viernes, 16 de diciembre de 2016

Tenerife, cuando vives en un personaje...

La tormenta estalla y nosotros nos perdemos en ella. Fuente.
Hasta hace un tiempo, pensaba que no existía un pasado oscuro en torno al lugar en el que vivo. Me refiero a que si pensáis en lugares como Londres, surgen cientos de historias de fantasmas, hechos reales como Jack el Destripador, personajes ficticios como Sherlock Holmes… En cambio, si piensas en Tenerife, por culpa de algunos movimientos y la falta de conocimiento sobre nosotros mismos (o por ser como soy), parece que no hay nada extraño o digno de aparecer en una historia… Hasta que investigas un poco.

No me había percatado de lo difícil y, a la vez, fácil que puede llegar a ser escribir una historia que transcurre en el lugar en el que has vivido toda tu vida. Hacer que tus personajes vaguen por las callejuelas por las que tú has vagado, con nombres tan pintorescos como el Callejón del Miedo (en Santa Cruz de Tenerife) o hallas pequeñas ciudades deshabitadas que fueron construidas para enfermos de lepra, al principio cuesta, pero luego, a medida que te familiarizas, parece que le encuentras un sentido a ello.

Poseemos una cultura; escritoras como Agatha Christie pisaron nuestra tierra y fuimos uno de los refugios del surrealismo, el vanguardismo… Poseemos escritores canarios lo suficientemente interesantes, grandes artistas que merecen ser descubiertos. ¿Por qué no queremos verlo? ¿Por qué nos han negado verlo? Somos algo más que un bonito paisaje, buen clima y buena comida. Todo eso se agradece, pero poseemos una cultura que escapa de los clichés que algunos han intentado apuntar hacia nosotros.

Aunque creo que la historia que intento concebir (si llega a algún lugar) transcurrirá más en La Laguna (quizás por ese eterno frío, su aire universitario, su antigüedad… por mí mismo), quiero buscar lo que significa para mí escribir sobre un sitio donde me he criado. Alan Moore hablaba de la importancia de la psicología de los lugares, de cómo los hechos influyen y marcan los sitios que tocarán a los que los pisen más adelante (como en una especie de gran ciclo). Él se ha dedicado a explorar durante toda su vida la enorme Northampton, ya sea en La voz del fuego o Jerusalén, su novela más reciente. A mí (y espero que no suene arrogante) me gustaría intentarlo.

En una interesante entrevista, con motivo de la publicación de El Laberinto de los Espíritus, Carlos Ruiz Zafón comentaba que escribir sobre Barcelona, después de estar un par de años buscando alejarse de ella con obras como El príncipe de la niebla, fue como reencontrarse con un personaje, más que con un simple escenario. Yo mismo reconozco que he estado demasiado enfadado con este lugar, igual que en ocasiones te enfadas con tus padres porque sí. Quizás, ahora que miro a sus crepúsculos de otra manera y veo sus amaneceres mientras transito sobre calles mojadas, siento que estoy conociendo a alguien, a un personaje más que un escenario, a una tierra que ha visto a héroes y villanos de carne y hueso, que bajo la fina capa de lluvia puede surgir la sangre y tinta de los personajes y sucesos imaginarios.

Recientemente, por cierto, iba al trabajo mientras me empapaba por la lluvia y eso me hizo pensar en todos esos personajes a los que hecho vagar bajo tormentas en mis historias. Imaginé que debían estar riéndose de mí, mientras las cuentas quedaban por fin saldadas tras tanto tiempo. Ahora, no sé qué pensarán los que están por llegar.

Durante años, Stephen King ha escrito sobre Maine como enclave para muchas de sus historias, donde ha incluido ciudades como Derry que han sido perfectas para su historia. En la película Jóvenes ocultos, Santa Carla, por mucho que fuera imaginaria, me parecía un lugar genial para esa gran aventura. ¿Y qué decir de Neil Gaiman y cómo narró su regreso al lugar donde vivió en la niñez, en Elocéano al final del camino? Esos sentimientos, ese paisaje, esos personajes… Anhelo encontrar eso, como puede que el propio Ulises desease volver a ver Ítaca.

Si alguien me hubiera dicho hace un año que la idea de escribir una historia que transcurriese aquí pasaría por mi mente, seguramente, me hubiera quedado algo desconcertado, ya que siempre he sido de inventarme mis propios escenarios o buscar lugares lejanos sin nombre. Al principio, cuando escribía en 2007, sí, mis historias acontecían aquí y sé que es irónico tener vampiros en unas islas famosas por el sol, pero… Ahora, que el año 2016 termina, todo es un reto, entre buscar mapas, caminar por donde caminarán mis personajes, documentarme e intentar hallar el espíritu de Santa Cruz, La Laguna y tantos otros lugares de Tenerife, ese lugar al que he llegado a llamar, con la arrogancia y tontería de un adolescente, Azkaban, mi Azkaban.

No sé adónde me llevará este viaje a la esquina de mi casa, pero sé que será un breve camino que me gustará emprender mientras la tinta convierte a la página en blanco en el soporte de los sueños que anidan en las tierras que aguardan allende de los mares.

4 comentarios:

  1. Y es aun más dificil con lugares como Hurlingham. Aunque ha sido un ambito de un grupo como Sumo y sus desprendimientos, no tiene la épica de otros lugares. Ni siquiera hubo una fundación.
    Aunque tal vez se me ocurra algo.

    Saludos.

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    1. Quizás, solo hay que profundizar más en las raíces para encontrar esa historia. Allá donde se vive, hay historias que valen la pena ser recordadas. Solo que, a veces, se esconden bien.

      ¡Gracias por el comentario! ¡Saludos!

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  2. En un artículo de Arturo Pérez-Reverte, mencionaba algo que llamaba "turismo analfabeto"; no sé gran cosa del turismo, pero la gente tiende a fijarse poco en lo que le rodea. A mí me pasa; conozco más cosas de fuera que de este país, entre otras cosas porque hace años tenía el prejuicio de "el cine español es una mierda".

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    1. Suele pasar. Es algo así como un enfado juvenil, pero si luego te pones a rebuscar, quizás alguna historia sale, alguna brota, que valga la pena. No obstante, tampoco creo que haya que poner muchas fronteras... Lo bueno del mundo actual es que somos ciudadanos del mundo y no hay barreras, podemos buscar información sobre cualquier lugar y demás... ¡Gracias por el comentario! ¡Saludos!

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