domingo, 5 de febrero de 2017

The Magicians: Hotel Spa Potions, la difícil caza de un dios

Los magos afrontan un nuevo peligro: ¿cómo hallar los hechizos para destruir a la Bestia y que fueron robados de Fillory? Fuente.
Puede que The Magicians no haya vuelto con la potencia de otros capítulos de su primera temporada, pero sigue siendo una serie rebosante de ideas y personajes interesantes. Si en los primeros episodios trataba sobre un chaval descubriendo un mundo de la magia demasiado oscura y real, en esta segunda temporada se abarca la hazaña (y desventura) de un grupo de magos que ha decidido enfrentarse a un monstruo, la Bestia, para hacer que la magia perdure y otro que ha tomado la decisión de contar con ese monstruo para asesinar a un dios y tomar venganza, aunque suponga acabar con la magia.

La Bestia, antes de destruir el mundo o
ponerse a cantar. Fuente.
Por el camino, se incluye a ese monstruo como un ser capaz de ponerse a cantar como si todo fuese un musical, a personajes que no saben a quién deben lealtad, libros que almacenan viejos hechizos y secretos, y alianzas que podrían suponer el fin de la magia. +

El punto más interesante es que el personaje de Julia, quien se ha aliado con la Bestia, lo hace para cobrar venganza contra un dios que asesinó a todos sus amigos, la violó y la destruyó. No le importa el hecho de que acabar con ese dios suponga que la Bestia quede de nuevo libre y se alimente de la magia. Julia ha sacrificado la esperanza, solo quiere hacer que otros paguen por su dolor y no lo importa si, a cambio de eso, deja libre a un ser malévolo, devorador de poderes.

Por el otro lado, podríamos pensar que la lucha de Quentin para destruir a la Bestia es heroica, una forma de restaurar la magia y que Fillory, ese mundo paralelo, recupere su antiguo poder, pero queda demostrado que son incapaces de obrar sin utilizar la magia (al igual que los pobres campesinos de Fillory que siempre han visto crecer sus campos gracias a la magia y nunca mediante su propio esfuerzo). La magia, que parecía un elemento redentor, en realidad solo es un vacío, una excusa que no sirve más que para convencerse a uno mismo de que no es tan inútil como realmente es. Como en aquel número de La Cosa del Pantano donde se justificaba por qué los superhéroes no salvaban el mundo de sus problemas habituales (hambre, guerra...), la moraleja es que si solo usas tu poder, olvidarás el esfuerzo que conlleva cambiar el mundo por ti mismo, sin magia, sin superpoderes.

Y la Bestia sigue viva y cantando, mientras el dios vengativo sigue riendo y arrancando corazones. Espléndida, cruel y real visión del mundo.

Y como siempre, la magia es nuestra última oportunidad... ¿o esperanza? Fuente.

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