sábado, 24 de diciembre de 2016

Mensaje navideño para salvar el multiverso y esas cosas maravillosas

Yeah, este es otro post sobre Devon y algo más.

Estimados custodios del infinito, oniromantes, artistas, vampiros, hadas, hombres lobo, ninfas, mutantes, superhéroes, momias, armadillos radiactivos... En definitiva, estimados monstruos:

En estas fechas tan señaladas, donde se viven batallas campales en los centros comerciales (al estilo Batalla de la Tienda Infinita o Batalla del Abismo de Helm, con orcos incluidos), y que preceden a la ingesta (o gesta) masiva de alimentos y el amor que dura tanto como el fuego de una cerilla prendida en un vendaval, tiempo al que conocéis como Navidad, es para mí un deber hacer lo siguiente. Tengo que recordaros, en mi labor social, que si tenéis que regalarle algo a vuestro sobrino (el que nunca se calla), a vuestro hijo (el que está todo el rato con que quiere la Play 4), a vuestro marido (que dice que él es más de champín), a vuestra esposa (que ya está harta de rituales de necromancia), a vuestro dinosaurio de seis metros llamado Drogosaur (que ya se ha comido a todos los vecinos)... y no sabéis con qué obsequio sorprenderles, este año, yo os echaré una mano: podéis regalarle Devon Crawford y los Guardianes del Infinito. 

¡Gracias por el entusiasmo! Fuente.
En serio, regalar un libro de fantasía puede ser el mayor obsequio para cualquiera que siga soñando o el mayor acto de venganza que podréis cometer contra todos esos villanos del día a día. ¡No lo dudéis! Y no me deis las gracias, es para mí un placer ayudaros en vuestros gestos de felicidad o vendetta. Además, ese libro lo he escrito yo con estas manazas, lo que queda demostrado que soy capaz de darle golpes al teclado (¡milagro!) y eso ya me hace muy feliz.

¿Y por qué deberíais comprarlo o, es más, leerlo? Devon Crawford y los Guardianes del Infinito es algo más que una novela. En realidad, es un mensaje para salvar el espacio y el tiempo, las diferentes dimensiones, acabar con complots terribles, visitar una tienda con todos los artilugios mágicos que podéis encontrar y hacer feliz a este monstruo de veinticinco años que se pasa la tarde del 24 de diciembre escribiendo sobre bichejos en vez de ponerse a hacer tarea. ¿Qué más se puede pedir? Tenéis que ser conscientes de que si no salváis el multiverso, a ver cómo dormís tranquilos a partir de ahora, ¿eh?

Podéis haceros con vuestro ejemplar electrónico y digital en Amazon, mientras que el ejemplar físico ya está en El Árbol Blanco en La Laguna y en Cómics y Mazmorras en Santa Cruz. Id ahora, corriendo en tropel, a atestar estas tiendas con vuestra presencia, vuestro dinero y vuestras ganas de salvar el infinito (pero sobre todo el dinero... -No, perdón-... ¡salvar el infinito!).

Así quiero que vayáis, sin falta. Fuente.
Tened en cuenta de que, si estáis por la isla, puedo dejaros también mi cutrefirma y mi cutredibujo, dos gestos que harán que vuestra novela suba su precio en el futuro o, al menos, su peso para cuando le arreéis a alguien con ella (que, espero, no ser yo el susodicho arreado).

Muchas gracias a todos por escuchar este amable mensaje. Muy bien. Ahora seguiré con los deberes. Ya podéis volver a vuestros ritos de necromancia y comeros esos polvorones (o, en su caso, al resto de los vecinos que haya dejado con vida vuestro dinosaurio). ¡Felices fiestas! 

P.D.: ¿Alguien tiene algún vecino y/o sucedáneo para Drogosaur? ¡Creo que le ha sentado mal el último grupo de excursionistas!

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