15 de marzo de 2017

The Magicians: Plan B, ¿robar un banco mediante la magia?

Alice en su versión niffin. Imagen que estoy a punto de convertir en mi cabecera de estado normal y corriente. Fuente.
Conseguir dinero para el rescate económico de un reino mágico, abortar a un bebé maligno cuyo padre es un dios maligno, mantener a raya al niffin de tu novia muerta y poner a prueba la magia nunca fue tan entretenido como en el séptimo capítulo de la nueva temporada de The Magicians.

Si bien la serie se caracteriza por un ritmo lento en el que desarrolla las principales tramas, imaginaos mi desconcierto al ver el avance del capítulo de la semana pasada, con robo a un banco incluido. ¿Pegaría con el tono de la serie? ¿Estaría justificado?

Y lo está y ha demostrado ser entretenido, a la par que va uniendo las diferentes piezas separadas a lo largo de la temporada. Como sabéis, paso de comparar con los libros y prefiero centrarme en la obra en sí.


La parte del robo en sí está muy bien, aunque nos haga pensar en si no habría sido más fácil adquirir el aspecto de otras personas (tal y como se hacía en otro episodio), pero los guionistas sabrán lo que pretendían con esta aventura donde contamos con una versión particular del giratiempo y una "granada" bastante interesante (y muy musical). Un par de escenas muy divertidas, vaya, y con algo de tensión, que no está de más.

Además, se reinvidica al personaje de Kady, tanto en su relación con Penny como con Julia, siendo la hechicera más guerrera de esta historia; a la par que Julia es cada vez más humana (y sí, creemos que está maldita), mientras que Elliot y Margo buscan lo mejor para el reino de Fillory (con atraco incluido) y la relación entre Quentin y su novia muerta, Alice, se hace cada vez más enfermiza (aunque confieso que soy admirador de la Alice niffin, una villana alocada espléndida... como debe ser).

Miren, lo digo abiertamente: me alegro de que los personajes tengan una pequeña tregua. Vale, hay trasgos que intentan matar a los personajes, uno de ellos muere y nada sale bien, pero hay algún instante en que uno los ve felices después de tantas guerras y vale la pena. Más o menos. ¿Vale?

Queda por pensar en ese hueco argumental de: si los bancos son protegidos por magos, ¿cómo podía Julia en la primera temporada sacar toda la pasta que quisiera de los cajeros?, pero este tipo de pensamientos son los que hace que un servidor no tenga vida social.

Ahora queda por saber cómo resuelven todo este caos en una segunda temporada que, aunque algo errática, demuestra que la magia se puede hacer real. Eso sí, quizás las consecuencias no nos gusten, ¿no? Porque hay complicaciones, eso nos aseguran en la última escena y auguro que no es algo bueno por lo que parece.

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