jueves, 27 de agosto de 2015

Cot... Cor... Corrig... Corrige y reescribe, escritor

Este es el mensaje. Fuente.

Hace unos días hablaba con un amiga por correo electrónico sobre ser un friki de la ortografía y la lengua. Ella se autoinculpaba de serlo, de gustarle mucho el tema y encantarle indagar sobre sus raíces. Puede que pensase que yo lo encontraría raro. En cambio, yo le agregué que, tras pasarme los primeros meses de este verano reescribiendo y corrigiendo Las Chicas Steampunk... ¡Yo también lo soy! 

Pero ¿por qué?


Siempre me ha gustado que las cosas salgan impecables (soy de esas personas que están siempre encima de los proyectos, esperando que todo aparezca de la mejor forma posible), aunque reconozco que pueden haber erratas o fallos. En cuanto a literatura, es debido a que poseo unos dedos torpes (o duendes que se dedican a colocar erratas, ¿por qué no?) y un don increíble para emocionarme y olvidarme de la ortografía, la gramática e incluso mi propio nombre si hace falta. 

Os cuento: hay pasajes en mi obra que, en el primer borrador, siempre están atestados de faltas y suelen ser momentos emocionantes donde empiezo a golpear las teclas sin parar hasta escribir la historia que me gusta. Me ha pasado, por ejemplo, con Hollow Hallows. El primer borrador tenía faltas, luego lo corregía y ampliaba, lo volvía a corregir, lo colgaba, corregía las erratas que me pillaban los lectores y ahora estoy esperando a hacer una nueva corrección. Ese es el proceso, pero al principio, opino que lo importante es soltarlo todo, escribir, para al menos tener algo terminado que corregir. Si nos vamos parando cada dos por tres para corregir, lo más seguro es que, a menos que seamos muy disciplinados (y algunos escritores no lo son), se nos acabe la barra de energía (imaginadla como la barra de vida de los videojuegos) antes de concluir nuestro escrito y, si no acabamos lo que escribimos, no podemos publicar nada ni compartir nuestras historias.

El escritor es... No, no es el de la izquierda. Fuente.
Personalmente, la corrección que supone añadir cosas a las historias o cambiar algunos aspectos (es muy similar a la reescritura) me gusta, pero la corrección a secas, a veces, se me hace la experiencia más dura, pero luego, cuando estoy en ella, sé que es lo mejor que puedo hacer para dar vida a mis historias y todo sea como yo quiera.

Todavía así, añado que también suele ser necesario un lector de prueba que te pille esas faltas y también un corrector y/o un editor. El escritor salta al vacío con su paracaídas, pero antes tiene que haber tenido un colega que lea (o conduzca bien el maldito avión) y un editor que le ayude (y espere con una red debajo). De lo contrario, la suerte está echada y recemos por no reventarnos contra el suelo. 

Con esa ayuda, el libro saldrá lo mejor posible, pero ¿qué pasa si sale alguna errata? Don´t worry. Tardé en comprender esta postura, pero es la que te queda. Si te pasa eso..., pues se espera a las siguientes ediciones o lo que sea, nada es perfecto y, si hay libros traducidos con faltas (he pillado varias en uno de los libros que estoy leyendo actualmente), ¿por qué tal deseo de salir perfecto a la primera? Si bien puede considerarse una falta de seriedad si tu libro cuesta veinte euros y el lector se lo lleva con faltas, considero también que por una errata el mundo no se acaba (aunque debes pedir disculpas con una historia desbordante que encante a ese lector). De todas formas, cuantas menos faltas (o ninguna, incluso si tu libro tiene mil páginas), mejor.

Aparte de eso, esta semana me consultaban una duda sobre gramática y ortografía, por lo que he aprovechado para rescatar este post del apartado de borradores de mi blog, donde llevaba desde hace semanas. Toda esta entrada, por tanto, era para aconsejaros que, tanto si sois juntaletras como si no, hay dos sitios para haceros expertos (y si no expertos, saber manejaros) en el uso de la lengua. Considero que nuestra lengua es importante y crucial para captar el mundo y expresar nuestro pensamiento y voluntad hacia este, porque además creo que es necesaria la humildad: debemos aceptar que no somos perfectos y que siempre debemos aprender algo. Es la única manera de mejorar que conozco.

Yo también. Fuente
Esos dos sitios que son fundamentales para escribir (desde mi punto de vista) son:

  • Fundéu: la fundación que puede resolver algunas dudas del español urgente, que hace que muchas de esas preguntas (a veces sin resolver) tengan una contestación clara y concisa que nos permite seguir adelante. La conocí por mi paso en el mundo del periodismo y todavía le doy gracias.
  • RAE: aunque muchos ven a la Real Academia Española como una especie de policía aristocrática de lo que está permitido y lo que no (cuando es la propia academia la que reconoce que la lengua cambia y lo que se debe es no negarse al cambio, sino aceptar la corrección legítima), me parece más que necesaria visitar la web para saber del buen uso de algunas palabras (en el pasado, cometí el pecado de usar "tributo" para "homenaje" cuando ambas palabras son diametralmente opuestas) y podamos descubrir algunas reglas ortográficas y gramaticales de conocimiento necesario.


En definitiva, monstruos, hay que dar un paso al frente y comprometerse a cuidar y usar correctamente nuestro idioma, al fin y al cabo es nuestra manera de captar el mundo a través de la palabra y no podemos captarlo con las peores lentes posibles, ¿no?

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