16 de julio de 2016

El Reto del Juntaletras: cómo escribir diálogos en tu novela (y es algo más que el blablabá)

Los diálogos deben aportar a una historia. Fuente.
Soy un charlatán selectivo: si encuentro a la persona oportuna, no dudo en ponerme a hablar como loco durante horas y horas. Eso se refleja en lo que escribo.

No fue hasta el momento en que conocí a más escritores cuando supe que había juntaletras a los que no les gustaba escribir diálogos. A mí me encanta. Me lo paso bien y gran parte de mi literatura se basa en ellos. Mucha gente no lo entiende (hay lectores que prefieren la descripción, sí) y muchos autores los aborrecen. Personalmente, es una de las partes más divertidas, porque permite escribir a los personajes de diferentes maneras (sí, soy un tío triste que disfruta con estas cosas).

A continuación, hablamos de los diálogos de las novelas, que son algo más que el blablablá. ¿Ok?


Y esto es un descarado gif publicitario con el blablablá. Fuente

Escucha a otras personas



Esto puede ser complicado si has llegado a aplicar alguna vez la capacidad que yo tengo para dejar de escuchar a alguien que me habla y que no me interesa lo que me dice o me aporta. Esta habilidad la perfeccioné en la universidad y creo que me la convalidan por varios años de meditación.

Sea como sea, escucha de vez en cuando (tampoco siempre, no vaya a ser...) a la gente que te rodea. Copia algunas cosas interesantes que digan, fíjate en las pausas que hacen, los tonos de voz que adquieren, las bromas que hacen... Tus relatos y novelas tendrán diálogos hasta cierto punto más vivos y puede que tengas algo más de vida social. Sí, lo primero, mejor que lo segundo.

Madre saaaabe más... Fuente

Lee a otros autores


Consejo habitual en mí, que parece que busco el fomento de la lectura de otros escritores más que otra cosa en el mundo. Y puede que sea así. Leyendo buenos libros, puedes aprender de grandes escritores de diálogos como Terry Pratchett o Stephen King. Leyendo malos, aprenderás de sus errores (y a abrirte las venas; tú eliges si a lo largo o a lo ancho).

La escritura necesita de lectura, es un proceso que se aprende, a veces, incluso por imitación. Se adoptan formas y estilos a través de aquello que escribimos y creamos. No es raro que, tras leer algún libro, sin querer, nuestro estilo se vea "intoxicado" por el nuevo, algo que es fabuloso si es un buen libro y sabemos mantener la imitación solo como una influencia.

Sí, este es un post con mucho gif de Disney. Fuente.

Los diálogos describen 



La literatura tiene sus trucs como diría cierto gran escritor. Uno de los mejores es que no tienes que usar dos veces lo mismo en una novela a menos que lo pretendas. Por ejemplo, puedes describir a un personaje, pero también puedes describirlo indirectamente, por medio de sus acciones o diálogos. Es una herramienta interesante para concebir buenos personas y para crear mundos más ricos que aquellos que se basan en solo descripciones directas.

De aquí, que sea curioso utilizar diferentes registros para que no todos los personajes hablen igual; por ejemplo, la lectura de From Hell mezcla perfectamente el registro de la calle que usan las prostitutas con la forma de hablar delicada de William Gull. 

Otro punto interesante: utiliza de vez en cuando juegos en el modo de hablar. Dudas como puntos suspensivos, el tartamudeo, las mayúsculas si grita y demás pueden ser interesantes para retratar a tus personajes. Yo los utilicé con el bueno de Garric Odell en Hollow Hallows y con Mundungus en Devon Crawford y los Guardianes del Infinito.

Eso sí... ¿La naturalidad o lo que tu historia pide? El diálogo banal o la frase inmortal. Muchos grandes diálogos no están preparados. Hay que estar abierto a sugerencias y pensar en si eso lo diría realmente tu personaje o es tu ego, que va de tío cool y se pone a querer pasar a la historia como un tío de citas memorables que aparezcan en estados en redes sociales o libros de autoayuda (que son lo mismo).

Y. USO. MAYÚSCULAS. Fuente.

Estar atento al uso de la raya — 


Sé de mucha gente que se lía con el uso de la raya en los diálogos y considero que es uno de los puntos que demuestra cuándo eres un autor o un autor aficionado: el interés por aprender las reglas y saber cuando romperlas. Os recomiendo echar un buen vistazo a lasreglas de la RAE y otras asociaciones.

Ñe, ñe, ñe... La raya, el guion, ñe... Fuente.

No olvidarse de incluir alguna acción 



Mata lo estático. Bueno, o mejor, no exageres con él. Nadie habla completamente parado. Eso nos evoca a esos actores de pelis malas que sueltan su frase y salen corriendo y tú dices: "tío, estás leyendo el guion".

De vez en cuando un "—dijo y se atusó la barba—.", puede aportar cierta descripción y significado a nuestro texto. 

Por cierto, soy partidario de tampoco incluir siempre el "—dijo—". A veces, puede no aparecer o existen acciones que son importantes y reflejan quién lo ha dicho. Tampoco te pases con el «habló», «se pronunció» y demás. Casi siempre se prefiere el «dijo». El equilibrio es importa, colega.

Un consejo de Alan Moore es que leas tus diálogos en voz alta y los interpretes. Creo que es algo realmente interesante. Pon vocecillas y demás. Tu historia tomará vuelo alto. En serio.

Así, actuad con fuerza. Fuente.

Cuidado si el personaje suelta un discurso larguísimo


En la vida real, pocas veces alguien suelta un discurso sin que aparezca otra persona y lo interrumpa. Está genial en ciertas historias y en algunos momentos se justifica, pero si abusas de este recurso, queda la sensación de que tus personajes dan consejos moralistas o hace falta que alguien les tranquilice de vez en cuando (a tortas, por ejemplo).

Y con intensidad. Fuente.

Saber usar el silencio como en el spaghetti western


¿Has visto alguna vez una película de Sergio Leone? Es interesante. Sus personajes hablaban para decir lo que tenían que decir (a menudo, un comentario lapidario) o cerraban el pico. Puede que fuera fruto de la intención de su director o que algunas veces contrataban a autores solo para incluir diálogos en el guion, pero es un concepto que da mucha fuerza a la historia: el silencio. Fijaos, por ejemplo, en el protagonista de Drive.

A veces, un buen silencio dice más que mil palabras (y por este cliché voy a llevarme un fantástico viaje a ninguna parte). Creo que no siempre tienes que decirlo todo con tus diálogos, puedes ser sutil, puedes dejar que tus personajes tomen elecciones por sí mismos. No des demasiadas pistas, no dejes que los diálogos lo cuenten absolutamente todos, no repitas información que ya saben los lectores... Avanza y para cuando haga falta.

Así mejor. Fuente.

¿Eres un escritor que se basa o no en los diálogos?



Muchos autores temen este punto, pero yo temo que soy un escritor que se basa mucho en lo que dicen sus personajes y, lo siento por las personas incapaces de seguir un diálogo, pero es donde me siento realmente a gusto porque noto que mis personajes están vivos.

No obstante, si no son tu fuerte por mucho que hayas probado, puede que tu historia sea igual de buena, solo que te basas en la pura narración, en vez de en los diálogos.

Si tu historia, al final, es buena y conmueve, da igual los diálogos que uses o no. Es buena y punto.

¿Y quién no, Ross? Fuente.
Hasta aquí los consejos sobre el blablablá. ¿Y vosotros? ¿Qué pensáis sobre el tema? ¡Manifestaros!

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