5 de septiembre de 2018

Crítica de "Following", el debut de Christopher Nolan

Following, película que supuso el debut del director británico Christopher NolanFuente.
“You take it away... to show them what they had”- Cobb.
El diccionario de la Real Academia Española recoge las siguientes acepciones para el término: "seguir":

1. tr. Ir después o detrás de alguien. U. t. c. intr.
2. tr. Ir en busca de alguien o algo; dirigirse, caminar hacia él o ello.
[...]
10. tr. Perseguir, acosar o molestar a alguien; ir en su busca o alcance. Seguir una fiera.
11. tr. Imitar o hacer algo por el ejemplo que alguien ha dado de ello.
12. tr. Dirigir algo por camino o método adecuado, sin apartarse del intento.

¿Qué significa seguir y ser seguido, según el director de cine Christopher Nolan? En esta época donde afloran las redes sociales, el concepto de “seguir” parece haber dejado de ser tan escalofriante como debería; por suerte, Following, el debut de Nolan, demuestra la oscuridad que subyace tras esta palabra y cómo la curiosidad puede convertirse en un peligroso aliado o enemigo.

Following se articula como una película de cine negro, donde un aspirante a escritor se dedica a seguir a personas al azar hasta que le llama la atención un extraño con un maletín llamado Cobb. Una vez se crucen sus caminos, un juego de lealtades, cambios y giros argumentales dará comienzo, pero ¿de quién puedes fiarte cuando tú mismo sabes que nadie es quien realmente dice ser?

Desde el cortometraje Doodblebug, Christopher Nolan ya había presentado una de sus señas de identidad: la búsqueda de la sorpresa y la lucha kafkiana por exponer la realidad y descubrir que cada uno de nosotros somos nuestro peor enemigo. Todo ello a su manera. A menudo, como los autores vanguardistas, Nolan ha jugado con el tiempo y la narración a la hora de narrar sus historias, haciendo que muchas de estas hayan pasado a la historia no tanto por el contenido, sino por cómo están contadas. El ejemplo paradigmático sería su siguiente película: Memento, pero ya en Following jugaba con el uso de la voz en off, el juego de perspectivas, la trama no lineal y todo aquello que ha hecho del cine de Nolan una carrera fílmica de aspecto complejo, aunque, en realidad, su auténtico contenido sea más sencillo o asimilable. Following, película en blanco y negro que recoge muchos de los motivos que más tarde veremos en sus siguientes películas (incluso en el caso de los nombres: Cobb también es el protagonista de Inception).

El debut de Nolan cumple veinte años en 2018 y es una de esas grandes películas desconocidas y muy reivindicables. Fuente.

Si un thriller consiste en involucrarse en una película, buscarle sentido y estar pendiente de lo que va a suceder, Following cumple perfectamente con estos objetivos. El talento del director británico está presente desde el minuto uno, resultando una cinta que fascina y absorbe a aquel que está dispuesto a participar en este juego. Siguiendo (nunca mejor dicho) los patrones del cine negro y los homenajes a La ventana indiscreta de Hitchcock, la película se mueve como una especie de cinta neonoir donde personajes como Cobb se descubren como precursores del Tyler Durden de El club de la lucha (David Fincher, 1999) o Bill cae como otros de los personajes que Nolan nos presentaría en El truco final (2006). Y el guion supera las limitaciones de presupuesto (el rodaje se haría durante un año debido a que parte del reparto tenía otros trabajos; parte de esta humildad se ve en que es John Nolan, tío del director, quien interpreta al oficial de policía) o sobrepasa a un reparto encabezado por Jeremy Theobald, Alex Haw y Lucy Russell que, a veces, se ve fuera de lugar con unos personajes que puede que hubiesen respirado mejor en la trama con más tiempo. No obstante, el guion funciona, brilla y tiene algunos diálogos estupendos, como la charla que tienen Cobb y Bill cuando se conocen.

Puede que un segundo visionado deje a la vista las costuras de la propuesta (mal común del director inglés) y haga que algún espectador se pregunte si esta película sería conocida si no fuese firmada por el mismo director que hizo a continuación Memento (2000), El Caballero Oscuro (2008) u Origen (2010), pero Nolan, como primero de la clase, demostró en 1998, con tan solo veintiocho años, su talento llevando a la gran pantalla su debut: el juego temporal fracciona la acción y golpea con algunas revelaciones a la par que lleva a su impactante final. 

Con un ritmo vertiginoso (la cinta dura poco más de una hora, a sabiendas de los peligros de una duración mayor) y con todo el ímpetu de alguien que está comenzando su carrera y desea hacer de su ambición narrativa uno de sus rasgos definidores, Christopher Nolan demostró al público con Following que no deseaba ser un director efímero y si bien puede que algunos aspectos no sean del nivel actual del creador (¿quién esperaría lo contrario?), sí consigue una película entretenida, inteligente y con algunas escenas estupendas. Nolan, con todo ello, demostró una cosa que ahora, veinte años después del estreno de su debut, continúa siendo cierto: que era un director a seguir.


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