13 de noviembre de 2016

Y tú, ¿cómo lo cuentas? La importancia de la estructura narrativa

Kira, el escritor que todos queremos ser, tenía clara la estructura. ¿Y tú? Fuente.

Los escritores somos contadores de historias, narramos hechos imaginarios esperando que le importen a los lectores como si fuesen reales. El acto de narrar es lo que hace de las obras una fuente inagotable de placer, entretenimiento y conmoción. Un buen cuento puede hacer que nos movamos a un lado u a otro y una buena novela puede cambiarnos la vida, por ejemplo. Hay magia en esas palabras y en cómo las recitamos cual hechizo.

Ahora bien. Es elemental: podemos tener la trama, los personajes, los eventos de la historia…, pero tenemos que detenernos y pensar en algo clave: ¿cómo contarla? ¿Hacemos más sencilla nuestra compleja obra o hacemos más difícil nuestra simple historia? Si la retorcemos, ¿nos enteraremos nosotros? ¿Y nuestros lectores? Y cuando recapacitamos sobre esa pregunta, acabamos en los terrenos de la, para muchos temida, estructura narrativa.

Desde el principio de los tiempos, cuando los contadores de historia dependían de su sudor y esfuerzo para seguir vivos, supieron que su hechizo consistía en encantar al espectador, en ofrecer historias contadas de un modo único. Podía ser un cuento cientos de veces relatado, pero cómo se contase era realmente importante. Una persona puede escuchar dos veces el mismo cuento (o mil) si siempre se cambian las fórmulas narrativas y se busca lo único.

El viaje del héroe trazado por Joseph Campbell y cientos y cientos de mitos puede ser un buen modelo para nuestra obra. El Señor de los Anillos podría ser un ejemplo de este. Fuente.
Siempre que se enseña la estructura se habla del principio, nudo y desenlace. Son elementos claves, pero cómo llevemos a cabo la presentación, el desarrollo y el final son también importantes. Nadie cuenta un chiste del mismo modo. Si nuestra historia es retorcida en su argumento, podemos optar porque la estructura también lo sea y obviar la cronológica y lineal para pasar a una fragmentada e ir dando saltos continuamente, que pondrán al lector de los nervios (en el sentido bueno y en el malo) y a nosotros nerviosos por no meter la pata en ese caos que hemos formado.

Algunas formas de mezclar los tiempos está en la simetría, comenzar y terminar en el mismo punto, como en Watchmen (y otro ejemplo de fragmentarismo narrativo estaría en ciertas escenas de From Hell, también de Alan Moore), o mezclar dos historias, en pasado y presente, a la vez, es algo que los lectores hemos disfrutado en obras tan ambiciosas como Eso (It) de Stephen King. En el mundo del cine, hay experimentos como Memento de Christopher Nolan o Pulp Fiction de Quentin Tarantino (que también lo haría, a menor escala, en Kill Bill), que juegan mezclando diferentes partes y haciendo que el espectador se implique al tener que ordenarlas en su cabecita.

El símbolo de la smiley se repite a lo largo de todo Watchmen y forma parte de su juego de simetrías. Fuente.
¿Y qué me decís del in media res? Comienzas la historia por la mitad y, luego, vas al principio y cuentas cómo se llegó ahí, pasas por ese primer momento ya contado y resuelves. Es un elemento de misterio y tensión bastante llamativo. Nos preguntamos: ¿cómo habrá llegado ahí el personaje? Podéis pensar en obras como El crepúsculo de los dioses, que empieza directamente con su final y luego va resolviendo. Breaking Bad también utilizó esta fórmula en muchos de sus capítulos, planteando enigmas que no se resolvían hasta el final del capítulo o el final de temporada con el tema del avión. Yo mismo utilicé esta técnica con Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, que empieza con el aparente final y de ahí se cuenta a cómo hemos llegado a Devon muerta (no es spoiler) y lo que viene después.

¡Gracias, Walt! Fuente.
También podemos optar por fórmulas como contar historias dentro de una historia. Por ejemplo, obras como Una vuelta de tuerca o muchas leyendas urbanas comienzan con ese: “esto que voy a contaros me lo contaron a mí” y, a veces, hay más subtramas ahí dentro. Otro ejemplo: uno de los arcos de The SandmanLa Posada del Fin de los Mundos, incluía multitud de cuentos dentro de un cuento dentro de otro mayor y salía perfectamente gracias al talento de Gaiman. Esto también pasa en muchos relatos de Lovecraft y Poe, donde un personaje recuerda algo que le sucedió o le contaron. Otro ejemplo estaría en Mago y cristal, de La Torre Oscura, donde el personaje cuenta una trama del pasado, donde hay héroes y villanos que relatan también otras subtramas en todo un proyecto de juego narrativo. Yo utilicé esta fórmula en Hollow Hallows, en la cual toda la historia está enmarcada dentro de los relatos de un personaje que se presenta en el prólogo y que, desde ahí, nos cuenta cómo se llegó a ese punto.

Los cómics de Marvel sobre La Torre Oscura relatan parte de la infancia de Roland, que atisbamos en libros como El pistolero o Mago y cristal. Fuente.
No hay que olvidar que también hay elementos estructurales internos en nuestras obras. Por ejemplo: prólogos, prefacios, capítulos, epílogos, episodio dentro de una trilogía o saga… De ahí, que muchos libros opten por la división capitular (Harry Potter, El nombre del viento, Skulduggery Pleasant, etc.), y otros añadan prólogos como El Señor de los Anillos (hablando sobre los hobbits, por ejemplo). A su vez, varias de estas obras forman parte de una saga y una trilogía. Los capítulos, al mismo tiempo, son unidades que pueden mutar en su forma y ser de cierto estilo u otro, multifocal o no, e incluir más o menos páginas. Los capítulos cortos sirven bien para marcar un ritmo acelerado y los largos de un ritmo más pausado. Eso sí, hay escritores como Terry Pratchett que, en algunas obras, como Ronda de noche, dejan de lado la división capitular y cuentan una gran historia sin división alguna.

Harry Potter es otro ejemplo de estructura episódica y división capitular. Fuente.

Como veis, existen muchos modelos y formas narrativas. Tened cuidado si complicáis o simplificáis algo en demasía. ¿Qué es lo crucial? ¿El tema o la forma? Eso debéis responder nosotros. 

Lo importante es que elijamos una estructura con la que nos sintamos satisfechos. No está mal ser ambicioso, pero hay que tener cuidado (incluso con la lineal). Al fin y al cabo, contamos algo y lo que debe notarse es la pasión y el deseo de hacer llegar nuestra historia y esta en sí misma. Dos personas pueden contarte los mismos hechos y una puede fascinarte y la otra no, porque influye cómo nos lo narra.

Y ahora, ¿y vosotros? ¿Qué tipo de estructura usáis o preferís?


10 comentarios:

  1. A decir verdad (como fan que soy de las paradojas temporales y toda la pesca jejeje), las estructuras narrativas que más me gustan, o que más me atraen, son aquellas que juegan con los lapsos de tiempo que se suceden entre las diferentes historias que nos relata el autor.
    Como dices, comenzar la historia por el final, por la mitad, o también, intercalar capítulos ubicados en un tiempo pasado o futuro, a la vez que se desarrolla la historia principal, personalmente me parece muy muy entretenido o dinámico a la hora de leer. Digamos que de esta manera se abren muchos flancos, los cuales, vienen acompañados de multitud de interrogantes, como por ejemplo: ¿Qué tiene que ver esto con la historia principal? ¿Cual es el punto de inflexión entre el hilo temporal principal? O si por ejemplo estos capítulos están ambientados en un tiempo posterior a la trama principal ¿Qué ha pasado para acabar de esta manera, o llegar a este punto?
    Al final, como comentas, todo se reduce a la habilidad del autor a la hora de relatar los hechos. Siempre se verán grandes y sorprendentes historias de estructura lineal, y también historias con estructuras novedosas que terminan avasallando al lector por su extrema complejidad, impidiendo el disfrute de la lectura.
    No obstante, ya de entrada, aquellos libros que aportan con su estructura algo que se sale un poquito de lo establecido, para mí cuentan ya con un valor añadido, ya sea por como digo, por la cantidad extra de interrogantes que se nos presentan, o como por la complejidad que implica utilizar dichos recursos.
    ¡Saludos y buena entrada!

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    1. ¿Te gusta Doctor Who? Porque bien me temo que todo lo que dices de paradojas y juegos temporales queda muy bien representado con algunos de los arcos argumentales del Último Señor del Tiempo.

      Todas las preguntas que incluyes surgen, por ejemplo, durante la lectura de It. Por mucho que Stephen King diga que él no hace notas cuando escribe, no me lo termino de creer. Hay mucha arquitectura en esa gigantesca novela que escribió el de Maine. Mucha.

      Si la historia es buena, creo que contada de una forma u otra, seguirá siéndolo, pero si encima es buena y los juegos estructurales encajan, creo que, como bien dices, tiene un plus que no hay que dejar de lado.

      Completamente de acuerdo contigo. ¡Muchísimas gracias por tu comentario! ¡Un saludo enorme!

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    2. ¡Sí, me encanta Doctor Who! Ese como dices es un claro ejemplo de paradojas temporales y toda la pesca.
      Y respecto a lo de It, aún no he tenido ocasión de leerlo, pero según parece es una novela realmente impresionante. A ver si saco tiempo, que le faltan horas al día y días a la semana.
      ¡Saludos!

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    3. ¡Me alegra saber de que también eres whovian! Hace unos años, era imposible encontrar a gente que siguiera la serie por aquí y, últimamente, hay cada vez más. ^^

      Sobre It, ya me comentarás, es una obra que me encantó y, curiosamente, hoy al salir del trabajo, vi a un chaval que la estaba leyendo también.

      ¡Gracias por tu comentario! ¡Saludos!

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  2. Me temo que tiendo más al estilo clásico. Aunque de vez en cuando recurro a algún prefacio que es a la vez final e inicio.

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    1. ¡Genial, Pandora! Que conste que cada uno debe elegir el estilo en el que esté más cómodo y, como tú, esa estructura es la que yo suelo usar más.

      ¡Gracias por tu comentario! ¡Saludos!

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  3. Yo tiendo a ser breve (incluso cuando no quiero), y aparte de eso siempre he usado la división en capítulos; aunque últimamente me he planteado pasar de los capítulos (pero no sé si sabría).

    Lo que comentas me ha recordado a El desaparecido (también conocido como América) de Kafka; hace meses empecé a releerlo (otra de mis lecturas empezadas), y de lo que llevó leído, creo que me ha gustado más por como está escrito, que por lo que es la historia.

    Y ya aparte, sobre la documentación sobre Halloween, ayer empecé una historia (cuatro líneas, ni siquiera terminé el principio...), y teniendo en cuenta lo que quiero hacer ahí, a lo mejor debería ir empezando, xD. ¿Qué documentales y demás conocías?

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    1. La idea de prescindir de los capítulos me resulta llamativa, pero sumamente dificultosa, ya que en realidad estás contando una historia enorme sobre un mismo hilo conductor y eso es algo bastante arduo... pero, ojo, no imposible.

      No he leído esa obra de Kafka, pero sí he leído alguna novela o cómic donde me gustaba más el cómo estaba narrado que lo narrado en sí. Tiene su mérito indudable, pero, a veces, no suficiente si nos paramos a pensar.

      Sobre la historia de Halloween, ya me comentarás qué tal. El documental que vi recientemente y que está online se titula La verdadera historia de Halloween. Tiene algunos apuntes graciosos. Una película que te recomiendo de esa temática por cómo me sorprendió gratamente es Truco o trato, de la que hablé recientemente.

      Ya me contarás.

      ¡Muchas gracias por tu comentario! ¡Un saludo!

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    2. Bueno, he escrito un prólogo, y... y ya, porque estoy otra vez que no avanzo, xD.

      Sobre Truco o trato, acabo de ver el corto que compartiste y me han entrado ganas de verla. A ver si en este semana puedo.

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    3. No te preocupes, que te entiendo bien. Yo he estado últimamente escribiendo menos por culpa del trabajo y las clases, además de mil rollos más... y eso que, a veces, siento que podría estallar en un mar de historias. Solo espero tenerlas ahí para cuando me ponga en serio con ellas. Así que... ¡Ánimo!

      Truco o trato me gustó mucho, como te habrás dado cuenta... Quizás, porque la vi sin esperarme nada y el tiempo acompañaba. Además, la vi dos veces en octubre, porque me gustó revisitarla el día de difuntos.

      ¡Ya me comentarás qué te parece! A ver si puedo dedicarle alguna entrada más larga y sesuda.

      ¡Gracias por el comentario!

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