30 de marzo de 2018

Crítica de "EMO the musical" (Neil Triffet, 2016)

Los personajes de EMO the musical. Fuente.
¿Usted se ha parado a pensar alguna vez en que Jesucristo lloraba por los pecados de otros, acabó muriendo en la cruz por los males de los demás y que se pasó toda su vida siendo perseguido y acabó pagando por los estragos de la raza humana... y eso hace que sea un poco... humm... emo? Yo nunca lo había pensado y solo por este número musical, ya EMO The musical ha valido la pena:


Como bien dice la Wikipedia, el emo: 

"Está también asociado a un carácter especialmente emotivo/emocional, sensible, tímido, introvertido, etcétera. Sin embargo, cabe destacar que el movimiento se ha ido transformando a lo largo de los años y que no necesariamente corresponden a un estereotipo específico". 

Aparte de eso, cualquiera habrá visto uno con esos flequillos que ocultan sus ojos, esa estética marcada por un cruce entre rockero y emo... Aquí tienen la película que no teme decir que es emo y, es más, juega con ello.

¿De qué va? A Ethan lo acaban de echar de su escuela privada tras un nuevo intento de suicidio. Es lo normal en su vida como emo adolescente. Ahora, comienza en un instituto público donde descubre que hay un grupo de rock compuesto por "emos de verdad", pero, por desgracia (o no), acabará enamorándose de la cantante del grupo cristiano del instituto, Trinity. De eso va, más o menos, EMO the musical.

Y lejos de ser solo una película tontorrona para adolescentes (que lo es, no vamos a mentirnos), también tiene algunos toques de humor lo suficientemente graciosos (o, al menos, lo intentan) para levantar su mensaje de: sé tú mismo, por encima de cualquier moda. Los emos viven de sus apariencias: Bradley es una diva que quiere quedar bien con su ídolo emo, Roz finge que no le gustan los deportes, Ethan es una mentira que se ve dividida entre lo que es y lo que quiere ser y Jay..., bueno, a Jay le va bien. Sus "enemigos", los cristianos, tienen a un chaval que se somete a descargas eléctricas para no ser homosexual, a Jamali, una chica de Sri Lanka embarazada (de modo inmaculado), a la pobre Trinity que intenta bautizar a todo Cristo (je, chiste fácil, lo sé) y de líder a un Isaac que da asco con solo ver cómo se comporta con Jamali. Por otra parte, tenemos ahí ese instituto que vive de la subvención de una farmacéutica que les da antidepresivos a todo el mundo (un poco de crítica al mundo educativo nunca viene mal). Es decir, apariencias y más apariencias.

Todo esto con el estilo de un musical adolescente. Los números musicales no son siempre espectaculares ni nada del otro mundo, puede que sus letras no sean tan ingeniosas como desearíamos ni su ritmo tan pegadísimo, pero el aire majo de la propuesta hace que merezca su visionado para el espectador que no espera nada más que un grito generacional. No esperen rock corrosivo ni un verdadero conflicto, solo ese submundo adolescente donde la música podría ser una forma de expresarse.

Neil Triffet dirige la película a partir de un corto y, aunque no se siente excesivamente alargada su premisa, se nota cierto ímpetu a la hora de intentar levantar un musical de bajo presupuesto australiano, que mira con aire de sátira al género "musical adolescente" y de comedias ácidas como Mean Girls (Mark Waters, 2004). A continuación, por cierto, el cortometraje original de Triffet que sirvió de base para la película:


Más allá de duelos entre tribus urbanas oscurillas como los emos y grupos de jóvenes cristianos enfrentados entre su fe y lo que desean ser, EMO the musical es una película maja, no lo suficientemente subversiva para verla quinientas veces, pero tampoco lo suficientemente idiota como para que las televisiones la emitan unas quinientas veces. No obstante, prefiero el aire un poco macarra de esta propuesta si la alternativa es la versión popera de los típicos musicales adolescentes. Y es que ninguno, hasta hoy, me había hecho preguntarme: ¿era Jesús un emo?

2 comentarios:

  1. La estaré viendo el fin de semana, parece una especie de Glee más alternativo y elaborado por cómo lo pintas. ¡Definitivamente necesito saber de dónde sacas estas películas y cómics!
    Saludos ^^

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    Respuestas
    1. Sí... Podría ser una especie de GLEE alternativo, sin duda, ha sido una buena comparativa. Ya me contarás si la ves. Espero que la disfrutes.

      Y, bueno, creo que últimamente, la biblioteca, Netflix y similares tienen la culpa de todo lo que veo... Eso y buscar inspiración para nuevas historias.

      ¡Gracias por tu comentario, Alan! ¡Saludos!

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