28 de julio de 2017

Spider-Man de Sam Raimi, el legado del Trepamuros

La imagen que nos hizo creer que se podía adaptar Spidey a la gran pantalla. Fuente.
"Un gran poder conlleva una gran responsabilidad". 
Vi Spider-Man con pocos años y muchos prejuicios. Pese a ser un crío, era lector de cómics y aficionado a la serie de animación de Spider-Man de la época y ese era el Spidey que quería ver en la gran pantalla. Pese a muchos de sus múltiples aciertos, la primera vez que vi Spider-Man me dejó con cierta sensación de frialdad que, fruto de la niñez, me haría pensar que era una mala película.

No obstante, más de una década después y sabiendo de sus virtudes y defectos, siento ese cariño hacia el Spider-Man de Raimi que me hace ver cada cierto tiempo una de sus películas o que, si la pillo por la televisión, la suelo ver hasta el final. Me ocurre algo similar con el Superman de Richard Donner, son buenas películas, sobre todo por un indudable valor histórico para las adaptaciones de cómics y por lo entrañable que son para los aficionados.



Nuestro vecino y amigo

Sam Raimi, aficionado a Spider-Man, fue el encargado de ponerse tras la cámara y lograr la primera adaptación de Spidey en la gran pantalla tras años de intentos (entre ellos, uno muy conocido de James Cameron). Y si Blade y X-Men supusieron el inicio de un cambio en cuanto a esta era de adaptaciones, Spider-Man marcó otro al abrazar el espíritu y la esencia del personaje. Sabemos que Raimi siempre es dado a la serie b y similares, pero en Spider-Man aún conserva parte de todo lo que hace grande al personaje y, sin ella, seguramente no hubieran venido muchas otras películas de superhéroes.

El guion de la película es sencillo, pero logra condesar muchos grandes momentos de los cómics (y ahí están los guiños). Funciona tan bien que no es de extrañar que se tomase como modelo para muchas cintas de superhéroes que se han iniciado con el génesis o el origen de estos. Con cambios muy nimios, todos encontramos en ella la historia de los cómics y eso es indudablemente un acierto.
Hay muchas escenas buenas, como ese Spider-Man que aprende a utilizar sus poderes o ese villano que habla con los espejos, esos duelos callejeros o esos encuentros en el periódico. Muchas forman parte ya de la memoria colectiva del aficionado y lo hacen por mérito propio.

Y el reparto, que podría haber caído en la caricatura, funciona. No soy un fervoroso fan de Tobey McGuire, su Peter me parece demasiado limitado y a su Spider-Man le falta humor, pero fue lo que tuvimos en su momento y eso marca a muchos. Me parece más grave la falta de química en muchos momentos con Kirsten Dunst como MJ, un personaje que intenta evolucionar en los filmes y muchas veces no lo logra por la manía de los guionistas del secuestro y la damisela en apuros. No obstante, hay una escena de ellos dos que sí funciona y es la del beso en el callejón, una de esas secuencias que permanecen entre lo mejor del género.

Me gusta más Willem Dafoe, pasado de rosca, interpretando al lunático Norman Osborn y su álter ego, el Duende Verde, y lo mismo me pasa con Harry (un joven James Franco). Mi problema con el Duende está en la estética presentada para el personaje. Sin duda, los primeros diseños de Alex Ross eran mejores que esa armadura de combate, pero bien, ¿cómo hacer creíble que el ejército de los Estados Unidos esté detrás de un traje de duende y no una armadura de combate? Quizás, con otro diseño…

En cambio, hay dos personajes de los que la gente se suele olvidar y que para mí siempre han sido de lo mejor de la trilogía de Raimi: tía May y tío Ben. Rosemary Harris y Cliff Robertson están fantásticos, como arrancados de los primeros cómics de nuestro vecino y amigo Spider-Man y entendemos al personaje de Peter, porque comprendemos a sus tíos y el error que él comete.

Y si hablamos de secundarios, si vamos hasta el Daily Bugle, pues tenemos a un J. K. Simmons insuperable como J. J. Jameson, carne de popularización en la red y entre los fans. Cada vez que veo una de sus escenas, por exageradas que sean, me encantan.

El Duende Verde de Spider-Man. Fuente.

El legado de Spider-Man 1

Más de diez años después de su estreno, Spider-Man 1 todavía aguanta el visionado, igual que lo hace el Superman de Donner. La comparación no está hecha al azar, ambas significaron mucho para sus respectivas generaciones. Lo curioso de las buenas películas es que, pese a que puedan envejecer las mentalidades o los efectos especiales, si sus tramas son buenas, siguen conectando con el espectador. En este caso, Spider-Man soporta el paso del tiempo, sigue funcionando, y lo hace mejor, por ejemplo, que otras propuestas de esa época como X-Men 1.

Los efectos especiales, aunque hoy se vean con cierta ingenuidad (ay, esos esqueletos hechos por cutreordenador), fueron un antes y un después. Por primera vez, podíamos ver a Spider-Man recorrer Nueva York y creernos que el Trepamuros podía ser real. En muchos momentos, era como si viéramos viñetas de cómic a veinticuatro fotogramas por segundo y eso fue todo un logro y más si vemos otras adaptaciones del momento.

En cuanto a la música de Danny Elfman es ya un hito del “género” de los superhéroes en la gran pantalla. Cada tema pega en la escena y en la mente del espectador, que no ha podido dejar de tararear el tema principal y aquellas introducciones cómiqueras donde se presentó a Spider-Man para toda una nueva generación.

Vista a distancia (prudencial o no), Spider-Man supuso el inicio de muchas de las cosas buenas que han tenido las mejores adaptaciones de cómics de superhéroes. Sí, ha habido malas, pero ese logo con las páginas de Marvel ya anunció el inicio de un tiempo que lo cambió todo y más para los que crecimos con estas cintas. Spider-Man 2 fue la cumbre y Spider-Man 3 el inicio de la caída.; luego vendría el fallido reinicio: The Amazing Spider-Man y The Amazing Spider-Man 2. Seguramente, el chaval que fui y que vio esta primera película y se sintió decepcionado, no podría imaginar lo que vino después, aunque reconozco que ahora guardo un gran cariño por este film.

En definitiva, Spider-Man 1 es una película de gran valor para los aficionados del cómic, aún con sus defectos (muchos pulidos y otros repetidos en Spider-Man 2), pero que nos hicieron pensar que nuestros superhéroes podían llegar a la gran pantalla y todo eso es un mérito, como recordar que un gran poder conlleva una gran responsabilidad.

Fuente.

2 comentarios:

  1. Esta película tiene más aciertos que errores. incluso los errores representan mucho al personaje, que los ha tenido. Está película presenta al personaje como el amigo que todos quisieran tener. No sé si es tan deseable ser amigo de Wolverine, Batman es un tanto dificil de tratar. Pero ya sea como Peter Parker o como Spiderman, es el amigable vecino.
    No noto esa falta de química, todo lo contrario, me parece que funcionaron muy bien. Concuerdo con lo memorable de beso, que fue incluso recordado en Los Simpsons.

    J.J. Jamenson recuerda mucho a las versiones de las diversas series animadas. Otro personaje que también ha aparecido en Los Simpsons, como un director de un diario de poesías, exigiendo poemas sobre Spiderman, con una estructura muy definida.

    Tal vez no se entienda tanto que esté Mary Jane en lugar de Gwen Stacy, pero la película retoma esa escena en el puente, con un final diferente.

    Buena reseña

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    Respuestas
    1. Gracias por el comentario, siempre es bueno volver a un clásico como este de vez en cuando. ¡Un saludo!

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