27 de septiembre de 2017

Tras una semana ingresado en el hospital...

Sí, un poco metafórico todo... Lo sé. Fuente.

Me ingresaron en urgencias el pasado martes, a las cuatro de la madrugada aproximadamente, tras acudir a mi centro médico. ¿Diagnóstico? Pancreatitis, ingreso en planta y posible adiós a la vesícula en un par de meses.

Empecé a farfullar estas líneas (si dicha acción es posible cuando se escribe en papel) el pasado viernes, deseoso de estar ya en casa y pasarlo al ordenador y dejarlo en el blog, aunque, sobre todo, queriendo estar mejor. Garabateaba estas palabras mientras pensaba que estaría mejor al escribirlo en el ordenador, fuera, en unos días, junto a la gente que quiero. Aguardaba que el hoy fuera peor que el mañana. 

Visto desde el punto de vista más positivo, puede que todo este tema haya sido un aviso o deba verlo como tal, así puedo ordenar mi cabeza, apreciar todo y ponerme a escribir lo que quiero sin depender tanto de otras cuestiones.

Tener sueros mediante bomba y desear escapar de tu habitación hace que tengas que ponerle el cargador a la bomba durante un par de horas para que no se te acabe la batería y tengas que volver. Básicamente, es convertirte en un smartphone. Fuente.

El futuro del blog

Alguno de los lectores del blog pensará que las actualizaciones diarias en estos últimos siete días han sido realizadas durante mi ingreso y no, se debe a que, al ser un maniático, muchas de estas entradas llevan programadas desde el verano. No me he visto con ánimo, tiempo ni fuerzas para escribir nada, pese a mi costumbre de publicar cada día. Cuando las programé, no imaginaba que sería por algo así, solo por eso de ser demasiado previsor ante váyase a saber el qué o por ganas de tener tiempo para escribir otras cosas. Esa será una de las cosas que cambiarán a partir de ahora. 

No puedo invertir tanto tiempo en el blog, en redes sociales y demás cuando mis mayores deseos actuales son encontrar algo que mejor mi situación, poder ayudar a la gente que quiero, seguir escribiendo y leyendo, y estar tranquilo. Llevo actualizando diariamente durante años y, bueno, es hora de tomarse un respiro: hay publicaciones programadas, espero que os gusten y deseo volver algún día con fuerza para hablar de todo. Por ahora, mi prioridad es mejorar, estar al lado de la gente que me ayudado durante este tiempo y seguir con la secuela y la "entrecuela" de Devon, además de la reescritura de La Historia. Ahora El Tiempo del Príncipe Pálido está fuera y debo disfrutarlo. Puedo descansar. Debo.

No dejaré el blog indefinidamente, pero, a riesgo de inmolar el proyecto de esta bitácora, publicaré cada cierto tiempo, cuando me sienta bien, tenga tiempo y posea las ganas (mientras, se publicará mucho material programado, lo que me dejará tiempo para otras tareas). Siempre busqué que este blog fuese un diálogo en tiempos presurosos, donde las redes sociales han consumido todo. Quiero centrarme en la escritura de mis obras; no me gustaría pasar mucho tiempo encerrado entre las cuatro paredes de un blog, redes sociales, deberes autoimpuestos y obligaciones vacuas. Si escribo esto es porque este trabajo ha significado algo para mí; he pasado mucho tiempo aquí y creo que, aunque esto no sea una "explicación", bien podría servir como tal.

Al fin y al cabo, no deseo que todo lo que quede de mí en el futuro sea una pila de entradas de blog o estados en redes sociales por mucho tiempo o cariño que haya invertido en tales tareas. Detestaría que mi vida se resumiese en un montón de entradas y poco más. No quiero que esta falsa realidad me consuma, mientras la ficción y la realidad no arden en mí. Prefiero que, detrás de lo que soy, queden mis historias, mis novelas y mis sueños de papel y tinta. 

Bien me temo que, a veces, he llevado demasiado lejos eso de "haz esto para que el futuro sea más feliz", sacrificando la alegría inmediata en pos de un momento venidero que no sé cuándo llegará (o si llegará). Debo disfrutar de cada pequeño paso sin postergar nada. 

Escribir me ayuda, la lectura me colma de felicidad (este verano he leído un montón gracias a la biblioteca) y deseo que también la lectura de mis palabras transmita eso a la gente: que escribir puede resultarles también terapéuticos para ellos, un regalo. Puede que eso importe más que todo lo demás. La idea de dedicarme a ser profesor y escribir siguen siendo gozos donde no hallo mal. Escribir me realiza (de ahí que esté haciendo esto) y ser profesor me colma de grandes momentos y enseñanzas para mí. 

Redes. Todas las historias forman parte de la misma red. Fuente.

Saga Devon Crawford

Nunca pensé que recibiría la primera copia en físico de El Tiempo del Príncipe Pálido en mi primer ingreso en un hospital, pero tener la obra entre mis manos en un momento así me ayudó a ilusionarme y comenzar a escribir los finales de la entrenovela (la historia entre Los Guardianes del Infinito y la secuela, Los Hacedores de la Aniquilación) y recapacitar sobre la segunda (Los Hacedores de la Aniquilación). 

Cuando escribo la saga me lo pasó bien: sueño, imagino y hablo mediante la fantasía de cuestiones reales, así que creo que pasaré unas semanas en el multiverso. He dado con la fórmula para escribirlas: dar rienda suelta a toda mi imaginación y entrenerme yo y entretener a los lectores para los que escribo sin tener que pensar en ventas y en otros monstruos. La libertad que siento con Devon es para mí el mayor regalo.

Además, por cierto, El Tiempo del Príncipe Pálido está recibiendo buenas críticas, por ejemplo, en el blog de Rincón Revuelto de Chari Escudero, en Goodreads, en los comentarios privados que me han hecho algunos críticos que pronto publicarán sus reseñas... y espero añadir pronto más de estos buenos resultados en su sección del blog.


La Historia

Estoy deseoso de continuar reescribiendo la tercera parte de La Historia, esa obra gigantesca que comencé a esbozar hace ya casi diez años y en la cual me encanta perderme. He pasado en ella las últimas semanas del verano y ha sido genial. Elsbeth me ha ayudado mucho con ella, incluso hemos realizado algunos documentos complementarios para ayudarme: esquemas, horarios de los personajes, etc. Su nivel de detallismo supera a otras de mis historias. Es enorme, llena de personajes, tramas, misterios, monstruos... y la adoro lo suficiente como para desear vivir entre sus palabras. Seguramente superará las mil páginas, pero desconozco si la publicaré algún día y he dividido la última parte, dando lugar a un cuarto acto, para contar con más páginas. Puede que sea lo más largo que escriba nunca, pero lo importante no es el número de páginas, desde luego, sino lo que digo en ellas.

Siempre quise escribir una historia que fuera una oda a todas mis referencias más oscuras y esta obra sería su resultado. Imagen libre de derechos.

Lo que viene a partir de ahora

Me gustaría dar las gracias a mi familia por estar aquí y a la gente para la que estas palabras puedan significar algo, pero... en fin, antes de ponerme (más) melodramático, todo está bien y hay muchas cosas por hacer en estos momentos (estudios, transformaciones de mi día a día, visitas médicas...) y eso es un reto y me complace aceptarlos.

Por tanto, me desprenderé de ciertas obligaciones como actualizar cada día y compartir de todo. Prefiero invertir mi tiempo en escribir, a riesgo de que muchos gurús literarios piensen que esto es un suicidio de mi carrera literaria, pero, ajá, ¿cómo voy a destrozar mi carrera literaria cuando no poseo una? ¿Eh? 😉 No dejo de ser un juntaletras con un par de sueños.

Si quiero caminar, hacer exámenes, ir a la playa, escribir o lo que sea, lo haré. Existen las cárceles reales y luego existen las prisiones que nos ponemos cada uno, sin darnos cuenta, en nuestra vida diaria y que se enmarañan bajo la ilusión de la libertad. Debemos pasar tiempo en las primeras, a veces, en ingresos, hospitales o encierros, para darnos cuenta de las segundas.

Hace unas semanas, hablaba con Elsbeth sobre cómo sería 2018 (sin esperar a que concluyese este 2017, grave error) y le dije que no me importaría que ese próximo año se pareciese a este, porque no ha ido tan mal. Sin embargo, después de esto, quizás podamos modificar y añadir algún cambio, hacer un buen reboot (y dejar de ser tan bocazas). Espero que las cosas cambien a mejor y se mantengan aquellas que ya son buenas. Y muchos de esos cambios no dependen de los demás sino de nosotros mismos. Así que algunas cosas se mantienen y otras cosas se transforman y solo hay una cosa que nunca se transforme, según Alan Moore, y es el propio hecho del cambio.

En definitiva, tengo ganas de salir, estar con mis allegados, realizar algunos cambios (estar a base de sueros tres días cambia tu filosofía sobre la comida), escribir mis historias, leer mucho, pasear, mejorar y estar vivo. Sentirme vivo. 

Gracias por entenderlo o por simplemente leer estas líneas. Siempre os las he dado y os las daré.

6 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Muchísimas gracias por el ánimo y por todo. Un abrazo gigantesco ^^

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  2. ¡Hola! ¡Espero estés de diez! Es totalmente entendible que tengas prioridades, especialmente cuando de salud se trata que si no tienes eso, poco puedes hacer realmente. Tómate tus tiempos, descansos y llévalo a tu ritmo que es la mejor manera de hacerlo <3

    Mis mejores deseos <3

    ¡Un abrazo!

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    1. Muchas gracias por tus palabras y tu comprensión, Roxana. Hay muchas entradas programadas para este mes, octubre, que me encanta por Halloween, pero creo que estaré un poco más ausente y más dedicado a los estudios y el hecho de escribir mis historias. ¡Gracias!

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  3. Hola, supongo que si vas a pasar menos tiempo en el blog, por tuiter intuyo que lo usarás menos aún; pero quería comentarte que cuando vi la nueva de IT te mandé unos mensajes para decirte lo que me pareció. No sé si los habrás leído.

    Y sobretodo hagas lo que hagas y estés donde estés, ¡espero que te vaya bien!

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    1. Actualmente, no tengo mucho tiempo para redes sociales y tampoco me apetece demasiado pasarme por ellas, no obstante, si los pegas por la crítica que hice de IT te respondo en cuanto tenga algo de ánimo. ¡Disculpa y gracias!

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