6 de diciembre de 2017

In the mouth of madness, el punto final como fin del mundo

El viejo placer del cine apocalíptico... Fuente
"A reality is just what we tell each other it is"- Linda Styles.
¿Qué diferencia la realidad de la ficción? ¿Cuál es el límite de una y de otra? ¿Por qué contraponer ambos mundos cuando forman parte del mismo? Puede que la mente humana no esté preparada para creer en los horrores de la realidad y conciba unos miedos ficticios que, una vez pensados, ya son tangibles, por medio de las pesadillas o del día a día. El arte, no obstante, serviría de portal de ese universo fantasmagórico.

Este miedo, este pánico, esta sensación de horror atávica fue tratada en innumerables trabajos de H. P. Lovecraft, un escritor que disfruta ahora, después de tanto tiempo, de sus merecidos homenajes y un innegable redescubrimiento de su prosa, que ha influenciado a cientos de creadores. Sin embargo, pocas películas del nivel suficiente se han visto tomando los personajes del escritor estadounidense y una de las más acertadas es, precisamente, In the mouth of Madness, un film que no está basado en ningún libro de Lovecraft, pero que adapta y recoge perfectamente la sensación de terror de los escritos del autor de Providence.


Horror cósmico y tinta

John Carpenter, a partir del guion de Michael De Luca, nos cuenta la historia de John, un hombre al que le encargan encontrar a Sutter Cane, un popular escritor que ha desaparecido con su última novela. Lo que ocurrirá a continuación despertará los miedos y terrores que Cane ha creado a lo largo de sus libros.

Lo que empieza como una película de misterio, acaba transformándose en un delirio de terror que nos transporta a los finales de varios cuentos de H. P. Lovecraft, con el horror cósmico y el fin del mundo como claras posibilidades a través de las páginas de un libro. Poco a poco, los elementos fantásticos se añaden como frases de una novela y la locura de los fans de Cane es comprensible para el espectador que encuentra en Cane la sombra de otros autores como el propio Stephen King.

Hay sustos, hay miedo, pero también hay originalidad en cómo se trata el mundo de la literatura y su poder sobre la vida de cada uno de nosotros y cómo la ficción puede ser la puerta perfecta para el final del mundo, de cualquier mundo. Y todo ello lo encarna perfectamente un gran Sam Neill, que enloquece dentro de un film que se ancla a la tradición literaria de esos personajes que se vuelven conscientes de su propia ficción (¿o realidad?) por medio de la metaficción. Igual que Miguel de Unamuno en Niebla habló sobre los personajes que se rebelan y Grant Morrison nos golpeó con aquel "te veo" de Animal Man, John Carpenter lleva a su protagonista ante una pantalla de cine donde la broma cósmica continuará para siempre.

Película injustamente olvidada, pero completamente reivindicable, In the mouth of madness (En la boca del miedo en España, donde me temo que se pierde la referencia a At the mountains of madness, del escritor de Providence) es una obra digna de ser rescatada cada vez que pensemos que nuestra realidad está acosada por los fantasmas de la ficción o la ficción por los fantasmas de la realidad. Es decir, siempre.

Sam Neill en una de sus mejores interpretaciones. Fuente

2 comentarios:

  1. Recuerdo haber alquilado esta película en VHS y haberla visto en un ciclo de películas de terror, por un canal de TV abierta. Programa en que cerraba con un recuento de muertes de las películas, con una clasificación. Y en esta no faltan.
    Creo que la película plantea lo inquietante de la locura en alguien que puede alterar a la realidad. Locura que puede haber surgido de una indagación de secretos siniestros, algo que está en la obra de Lovecraft.
    ¿Será que la verdadera realidad es perturbadora? y que citando, a un villano de Batman, la única respuesta cuerda es la locura. Por algo hay un Asilo Arkham en Gotham.

    Saludos.

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  2. Veo que al final has hecho la crítica. El año pasado estuve viendo pelis de John Carpenter y se ha convertido en uno de mis directores favoritos, sin duda está es una de las mejores que ha hecho. Es muy interesante esa dualidad de ficción/realidad, de donde está la barrera y que es lo uno y lo otro que Lovecraft también trató en algunos relatos.
    Me alegro de que te gustase.

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