martes, 8 de marzo de 2016

George R.R. Martin y la historia que se escribió sola

Mi reacción recreada. Fuente.
Hay un momento de brillantez en el que cualquier escritor reconoce que se ha perdido mientras escribía. Cuando son proyectos de una gran envergadura, es fácil perder el horizonte y verse desbordado por la historia (y no, esto no se arregla con mapas). Algunos autores renuncian y se dan la vuelta o toman la historia y empiezan a hacer cortes salvajes con tal de que la cosa no se vuelva indomable. Yo no soy de esos autores sensatos.

En mi caso, con M is for Magic, comenzó como un solo libro autoconclusivo en el que presentaría a los cinco personajes principales en un capítulo para luego avanzar. Después, dije que los presentaría en cinco capítulos (para cada uno, lo que sumaba cincuenta). Tras eso, una de las historias previas de uno de los personajes me desbordó y se transformó en diez capítulos solo para ella. Al final, aumenté a diez capítulos cada personaje (cien totales). Ahora me veo completando la historia de los otros personajes mientras acepto que acabaré teniendo aproximadamente seiscientas cincuenta páginas más la idea de un final… Del primer volumen. Sí, por ahora tengo M is for Magic organizado como cinco libros (cinco por esos cinco personajes), espero que no se desborde como los capítulos y acaben siendo diez. Y es que muchas veces no quiero pensar en sagas ni en trilogías, pero como os contaba, al final las historias evolucionan y exigen.

George R.R. Martin, experto en que las cosas
se le vayan de las manos. Fuente.
Recientemente, vi un documental de George R.R. Martin mientras me sentía algo perdido por verme siempre envuelto por historias que se me van de las manos. Al menos, hallé un consuelo en las palabras del creador de Canción de Fuego y Hielo:

George R.R. Martin opina sobre la importancia de los buenos finales:

“Siempre he sabido cómo terminar Canción de Fuego y Hielo, solo avanzo hasta el final. La saga tiene un comienzo, un nudo y un desenlace, aunque tiene muchas líneas argumentales. Es como un tapiz en el que se cruzan muchos personajes y argumentos, y tengo que hacer justicia a todos ellos, tengo que terminar todas las historias como es debido, y eso es lo que voy a hacer en los últimos tomos. Si para conseguirlo necesito solo dos libros, fantástico; pero si no es así, no me voy a obsesionar. Voy a terminar la historia de manera rotunda, de la mejor que pueda”.

Y también relata (reconoce) como se le fue la saga de las manos:
“Yo vendí la saga al principio como una trilogía en 1994, pero incluso antes de terminar el primer libro sabía que no iba a poder contar toda la historia en una trilogía. El compromiso original era tres libros, cada uno de ochocientas páginas manuscritas. Pero al empezar a escribir Juego de Tronos, llegué a las ochocientas páginas cuando todavía estaba muy lejos del final. Llevaba mil y tampoco. Finalmente, cuando llevaba unas mil cuatrocientas páginas y seguía sin ver el final pensé este libro va a ser impublicable. Tengo que hacer unos cortes salvajes. Esos cortes alteraban mucho la historia. Así que pensé tengo que dividirlo en dos libros, y dije bueno no es una trilogía, son cuatro libros. Obviamente no me detuve ahí. Ahora el proyecto es que la saga esté formada por siete libros, cinco están publicados y me queda dos por escribir. La gente me pregunta: “¿podrás contarlo todo en dos libros más?”. Bueno, espero que sí”.

Martin no es el único autor al que su obra le ha superado y siente que debe escribir lo que tiene que escribir, aunque se salte cualquier límite de páginas. Recuerdo las cartas de J.R.R. Tolkien donde le contaba a su hijo como El Señor de los Anillos había superado todos sus pensamientos y sentía que se escribía sola, sin respetar sus ideas previas.

Dudo de tener la suerte que ha tenido Martin a la hora de poder publicar su saga (el mercado español es como es, las editoriales no se arriesgan, no soy un autor conocido), pero sigo escribiendo M is for Magic esperando que me dé con esos cinco libros cuya estructura tengo ya preparada desde hace mucho. Quiero ver a estos personajes crecer, al igual que su misterio, y ver cómo se desarrollan en un mundo amplio.

A la espera de que Martin termine su saga, os recomiendo ver este documental del que he extraído estas líneas y donde Martin habla sobre el proceso creativo detrás de la saga que le ha consagrado al público.

2 comentarios:

  1. LO mejor que le puede pasar a un escritor es que la historia se escriba sola sin respetar las ideas previas. Hay que dajarla fluir y que se extienda lo necesario.
    Me suele pasar que una historia se escribe sola, luego puedo volver a escribir sobre el personaje. Y llego a tener una historia desarrollada. Y ahí empieza a faltar la inspiracion, lo que implica el riesgo de dejar una saga trunca.

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    1. Como sabrás (soy muy bohemio en estas cosas y también muy pesado contándolas una y otra vez), pienso que es bueno dejar fluir un argumento. La vida fluye, el arte debe hacerlo. Para mí, los personajes, cuanto más libres, mejor. Al menos, soy un experto en crear personajes que se me van de las manos.

      En cuanto a lo que me dices, te aconsejo que sigas con esas historias aunque la inspiración falte. Hay momentos en que hay que pasar por un trecho más duro para que vuelva a fluir la historia. En serio. Me ha pasado muchas veces.

      Gracias por tu comentario.

      Un saludo.

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¡Muchas gracias por tu comentario!

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