3 de septiembre de 2017

Diez años desde que escribí... Superhéroes

Recientemente se ha cumplido diez años desde que escribí y terminé una de mis primeras obras largas, el guion de una miniserie de superhéroes. Imagen libre de derechos.

He decidido hacer una serie de entradas sobre mis historias que van cumpliendo años y aprovecharé para hacerlo los domingos en la columna del juntaletras contra el mundo. La mayoría de estas obras están inéditas y puede que no haya nada salvable en estas entradas salvo yo haciendo un poco de abuelo nostálgico, pero creo que si alguna vez habéis querido escribir alguna historia, os sentiréis identificados con algo... o no. ¿Quién sabe? Miro para detrás y más que llorar, sonrío al recordar estas historias y eso es bueno.

Hace poco se han cumplido diez años desde que escribí mi primera obra larga de la que sentí medinamente satisfecho. Fue en 2007 y no lo he olvidado. Como todos los pecados de juventud, el orgullo te los hace ver como más de lo que realmente fueron y puede que en tu nueva mirada haya cierto atisbo de vergüenza. Las creaciones de juventud, no obstante, están hechas con más pasión que seso. Sin embargo, aprendí mucho de la experiencia de escribir esta historia de la que os hablaré a continuación.

El origen de Superhéroes

Los superhéroes siempre han significado mucho para mí. Son grandes historias épicas, como los antiguos mitos, pero con la capa de pintura que permite que los veamos como aventuras fantásticas que nunca nos sucederán, pero ojalá. Siempre vemos a Batman como un superhéroe genial, pocas veces nos paramos a pensar en cómo debe ser vivir en una ciudad de locos como Gotham. No obstante, me crié con ello y, cuando tienes la autoestima por los suelos y te gustan estas cosas, te aferras a la fantasía.

Para empezar, Superhéroes (sí, gran título... Una palabra registrada por Marvel y DC, por cierto) no fue una novela. Ni por asomo. Fueron doce guiones destinados a convertirse en un cómic que iba a dibujar un compañero de aquella época, 4º de la ESO, y que nunca llegó a dibujar (ja). No le culpo porque yo era un principiante y me volvía loco poniendo detalles y más detalles. Y él porque su arrebato de dibujante le duró un mes. Y sé que es muy ambicioso guionizar doce números de más de veinte páginas cuando ni siquiera has escrito antes un cómic corto, pero siempre he sido así: con más ilusión que realismo.

Sea como sea, aquel chaval de clase fue el que me descubrió mis primeras tiendas de cómics (lo conté por aquí hace un tiempo) y me reenganchó a los superhéroes. Para cuando empecé a escribir estos guiones, yo ya había leído V de Vendetta y Watchmen y, sirviéndome de guía aquellas páginas de muestra del guion de Alan Moore que venían en los extras de la obra de la smiley ensangrentada (ya que estamos, aprende de los grandes), me puse a teclear en mi primer portátil la que esperase que fuera mi primera gran historia.

Smiley sonriente de Watchmen. La película quedaba todavía lejana, aunque me obsesioné con ella. Fuente.


La "superciudad"

Superhéroes trata sobre tres amigos de Tenerife (tiembla, Gotham, Metrópolis, Nueva York) que descubren que tienen superpoderes (mis ganas) y deciden que tienen que evitar el fin del mundo en medio de una conspiración que involucra armas terribles, virus y una especie de mutantes o metahumanos. Hay muerte, hay acción y algún toque de humor, aunque es una obra bastante oscura, porque sentía que era lo que quería expresar (tenía quince años, por Odín. Tenía que acabar con todo).

Era un crío cuando escribí Superhéroes y pensé que era lo mejor que podría escribir. Puse muchísimas ganas en ella y fueron horas y horas tecleando sin parar en el ordenador, creando resúmenes de lo que iba a pasar y sintiendo que los personajes se rebelaban (y se revelaban, algunos surgían de la nada), mientras que yo me caía entre lo pretencioso y lo ambicioso, y deseaba abarcar demasiado. Quería hacer mi magnum opus con dieciséis años y ahora pienso: ¿qué hubiera hecho después de conseguirlo? Qué aburrimiento.

Es interesante pensar que la historia transcurre en Santa Cruz de Tenerife cuando después de ella he intentado alejarme de mis orígenes. No ha sido hasta diez años después cuando he pensado en relatar alguna novela larga que transcurra en la isla (dije algo así por aquí). Por ahora, está Santa Dimmesdale en Devon Crawford que no deja de tener mucho de Santa Cruz, pero también de Sunnydale, Santa Carla, Derry y otros enclaves míticos de la ficción. Sea como sea, en aquella época, ver a superhéroes luchando en el tranvía o en el Auditorio de Tenerife me parecía lo mejor. Al fin y al cabo, ¿por qué no podemos tener nuestros héroes aquí sin caer en lo rancio? Podríamos explicar por qué todo está que se cae o parece que hay más población de orcos que de otra cosa cuando sales por ciertos sitios.

Existe cierto problema cuando imaginas una ciudad de superhéroes así, pero la llamas Santa Cruz. Lo sé.  Imagen libre de derechos.

La superhistoria

Para ser honesto, la historia poseía demasiado de realidad. Tiene muchas cosas de mí: sueños, anhelos, tonterías, miedos... Todos los personajes son míos salvo dos que creó el dibujante, aunque fueron dos a los que yo les di historia (un mercenario que moría rápido, oh, y una chica que me encantó lo suficiente para que todavía ronde mi cabeza). Los tres protagonistas no dejábamos de ser dos amigos y yo, al igual que muchos secundarios que salían en la obra eran amigos o conocidos. Menos mal que ninguno denunció... Y, al estar articulado en torno a un diario tipo Rorschach, no era extraño que muchos de los días y meses que se mencionan fueran valiosos para mí por algún motivo que ahora seguramente no recuerdo. Este tema de las fechas se repetiría en la Historia, mi novela gigante de vampiros que sigue esperando (y quizás, demasiado).

Watchmen y V de Vendetta fueron dos influencias claras, pero luego se añadió a todo ello la lectura de cómics de Marvel como Civil War y alguno que otro de DC. En esa época, las películas de superhéroes tampoco eran grandes joyas (¡aquel verano de 2007 se estrenó Los Cuatro Fantásticos 2! Oh, oh...), pero pelis como X-Men 2 me parecían interesantes (cómo me ha cambiado el tiempo), me había criado viendo sus adaptaciones en formato animado y la serie de Héroes estaba en auge. Creo que hay un poco de todo ello en esa historia.

Titulé a aquella obra Superhéroes, porque, claro, si tienes una historia sobre un grupo de superhéroes, lo más sensato es ponerle ese título. ¿No? Ahí, sinceridad a tope. No sabía en aquella época, por ejemplo, que el nombre estaba registrado por DC y Marvel con lo cual me hubiera llevado un chasco bastante grande. La verdad es que nunca estuve muy convencido del título, no se me ocurría nada mejor y mi idea era pensarlo mientras escribía los siguientes volúmenes que nunca llegaron a ser concebidos tal y como pensé.

Primera lectora

Superhéroes tiene el mérito de solo haber sido leída por una persona aparte de mí y no, no fue el "dibujante", qué va... (yo creo que él no se la leyó jamás, ¡ja!). Fue P, que al menos tenía la paciencia suficiente en aquella época para aguantarme, para querer comprender aquella historia y para animarme a continuarla incluso cuando me pasaba demasiado con la historia (P es por su nombre, no por "paciencia", aunque queda bien y no me pueden denunciar por llamarla P o paciencia, ¿no? P y yo ya no hablamos, pero bueno, ahí está).

Hay mucho de mis primeros amigos, aquellos cuatro con los que hablaba de cómics, superhéroes y aventuras imposibles cuando hablar de esas cosas hacía que te catalogasen de rarito. Agradezco profundamente no haberme tenido que sentir más solo de lo que ya me sentía en ese tiempo. Y eso que el dibujante y mi otro colega (a ese sí lo vi hace poco y quedamos, ¡bien!) recuerdo que me amenazaron con darme un paliza aquel verano si me volvía emo (je, je, lo recuerdo).

Creyeron en mí en esos días y conecté la ficción con la realidad. Un truco antiguo, muy antiguo para mí. Una de las cosas que hacemos muchos escritores cuando empezamos (y cuando seguimos) es ser pesado con nuestras historias, queremos mostrarlas al mundo y que alguien las lea. A menudo, no nos damos cuenta de que esas historias pueden quedar inacabadas y que tener un lector que le gusta puede obligarnos a seguir incluso cuando no podemos. Yo la terminé y doy las gracias. 

Esta imagen de superhéroe está llena de todas esas cosas que nunca seré, je. Imagen libre de derechos.

Las historias nunca acaban

Rememoro aquellas tardes de verano escribiendo estos doce guiones con mucho cariño. En 2006 ya había escrito alguna historia sobre superhéroes, algún guion de cine que no tenía forma de nada y robaba muchas ideas de los X-Men, así que, al menos, esa vez noté más emoción al tocar la trama y ver cómo todo tomaba forma. Los personajes cambiaban, la trama se movía, los héroes y villanos se enfrentaban, la revelación era el gran secreto que guardaba desde el principio... Hay mucho de embrujo en eso de escribir tu primera historia.

A medida que fui leyendo más cómics, profundizando en diversas críticas y análisis, las ideas afloraron para continuaciones. Había leído mucho más. Desde los eventos típicos de Marvel como Civil War pasando por El Viejo Logan, los Ultimates, From Hell, All Star Superman de Morrison, Un pequeño asesinato, Kick-Ass, La Broma Asesina... Historias variopintas, pero que me ayudaron.

En el verano de 2009 tomé el ambicioso plan de fundir esa historia con una hipotética novela sobre el futuro de esos personajes. Iba a ser mi obra maestra con superhéroes e ideas retorcidas y extrañas. El título era mejor, aunque como es el de una canción de Bob Dylan, seguramente me crujan. Sea como sea, escribí un montón, mis personajes eran distintos, hablaba de drogas, sexo, superpoderes y daba mi visión sobre esos seres que adoramos, esos nuevos dioses. Quería añadir todas las influencias que me habían encantado y... Llegué a la carrera de Periodismo y la paré.

En 2012, decidí retomarla desde una perspectiva mayor, convirtiéndola en una gran saga literaria sobre superhéroes, pero aunque escribí, tomé nota, cree sinopsis, establecí personajes y demás, se quedó durmiendo el sueño de los justos hasta ahora. De vez en cuando he pensado volver, pero siempre me quedo pensando si valdrá la pena.

Mi proceso de creación. Fuente.
Superhéroes era una historia de trescientas páginas, escrita entre marzo y julio de 2007 (creo), hecha con más pasión que cabeza, como la mayoría de las cosas que haces cuando eres un crío. Sé que tiene serios defectos: personajes muy oscuros, muchos seres, nombres raros, ideas rocambolescas, batallas eternas, árboles genealógicos imposibles, erratas y fallos de ortografía... Pero era la historia que quería contar y, a veces, eso lo es todo.

Últimamente pienso que ninguna historia se queda por el camino, que solo son historias inacabadas que esperan que vuelvas para culminarlas. No sé. A veces, sigo mirando al cielo y espero ver a un superhéroe, por mucho que quizás solo vea su sombra, pero esta es oscuridad y de la negrura nace la tinta. Nunca se sabe, nunca se sabe.

Y aquel 2007 no me imaginaba que estaba a pocos meses de escribir la trilogía sobre vampiros que daría pie a la Historia y que lo cambiaría todo... incluso a mí, pero esa es otra historia y si queréis leerla, quizás en la próxima columna puede que aparezca...

4 comentarios:

  1. Buena idea la de referirte a algo que has escrito.
    Me gusta eso de más pasión por cabeza. Es algo auténtico. Y funciona, de haber sabido lo que implicaba hacer historietas, no habría empezado siquiera a dibujar. Y no habría logrado nada, tal vez no sea mucho, pero algo he hecho.
    Lástima que al dibujante se le terminó el entusiasmo.
    Creo que es un buen recurso el de meter la realidad propia en la ficción, de llevar una historias de superheroes a un ámbito que se conoce.
    No estaría mal que transformes esas historias en una novela o una serie de relatos.

    Esas historias significan mucho para mí.

    Saludos.

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    1. Gracias por tus palabras.

      Creo que todo intento artístico parte de la pasión. Si nos centrásemos solo en la parte racional, nos toparíamos con mil dificultades o preguntas como, por ejemplo, ¿por qué perder la vida componiendo existencias de papel y tinta cuando nosotros solo tenemos una que es efímera y limitada?

      Sobre el "dibujante", nunca ejerció finalmente como tal ni se ha dedicado a eso. La pasión, el entusiasmo, como verás, no es eterno y la parte racional ayuda a que algo continue. O no... Quiero decir... La persistencia es muy importante. Espero, deseo, no haber caído en contradicción con el primer párrafo. Creo que me entiendes...

      Me alegra saber que los relatos significan mucho para ti. La ficción siempre puede esperarnos. E incluso... salvarnos.

      Gracias por tus palabras y... ¿quién sabe hasta dónde nos llevará la ficción?

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  2. ¡Hey!

    Recuerdo esa historia^^

    Es una obra que siempre recordarás, ya que es una de la primeras y es algo a lo que le coger cariño. A sus personajes, cómo creaste el mundo, a los personajes, las cosas que pasaban.

    Ya desde que tenías quince años ya estabas escribiendo y sabías qué era lo que te gustaba hacer y lo has seguido haciendo hasta ahora, por lo que me parece genial que recuerdes esta historia, también las obras que te han inspirado.

    Me gusta mucho la premisa de esta novela, así que esperemos que algún día salga a la luz y nos permitas disfrutar de ella^^

    Cuenta conmigo para leerla y ayudarte en lo que necesites. Me gustaría leer más entradas así, contándonos cómo ha sido el proceso de creación de tus novelas y qué te incitó a escribirlas.

    Mucho ánimo con todo y hasta la próxima =)

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    Respuestas
    1. Hola, Els

      Creo que nunca llegaste a leerla, pero me alegro de que al menos tengas un ligero recuerdo de ella y mis delirios varios que provienen del mundo del cómic y los superhéroes. Todas las historias, incluso las fallidas, albergan cierto cariño. Todas empiezan como el deseo de un autor de descubrir un mundo, lo logre o no, y eso es, hasta cierto punto, bonito, aunque este adjetivo quede algo vago en esta parte... Puede que sea algo más indescriptible.

      Sobre escribir, creo que, en realidad, llevo desde los nueve, aunque esta fue una de las primeras historias largas, donde tuve que planificar, pensar, buscar dar un paso más allá... Siempre he sido más ambicioso e ilusionado que realista, como sabes.

      No descarto en el futuro escribir esta historia. Incluso me gustaría que fuera un cómic, pero este país es el que es... Ojalá algún día halle el ánimo para componer esta saga sobre gente que cree que un gran poder conlleva la responsabilidad de cambiar o condenar el mundo.

      Me complace saber que estos delirios sobre mi trabajo te gustan y creo que muy pronto le tocarán a esos vampiros que tanto nos gustan a los dos. Aguardo encontrar el ánimo suficiente para escribir dicha entrada.

      ¡Muchísimas gracias por tus palabras, tu apoyo, tu ayuda y todo!

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Los textos pertenecen a Carlos J. Eguren salvo cita expresa de los autores (frases de libros, comentarios de artistas...), siempre identificados en el post. El diseño de la imagen de portada pertenecen a Elsbeth Silsby.

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