16 de noviembre de 2016

Crítica de la película: Harry Potter y el misterio del príncipe de David Yates (2009)

Empieza el sexto curso en Hogwarts, la Escuela de Magia y Hechicería. El regreso de El-Que-Tú-Ya-Sabes, Lord Voldemort, es un hecho y sus mortífagos, como Bellatrix Lestrange o los Malfoy, se han unido para tomar el poder perdido. Harry Potter contará con sus amigos Ron y Hermione para enfrentarse a una amenaza terrible, contra la que quizás ni siquiera Dumbledore pueda… Y el misterio del Príncipe Mestizo podría dar un nuevo significado a la historia.

Críticas de cine:
“Harry Potter y el misterio del príncipe”


Harry Potter y el principe mestizo
Imagen de la sexta película de Harry Potter, Harry Potter y el misterio del príncipe. Fuente.
“HARRY: Supo entonces, señor, que... 
DUMBLEDORE: ¿Que acababa de conocer al mago más pelirgoso de todos los tiempos? No.”


La saga Harry Potter comenzó en 2001 y ya en verano de 2009 la saga se aproximaba a su final con el sexto capítulo. Ayer comenzará el desenlace con la primera parte de Harry Potter y las Reliquias de la Muerte. Dentro de un año, Harry ya será un recuerdo, pero antes afrontemos los últimos pasos de la aventura del joven mago.

David Yates había entusiasmado a muchos fans de la saga, pero también desmotivado a otros. ¿Conseguiría dar la talla en esta sexta parte de la saga? El director exigió que a una trama tan oscura que recogía el sexto libro y había adaptado con fidelidad Steve Kloves (guionista de toda la saga, excepto la quinta parte) se modificase para incluir varios alivios cómicos (algunos irónicamente sin gracia, como el momento “espera, Harry, que te ato los zapatos” de Ginny, interpretada por Bonnie Wright) además de nuevas escenas.


Sobre todo, Yates quiso que Kloves eliminase una historia que se centraba en la historia de Voldemort, Kloves contaba como en el libro los orígenes del monstruo. Yates no quería que se centrase tanto en El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado. Terrible, porque me parecía una de las cosas más decentes del sexto libro. Por si fuese poco, el productor David Heyman quiso que, desde la cuarta parte, las aventuras se viesen desde la perspectiva de Harry, con lo que era más fácil eliminar ciertos elementos.

Fuente.

Ver los errores de Yates nos hace pensar qué habría ocurrido si el proyecto hubiese caído en manos del director mexicano Guillermo del Toro, a quien se le llegó a ofrecer en cierto momento y tuvo que rechazarlo debido a que estaba en la grabación de Hellboy II. ¿Cómo hubiera sido la visión de Guillermo del Toro a la Escuela de Magia y Hechicería más conocida de todos los tiempos? ¿Hubiera compartido la fortuna de su compatriota, Alfonso Cuarón, realizador de la tercera parte: Harry Potter y el Prisionero de Azkaban? Preguntas cuya respuesta sólo la tiene nuestra imaginación.

Regresando a Yates, su mayor error vuelve a ser la ausencia de garra en algunas escenas que no la necesitan. La falta de brío que ya se le viese a Yates en la quinta parte (el fallecimiento de Sirius Black) vuelve a verse en la escena de la Torre de Astronomía o la de la cueva, donde no acaba de emocionarnos lo que está ocurriendo. Una auténtica pena.

La elección de dividir el séptimo libro en dos películas afectó también a la sexta adaptación de la obra de J. K. Rowling. ¿En qué? Por ejemplo, la trama de los Horrocruxes no termina de ser contada del todo (no se deja entrever cuáles pueden ser el resto), algo que parece ser que ocupará las dos siguientes películas. Otra es la falta de clímax final en la batalla del desenlace que ni siquiera es una batalla debido a que Yates pensaba que se parecería demasiado al clímax de las adaptaciones de Harry Potter y las reliquias de la muerte. Eso hace que el final sea similar a un “quiero y no puedo” decepcionante, además de que la ausencia de la escena del entierro es terrible (a menos que ¿empezarán con algún flashback de ese momento en la siguiente película? Ojalá).

Logo de la sexta película. Fuente.

Por si fuese poco, la investigación de quién es el Príncipe Mestizo se queda reducida a casi nada, revelándose súbitamente y haciendo que algún espectador piense: “Vale. ¿Y qué?”, porque todo lo demás en la película parece mucho más importante. En serio, ¿por qué una película cuyo nombre contiene la palabra “misterio” se convierte en una mera cinta con anhelos de ser una comedia romántica?

Además, muchas escenas cómicas o románticas no terminan de pegar de todo en la película (si ya en el libro parecía que era un “irse por las ramas”). Puestos a recortar, yo hubiese recortado cosas de esta parte.

Sin embargo, hay que reconocer que pese a los numerosos fallos de la sexta parte, la cinta también tiene varios aciertos, haciéndose bastante entretenida y permitiendo pasar un rato recordando antaño una saga casi impecable que en sus últimas partes a sufrido un declive.

Aún así, Kloves crea nuevas escenas como el ataque al puente del comienzo (un alarde de efectos especiales y acción) o el incendio de la Madriguera de los Weasley (dándole momentos de gloria a Helena Bonham Carter como Bellatrix Lestrange). Ambas son buenas secuencias, pero una auténtica pena porque si bien distribuyen la acción, se carece de ella al final (como ya he dicho más arriba, para mí este final “sin gracia” es lo peor de la película).

De esta manera, la película se antoja como un “yo quiero esto y yo lo otro” de Kloves y Yates (me pregunto por qué no dejaron el curro de dirigir a Kloves). En cuanto a guión, reprochable por los cambios. Visualmente, no se puede negar que tiene un buen acabado, pero ¿a qué precio?


Si hablamos del guión y las diferencias literarias, también debemos hablar de otros aspectos de la cinta como es el reparto y si pensamos en Harry Potter, nos viene rápidamente a la cabeza los tres inseparables amigos: Ron Weasley (Rupert Grint), Hermione Granger (Emma Watson) y el propio Harry (Daniel Radcliffe).

El protagonista, Daniel Radcliffe mejora como Harry Potter, aunque su personaje se transforme en un ligón presuntuoso en algunos momentos (como el inicio de la cinta, sin ir muy lejos), mientras que en el libro se iba haciendo algo más quejica  (en serio, si todo era tan duro, si veía las cosas tan chungas, ¿por qué esperaba tanto para avisar al mago más poderoso hasta ese entonces: Albus Dumbledore?).

Las escenas más intensas de Radcliffe se viven en la muerte del director de Hogwarts, Albus Dumbledore. El asesinato de Dumbledore (el gran Michael Gambon) no conmueve del todo, lo mismo que ocurría con la de Sirius Black en la quinta parte. Como ya dije anteriormente, uno de los defectos de Yates. No obstante, en esta película quizás es donde Michael Gambon (quizás por disfrutar de más tiempo), es capaz de darnos grandes escenas que nos recuerdan lo importante de este excelente intérprete teatral. Sin duda, el personaje de Dumbledore ha contado con los dos mejores actores que ha tenido el cine: Richard Harris y Michael Gambon. Extraordinarios.

Al hablar de Harry (y derivar en Dumbledore), debemos mencionar a una Emma Watson cumplidora (donde empieza a verse a quién quiere) y un Rupert Grint que retoma al personaje de Ron, aunque persiste como ese “alivio cómico” (véase su romance con Lavender Brown- encarnada por Jessie Cave-, por ejemplo). Uno de los mayores defectos que tenemos quizás en las adaptaciones es la pérdida de algunos personajes de la familia Weasley (Percey y el conflicto con su familia…), pero al menos en esta recuperamos más el papel de Ginny Weasley (encarnada por la prometedora Bonnie Wright), con sus escenas donde se ve el amor con Harry (que lleva sintiendo desde Harry Potter y la Cámara Secreta).

Si hay que admitir la ausencia del excelente Gary Oldman (Sirius Black), la falta de más minutos para Remus Lupin (David Thewlis) y Nimphadora Tonks (Natalia Tena) da algo de pena. Personalmente, son dos personajes que me gustan y que tienen fuerza en los libros.

Por su parte, considero un error que el actor que interpreta a Lord Voldemort de adolescente (Frank Dillane) no sea el que ya encarnó ese papel en La Cámara Secreta (Christian Coulson).

Otros secundarios de un gran carisma como son Maggie Smith (McGonagall) se pierde entre la multitud de personajes y, quizás lo peor, es que Alan Rickman pierde todo el protagonismo que está cinta podría darle, aunque todas las escenas donde aparece son buenas (la escena de la Torre de Astronomía).

No podemos olvidarnos de mencionar a Lord Voldemort, con ese espeluznante Ralph Fiennes y su legión de mortífagos, con la estupenda Helena Bonham Carter, entre otros. Magnífico que la saga haya tenido a un actor tan grande como Fiennes, aunque aquí quede en la sombra, pero presente a través de su pasado.

¡Ah! ¿Y qué me decís de Jim Broadbent como el profesor Slunghorn? Aunque algo más exagerado que el original y carecer de su bigote de morsa, hay que decir que lo hace bastante bien.

Si más o menos, el punto anterior se repite en todas las críticas que he realizado sobre la saga, hay que cambiar un poco al referirnos a la evolución de uno de los actores más jóvenes de la saga: Tom Felton, que “roba” muchas de las escenas en las que aparece, y transmite las sensaciones tan agobiantes y terribles que sufre el personaje de Draco, a merced de los mortífagos y Voldemort. ¿Y si Draco Malfoy no fuera definitivamente tan malvado? Muy grande, aunque se incida quizás demasiado en el tema de la aparición del ropero, el público lo entiende a la primera creo yo…

Pasando a otro apartado, si algo tiene bueno la saga de Harry Potter es el uso de los efectos especiales para plasmar el mundo mágico de la escritora británica J. K. Rowling. En esta película tenemos desde la destrucción del puente hasta la escena de la cueva donde se enfrentan a unas criaturas, los inferi (que recuerdan vagamente al Gollum de El Señor de los Anillos). Si en la película anterior podía dar la sensación de abusarse de los efectos especiales, en ésta se vuelve a las raíces y son usados cuando se necesitan, dando en muchos momentos sensaciones impresionantes.

En cuanto a la banda sonora mejora levemente, pero Nicholas Hooper se ve claramente que se le queda grande la saga y no puede hacer sombra ni a Patrick Doyle ni mucho menos a John Williams. A destacar, eso sí, la maravillosa Journey to the cave.



Harry Potter y el misterio del príncipe es una película con algunas irregularidad, debidos tanto al resumen que se debe hacer del libro como de las decisiones del director, aunque quedando una película muy decente y entretenida.

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