miércoles, 22 de julio de 2015

El inicio de La guerra de las salamandras de Karel Čapek

Fuente.
"Si usted busca en el mapa la pequeña isla de Tana Masa, la encontrará exactamente en el Ecuador, no lejos de Sumatra; pero si estuviera en la cubierta del Kandong Bandoeng y preguntara a su capitán, J. van Toch, qué es lo que él piensa de Tana Masa, donde acaba de echar el ancla, primeramente soltaría unas cuantas blasfemias y después le diría que es el agujero más sucio de todas las islas de la Sonda, incluso más repugnante que Tana Bala y probablemente tan detestable como Pini o Banyak; que lo único parecido a un ser humano que vive allí –sin contar a esos piojosos batacos, por supuesto- es un agente comercial borracho, mestizo de cubano y portuguesa, más ladrón, pagano y cerdo que toda Cuba y toda la raza blanca juntas; que si hay algo maldito en este mundo es la maldita Tana Masa. Y entonces usted, cautelosamente, podría preguntarle por qué ha echado esa maldita ancla como si tuviera la intención de pasar tres malditos días allí; ante lo cual él resoplaría irritado y gruñiría algo acerca de no ser tan malditamente estúpido como para navegar en el Kandong Bandoeng sólo para conseguir esta maldita copra o bien aceite de palma, ya que no hay nada más por aquí pero yo tengo mis malditos encargos, y usted tenga la amabilidad de preocuparse de sus malditos asuntos. Y él continuaría maldiciendo tan abierta y profusamente como cabe esperar de un capitán que ya no es tan joven, pero sí bastante enérgico para su edad. 
Pero si en lugar de hacer toda clase de preguntas impertinentes, usted deja en paz al capitán J. van Toch para que gruña y maldiga, podría llegar a descubrir algo más. Está claro que el hombre necesita un descanso. Simplemente déjelo en paz, él puede apañárselas con su mal humor”.
KAREL ČAPEK,
La guerra de las salamandras.

Hace unas semanas pasé por la librería. He dicho alguna vez que no debería acercarme a las tiendas de libros, porque siempre me pierdo y, mirando a un lado y a otro, acabo viendo alguna obra que me llama la atención, me dan ganas de leerla y..., acabo un poco más arruinado. Visto como están mis cuentas actualmente (con más rojo que un festín de sangre), no es algo que me convenga; pero sabiendo las de historias que puedo conocer y la de mundos que soñar, sí creo que es algo que me conviene (y más siendo escritor).
Sin divagar demasiado, vuelvo al tema: encontré La guerra de las salamandras del autor checo Karel Čapek, conocido por ser el inventor de la palabra "robot". Me leí los primeros párrafos y, maldita sea, eran tan modernos, tan sagaces y cínicos que ya quería leer ese libro. Doy gracias a que Elsbeth la encontrase por poco menos de tres euros y pudiese hacerme con ella, aunque no descartaba la posibilidad de ese mágico lugar llamado biblioteca.
Y por inicios como este que he citado, comprenderéis que me alegre de seguirme perdiendo entre libros y en las propias obras. Encuentro pocas cosas que me hagan más feliz hoy.
P.D.: ¿A qué me podéis decir en qué momento exacto el capitán pierde la paciencia y se queda bien a gusto en la introducción?

2 comentarios:

  1. Ten entiendo muy bien, Carlos. Yo mañana tengo que ir a hacer unos recados y uno de ellos requiere entrar en una librería... yo sé lo que va a pasar, los libros lo saben, el mundo lo sabe... saldré de allí pobre cual rata xD.

    No conocía ni a la obra ni al autor, pero ese fragmento me ha interesado, ese tono cínico y ese capitán malhumorado parecen tener mucho que decir. El título es también muy llamativo, investigaré, leeré sinopsis, alguna reseña y...

    Sí, los dos sabemos que va a pasar...

    irá a la lista, a mi monstruosa lista.

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    Respuestas
    1. Lo sé. Te compadezco. Es lo malo de las librerías para gente como nosotros, pero también es lo bueno... Y, a su vez, acabamos arruinados, pero es que hay cada libro espléndido esperando...

      Me alegro de que te haya llamado. Ya veo que te ha pasado como a mí con esta obra. En cuanto concluya el último relato que me queda de Objetos frágiles, que espero hacerlo este fin de semana (toca uno largo, la secuela de American Gods), espero comenzar La guerra de las salamandras y os iré comentando qué me parece.

      Lo siento por aumentar tu monstruosa lista de libros. La mía también es horrible y hace que recomiende más libros para que surjan otras montañas de libros que le hagan compañía. La muy maldita.

      Muchísimas gracias por tu comentario.

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¡Muchas gracias por tu comentario!

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