12 de marzo de 2016

EL RETO DEL JUNTALETRAS: ¿Cómo lee un escritor?

La mejor magia portátil, los libros. Fuente.

Hace poco, un buen amigo ha empezado a escribir su primera novela y eso me ha permitido compartir con él un par de ideas sobre el proceso creativo. 

Confieso que, a menudo, no suelo fijarme en ciertas cuestiones que doy por asumidas. Llevo escribiendo desde los ocho o nueve años con cierta regularidad enfermiza (era eso o descuartizar cadáveres) y solo en algunos momentos me doy cuenta de lo raro que es algo que hago, en mi caso en cuanto a mis hábitos de lectura.

A este amigo que quiere escribir su primera novela le di varios consejos, entre ellos uno que puede ser estúpido, pero para mí es fundamental: lee libros mientras escribas. No me refiero a que tengas un ojo en la pantalla del ordenador y otro en un libro. No, no somos Ojoloco Moody ni quiero que os quedéis bizcos. A lo que me refiero es que, cuando no estéis escribiendo vuestra historia, estéis leyendo (siempre y cuando os lo permita vuestro tiempo, recordad este post).

Voy a citar al señor que si cito parece que me pagan (pero es que es mi autor fundamental, ¿qué le vamos a hacer?). Stephen King recomendaba la lectura y la escritura durante horas, cada día. Solo así podríamos mejorar en ambos campos. Yo creo que es cierto. Tenemos que leer mucho para hacer crecer nuestra historia, para aprender, inspirarnos, disfrutar, aumentar nuestras miras…

Y sí, Matilda lo sabía. ¿Cómo no lo vais a saber vosotros? Fuente.

¿Qué lee un juntaletras?


Un escritor debe leer de todo. Al menos, eso es lo que pienso. Suelo ser un lector empedernido de la literatura fantástica, pero me gusta variar entre estilos como la fantasía urbana o la fantasía épica. También cae algo a veces de ciencia ficción o fantasía juvenil. Sin embargo, me complace, a veces ,devorar algún libro realista e incluso enciclopedias sobre cómics o películas. A menudo, solemos centrarnos en variar de género, pero también es importante variar incluso en el tipo de libros (¿os he contado que de pequeño leía el diccionario? Vale, sí, podéis alejaros de mí con cara de asco).

Neil Gaiman, autor de Neverwhere (y, a menudo, mi guía espiritual como escritor), decía algo muy sensato al respeto en vídeos como este. Si te interesa escribir fantasía épica, no leas solo a J.R.R. Tolkien o copias. Pensad que el autor de El Señor de los Anillos no tenía otro Tolkien del que copiarse. La Tierra Media se originó porque Tolkien leía leyendas, obras sobre gramática y similares. Por tanto, para Gaiman y para mí, es importante que leamos no solo ese género que nos gusta, esa zona de confort donde estamos tan bien, porque nos permite ser más creativos y originales con nuestras obras. Al menos, eso es lo que pienso.

Otro motivo para leer. Fuente.

Pero ¿cómo lee un juntaletras?


Con una cimitarra y un escudo, mientras mata a enemigos como las redes sociales o…

No, eso es lo que hago en mis sueños.

En mi caso, suelo leer con algo donde apuntar. No me había dado cuenta de lo raro que es leer con una libreta al lado o apuntando cosas en mi móvil para luego enviármelas por correo y recordarlas hasta que Tatiana se percató de ello. Suelo leer con algo donde escribir porque me gusta apuntar varias cosas entre las que destacaría palabras y expresiones.

Palabras:

Desde que era pequeño, recuerdo que había palabras que me gustaban por su sonoridad o por cómo estaban escritas (sí, en serio, me quedaba viéndolas un buen rato). Parece idiota, pero las palabras siempre han albergado algo de magia para mí. De ahí que me encantase ver escrita la palabra “ataúd”, “ciprés”, “necrópolis”… Vaya, todo muy festivo, pero habláis con el crío que robó un estuche de gafas y un par de arbolitos de juguete para jugar a los funerales de sus figuras (remarco lo de “crío”; ahora juego con mis personajes).

No importa, me sigue pasando. Hay palabras que me encantan y las apunto. Algunas, desconozco lo que significan. Otras, pienso: “debo usarlas”. Las apunto y cuando voy a escribir, busco qué significan, veo cómo encajan y las utilizo dentro de mi obra.

¿Qué consigo con eso? Por un lado, amplio mi vocabulario (¡necesitamos de estas herramientas para contar una historia!) y, por otro, considero que añade riqueza a lo que cuento.

Algunas de las palabras que he apuntado últimamente: gules, hormigueaba, raedura, coriáceo…

Y así apuntas cuando eres un mago. Fuente.

Expresiones

Las descripciones son siempre complicadas. Alan Moore, autor de From Hell y otros grandes cómics, decía que interpretaba los diálogos para que sonasen lo más naturales posibles. A veces, es importante visualizarlos, sin duda. No me gustan los personajes que dicen y más, me gustan los que se mueven, miran, aplauden, se frotan las manos, se ruborizan, carraspean… Da vida a los personajes y las obras.

Suelo apuntar algunas expresiones corporales que me gustan (tengo un archivo solo para eso) y me gusta añadirlas. Algunas de las que pillé hace poco son: “estudió a su compañero”, “miró con ojos agudos”, “dijo con los ojos bien abiertos”, “su sonrisa centelleaba”…

Hermione lo sabe. ¡Tenemos que leer! Fuente.

Otras cuestiones a tener en cuenta:


Cuando leemos, debemos estar atentos a diversas cosas que añaden un plus a nuestras propias obras.

Leer buenos y malos libros


A veces no podemos escapar y leemos malos libros sin querer, en otras ocasiones los rehuimos (aunque es difícil rehuir de un camión cuando se te aproxima a cien por hora y tú no lo has visto).

¿Por qué debemos leer buenos libros? 


Es evidente. Absorbemos lo mejor, nos adaptamos, aprendemos cómo funcionan los arcos de los personajes, aprendemos cómo utilizar el ritmo en la trama, descubrimos cómo llamar el interés del lector a través de las páginas, nos fascinamos con buenas descripciones…

Fuente

¿Por qué debemos leer malos libros? 


Alguno, de vez en cuando, incluso sin querer. Si no somos el Hombre Absorbente de Marvel, podremos aprender a cómo no usar personajes, a cómo no usar los estereotipos, a cómo enriquecer nuestro vocabulario a partir de la falta de riqueza de ese autor que no nos gusta…

Si eres el Hombre Absorbente, dedícate a dirigir el tráfico. Fuente.

Pensad en algo fácil. Estás en un acantilado en medio de una guerra nuclear y estás a punto de morir (es fácil). Un tipo decide saltar el acantilado moviendo los brazos esperando volar y se estrella. Vale, ese es el libro malo, aprendes a cómo no saltar. Después, viene otro tipo y decide sacar una mochila propulsora y llega hasta la base donde le espera una botella de champán con un kraken. Ese es el buen autor, la buena novela de la que quieres aprender. Ahora tú decides cómo hacerlo. ¿Ok? (Y sí, me comunican que me llevo el premio a la metáfora más rara de esta semana… ¡Bien!).

Aprende de las críticas y piensa


Y poner esta cara cuando no
nos gusta el libro mola. Fuente.
A menudo, metidos en esta vorágine de: voy a trabajar o a estudiar, me ocupo de mi casa, cumplo con mis deberes, escribo y leo, no te paras un poco y decides pensar. Por suerte, yo tengo a Tatiana para hablar con ella sobre los libros y los cómics que me gustan o las series que vemos y aprendo mucho de esas conversaciones, tanto para expresar mis pensamientos como para escuchar sus opiniones. Es importante detenerse y reflexionar. De poco importa leerte un libro si no sacas nada, si no se te quedan un par de ideas en la cabeza.

Por eso suelo compartir convosotros citas que me gustan de los libros, son anotaciones que me gustan y aprendo de ellas a la hora de escribirlas.

Por eso hago críticas ocomentarios sobre series, películas, libros, cómics… Son mis reflexiones y son parte de mi trabajo creativo.

Desde que tenía quince años, recuerdo leer críticas de cosas que me gustaban para aprender de lo que decía otra gente. A menudo, lees tonterías, pero a veces, lees a críticos de los que aprendes porque no solo dan su opinión, sino que reflexionan sobre aquello que leen y aportan conocimientos fundamentales. Esas son las críticas que me gustan, tanto ajenas como propias.

Otro motivo para leer. Fuente,

En definitiva, he aquí un par de apuntes breves sobre cómo leo (puede que alguna vez los amplíe, pero...). Seguro que vosotros tenéis unos cuantos más o me podéis contar qué hacéis para nutrir vuestras obras a partir de lo que vais leyendo, viendo y demás. ¿Y vosotros? ¿Cómo leéis? ¿Cómo creéis que deberíais leer?


¡Ánimo! ¡Seguid leyendo y escribiendo!

8 comentarios:

  1. Planteaste algo interesante, tal vez sin darte cuenta. Y es que ser escritor, ser juntaletras, implica tener un grado de oscuridad, de violencia, como el que seguro tienen Stephen King, en obras como Cementerios de animales, Carrie, El ciclo del lobo. Sólo que en lugar de usarlo para la violencia, para actos de maldad, escribir historias con personajes violentos y malvados. ¿Serían interesantes las historias de Sherlock Holmes sin asesinatos?
    King es alguien que ha leído, a Lovecraft y a Ray Bradbury. Lo del bebé asesino de Cementerio de animales seguro que es una influencia de un relato de Bradbury.

    La lectura especial de ciertos géneros sirve para escribir algo como eso. Y para ser una fuente de partida, para buscar variantes. Si son efectivas basarse en mitos griegos, tal vez se puede experimentar leyendo otras mitologias como las nordica, que seguro hicieron en Marvel. O intentar mitologias locales.

    Ah, yo también he leído diccionarios.

    Sirve para evitar errores que otros han cometido, o escribir algo creyendo inaugurar una idea genial que el asesino sea el menos sospechado. Cuando se han hecho tanto. O para notar errores de prolongar una historia con un episodio prescindible.
    Y además hay libros fallidos, con un buen planteo inicial, sirve leerlos para ver en que fallaron. Claro que no hay que olvidar los buenos libros. Y ahí puede entrar lo subjetivo.
    El ciclo del lobo me parece una buena novela, aunque tengo la objeción de que los primeros capítulos son repetitivos y parecen inconexos.

    Y tal vez ayude el leer fanfictions, tanto las elaboradas, como algunas otras que se basan en la serie de Wonder Woman, y se trata sólo de la heroina despojada del cinturón mágico, quedando indefensa ante los bajos instintos de sus atacantes. No digo que haya que imitar un estilo, generalmente básico, pero ese tipo de ferocidad puede ser útil. Noté esa ferocidad en Hollow Hallows.
    La novela tuya tenía una marcada influencia de Stephen King tanto en sus aciertos, como en otros detalles que no me gustaron tanto.

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    1. Estoy de acuerdo en lo que mencionas, Demiurgo, creo que no discrepamos demasiado en esta cuestión.

      No creo que nos quepa duda de que leer es fundamental en nuestro trabajo como autores. Sé que hay gente que prefiere solo escribir, pero no sé de dónde sacan exactamente las herramientas para hacerlo si no leen lo máximo posible.

      En cuanto a lo que comentas sobre cómo los autores nutren a otros, es cierto. Las historias se reproducen y se mezclan en las mentes de aquellos que la conciben.

      Muchísimas gracias por tu opinión, por tu comentario y por la comparación con King, eso siempre es para mí un auténtico halago. ¡Un saludo!

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  2. Lo he dicho muchas veces (por aquí, en mi propio blog), tengo que leer más. Pero sigo con las rachas, a veces parece que sí, otras que no...

    Sobre los tipos de libros, yo estoy leyendo El origen de las especies de Darwin (llevo años queriendo leerlo, y por fin el año pasado empecé, a ver si voy avanzando), y Gabinete de Curiosidades de del Toro (lo estoy terminando, aunque tendría que haberlo hecho hace varios meses).

    Hace muchos años me apuntaba palabras que poder usar en los diálogos, como susurró, masculló, etc.; pero creo que me obsesioné demasiado con eso, al final lo corte de raíz porque no me convenía. Y si, es algo raro.

    Prefiero ver películas malas, que leer libros malos, así siento que pierdo menos el tiempo; hace poco vi La hora más oscura y tenía unos diálogos malísimos, y varias situaciones se resolvían muy sin venir a cuento (aunque lo que más me preocupa es que el guionista estuvo en Prometheus y es el que va a escribir Pacific Rim 2...). A veces leo cosas con incertidumbre, pero cuando a un libro le veo mala pinta, es que no. Y eso que antes era capaz de leer libros que no me gustaban nada de nada, pero ahora me cuesta leer cosas que adoro...

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    1. El Gabinete de Curiosidades de Guillermo del Toro me lo pude leer hace unos años y me gustó bastante. Cogí algunas ideas de del Toro sobre cómo crear historias.

      Me alegra saber que no soy el único que apunta ese tipo de palabras. Por ahora, lo aplico y aprendo, mejoro, por lo que lo seguiré haciendo, pero si en algún momento, roza lo obsesivo, dejaré algo de aire...

      En cuanto a los libros, como le he comentado a un amigo, yo no tengo la suerte de saber si un libro es bueno o malo antes de leerlo y, a veces, espero que sea bueno y me cruzo con alguno realmente malo sin querer. Me podría deprimir, pero lo veo por el lado optimista y pienso que algo habré aprendido de esos errores.

      Muchísimas gracias por tu comentario, un saludo y a seguir leyendo :)

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  3. ¡De hecho! Una de las frases de King que me gustó mucho cuando leí sus consejos para escribir fue 'si no tiempos tiempo para leer, no tienes tiempo para escribir'. Yo empecé a leer desde muy pequeña y esto era sorprendente para algunos porque para mi corta edad, no tenía errores ortográficos, salvo algún que otro fe de erratas, pero eran pocos. Es una de esas cosas que le saqué buena de leer siempre porque aprendí a escribir.

    Sobre leer libros malos, siempre lo hice a veces, como mero reto por tener que terminarlo por pésimo que sea y algunas veces, el mal argumento fue demasiado para mí y acabé por dejarlo a medias. A ver, hay libros que me he comprado que tenían un potencial increíble para la historia, pero el autor no lo supo llevar o hizo algo que odio: relleno. Y ahí, cuando te vas por las ramas, es donde pierdes todo. Prefiero que sea un libro cortito a que tener un plomazo de quinientas páginas que no lleva a nada. Con El señor del caos me pasó eso y sentí que el libro en un promedio de doscientas páginas, hubiese quedado bien porque tenía una trama prometedora pero mal llevada. Aunque también están los libros que ni mirándolos para atrás o para adelante le he sacado lo bueno. Unos que odiaba con pasión en el colegio era 'El visitante' y 'Vaqueros y trenzas' de Alma Maritano. ¡Cómo los sufrí a ambos libros! Un horror fueron para mí aunque mi profesora se jactaba de los buenos que eran y a mi, me llevó casi medio año digerirmelo siendo un libro de cien páginas.

    Con el diccionario, también tuve mi época. Creo que casi todos hemos tenido algún arrebato en donde nos hemos puesto a leer el diccionario sólo por qué —que la R.A.E puede ser buena literatura, che (?)—.

    Ya me pasaré a hacer la entrada. Como siempre, un gusto leerte <3

    ¡Cuidate!

    Bye!

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    1. Sí, Stephen King lo dejó claro con esa frase. Si te ha gustado y aún no lo has descubierto, te recomiendo el libro de King Mientras escribo, donde habla, entre otras muchas cosas, sobre cómo se crea un libro. Es fantástico e incluye muchos consejos como ese.

      En cuanto a los libros malos, como tú, tiendo a intentar acabarlos y sacar algo bueno, es decir, lo que no debo hacer. Sobre los libros del instituto que acabamos odiando, por desgracia, tengo uno cuantos.

      ¡Me alegra saber que no soy el único que pillaba el diccionario como si fuese un libro! Fantástico jeje

      ¡Esperaré leer tu entrada! Muchísimas gracias por tu comentario. Un saludo.

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  4. ¡Hola!:

    Esta entrada me ha parecido muy interesante por varias cosas. Y la mayoría de esas cosas me ha hecho reír; hay cosas que hago que sólo me he dado cuenta de que eran raras cuando otras personas me lo han señalado y al leer tu entrada he visto que no sólo soy yo la que hace esas cosas tan "extrañas": leo con una libreta al lado e incluso, he hecho fotos a muchas páginas del libro que me leo (y no para ponerla en ninguna red social en plan "mirad qué culta soy y que libros tan fantásticos leo". No. Lo hago porque me parecen buenas escenas, porque dicen cosas que pienso, porque me gustan los discursos que emplean o porque simplemente, me han hecho reír.

    Mientras veía la serie Sleepy Hollow apuntaba ciertas expresiones y palabras que usaba Ichabod Crane y las repetía en alto. (Menos mal que la gente que me rodea ya está acostumbrada a qué haga estas cosas que si no...).

    Mi primer diccionario lo tuve con ocho años y, desde entonces he tenido muchas épocas de leer diccionarios buscando palabras nuevas. Sí, he sido una niña muy repelente. Lo peor es que no es que los años me hayan cambiado mucho en este aspecto.

    Aún con todo esto creo que mi tarea pendientes es aprender a leer más lento y apuntar más cosas. Soy una glotona de la literatura y a veces corro demasiado.

    Ah, y tranquilo que no eres el único que parece que cobre comisión por nombrar al señor King. Yo lo he convertido en ejemplo de todo y a veces hasta me da vergüenza nombrarlo porque pienso que los demás dirán:¡¿Otra vez?!

    Conozco a muchos que se autodenominan escritores y leen poco y/o solo de un género y no digo que no se pueda ser escritor bajo estas circunstancias, pero creo que lo más beneficioso para un escritor es leer mucho y de todo, y lo he dicho un montón de veces. A mí me encantan las novelas de misterio y las policíacas, pero también la ciencia ficción y el terror. He leído ensayos, libros de filosofía, poesía, teatro, clásicos... Mis lecturas pendientes son la fantasía y los cómics. Creo que si nos atrevemos a salir de nuestra zona de confort podemos sorprendernos gratamente al encontrar cosas que nunca hubiéramos dicho que nos iban a gustar y, sin embargo nos encantan. (no me pasó igual con esas novelitas romántico-eróticas que proliferaron a lo bestia tras el boom de la trilogía que todos conocemos. Creo que este género es útil para aprender como NO escribir, ya sabes, que tus personajes no parezcan estereotipos idiotas y desvalidos, por ejemplo.)

    Leer libros malos y ver cine pésimo es necesario para mejorar como escritores y también para reírnos un rato. ¿Qué sería de la vida sin el humor? Además siempre te sube el ánimo porque piensas que dentro de lo malo, no lo haces tan mal.

    El tema de la reflexión y la crítica también es muy importante. Intento participar en algun taller como el de la página Literautas porque siempre encuentras a alquien que te pregunta sobre alguna idea que no dejas clara o te señalan algún error y eso siempre viene muy bien para mejorar. Es muy bueno saber asumir las críticas y sacarles provecho.

    Como también son muy útiles estas entradas que escribes en las que me enrollo como una persiana y te doy la versión extendida de mis opiniones escritoriles xD Es muy agradable poder compartir todos estos pensamientos con más personas e incluso ayuda a poner en orden las propias ideas.

    ¡Saludos y que tengas un buen fin de semana! :)

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    1. Hey, sobre el tema de las fotos de los libros, ¡yo también lo hago! Y, aparte de por lo que comentas, para luego pasarlas al ordenador y poder subirlas al blog. Si estoy tumbado mientras leo, es más sencillo el tema de la foto. Creo que la mitad de mi álbum del móvil son fotos de los textos o citas que me han gustado. Así que sí, hemos venido a reunirnos todos los “raros” por aquí, jeje.
      También alguna vez he pillado referencias de películas o series. He estado viendo recientemente Breaking Bad y me abruma el trabajo que tienen, por ejemplo, con el tema del cáncer, las operaciones o la realización de metanfetamina. Ahí, hay documentación.
      De todos modos, sí, debemos alegrarnos de que la gente que nos rodea tengan la mano abierta con nosotros y no para pegarnos una colleja, precisamente.
      Y, hey, no es ser repelente. Leer el diccionario aporta muchas cosas y suelen ser bastante grandes, lo que nos asegura tener un arma defensiva cerca, que nunca está de más. La verdad es que incluso es más aconsejable leer ciertos diccionarios a ciertas novelas.
      Leer con lentitud, a veces, es uno de mis problemas. Veo cómo algunos devoran libros y cómo yo voy poco a poco, con cada página, y me veo como una tortuga.
      En cuanto al tema de King, me alegra saber que tú también estás recibiendo las comisiones por nombrarlo, jeje. A mí me pasa ya con muchos autores. Suelo hacer post sobre algún consejo o alguna frase de un escritor que me gusta mucho y suelo programarlo para meses y meses por delante para no aparentar que siempre estoy hablando de ellos.
      Con respecto a lo que comentas sobre lo que deben leer los escritores, estamos muy de acuerdo en todo. Espero que descubras más libros de fantasía y cómics, hay muchísimas grandes obras en ese campo y es donde suelo perderme con más facilidad, porque siempre estoy zambulléndome en esas historias y gran parte de lo que aplico a mis historias viene de ahí. Con relación al boom de la novela romántica o erótica, yo huyo… Es leer las sinopsis y sé que no es el libro que estoy buscando. Luego, me da algo de grima que sea una moda y todas las editoriales quieran eso, pero bueno, no tenemos por qué limitarnos a lo que digan las editoriales.
      La versión optimista de leer o ver lo que no nos gusta también es muy propia de mí, que conste. He sacado ideas de películas malísimas, sin ir muy lejos. Y reírse es un valor al que no podemos renunciar nunca.
      No suelo participar en Talleres Literarios, pero me lo apunto. Ahora mismo estoy pensando en lectores de prueba que me puedan ayudar con la próxima novela, pero hasta que no la termine, me abruma la idea de darles quinientas páginas a unas personas que no se merecen pasar por ese calvario, pero vaya, al final les pondré ojitos o algo, jejeje.
      ¡Y me alegra saber que te gustan estas entradas! A veces, se quedan un poco muertas, nadie las comenta o nadie las comparte, pero de repente aparecen lectores como tú y me comentan lo que piensan y ya siento que es genial poder compartir todas estas cosas sobre lo que hacemos cuando escribimos, sin duda.

      ¡Muchísimas gracias por tu comentario, que pases un excelente fin de semana tú también!

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Los textos pertenecen a Carlos J. Eguren salvo cita expresa de los autores (frases de libros, comentarios de artistas...), siempre identificados en el post. El diseño de la imagen de portada pertenecen a Elsbeth Silsby.

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