14 de septiembre de 2017

El galáctico, pirático y alienígena viaje de mi padre

El paisaje de Young de El galáctico, pirático y alienígena viaje de mi padre de Neil Gaiman. Fuente.

"Porque, según mis cálculos, si juntas dos objetos que son el mismo en distintas épocas, pueden suceder dos cosas. O bien el universo dejará de existir, o bien aparecerán tres enanos bailando por las calles con una maceta en la cabeza".

¿Qué cuento moderno podrías contarle a un crío y que valga la pena? ¿Cuál podría suponer una explosión de ideas y una fabulosa diversión con cierta moraleja? Hay unos cuantos ejemplos, pero en esta ocasión, vamos a hablar de El galáctico, pirático y alienígena viaje de mi padre, escrito por el gran Neil Gaiman e ilustrado por el fabuloso dibujante Skottie Young. el escritor Neil Gaiman.

La gran historia de un padre

En el documental Un año en la vida de J.K. Rowling se afirmaba que la carencia de una buena figura paternal en la vida de la autora de Harry Potter había hecho que su obra estuviese llena de perfectas figuras paternales como Dumbledore, Sirius, Lupin… Y es que los buenos padres suelen ser figuras a seguir, mientras que en el arte los mediocres progenitores solo suponen una huida o una recreación fantasmal de lo que podrían haber sido. En el caso del cuento de Gaiman y Young tenemos a un padre con una extraordinaria imaginación que pone la mejor excusa de la historia, como si siguiese los terrenos del protagonista de Big Fish.

Imaginen una típica familia, compuesta de padre, madre, hija e hijo. Un día, la madre se va a un congreso y el padre tiene que hacerse cargo de sus hijos. Cuando se da cuenta de que no tienen leche para los cereales de sus hijos y su propio té, el padre se propone un titánico viaje a por una botella de leche. Podrá regresar, pero tardará tanto que deberá narrar la odisea que, como Ulises, ha sufrido para volver a su particular Ítaca. Una idea aparentemente simple, pero un cuento fabuloso que rebosa creatividad gracias a Neil Gaiman.


Cualquier lector de cómics conocía la gracia de Gaiman debido a su emblemática serie The Sandman. Este gran amigo de Alan Moore, el dios de los cómics, no tardaría en dar su salto al mundo de la novela, donde ha fascinado con American Gods, Coraline o Stardust, con dos maravillosas adaptaciones cinematográficas estas dos últimas. Siempre ha sido un hombre inquieto, basta ver la escritura de dos capítulos de Doctor Who (La mujer del Doctor y Pesadilla en plata), y con un humor y amor hacia los relatos que lo convierten en valedor suficiente para le lectura de este cuento, que, aún así, tienen muchos méritos propios por los que merece la lectura no solamente de los más pequeños sino de los adultos deseosos de escapar de la aburrida realidad.Un entretenido derroche de aventuras e imaginación, eso es lo que nos proponen Gaiman y Young en un cuento que puede ser realmente divertido y refrescante para los lectores. Nos encontramos en El galáctico, pirático y alienígena viaje de mi padre (en inglés Fortunately, the Milk) a un Neil Gaiman que nos recuerda a su colaboración con el fantástico Terry Pratchett en la novela a cuatro manos Buenos presagios, pero también hay algo del Gaiman de Doctor Who.

Y es que el escritor británico aprovecha para que el padre que regresa a casa con una botella de leche se encuentre con extraterrestres con complejo de diseñadores de interiores (y que recuerdan a mocos), siniestros piratas, salvajes que rinden culto a un dios volcán, un dinosaurio stegosaurus viajero del tiempo (con su máquina, una Bola-Flotante-Transportadora-de-Personas, no confundir con un globo aerostático), fampirros, el cameo de un par de ponis, la policía galáctica con sus bicicletas y mucho más, además de alguna paradoja espacio temporal (añadamos que el padre, con su bufanda y estrambótico peinado nos recuerdan al Doctor de Tom Baker y David Tennant, de la emblemática serie británica). En serio, ¿queda alguien aún que no quiera leer este cuento tras lo que les he contado?

La ilustración de la portada realizada por Skottie Young. Fuente.

Entonces os daré otra razón, que tiene nombre y apellido: Skottie Young, uno de esos dibujantes a seguir y que forma un tándem perfecto con Gaiman. Para los aficionados a las viñetas, Young no es un desconocido. Sus portadas alternativas, donde convierte a los superhéroes de Marvel en niños, han sido un auténtico éxito, muchas veces viral a través de Internet. Además, dibuja series como la dedicada al famoso Mapache Cohete de Guardianes de la Galaxia, perfecta para su estilo.

Además de ese toque humorístico, suele también dotar de un carácter propio e inusual a sus diseños en su obra, que nos recordarían a Tim Burton si los diseños de Tim Burton que nos gustan fuesen del propio director de Eduardo Manostijeras (muchas veces, no lo son). Young es un artista perfecto para esta aventura que explora la fantasía, donde dibuja monstruos, alienígenas y docenas de seres que le vienen que ni pintados, nunca mejor dicho.

Por si fuera poco, el diseño del cuento y la edición de Roca Editorial evolucionan, según el contenido y los dibujos, experimentando durante toda la obra y creando uno de esos cuentos que fascinan tanto a niños como adultos. Todo ayuda a hacer que nos olvidemos de nuestras monótonas vidas y nos mezclemos en esta fábula sobre un padre que lo haría todo por sus hijos, incluso inventar una historia mejor que el día a día para ellos.

El galáctico, pirático y alienígena viaje de mi padre es un  alucinante relato que nos da una alegría, no solo al leerlo o contarlo, sino también al ser la confirmación de que quedan cuentos que valen la pena. ¡Neil, Skottie, os debemos una! ¡Sois la leche!

Nunca ir a por leche fue tan épico. Fuente.

2 comentarios:

  1. Ingrid (a través de RRSS)15 de septiembre de 2017, 12:43

    El primer cuento que le leí a mi hijo

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    Respuestas
    1. ¡Genial! ^^ Espero que os gustase. Le tengo mucho cariño a esta obra corta, además de ser una buena puerta para los peques a la obra de Gaiman, Skottie Young, los cómics, los viajes en el tiempo, jejeje. ^^

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