5 de junio de 2018

Crítica de "La Visión" de Tom King y Gabriel Walta

La Visión de Tom King es un clásico moderno del cómic. No os lo podéis perder. Fuente.

“Pero no es suficiente, ¿verdad? Al final, quiero decir. Esas treinta y siete ocasiones en las que fue lo único que se interponía entre la vida y la muerte, entre todo y nada, cuando había sido golpeado, desgarrado, torturado. Y en lugar de simplemente filtrarse en el suelo, como nosotros sin duda habríamos hecho, él levantó la cabeza una vez más, miró a la cara aullante del mal y dijo con su voz sencilla, sin emoción, sin preocupación: “Soy la Visión, de los Vengadores. No caeré”. Treinta y siete veces. Y todas ellas no pueden canjearse por este pequeño momento, cuando se pasó al otro lado, cuando entró en la locura que pronto llegaría”- La Visión, Tom King y Gabriel Hernández Walta. Viñeta de Michael Walsh.

La Visión decide construir una familia: a su esposa Virginia y sus hijos adolescentes y mellizos, Vin y Viv. Los cuatro se mudan a Arlington. Los Visión quieren ser una familia corriente, pero todos ellos son sintetizoides. La Visión, sin ir más lejos, fue creado a partir de recuerdos de un superhéroe, los restos de un androide y la máquina de matar fabricada por el megalómano Ultrón, el robot que buscaba el fin de Los Vengadores y de su creador: Hank Pym. En cambio, La Visión decidió renunciar al mandato de destrucción de su hacedor y unirse a los superhéroes. No tardó en convertirse en uno de los grandes Vengadores ni tampoco en, pese a su mente de circuitos, demostrar ser más humano que los humanos, como diría la Tyrell Corporation. Fue así como se enamoró de Wanda, la Bruja Escarlata, y llegaron a tener hijos… Y todo eso se desvaneció... como lágrimas en la lluvia. Ahora, La Visión sigue siendo un superhéroe, pero quiere que su familia tenga una vida normal, pero ¿qué es ser normal? Este es, de modo muy breve, el arranque de La Visión de King y Walta.

Siempre que repasamos los mejores cómics de la historia, solemos detenernos en los años ochenta y empezamos a hablar de Alan Moore y Frank Miller, entre otros autores. Watchmen, V de Vendetta, El regreso del Caballero Oscuro… son cómics que marcaron un antes y un después. A un servidor no le cabe duda, dentro de treinta años, cuando hablemos de los comienzos del 2000, miraremos a 2016 y recordaremos la serie de La Visión de Tom King y Gabriel Walta. Al mes, un lector de cómics puede devorar muchos cómics olvidables. Al año, la cifra es ingente. Sin embargo, La Visión no es uno de esos cómics que se olvidan, es de esos que perduran en la mente del lector gracias a cómo toca la raíz humana del drama. En sus doce números atendemos a la fatalidad del destino del teatro griego, con esas profecías que se cumplen al intentar evitarlas, y con grandes instantes que van más allá de los superhéroes comunes. Aquí lo importante no es salvarse de destrucciones planetarias o grandes planes maléficos, aquí lo importante es la familia y lo que supone cuando el mundo no puede comprenderte.

A Tom King le bastan doce números para contar una historia que definió en su propuesta como La Visión a lo Breaking Bad y es que ambas obras tratan de hasta qué punto arriesgarías todo para mantener a salvo a tu familia. El guionista y exagente de la CIA Tom King no se limita simplemente a hacer un corta y pega, sino que reflexiona sobre el tema que ha hecho a La Visión uno de los mejores personajes de Marvel: su búsqueda de la humanidad.

En ningún momento, King decide sacrificar la continuidad de este personaje que lució grandes momentos durante su trayectoria con Roy Thomas a los mandos. La Visión se fundamenta en el pasado, pero también en el futuro, gracias a la voz propia, a esa narrativa que avanza acontecimientos futuros, en muchos casos inquietante, con la que King nos deleita al estilo Crónica de una muerte anunciada de Gabriel García Márquez. Y es que el destino es uno de los puntos principales de la historia y conecta con los grandes mitos de la antigüedad, reafirmando mi idea de que los superhéroes son la mitología actual.

Una de las maravillosas portadas de la serie. Fuente.

La varias caras del superhéroe

La familia, la adolescencia, ser diferente, la marginalidad a la que los humanos someten a los sintetizoides, la idea de la responsabilidad de los superhéroes sobre el mundo… Todos estos temas son tocados en estos doce números que dejan con ganas de más, gracias a unos personajes bien construidos y a unos momentos que nos hacen avanzar en la lectura como si recorriésemos un pasaje de nuestra vida. Decía Daniel Gavilán que La Visión era uno de esos cómics con instantes que se te aferran a la cabeza y no me cabe duda de ello tras la lectura de estos doce cómics que ahondan en la dimensión humana de un ser que nunca lo ha sido.

Y es que puede que, movidos por los deseos más nobles (proteger a nuestra familia), podamos acabar cometiendo los actos más atroces y, muchas veces, La Visión (¿o Los Visión?) se centra en todos esos instantes donde pecamos con tal de ayudar a nuestros seres queridos. Los lectores comprendemos en los ecos de esta historia a la gente diferente, odiada o temida por serlo. Nosotros somos así. Sangramos, reímos, lloramos y morimos como se lamentaba Shylock en El mercader de Venecia de Shakespeare, obra favorita de Vin en la serie.

En los Estados Unidos actuales, donde se habla de construir muros y la amenaza de superhéroes hipertrofiados y fascistas regresa bajo la insondable figura de un presidente convertido en una especie de monstruo demencial, una serie como La Visión que trata la marginalidad y la integración como lo hace la Visión se hace más que necesaria como metáfora. Tenemos a los vecinos incapaces de aceptar al diferente, pese a la imagen que desean dar de que sí. Tenemos a niños que escriben grafitis con insultos a los sintetizoides y un padre de familia que desea que se marchen antes de que las típicas batallas de superhéroes dañen su hogar, a su hijo o todo lo que importa. Tenemos a unos Vengadores que empiezan a temer a la Visión y su idea de la familia. Todos ellos, movidos por motivos “comprensibles”, acaban cometiendo pequeños actos de maldad, que se volverán en su contra. En el caso de los críos, los padres y los Vengadores esto sucede solo por no dar una oportunidad de verdad al diferente; ¿por qué no hacerlo? ¿Por qué no dejar de ser el país o los países que generan a seres como el Segador?

Y, a su vez, el deseo de esta familia robot de ser normal, de ser uno más, acaba generando una inmensa tragedia a partir de un brutal acto que se antojará pequeño con los que vendrán después; todo porque Virginia calló, todo porque quería proteger a su familia, todo porque, al final, son humanos.

Uno de los flashbacks más emotivos de la serie: el amor de La Visión y WandaFuente.

Amor y muerte

Llegado el momento, nos sentimos más identificados con la Visión y su problemática familia que con muchos de los humanos que pululan por sus páginas. La Visión es completamente empático y, como tal, entendemos su deseo de paz, pero también sus ganas de venganza cuando lo ha perdido todo. Podemos llegar a comprender el terror que pueden sentir los superhéroes ante un ser como la Visión, cercano al Doctor Manhattan de Moore y Gibbons en algunos momentos, pero, al final, es la Visión aquel que nos entrega esa humanidad perdida en cada número. 

Las influencias de King son, hasta cierto punto, claras. Más allá de Asimov, también tenemos cierto toque cálido de los relatos de Ray Bradbury y la reflexión del mañana y las profecías de K. Dick, sin olvidar el Blade Runner de Scott en el cine y, volviendo al cómic, el toque de autores desmitificadores como Alan Moore, Neil Gaiman, Grant Morrison y otros escritores de Vértigo se nota a lo largo de los números que sirven para redefinir la serie.

Decían que cuando a Alan Moore le propusieron desde DC hacer algo con los superhéroes recién comprados de la editorial Charlton, él habló de una serie que arrancaba con la muerte de uno de ellos y que sometía a un proceso de humanización a personajes como Blue Beetle. La historia encandiló a sus editores, pero no estaban dispuestos a dejar morir a un personaje que acababan de comprar y recomendaron a Moore que crease a sus propios personajes. No querían que rompiese a los personajes y algo similar ocurre con La Visión. Pese a que es el personaje oficial, uno no puede dejar de pensar que King ha "roto" a La Visión, que nunca la volveremos a ver igual, pero si la ha roto ha sido para construirla de nuevo, como el propio Moore hizo con la Cosa del Pantano y su Lección de Anatomía.

King tiene mucho talento y lo demuestra a lo largo de toda la miniserie. Es más, no dudaré en seguirle en sus futuros trabajos en DC o cualquier otra editorial (y en los anteriores a La Visión), ya que si tenemos suerte y su talento no le consume demasiado rápido, estamos ante una de las voces más importante del mundo del cómic.

Hablar de La Visión sin mencionar el gran trabajo de Gabriel Hernández Walta sería una injusticia. El dibujante español de obras como Magneto da todo de sí sin sacrificar un estilo propio que transforma cada página en una obra de arte en el tebeo que puede ser uno de los cómics mejor dibujado, con más estilo y más icónico, del Marvel reciente. Su uso del lenguaje del cómic también es loable, ya sea mediante el uso de pequeñas viñetas que se rompen en una splash page o los recursos aparentemente leves como esa Virginia que, al hacer algo “incorrecto”, tapa el símbolo de la Visión que lleva toda la familia, como un gesto nimio dedicado solo al lector que está más atento al drama y lo que supone. Pequeños detalles que en su suma resultan enormes. Dentro del apartado del dibujo también tenemos a Michael Walsh, encargándose de uno de los mejores números de la colección, lleno de instantes que viajan al pasado de Los Vengadores, pero, sobre todo, al de la Visión y Wanda con unas viñetas completamente desgarradoras. También es digno de alabanza el trabajo de la colorista Jordie Bellaire, que no solo cumple, sino que aporta emociones a cada uno de los momentos de King, Walta y Walsh; la obra no sería la misma sin ella ni el resto del equipo.

Para ir cerrando, resulta más que recomendable hacerse con la edición absoluta, en tapa dura, que ha editado Panini. Una publicación especial que, aparte de los doce números de la miniserie, contiene numerosos extras como prólogos, epílogos, comentarios, entrevistas y palabras de los autores y algunos invitados más; además de contener un making of de los números, con páginas del guion y el proceso de crear cada una de las páginas. Una pena que no se haya podido incluir el guion completo de todos los números.

La serie de La Visión es un cómic lleno de matices y contenido, capaz de comentarse desde diferentes aristas: el guion, el arte, la composición, el uso del lenguaje narrativo del cómic, la marginalidad, la familia, la importancia del destino… Y no me cabe duda de que esta obra granadora del Eisner, Ficomic, Heroes Comic Con y tantos otros galardones será una obra que será discutida, comentada y, sobre todo, leída, en los años venideros. Y estamos de suerte por ello. Mientras tecleo este intento de crítica que sé que se convierte en una especie de grito de felicidad por haber leído un cómic estupendo, creo que subyace una y otra vez la idea de: leedlo, por favor, leedlo. Tanto si sois lectores habituales de cómics como si no, tanto si adoras a los superhéroes como si te has empezado a cansar de ellos, tanto si te importa la Visión como si nunca te ha llamado… En serio, acércate a un cómic así, necesitamos más obras así. Ojalá no se quede en un rara avis, sino en un ejemplo para un montón de grandes futuras historias, tan inspiradoras como esta.

La Visión de Tom King, Gabriel Hernández Walta, Michael Walsh y Jordie Bellaire se convierte, por méritos propios, en una de las obras maestras del cómic de superhéroes y del tebeo en general. Es una de esas indudables referencias de futuros lectores del universo de la viñeta. Después de La Visión, uno no puede volver a ver igual a un personaje tan interesante como el que le da título a la cabecera, ¿y sabéis qué es lo mejor? Que no importa, ahora es más interesante si cabe. King, Walta y compañía han logrado su propósito con los Visión: darnos una historia magistral sobre aquello que realmente importa y ese no es un regalo que tengamos todos los días.

Fuente.

1 comentario:

  1. Justo acabo de leer esta obra y puedo decir que me encanto tambien y se la recomendaria a todo el mundo.
    La tension en cada momento, lo tragico y como es todo tan humano a pesar de ser un comic de superheroes la hace una obra espectacular.
    Lectura obligatoria para todos.

    ResponderEliminar

Puedes comentar mediante nick, anónimamente o con tu cuenta de correo o similar. No almacenamos ninguna información.

¡Muchas gracias por tu comentario!

Los textos pertenecen a Carlos J. Eguren salvo cita expresa de los autores (frases de libros, comentarios de artistas...), siempre identificados en el post. El diseño de la imagen de portada pertenecen a Elsbeth Silsby.

Si deseas compartir un texto, ponte en contacto con nosotros para hablarlo. Si quieres citar un fragmento, incluye la autoría.

Plantilla: Impreza Blogger Template.

Cabecera realizada con vectores de Freepik.

Muchas gracias.

El propietario de este blog no se hace responsable de los comentarios o los contenidos alojados por terceros.

No se recopilan datos de los usuarios. En el formulario de contacto y Newsletter se pide el correo electrónico del usuario solo como forma útil de enviarles una respuesta o el e-mail. Para darse de baja, escriba a elantrodelosvampiros@gmail.com.

Con la tecnología de Blogger.