10 de marzo de 2018

Crítica de "Odd y los gigantes de escarcha" de Neil Gaiman y Chris Riddell

Detalle de la portada de Odd y los gigantes de escarcha, escrito por Neil Gaiman e ilustrado por Chris Riddell. Fuente
"Érase un chico que se llamaba Odd, y aunque odd significa "raro" en inglés, llamarse Odd no tenía nada de raro ni de insólito, por lo menos en aquella época y en aquel lugar. En esos tiempos Odd quería decir "punta de espada" y era un nombre que daba suerte. Pero es cierto que el chico era raro. O eso pensaban los demás aldeanos. Y buena suerte era precisamente lo que el muchacho no tenía".

Un día, Odd decide marcharse de casa como los héroes de los cuentos. Todavía no se imagina que está a punto de convertirse en uno cuando se ve acompañado por un zorro, un águila y un oso que resultan ser, nada más y nada menos, que Loki, Odín y Thor. Los tres dios nórdicos le cuentan cómo un gigante de escarcha se ha hecho con Asgard. El pequeño Odd, con su cojera y su aspecto enclenque, confía en el conocimiento para recuperar Asgard y convertirse en un héroe, pero ¿a qué precio?

Como ya sucediese con la reciente obra de Neil Gaiman: Mitos nórdicos, el escritor de The Sandman, Coraline o El océano al final del camino (entre muchas otras) nos recuenta un mito clásico y, a su vez, elabora un cuento perfecto para todas las edades, ya seamos críos o adultos. Como todos sabemos, las grandes historias no tienen fecha de caducidad.

Odd y los gigantes de escarcha es una lectura amena donde pasamos páginas y páginas, maravillándonos con la aventura del pequeño Odd, con la prosa de Gaiman y con las ilustraciones de Chris Riddell. Para todos aquellos que nunca han leído a Gaiman o tienen a un pequeñajo en casa, es una elección perfecta. Gaiman es uno de los autores más inclasificables y prolíficos de la actualidad: tenemos cómics épicos como The Sandman, libros sobre fantasía urbana con toques de terror como American Gods, fantasía urbana como Neverwhere, cuentos supuestamente infantiles (y que no lo son) como Coraline o geniales jugueteos como Fortunately, the milk; Odd entraría en el apartado de obras para más jóvenes, aunque siempre interesantes para los adultos, como ya comentaba.

En todo momento, Gaiman muestra que su héroe tiene corazón y que la razón puede triunfar sobre la barbarie. Sus gigantes de escarcha tienen motivos para ser como son y su líder ha conquistado Asgard no solo para vengar a su hermano caído, sino por la búsqueda de lo más preciado: la belleza. No es extraño que, a veces, entendamos más al monstruo que a los dioses.

Gaiman, ganador de la Medalla Newbery, nos entrega este genial cuento nórdico. Fuente.

Más allá de Asgard

Además, parte de su humanidad de la obra proviene de un Odd que es humano. No es un guerrero perfecto. Confía en su conocimiento, cual Ulises, aunque su pierna le falle y es su confianza la que hace que los dioses regresen a su reino; unos dioses, por cierto, tan carismáticos como esperamos: el taimado Odín, el bruto Thor, el ladino Loki, la hermosa Freya... Y nunca está de más recordar que hoy necesitamos más razón, que violencia, tal y como sostienen algunos mitos inmortales.

Como ya sucediese en La joven durmiente y el huso, Neil Gaiman se alía con el ilustrador Chris Riddell para crear un relato colmado de magia y asombro. Cuando la prosa de Gaiman nos transporta hasta Asgard, las imágenes que evoca Chris Riddell nos conducen a esa mitología nórdica, a ese aire de fábula del que no queremos escapar de ninguna manera.

La edición de SM, por cierto, se mantiene fiel a la original e incluye tapa dura (con un juego visual con los ojos de uno de los gigantes), múltiples ornamentos en plata y todas las ilustraciones de Riddell jugando con la maquetación del propio relato, transformándose en una obra que, aunque corta, merece la pena tener en nuestra estantería.

Odd y los gigantes de escarcha es una obra recomendable para los seguidores de Gaiman, aquellos que se maravillan con el trabajo de Chris Riddell y todos aquellos que siguen soñando con dioses y con que todos podemos ser como Odd, pequeños dioses que marcan la diferencia. 

Odd acompañado de los dioses. Fuente.

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