5 de enero de 2017

Crítica de la película: "Krampus (Maldita Navidad)", yo voy con los monstruos


Fragmento del póster de la navideña y entrañable película KrampusFuente.
Siguiendo lo que dice ese oráculo conocido como la Wikipedia:
"Krampus es una criatura del folclore de países alpinos. Según la leyenda, esta criatura (demoníaca en apariencia) castiga a los niños malos durante la temporada de Navidad, en contraste con San Nicolás, quien premia a los niños buenos con regalos. Se dice que Krampus captura a los niños particularmente traviesos en su saco y se los lleva con él".
Mi contexto... Estaba ayer aburrido, estudiando, cuando un colega me recordó por Twitter que tenía que ver una película que llevaba en mi lista de pendientes desde hace un tiempo y que quizás había decidido yo mismo ir reservando para cuando las fechas acompañasen (pista, ¡Krampus!). Él acababa de ver Truco o trato, la cual se la recomendé, porque no esperaba nada de ella, la vi en fechas cercanas a Halloween y me encantó (y me quedé colgado por la historia del autobús, las mujeres lobo, Sam...); así que tenía en la lista la segunda película de su director, Michael Dougherty, Krampus (Maldita Navidad), que es como si el realizador se hubiera propuesto desmenuzar en su carrera cinematográfica la película de Pesadilla antes de Navidad: el Halloween lo tocó con Truco o trato y con Krampus le tocaba la Navidad (con la habilidad para intentar traumatizar al personal). Pero ay, mientras que la primera le salió muy bien, la segunda no ha llegado para tanto. Al menos, la próxima que dirigirá, que es Godzilla, puede que no le salga tan festiva. Aunque oiga, Godzilla en el Black Friday estaría muy bien.

Pero voy a centrarme (más o menos)...


Krampus funciona bien al principio, cuando se mueve con ese tono de comedia desenfadada, criticando las compras navideñas, el consumismo, la falsedad de la familia, la pérdida de los supuestos valores de la Navidad... Una vez asentadas las bases, cuando las dos odiosas familias han dejado claras sus posiciones, el espectador dice: "y ahora empieza lo bueno que es cuando empiezan a salir los monstruos". Al menos, ese es uno de mis pensamientos más claros cuando veo pelis de este tipo: "ahora, sale el monstruo y despiporre". Y no sé si es que por el aire algo retro del principio me esperaba algo como la gloriosa Gremlins, pero es justamente cuando empieza el terror tontorrón, cuando comienzan a salir los monstruitos y empiezan a morir los ilusos indeseables, cuando la película me deja de interesar como lo estaba haciendo.

¡Deme dos de estos para Navidad, mi buen señor! Fuente.
La moraleja y el mal rollo se agradecen en la película. Temblé de asco cuando sentí que los buenos sentimientos iban a triunfar y me alegré cuando el monstruo, Krampus, se dedicaba a exterminar a todo bicho viviente, porque sí, esta es una de esas películas de monstruos con las que vas del lado de los monstruos. ¿Humanos? Todos merecen morir, por mucho que haya algún actor salvable, pero es que sus personajes son de esos que te dan ganas de darles de comer por separado y disfrutas con esas galletas de jengibre asesinas, esos duendecillos y todo lo que podría haber sido y no fue. Pero oiga, se cargan a la gente con rapidez, así que... ¡Bien! Fin.

Es que he echado de menos la mordacidad, el reírme pensando en toda esa gente que decide adornar sus casas durante dos semanas, cebarse como animales, decir que quiere a los demás y, en cuanto puede, se comporta como el siervo más bajo de Satanás. Vivimos en esa época de la fachada, de la mentira, y vaya, yo no aguanto en demasía a esa gente que tiene todo un año para ser mala y luego un par de días para fingir que son buenos y comprar a los demás con regalos. Hala, miradme, estoy reivindicativo y todo, que yo soy de esos idiotas que hace diez años pagó por ir a ver Negra Navidad en el cine (¿recordáis esa película? ¡Yo sí!).

La mejor escena, la que para mí refleja todo lo bueno de la cinta (aparte de su brutal introducción), es la genial animación con la que la abuela Omi narra su infancia y cómo se encontró por primera vez con el maléfico Krampus. Al estilo de La fábula de los tres hermanos, aquí se nos regala todo lo bueno de la cinta con ese demonio que viene detrás de los niños malos cada maldita Navidad y uno que lo agradece, visto lo visto.

¿Y el final? ¿Ese final? ¿Quién demonios lo escribió? Fuente.
Si me pongo retorcido (inserten risa maléfica aquí), me deja un poco extrañado ese mensaje de que el tío paleto, el que lleva armas a una fiesta de Navidad, se convierta en uno de los héroes y en una de las voces a seguir. Es algo así como: "este idiota lleva armas siempre y, vaya, ¡tiene razón! Es nuestra esperanza". Sé que es un truco para explicar que haya armas con las que enfrentarse a los malos (todos en Estados Unidos parecen tener un rifle en casa), pero no deja de hacer que mi ceja se enarque con cierta sospecha, mientras pienso: "señor Krampus, arrase con estos viles bellacos".

Ya, luego, viene Tatiana y me dice: "oye, pero que visto el final, ¿la abuela no debería haber terminado también una bola de Navidad cuando era niña, tras encontrarse con el Krampus?". Y yo le digo que solo acabas en la bola si pides perdón, pero luego lo pienso y veo demasiadas bolas con gente que ha pedido perdón o se ha tirado al agujero infernal y ya me dan ganas de irme a la cama y olvidarme de todo esto.

En definitiva, he echado de menos que hubiese más mala uva en Krampus, que para algo la he estado reservando para estos días y, quizás, precisamente por estar en las fechas en las que estamos, es por la que lo he pasado medianamente entretenido con este pequeño esperpento que te demuestra que más vale que le envíes la carta a Papá Noel o los Reyes Magos. No vaya a ser que Krampus y sus colegas decidan hacerte una visita.

#Fan de... la galleta, por supuesto. Fuente.

4 comentarios:

  1. La vi. Me gusto el principio con toda esa música navideña ambientando esas peleas salvajes por llevarse lo que quieren comprar. Llegando a la presentación de los personajes. Y esa versión siniestra de los personajes navideños.
    Y entiendo el odio a esos familiares indeseables.
    Pero luego se desvió a lugares que no me gustaron, como el entender a esos familiares indeseables. La animación me gustó y el perro como inesperado heroe.
    En cuanto a la chica de la película, podría haber sido una reina del grito, pero aparece poco para mi gusto.
    Empezó bien pero no es Gremlins.

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    1. Creo que estamos completamente de acuerdo en nuestra opinión sobre esta película. Empieza bien, pero luego se pierde y no, por desgracia, no es Gremlins, que me parece una auténtica maravilla.

      ¡Muchísimas gracias por tu comentario! ¡Saludos!

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  2. Me siento halagado de ser mencionado (?).

    ¡Hoy sí la he podido ver! A mí también me ha pasado de pensar "empieza la fiesta" cuando iba llegando el Krampus, ha sido nada más verlo dando saltos por los tejados y pensar "me gusta esta peli".
    Me ha gustado bastante, pero me ha parecido irregular, aunque tiene ideas y momentos muy buenos, hay trozos de película que no son tan interesantes. En general yo diría que me gustó más Truco o Trato, pero no lo tengo claro porque esta tiene sus momentos (el aspecto del Krampus en sí ya mola un rato). El final es maravilloso, y eso que parecía que iba a ser una cagada previsible. Y SPOILERS lo que yo he entendido es que el niño termina en la bola porque el Krampus le da algo que quería, estar con su familia...

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    1. No te sientas halagado, que conociendo la suerte que tengo, el hecho de ser nombrado por aquí seguro que hace que formes parte de una lista negra...

      En cuanto al tema de la bola, pues sí, puede ser, acepto pulpo por animal de compañía... xD Bueno, está bien para la película.

      Sobre la cinta, me esperaba un poco más de ella, pero bueno, también reconozco que podría haber sido peor, como Negra Navidad.

      Con respecto a Truco o trato, quizás es por el formato, pero me quedo más con Sam y compañía.

      A ver qué tal le sale la siguiente a su director.

      ¡Gracias por el comentario! ¡Saludos!

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