martes, 4 de agosto de 2015

Los escritores que no creen en el amor; Neil Gaiman y Amanda Palmer

Fuente.
“Cuando empezó a tenerme más confianza, me contó que durante mucho tiempo había creído que en realidad la gente no se enamoraba. Que todos fingían. 
—No puede ser. Eres escritor —dije yo— y has visto mil películas, has leído mil libros y memorias, y conoces a personas de carne y hueso que están sinceramente enamoradas. […] ¿Piensas que actúan? Tú has escrito libros enteros, cuentos y escenas en las que los personajes están profundamente enamorados. Quiero decir… que no me lo puedo creer. ¿Cómo podía escribir sobre el amor si no creías que existiera? 
—Justamente, querida —me dijo—. Los escritores se inventan cosas”. 
AMANDA PALMER, 
El arte de pedir.


Y aquí está, una de las partes más conmovedoras de El arte de pedir (esa mezcla de biografía y ensayo escrito por la cantante Amanda Palmer). 

Recuerdo leerlo de madrugada (leo mucho a altas horas de la noche, después de escribir) y decir: "esto es un fragmento espléndido, es conmovedor, es una gran historia" (sí, suelo decir muchas cosas mientras leo, en plan farfullando, sin mucho sentido).

Guardé este fragmento para compartirlo con vosotros (siempre estoy pensando en cosas de las que poder hablar con vosotros) por muchos motivos. Uno de ellos es por conocer un poco más a Neil Gaiman y Amanda Palmer (o la forma de verlos que tenemos), otra es por la soledad del escritor (muchas veces, vista de una manera muy bohemia, pero en la realidad es muy distinto) y puede que, quizás, también por cómo funciona el amor y el arte.

Si bien me pasé la adolescencia negando la existencia del amor y el enamoramiento (porque, en realidad, estaba enamorado de muchas cosas, entre ellas la idea de ir de ser destructivo por el mundo), ahora no puedo negar la importancia de que el amor es lo que construye y destruye futuros y es un poder magnánimo y devastador... Incluso todo eso a la vez. Y me siento afortunado de sentirlo y de poder compartir esto con vosotros.

4 comentarios:

  1. Me pregunto como alguien tan lucido, con sentido del humor para que le hagan burla en un capítulo de Los Simpsons, pudo haber estado tan equivocado.
    Y que puede ser que los escritores inventen, sin duda, pero también observan. De ahí, la extrapolación de conflictos, un recurso de la ciencia ficción. Y el enamoramiento no es una excepción. Existe y se extrapola a una extraterrestre, una androide, una inteligencia artificial.
    Y tal vez que entonces no conocía a Amanda Palmer, cuyo amor sin duda es devastador.

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    1. Creo que es una interesante mirada hacia algo tan asombroso, complicado y fascinante como es el amor. Es un sentimiento potente, extraño y devastador y esta es una buena historia que no he podido evitar compartir con vosotros.

      Ilustra muy bien lo extraña que es, a veces, la vida, incluso la del escritor que busca camino en un mundo que es, en ocasiones, demasiado turbulento y complicado. No tan sencillo como la página en blanco puede llegar a ser en algunos momentos.

      Muchísimas gracias por tu comentario, me alegro de que te haya gustado. Un saludo.

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  2. Qué dato tan curioso, no tenía ni idea de que Neil pensase antes de ese modo. Quizá se trataba de miedo, miedo a que los artistas hubiesen inventado el amor. Menos mal que Amanda le demostró que estaba equivocado :)

    Gracias a cositas como estas tengo cada vez más ganas de leer "El arte de pedir", pronto, muy pronto ;)

    ¡Un abrazo!

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    1. Me complace saber que te ha gustado esta cita. Es un buen fragmento, de los mejores de El arte de pedir, que ya me contarás cuando te lo leas. Lo siento por ser tan pesado con los libros que voy leyendo, pero es que, en este momento de mi vida, hablar de libros es con lo que mejor me lo paso.

      Muchísimas gracias por tu comentario, es genial saber qué os gustan estas cosillas, un saludo.

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¡Muchas gracias por tu comentario!

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