4 de diciembre de 2016

Crítica del libro: La joven durmiente y el huso, y entonces la princesa besó a la reina...

El beso en los cuentos de hadas o cómo Gaiman y Riddell conciben un nuevo mundo mágico para las obras más clásicas. Fuente.
"A vuelo de pájaro, era el reino más cercano al de la reina, pero ni siquiera los pájaros volaban sobre él”.
Hay obras que suscitan preguntas. Podemos conocer a un autor en varias vertientes, pongamos como escritor de cómics y novelista de fantasía o terror, pero, a veces, es capaz de sorprendernos. No sé si les habrá pasado, pero a un servidor le ocurrió cuando terminó La joven durmiente y el huso, lo que me hizo preguntarme tras el “fin”: ¿por qué Neil Gaiman escribió este libro? 

Tenemos que sumergirnos en la red para hallar respuestas (bien se echa en falta quizás una introducción para el volumen), pero nada de esto impide que disfrutemos con un Neil Gaiman que escribe un cuento clásico y, a la vez, moderno, algo de lo que solo son capaces autores de la altura del inglés que ya lo hizo en otras ocasiones, véase Stardust

Neil Gaiman se lo pasa muy bien con La joven durmiente y el huso, tomando un cuento clásico, para narrarlo a su manera, como ya hiciera en su día al convertir a Blancanieves en una vampiresa en uno de sus estupendos relatos. 

La joven durmiente y el huso es una recreación de los cuentos clásicos por Neil Gaiman, acompañado de unas ilustraciones asombrosas, de la mano de Chris Riddell. Fuente.

Ya en su momento el escritor de Coraline defendió que lo mejor que puede hacer un escritor es narrar su historia como él solo sabe, en vez de imitar, y aquí lo pone en manifiesto, utilizando sus tics habituales y demostrando ser capaz de recrear un cuento sin que el lector se dé cuenta. Parece sencillo, pero no lo es y el escritor inglés sale indemne. Bravo.

Y en gran parte, más allá del estilo, el escritor también lo consigue en cuanto a las vueltas de tuerca que presenta alrededor de un cuento que contiene terror, porque, aunque a veces nos olvidemos, los clásicos se caracterizan por enseñanzas que se entregan mediante el miedo: Caperucita Roja aprendió que los atajos y las mentiras no son buenas, la mujer de Barbaazul comprendió que quizás no hay que abrir las puertas cerradas, Pedro entendió que es importante no jugar con los lobos ni con la gente… Y todos ellos lo hicieron de la peor manera: la muerte o el asesinato, generando un terror al lector que hizo que germinase poco a poco ideas inestimables como la precaución, el valor de los secretos o la supremacía de la verdad. 

La mente tras Sandman también lo hace porque no traiciona su historia, no se acobarda, y si debe incluir monstruos lo hace sin problemas y si debe incluir la verdad de nuestro mundo en el de hadas, lo hace, porque no teme que el lector pueda llegar a hacer preguntas, dando igual la edad que tenga. Esa fidelidad a sí mismo (por la que destaca en muchas ocasiones el trabajo del autor de El océano al final del camino), nos otorga una sorpresa vital: su capacidad de hacer que el príncipe que acude a salvar a la princesa (o lo que espera que sea la princesa) no sea un príncipe, sino otra aguerrida princesa y una tropa de enanos capaz de adentrarse en la penumbra de un ejército durmiente, caído bajo un atroz maleficio con sorpresa final incluida. Como si viviéramos un cruce entre La Bella Durmiente y Blancanieves bajo la sonrisa de Neil Gaiman y el esplendor del dibujo de Chris Riddell. 

Los protagonistas se encuentran con monstruos muy peculiares a lo largo de la obra. Fuente.

El lector disfruta (y siempre es importante eso, que el lector quiera disfrutar) de todo esto mientras pasa las páginas de la maravillosa edición y ya no piensa en el cómo, sino en qué ocurre y qué ocurrirá a continuación. Zambullirse en la ficción es algo mágico y bastante magia hay a lo largo de esta obra de Gaiman: un cuento de hadas con cierto aire cínico, que no se amedranta ante el poderío de su visión. 

Por su coraje, La joven durmiente y el huso es un relato que bien vale la pena leer o escuchar, porque si Gaiman por algo se ha caracterizado es por su talento para contarnos historias. 

En esta ocasión, lo hace con buena compañía: el ilustrador Chris Riddell convierte esta edición en una joya a poseer en cualquier biblioteca gracias a sus hermosas ilustraciones. Cabe destacar que la editorial Salamandra haya apoyado el estupendo diseño de la obra y nos haya entregado de la mejor forma posible este cuento sobre magia, madurez, hechizos imposibles y personas reales que afrontan sus propios miedos. 

Regresando al principio, ¿por qué Neil Gaiman escribió La joven durmiente y el huso? Lo más seguro es que quería contarnos una historia clásica que no lo es y el autor de Sandman siempre ha sido un portento en este campo. ¿Por qué no disfrutarlo?
"A la reina le había costado aprender a ser fuerte, a sentir sus propias emociones y no las de otra persona; pero quien aprende esa lección ya nunca lo olvida. Y ella no deseaba gobernar continentes”.

2 comentarios:

  1. Me gusta esa idea de una mujer como una princesa guerrera. Y puede ser que me guste eso de que rescate a otra mujer, incluso lo de beso.

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    Respuestas
    1. Neil Gaiman siempre consigue dar una vuelta de tuerca a cualquier historia que se precie.
      ¡Saludos!

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