viernes, 15 de abril de 2016

La tensión dramática mata tu novela (o un consejo de Milan Kundera)

"La tensión dramática es la auténtica maldición de la novela, porque lo transforma todo, hasta las páginas más hermosas, hasta las escenas y comentarios más sorprendentes, en simples pasos hacia la resolución final, donde se encuentra el sentido de todo lo anterior. Una novela no debería ser como una carrera de bicis, sino un banquete de muchos platos".
MILAN KUNDERA.

El escritor Milan KunderaFuente.

Hace poco estaba releyendo el último tomo de mi edición de The Sandman, cuando me encontré en el apéndice con una cita que me pareció liberadora y es la que aparece en esta entrada, pronunciada por el escritor Milan Kundera.

Me he pasado demasiado tiempo en los últimos meses buscando la mejor historia como si fuera una carrera a contrarreloj cuando, realmente, sé que tengo que poner el freno y disfrutar. He leído y me han metido ideas en la cabeza como que la estructura y el final son lo importante, que tal cosa y tal otra mide tanto y hay que cumplir como si se tratase de matemáticas...

Odio que, a veces, yo mismo me haya encorsetado, que haya entendido la literatura como el cine (cada página es un minuto de cine), que me haya preocupado en demasía por el número de páginas de un capítulo, en vez de centrarme en disfrutar de cada momento sin tener que estar pensando que todos son piezas para llegar al final. 

Esto no es así. No tenemos que escribir con prisas, como si quisiéramos vomitar todo de golpe. No. Hay que amar cada momento de tu historia como si fuera independiente. Eso he visto que lo hacen en series que me gustan al estilo Breaking Bad, Juego de Tronos, Daredevil... Los personajes se detienen, hablan, reflexionan... Nos muestran sus mundos, no se limitan a ir de A a Z y punto.

Me temo que el hecho de convertir la literatura en algo de leer (si acaso) y tirar nos está condenado a novelas que no son más que meros borradores de futuros guiones de película, cuando deberían ser un placer completo. Y creo que Milan lo confirma en esta frase y le doy las gracias, porque él no habla de divagar, hablar de disfrutar de los inmensos placeres de la literatura sin preocuparnos en la artificiosa estructura de "esto debe llevar a este final" o en la comercialidad.

Así que... Voy a poner el freno, voy a disfrutar de cada parte de mi historia y todos vosotros estáis invitados no a una carrera de bicis, sino a un festín que será mi saga de M is for Magic. Os lo prometo.

10 comentarios:

  1. Felipe (a través de las RRSS)15 de abril de 2016, 10:14

    Que al final se trate de disfrutar puede parecer tonto, pero cada día me doy cuenta de que no lo es. Que es lo importante y lo que hace a uno seguir luchando y dar un paso más (aunque algunas veces disfrutar también tenga su vena masoquista). Gracias por el entusiasmo que viertes en esta entrada, compañero.

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    1. Sí, si no se disfruta, si siempre es un dolor, si jamás supone un triunfo... Entonces, nos estamos golpeando a nosotros mismos sin nunca tener alguna alegría...

      Pienso que es importante la literatura donde el autor se lo pasa bien escribiendo, aunque sea para hacérselo pasar mal al lector. Las pausas, los segmentos de desarrollo, no ser prisionero de las fechas de entrega...

      Muchísimas gracias por tu comentario, Felipe.

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    2. Felipe (a través de las RRSS)15 de abril de 2016, 12:01

      Imagino que habrá juntaletras que no lo pasan bien escribiendo por los motivos que sea (por no estar satisfecho con su propia escritura, por estar escribiendo algo de encargo que a uno no le apetecería, porque revisar y corregir es un infierno peor que una extracción de muelas, porque oye lo a gusto que estaría ahora tumbado en la playa quemándome al sol), pero ¿acaso éste no es un oficio/afición/maldición en el que hay que sentir al menos una pequeña picadura de la vocación, que se practica por las simples ganas de divertirse, aunque sea dándose un paseo por el lado oscuro de la vida? Creo que me estoy poniendo pedante y redundante XD. Las gracias a ti por las perlas de luz que vas dejando en este sendero incierto, Carlos

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    3. No te has puesto pedante ni redundante; tampoco tienes que dar las gracias porque yo sea un pesado compartiendo estas cosas.

      Personalmente, pienso que hay momentos, de vez en cuando, en que somos felices creando: cuando la historia avanza, los personajes evolucionan, un protagonista responde o hace algo que no esperabas... Al menos son esos momentos de alegría y creatividad por los que sigo escribiendo y creando. De resto, sí, hay muchos momentos horribles y el mundillo editorial aporta su grano a la hora de desmotivar, pero es lo único que nos queda al final del camino, ¿no? :) Muchas gracias por el comentario.

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  2. Los finales se valoran demasiado, creo que, por ejemplo, El Sexto Sentido gustaría menos si tuviese otro final, a mí no me pareció para tanto por mucho que tenga un final muy sorprendente.

    Hace varios años leí un libro que era malo, y me gustó, y creo que fue por el final, era un final sorprendente y con ideas interesantes, y creo que eso me cegó y no me di cuenta que realmente no merecía la pena. Aunque todo esto lo he ido pensando con el paso del tiempo, xD.

    Por cierto, acabo de ver el trailer de Doctor Strange, y no pinta mal... Aunque sigo sin ser muy de Marvel, xD.

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    1. El final del Sexto Sentido... Tan spoileado... Es que es curioso como creemos que el final es lo que debe marcar toda una obra, incluso cuando la escribimos y, a veces, también consiste en pasarlo bien mientras se escribe.

      No sería la primera vez, en mi caso, que disfruto de una obra desigual por el mero hecho de que tiene algunas buenas ideas. Hay gente que ya tacha algo de bueno y malo sin más. Yo creo que de casi todo se saca algo.

      En cuanto al Doctor Strange, como comenté esta semana por aquí, por ahora me llama. Creo que será una película diferente, pero vaya, soy un flipado de Marvel así que tampoco se me puede hacer demasiado caso, jaja.

      ¡Gracias por el comentario, un saludo!

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  3. De Kundera leí hace años "La inmortalidad", me lo prestaron mis tíos, creo que por aquel entonces era demasiado joven y no lo disfruté todo lo que podía haberlo hecho. Espero reestrenarme con alguna otra obra suya.

    Respecto a la cita es cierto, cuando hacemos el mapa (si es que lo hacemos) parace más bien que estemos preparando una carrera, estamos tan preocupados por cerrar todas las tramas abiertas y dejar un buen sabor de boca con el final que muchas veces esa tensión desmerece la obra.

    Habrá que reflexionar sobre ello.

    Me ha encantado la entrada :)

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    1. A veces, hay autores que se descubren mejor a cierta edad o en cierto momento, aunque reconozco que hay escritores que no me terminan de gustar cuando escriben ficción, pero me encantan cuando escriben reseñas o hablan sobre este arte. Esta reflexión de Kundera la saque de mi edición de The Sandaman y quise compartirla.

      Y sí, estoy de acuerdo en lo que dices. A veces, el tema de cumplir con las metas y con los puntos de un esquema suele fastidiar cuando es ir de A a B sin dar la pasión necesaria. Yo suelo pararme y buscar esos elementos que realmente creo que aportan o dan magia y estoy intentando no obsesionarme con la brevedad o con el ir corriendo hacia el final.

      A ver qué sale de aquí.

      Muchas gracias por tus palabras y tu comentario, ¡un saludo enorme!

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  4. Emma (a través de RRSS)15 de abril de 2016, 15:14

    Cuanta razón, estoy de acuerdo :)

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    1. Me alegra saber que no soy el único que piensa que, a veces, lo importante, más que cumplir con pequeños objetivos o con un final dentro de una obra, es pasarlo bien y crear algo en cada momento que sea digno de leerse, sin obsesionarse con el final. Gracias por el comentario. =)

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