradbury... y puede que algo mío también.

Quizás en El Tiempo del Príncipe Pálido se percibe más la huella de King a la hora de tratar de monstruos y hablar del fin de la infancia, pero creo que también me influenciaron las películas de los ochenta con las que fui creciendo (y el maratón que hice en el verano de 2016).

En La Eternidad del Infinito también hay algo de terror, pero no creo que se note tanto la influencia de King. Tampoco en Los Hacedores de la Aniquilación. O quizás sí, pero no me he dado cuenta. 

Siempre he querido volver al terror al estilo King o Junji Ito, dos autores que me fascinan, pero, aunque tengo ideas, todavía no encuentro la auténtica historia ni el tiempo. Siempre he querido escribir una novela con varias líneas temporales, seguramente de terror, que recorra el lugar donde me he criado, Tenerife. Aunque... Puede que sea La Historia, mi obra larguísima y eternamente postergada, la que esté esperando que vuelva a ella con algo más de King.

Sea como sea, durante este tiempo he reflexionado mucho sobre Eso y por qué es una novela tan buena. He publicado muchos de esos desvaríos. Para mí, es un retrato perfecto de una serie de personajes y sus miedos. Sí, hay muchos sustos, pero lo mejor es que te crees y te sientes identificado con estos personajes. Esa cuestión solo la logran los grandes escritores.

Puede que, porque me atiborrase a mucho King en ese momento, en estos últimos años me he tomado con más calma su lectura, pero sigo encontrando en algunos de sus relatos, sus comentarios o los recuerdos de su obra, una gran inspiración y una fuerza creativa que sirve para que todos nosotros podamos seguir superándonos. Y eso solo lo logran los grandes.

Gracias, maestro.

P.D.: Y sí, todo este post era una excusa para mostraros esta figura de Pennywise que se ha sumado a mi estantería, donde empiezo a juntar los mangas de Junji Ito y los cómics de Harrow County.

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