martes, 15 de noviembre de 2016

Crítica de la película: Harry Potter y la Orden del Fénix de David Yates (2007)

Empieza el quinto curso en Hogwarts. El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado ha regresado y solo algunos, entre ellos Harry Potter y el director Dumbledore, creen en su retorno y se preparan para la batalla final junto al llamado Ejército de Dumbledore. Sin embargo, el poder de Lord Voldemort es cada vez mayor y su mirada ahora se centra en recuperar, con la ayuda de sus mortífagos (entre ella la terrible Bellatrix Lestrange), una profecía...

Críticas de cine:

“Harry Potter y la Orden del Fénix”

Protagonistas de la película
Imagen de la película Harry Potter y la Orden del Fénix. Fuente.
“Tras haber revolucionado la enseñanza en la defensa contra las Artes Oscuras... Dolores Umbridge como Suma Inquisidora tendrá poderes para encauzar los usos en franca decadencia de la escuela Hogwarts”. 
Harry Potter era ya por 2007 uno de los mayores éxitos editoriales y cinematográficos de todos los tiempos. Por todo el mundo, la obra de J.K. Rowling era reconocida. Después de cuatro dignas películas, había que abordar el libro Harry Potter y la Orden del Fénix. En 2007, era el momento de estrenar la cinta en la gran pantalla. ¿Conseguiría David Yates, el nuevo director, hacer una buena película? El resultado fue desigual.


Lanzando hechizo Expelliarmus
Ejército de Dumbledore. Fuente.

El realizador era sobre todo conocido por la serie de televisión que había dirigido (La sombra del poder), pero se vio en él el potencial suficiente para hacer crecer la saga un escalón más después de las críticas que recibió Mike Newell por Harry Potter y el Cáliz de Fuego (muchas de esas reseñas, realmente inmerecidas).

Personalmente, aunque a muchos fans les gustó su visión del quinto libro (incluyendo a la propia Rowling), la dirección de Yates en esta quinta parte no acaba de convencerme, porque no consigue arrancar de cada momento lo que necesita, aprovechar todo lo que tiene. Si a Columbus podía perdonársele en Harry Potter y la Cámara Secreta debido a la juventud de los actores o que se basaba demasiado en la novela, Yates puede justificarse en que fue su primera aproximación al universo de Potter y al grueso libro a adaptar.

Yates padece de falta de garra en algunas escenas: los gemelos Weasley (James y Oliver Phelps) “expulsando” a Umbridge de Hogwarts, el duelo final no tiene tanta fuerza como en el libro, el poder del Ejército de Dumbledore y la Orden del Fénix quedan en un segundo plano, el desenlace no es todo lo dramático que merecería y parece incluso precipitado… Mejora en los siguientes revisionados, pero se nos queda corto en comparación con la novela.

Visualmente, aunque no falla (pese a contar con los errores de cambio de decorados con respecto a las anteriores, cosa que se ve desde la tercera y mejor película de la saga El prisionero de Azkaban) mantiene el espíritu de las películas, pero donde falla es en la adaptación.

Rescatando a Harry de las casa de los Dursley
La Orden del Fénix recata a Harry. Fuente.

En las cuatro películas anteriores, el encargado de adaptar los libros a libretos fue el guionista y director de cine Steve Kloves, pero para la quinta se decidió contar con Michael Goldenberg (director teatral y guionista de películas como Contact de Robert Zemeckis). Harry Potter y la Orden del Fénix es el volumen más extenso de la saga creada por Rowling. Está lleno de subtramas, personajes, momentos… Desagradablemente, en una película muchas cosas de las nombradas se perderían. Eso sí, habría que mantener una línea clara para que el espectador no sienta que la cinta cojea o falta algunas cosas (se haya leído o no la novela). Si El cáliz de fuego fue criticada por dejar algunos puntos inconexos, Harry Potter y la Orden del Fénix se lleva la palma al haber dejado bastantes cosas sin contar, sin unificar o explicar. Nunca terminaré de entender cómo el libro más largo de la saga, tiene la película más corta de la saga hasta la fecha. ¿Quizás fueron las quejas por la duración de la cuarta película? Quién sabe.

Póster de Harry Potter y la Orden del Fénix
Sirius y Bellatrix. Fuente.
Por ejemplo: el drama familiar de los Black es aquí omitido en varios puntos importantes que no terminan de desarrollar a dos personajes cruciales: Sirius Black (Gary Oldman) y Bellatrix Lestrange (Helena Bonham Carter), salvo en la escena de los tapices. Tampoco termina de explicarse la "trampa" que el terrible Kreacher (voz de Timothy Bateson) le tiende a su amo. En mi opinión, era lo mejor del libro y en la película aparece difuminado por tantas cosas y algunas muy mal contadas u omitidas (no se explica de l todo de quién es el cuadro oculto de la casa de Sirius que no para de gritar).

Por la duración de la cinta, se omitieron casi al completo papeles como el de una joven Lilly Potter (Susie Shinner) que servía para explicar por qué Snape (Alan Rickman) es como es y cómo eran James Potter, Remus Lupin, Sirius Black y Peter Pettigrew en su juventud. Más justicia llegó a hacerse en la escena de los recuerdos de Snape en Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, parte 2. Un momento clave de La Orden del Fénix es resumido de una forma que asusta y que no explica cómo, debido a esto, Harry caerá sin poder defenderse mediante la oclumancia en el duelo final, donde resiste a duras penas. Esa aura de tragedia que rodea al libro, de momentos que conducen al final dramático se ven inconexos, rotos, a disgusto de los espectadores y de los lectores de las aventuras del joven mago. Además, los momentos que presentaban paralelismos se perdieron. Las clases con Snape y la oclumancia no guardan ningún eco a las de Lupin y el boggart (en la tercera parte), pese a que en el libro sí.

Como veis, no es una queja por omisión de cosas que nos hubiera encantado a los fans como el Hospital San Mungo (y la aparición de Gilderoy Lockhart- al que tan bien interpretó Kenneth Branagh en la segunda parte), la cual se pensó y se llegaron a realizar concept arts, pero que no se rodó finalmente, sino que el problema radica en las tramas que hacen que la película cojee demasiado.

Como en el libro, eso sí, en la película se suman los primeros elementos que conducirían al final de la saga, a los dos libros restantes. Este final elaborado por Rowling, para algunos sacado de la manga, se deshila un poco en la cinta.

Harry y Snape
Las clases de oclumancia con Snape. Fuente.

Sea como sea, si pensaban que recortando escenas se conseguiría un mayor ritmo, mucho me temo de que hay momentos donde se pierde el interés, se va degenerando la intriga de las anteriores cintas, y se vuelve aburrida. Cosa para la que no ayudan los diálogos, algunos ridículos (Ron Weasley- Rupert Grint- a Harry Potter- Daniel Radcliffe-, mientras se va de la habitación: “Te dejo sólo con tus pensamientos”). El guion tampoco gana demasiado, pese a contar con grandes intérpretes (muchos de ellos, desaprovechados) y jóvenes aspirantes.

El actor Daniel Radcliffe se quedó en las mejoras que había hecho en la tercera parte, para la cuarta y quinta no presenta una interpretación más creíble. Quizás, su mejor momento es “el Harry poseído” que, me recuerda por a la forma en la que actuaba, a Frodo dominado por el Anillo en El Señor de los Anillos: Las Dos Torres.

Tampoco en la tan polémica escena del primer beso, que se quedó en un suspiro, rodado sin demasiada gracia (a caso, ¿los primeros besos no son un poco así…?). La actriz Katie Leung (Cho Chang) aprovecha el que sería su mayor momento de gracia en la saga de Rowling, pese a que se pierda el conflicto de: “Quiero a la persona que estuvo presente en la muerte de mi novio, Cedric Diggory (Robert Pattinson en Harry Potter y el cáliz de fuego). 

El beso entre Harry y Cho. Fuente.

La actriz Emma Watson se queda estancada en su interpretación de Hermione Granger, aunque se agradece que Rupert Grint evolucione un poco y abandone “las caras de miedo” que luce a lo largo de la saga.

Mientras que Neville Longbotton, encarnado por Matthew Lewis, gana algo más de protagonismo, pero para nada debido a que no se explica que él fue el candidato a ser el Elegido por la Profecía de Trelawney (genial Emma Thompson) y no solo Harry. Además, Neville vuelve a hacer de Dobby a la hora de hacer que la cinta avance sin que aparezca el Elfo Doméstico, sustituyendo algunas de las acciones de éste.

Pese a que se recupera a los Dursley (ausentes en la cuarta parte cinematográfica), se pierden a tantos otros personajes… Por ejemplo, McGonagall (Maggie Smith), un personaje tan importante en las primeras partes que fue después desapareciendo y aún más en esta. Muy triste que Rowling se contagiase de ello y en el séptimo libro a penas aparezca. Puede que la mejor escena y una de las más tristes de la cinta, sea cuando defiende a Trelawney tras que Umbridge la intente expulsar.

Umbridge echa a Trelawney del castillo
Umbridge, Trelawney y Minerva. Fuente.

Sin duda, donde peor lo llegue a pasar fue al ver cómo el talento de Gary Oldman y su excelente Sirius Black se perdía por cuestiones del guión y la duración, además de una realización falta de brío. Su escena final no fue tan dramática como debería haber sido, ¿o sí? Una auténtica pena. También Bellatrix Lestrange pierde mucho en la cinta, pese a ser encarnada por una magistralmente lunática Helena Bonham Carter. Quizás es porque algunos fans nos perderíamos horas y horas en este mundo mágico.

Por si fuese poco, se tergiversó a algunos personajes como Nimphadora Tonks (Natalia Tena), transformándose en una joven que le llega a tirar los tejos a Harry durante una cena. Además, hablando de Tonks, se echa de menos más Remus Lupin (David Thewlis).  A su vez, la historia de por qué Snape es así, como ya he dicho, se queda en nada, pese a la gran interpretación (de nuevo) de Alan Rickman.

Cartel de la película
Ralph Fiennes como Voldemort. Fuente.
Afortunadamente, hay cosas buenas: las interpretaciones de Michael Gambon (Dumbledore) y la de Ralph Fiennes (Voldemort) o la más fiel posible (pese a algunos cambios) de Evanna Lynch (una fanática de Potter que consiguió el papel de su vida) como la excéntrica Luna Lovegood. Pero hay otra interpretación a destacar y se merece su párrafo aparte…

Imelda Staunton es Dolores Umbridge y todo lo que eso conlleva. Sus clases de “Defensa” contra las Artes Oscuras ni siquiera son clases. Así se convierte en la peor profesora de Hogwarts, por encima de Snape. Personalmente, me parece la típica maestra que va de “soy buena gente” y resulta ser una bruja (en el peor sentido de la palabra. Yo tuve una profesora así. No os lo recomiendo para nada). Sus decretos, el color rosa, sus gatitos de porcelana… Todo es tan cursi que es cruel, como ella.

Por su parte, la fotografía cumple bastante bien su cometido, haciéndose más oscura por la influencia de Cuarón y su tercera parte en la saga. 

Sobre los efectos especiales, son apabullantes aunque se pierda el fantástico aspecto de los dementores en la tercera parte (en esta quinta no dan tanto miedo), aunque Grawp (voz y gestos de Tony Maudsley) fuera impresionante en su época y ahora haya quedado un poco más viejo dado el avance del CGI (eso sí, queda demasiado relegado, al igual que su hermanastro Hagrid, interpretado por Robbie Coltrane).

En cuanto a la banda sonora, el colaborador de David Yates, Nicholas Hooper se encarga de la música, caracterizada por cierta fuerza melancólica. El compositor, que había trabajado sobre todo en la televisión, retomó el tema “Hedwing´s theme”, el leitmotiv de la saga creado por John Williams, y le dio un aire mucho más oscuro. El anterior compositor, Patrick Doyle, sería muy criticado en su día por prescindir en parte de él para Harry Potter y el cáliz de fuego. Se ve que Hooper había aprendido.

También hay que recalcar el acierto de algunos decorados como su Grimmauld Place o el Ministerio de Magia con su Departamento de Misterios, tal y como me los imaginaba mientras leía el libro. Atisbo de genialidad en una cinta que cojea.

En definitiva, Harry Potter y la Orden del Fénix es, desde mi punto de vista (evidentemente), una cinta irregular, con algunos aciertos, pero muchos fallos. Sin embargo, para muchos fans y parte de la crítica está entre las mejores, contando con un éxito comercial arrollador. Al menos, gana con los nuevos visionados.


“DOLORES UMBRIDGE: Harry, ¡dile que no he hecho nada!
HARRY POTTER: Lo siento, profesora. No debo decir mentiras”.

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