26 de julio de 2017

The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro, ¿la peor película de Spidey?

Recupero mi crítica de The Amazing Spider-Man 2, la película que mató el primer reboot del arácnido. Fuente.
"You know what it is I love about being Spider-Man? Everything!"- Spidey en el tráiler.

The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro comienza desde el interior de un sistema de relojería aparentemente perfecto, cosa que la secuela de Marc Webb no es en muchos aspectos. No estamos ante una excelente película de superhéroes ni ante un bodrio terrible, simplemente, ante una obra cinematográfica que se deja ver. Triste para un personaje tan interesante como Spider-Man, pero podría ser peor.

El director Marc Webb ha intentado poner orden con demasiadas piezas en el escenario, ya sea por ambición propia o de los guionistas, tal vez, de los productores. Ahí están todos esos fragmentos: la relación de Peter Parker y Gwen, Peter con su tía, la aparición algo forzada de Harry y Norman Osborn, el pasado de los padres de Peter, las promesas que hay que cumplir, el deber de ser un superhéroe por encima de su vida normal, el génesis de Electro, el cameo de Rhino… La historia se siente descompensada y el final es de lo más precipitado (y no me busquen aquí los juegos de palabras). Seguramente, con menos tramas, la película hubiese funcionado mejor. Así que, de este campo de batalla, algunos momentos funcionan mejor o peor, pero el metraje se nota excesivo para lo poco que llega a contar en algunos aspectos y lo mucho que tarda en entablar otros.


Tenemos a un director que cumple con la dirección, usando muchas veces una buena fotografía (los juegos de sombras, los planos de la ciudad…) y convirtiendo el sentido arácnido en una cámara lenta que haría las delicias de las hermanas Wachowski o Zack Snyder… Pero poco puede hacer ante un guion y un montaje que quiere meter más elementos, que desarrollarlos completamente. El autor de 500 días juntos se queda con lo que tiene, disfrutando seguramente más de los problemas de Peter Parker y Gwen Stacy que otros elementos que, a veces, caen en el saco de lo ya visto en la trilogía de Sam Raimi o en otras películas del género. Como comentó un espectador tras la película, “arriesgan poco” y así es.

El “rompecabezas” funciona según lo planeado, sin más. Véase la historia de los padres de Peter y cómo nunca nos creemos que fuera malos tipos, aunque tampoco sepamos del valor de tales hallazgos más allá del hecho de que Peter quizás supere uno de sus problemas y que Oscorp haya decidido hacerle la vida imposible a Spider-Man.

Chispeante, que diría la Máscara. Fuente.

La red de Spider-Man

A medida que pasaba el metraje, un servidor se sentía a veces desubicado por el guion de Alex Kurtzman, Roberto Orci, James Vanderbilt y Jeff Pinkner (seguramente demasiadas manos). Si bien los cómics de Spider-Man siempre han jugueteado con multitud de elementos, donde el formato serializado los sabe exprimir mejor, aquí lo hace mucho menos en más de dos horas en las que uno se pregunta si el tema crucial de esta historia es la inmortalidad, la responsabilidad o el deber de cumplir con viejas promesas. En esta confusión es como si hubiéramos caído de un barco y tuviéramos que elegir: nos dejamos llevar, nadamos o gritamos. De ahí que esta película seguramente se convierta en una obra realmente controvertida, para bien o para mal, de los aficionados a las adaptaciones cinematográficas de los cómics.

Pero ¿estamos ante el equivalente de Batman y Robin en Marvel, como se ha señalado en una web estadounidense? Un servidor lo duda, pero no nos hallamos tampoco ante la mejor película de Spider-Man que, con sus fallos, sigue siendo la segunda de Sam Raimi. Si la primera The Amazing Spider-Man tenía problemas, la segunda también aunque no se acerca a otros aburridos juguetes recientes como Lobezno Inmortal. Una muestra es la escena final de El poder de Electro que se queda a medias, es el resumen perfecto de esta película que parece un tránsito que suma varias partes que parecieron descartarse de la primera, como un Harry Osborn, amigo de la infancia de Peter cuando en la anterior película no se decía nada (y eso que ha pasado diversos años en un internado, ¿cuándo se conocieron Harry y Peter?). 

A su vez, el cameo de Martin Sheen como tío Ben (el fan siempre echará de menos el “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”) y la (des)apariciones de Flash Thompson o Mary Jane Watson que se descartaron, ya sabemos porqué: seguramente era por el sabio temor de que estábamos ante una película cuyos hilos argumentales (que no redes que atrapen) estaban excesivamente hipertrofiados. ¿Cómo puede pasar esto en la adaptación de un tebeo cuya genialidad siempre radicó en el funcionamiento de los secundarios que daban relevancia y vida al protagonista? Seguramente, porque quizás el formato más adecuado para estas obras cinematográficas sea convertirse en obras televisivas, como series.

El hijo ilegítimo del Emperador Palpatine y el Doctor Manhattan. Fuente.
Solamente cuando llegamos al final parece que disfrutamos de la aventura que se tercia en drama, con varias cámaras lentas y un impactante sonido que recrea cierta viñeta que jamás podrá olvidar ningún fan de los cómics. SPOILER La muerte de Gwen Stacy es la parte más lograda, gracias a que nos conduce directamente a esa época en que los cómics de Spider-Man cambiaron para siempre. No obstante, se echa en falta al Bugle cayendo encima de Spidey implicándolo en las muertes de los Stacy. En fin, ¡más traumas para nuestro viejo amigo y vecino! Hay que ver cómo somos los amantes del arte, nos gusta muchas veces que nuestros personajes favoritos sean desgraciados a los que todos les sale mal. FIN DEL SPOILER.

Centrándonos en el reparto, Andrew Garfield hace de su Spider-Man algo mejor que la propia película, incluso se le echa en falta cuando no vemos al superhéroe por la gran pantalla. Tenemos al Trepamuros que quiere salvar a todos, con sus remordimientos, futuros y pasados traumas y esa necesidad de la máscara para decir todo lo que piensa. Garfield es un buen actor (les recomiendo Red Riding), que hace lo que puede con lo que tiene y, seguramente, su Spider-Man como personaje está más cercano al de los tebeos que el encarnado por Tobey McGuire. Consigue una buena química (que ya tenía) con Emma Stone como Gwen Stacy, aquí convertida en un personaje que decide entrar en acción pese a las advertencias; sin duda, Stone hace bien su papel y consigue que su personaje nos recuerde al de los tebeos en muchos aspectos. Esta pareja es más creíble que Tobey McGuire y Kirsten Dunst en la trilogía de Sam Raimi, aunque uno se pregunta si el reboot de la franquicia arácnida ha servido para algo y si no hubiera sido mejor seguir hacia adelante con la saga con nuevos actores, guionistas y directores, pese a lo hecho en Spider-Man 3.

Y ya que hablamos de la última entrega de Raimi, todos sabemos que uno de sus problemas estaba en los numerosos villanos, pasamos a hablar de estos en The Amazing Spider-Man 2. Por la historia está el actor Jamie Foxx como Electro, que hubiese estado mejor si no hubiese caído en el terreno del nerd exagerado. Obviemos al arrogante ladrón de coches y criminal originario de los cómics de Daredevil, este es un Electro hecho por gente que lo ha escrito inspirándose en su visión de cómo suelen ser los villanos de los cómics según su criterio, pero no según los tebeos. La historia de su cumpleaños y la soledad está bien (aunque forzada), pero ese deseo de ridiculizar el personaje lo conduce directamente al terreno del Acertijo de Jim Carrey y menos al de Syndrome de Los Increíbles o el grimoso de Killian de Iron Man 3, que en el fondo no son más que ese reflejo del típico fanático decepcionado que se vuelve malvado, ya saben a qué me refiero, si no visiten en las redes sociales o los foros sobre cómics, los encontrarán como hordas. Olvidamos su halo de tipo con poder para convertirlo en un Frankenstein que todo el mundo odia, y pensamos si esto no hubiese encajado mejor en la primera entrega con Lagarto, que realmente en los cómics siempre fue un Dr. Jekyll y Mr. Hyde, como ha comentando en otras ocasiones Pedro de Mercader. Y es que al final tiene la misma función que Octopus en Spider-Man 2, el guardaespaldas del malo que tiene que cazar a Spider-Man. ¿Es tan difícil escapar de la sombra del director de Evil Dead?

En cuanto a Norman Osborn, el actor Chris Cooper no puede hacer mucho, simplemente revela que la familia padece una enfermedad insalvable que no es solamente la locura de los tebeos. Si en la trilogía de Raimi teníamos el arco de la transformación de Harry Osborn, aquí está un Dan DeHaan que tiene que presentarse, desarrollarse y convertirse en un villano en una sola película. Su Harry Osborn, con problemas con el alcohol (las drogas se dejan para los cómics), parece que cae en el abismo del monstruo de una forma drástica y con huecos considerables como porqué quiere crear un grupo de supervillanos, cómo conoce a cierto emisario de su padre… Hay mucho misterio (no piensen en el villano). Seguramente, alegar que está loco y no se le puede aplicar ningún matiz normal sea una excusa demasiado fácil.

Lejos del Duende Verde de rigor, está Paul Giamatti haciendo de Rhino como un villano de comparsa con el que se abre y se cierra la película.

En cuanto a los secundarios, Sally Field está ahí como tía May, Colm Feore encarna el típico empresario sin escrúpulos (y con una capacidad para aguantar los rayos considerable), sobre B. J. Novak como Smythe a saber si será villano en una futura entrega y hay un leve cameo con un Kafka (que no es un insecto, irónicamente) exagerado e histriónico, interpretado por un Martin Csokas salido de rosca y Felicity Jones como una Felicia que, tal vez, acabe siendo la Gata Negra. Si quieren, les digo que Denis Leary aparece como el capitán Stacy con cara de muy pocos amigos.

La película que incluyó demasiadas tramas. Fuente.

El moribundo Spider-Man

Por todo este espectáculo, los consabidos guiños como la sintonía de la serie clásica de Spider-Man, el genial cameo de Stan Lee, los comentarios sobre J. J. Jameson o la advertencia de la llegada de los futuros Seis Siniestros, con un Buitre y un Octopus a la espera y una Gata Negra que no sabemos qué papel jugará en todo esto. Parece que si Marvel Studios ha reunido en solitario a sus superhéroes en Los Vengadores, Sony quiere unir a los supervillanos. ¿Valdrá la pena?

Si a alguien le interesa, los efectos especiales han seguido mejorando, haciendo que nos creamos más al personaje creado directamente por ordenador. Spider-Man es ahora más real digitalmente (gracias también a un uniforme salido directamente de las viñetas), pero poco ingenio hay en cuanto a la creación de un Rhino ultimate o un Electro que parece una mezcla entre el Doctor Manhattan (pero aquí no puede ir desnudo, claro) y el Gremlin eléctrico (aunque hay cierto homenaje en la tarta a su uniforme verde y amarillo). Más interesante puede ser ese Duende Verde que no necesita una máscara, sino su propio rostro. Se agradece, al menos, que nos libremos de la secuencia final de Spider-Man recorriendo la ciudad con la banderita estadounidense de marras que nos hemos tragado en las anteriores.

En cuanto a la música, parece que la colaboración de Hans Zimmer con expertos de las melodías electrónicas ha aportado algo más que sus últimas y repetitivas bandas sonoras, aunque haya sido en base a crear un leitmotiv extraño donde muchas veces los murmullos sobran. Si Electro tiene poderes eléctricos, uno piensa qué hubiera hecho Zimmer en cuanto a música con otro villano. Tonterías mías, ya se sabe…

Por si la esperaban, no hay escena tras los créditos, aunque haya un avance de X-Men: Días del futuro pasado. Pese a que Spider-Man y X-Men pertenecen a Marvel, sus derechos fueron cedidos a Sony y Fox respectivamente. No piensen en crossovers, piensen en algo de publicidad extra que Sony consintió debido a un trato roto de Marc Webb con la Fox. Así son las cosas hoy.

Al final, pese a que uno pueda disfrutar de The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro, uno acaba pensando, tras ver películas más interesantes como El Soldado de Invierno, qué ocurriría si Marvel Studios consiguiese hacer en solitario una película de Spider-Man, al que unir a su universo cinematográfico como otro superhéroe urbano que tiene que hacer frente a un mundo mayor. Seguramente, valiese la pena. Esto dice mucho de la labor de Sony actualmente con la franquicia de Spider-Man.


Como habréis imaginado, esta crítica fue escrita en 2014 cuando vi la película en el cine. He querido recuperarla en el blog. Mi recuerdo de dicho film es aún peor ahora que tras verla, pero entenderéis las alusiones a una futura película que nunca llegó y a la posibilidad de ver a Spidey en el UMC, cuestión que estamos a punto de ver con Homecoming. El tiempo pasa...

2 comentarios:

  1. Hay elementos secundarios, como el infaltable cameo de Stan Lee y Felicity, que sabemos que se trata de Gata Negra, que son lo mejor de la película.
    Pero el guión tiene fallos. Electro es presentado como alguien que sólo demandaba atención, cuyo accidente de laboratorio es demasiado ridiculo, aun para las convenciones del género. Y se vuelve un villano por razones absurdas. Y es atrapado demasiado pronto y entonces interviene Harry Orborne, porque de lo contrario se terminaba la película. El conflicto de Harry Osborne ya fue planteado en un comic de Hulk, en que el Hulk fusionado se niega a transfundir su sangre a un ayudante, lo que podría curar su mortal enfermedad, pero podría transformarlo en un mutante gamma sin control. Fue polémico entonces y es aun más polémico que Spiderman-Peter Parker le haya negado la sangre a su mejor amigo.
    El cameo de Rino funciona.

    Saludos.

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    Respuestas
    1. Esperemos que Homecoming sea mejor que esta, ya lo comentaré por aquí este fin de semana si sigo vivo.

      ¡Gracias por el comentario! ¡Nos leemos!

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