7 de julio de 2013

Cuatro años después...


Hoy podría haberme despertado nostálgico o cabreado, podría decir que todo es muy bonito o que todo me ha parecido una mierda. Ponerme a criticar como un descosido o felicitar a gente que… En serio, ¿para qué?
Veamos el lado bueno de las cosas. Me gusta esta canción que nos ha dedicado uno de nuestros profesores, ¿qué les parece?


En septiembre hará cuatro años que empecé la carrera de periodismo. Lo hice porque me gustaba escribir y no me veía del todo en Filosofía, Historia, Historia del Arte o Filología Hispánica (las otras carreras en las que pensé). Al final, la nota de PAU dio de sobra y me fui a esa facultad que tiene forma de pirámide (aunque tengo una amiga que dice que no lo es, que su forma es completamente diferente y tiene otro nombre lo suficientemente raro como para que no me acuerde. Lo siento). Sea como sea, aprendí a amar el periodismo.
Y prefiero quedarme con lo bueno. Lo mejor de lo bueno es que cuando se ha empezado algo con mucha gente y se ha terminado, sabes que lo ha sido, porque pueden haber problemas por el camino, pero si se llega a la meta todos unidos, será por algo. Porque hemos sido desconocidos, luego amigos, incluso nos hemos enfadado, pero al final, tras exámenes y trabajos, momentos felices y tristes, ahí estamos.


Todo se convertirá en una vorágine de imágenes a partir de que el tiempo comience a pasar. Recordaré la primera vez que vi a Luis sonriente con aquella camisa de Metallica, a María con sus motos y Estefanía con sus libros siempre unidas, a Olivia con sus “buenos días” en Twitter, a Águeda con su sombrero de gato estilo otaku, a Laura siendo siempre una persona que nunca he visto dejando de sonreír o hablando de ESDLA. También Lidia, la Muerte, que no acabó este año, pero ¿cuántas veces estuvimos haciendo trabajos de clase juntos o con nuestras chorradas?


Creo que hasta hace poco no nos habíamos dado cuenta de lo distintos que éramos, pero que justamente por eso nos libramos de sectarismos y chorradas. Éramos distintos y eso nos hacía mejores. Pero ¿quiénes son ellos si no los conocéis? ¿Cómo podéis entender lo maravilloso que ha sido que gente que no se parece en nada acabase unida?
María es una persona que se parece bastante a mí en algunas cosas y en otras en nad. Creo que gracias a ella he aprendido a ser más tolerante en mi forma de entender la vida, respetar todo, y madurar. Es una chica a la que veo en un par de años retransmitiendo los mundiales de motociclismo, porque le apasiona el mundo del motor y llegará tan lejos como ella quiera. Y eso será hasta el infinito y más allá, que diría Lightyear, si hace falta. ¡Mucho ánimo, María!
Estefanía puede llegar a ser la mejor escritora o periodista cultural si se lo propone. El potencial está ahí, ahora solo tiene que seguir con la batalla, cargar cada día con el lápiz como si fuera una espada y la página un escudo. Creo que es una de esas personas a las que nadie puede odiar y que acabará dando todo lo mejor de sí a la gente que lo merece, y si no lo merecen, igual, porque es una gran persona. ¡Suerte, chica!
Águeda. No sé lo que va a ser esa chica que era (y es) lolita, otaku o cualquier cosa diferente y me alegro que lo haya sido (aunque lo siento que no fuese en mi época más tolerante, la que tengo ahora). Escritora, periodista, actriz de doblaje… Sólo sé que, haga lo que haga, está destinada a ser muy importante, porque seguro que creará en sus sueños y eso al fin y al cabo es lo más importante. ¡No dejes de luchar!
Olivia, que pasó de ser nuestra chica de los apuntes, a una colega con la que contar en clase, la chica que me aguantaba a su lado, “comentando la jugada” cuando Luis se nos mudó a la esquina en una silla-mesa, abandonando los pupitres grupales. No sé cuantas veces nos reímos, pero sé que fueron las suficientes como para colocarlas por aquí. ¡No permitas que nadie te haga dejar de sonreír!
Laura, aunque no sé qué nombre prefieres para cuando se te escribe por aquí. Bueno, es de esas personas que no conoces demasiado, pero sabes que te acaban cayendo bien por su forma de ser. Le gusta Charles Chaplin, El Señor de los Anillos y Star Wars. ¿Cómo iba a odiar a alguien así? Los que me conocen sabrán que es imposible. ¡Adelante, Laura! ¡Kili y Fili esperan!
Lidia, que te nos fuiste... pero sigo tus pasos (aunque suene a acosador). Es una persona increíble. Puede parecer rara (¿no lo parecemos nosotros? ¡Claro que sí!), pero siempre estuvo a nuestro lado y siempre he querido pensar que nosotros al suyo. Cine, videojuegos, cosplay… Siempre la recordaré como una persona que si se enfadaba contigo, luego te pedía perdón y nunca nadie me ha hecho eso y me hace pensar que la culpa la tenía yo. Sé que haga lo que haga le irá bien, ha estudiado Filosofía, puede elegir en un combate a Descartes y dejarnos fuera de lugar. ¿Ves? Ya he degenerado de nuevo por tu culpa.
¡Luis! Es el mejor amigo que he hecho durante la carrera. ¡Sabe tanto de cine, música, series, literatura…! Pienso que hay gente que ha nacido con talento y él lo tiene, ya sea como crítico cultural o poeta. Siempre pone toda su alma en lo que escribe y eso se nota. Ha aguantado mis neuras, nos hemos reído, hemos criticado lo que nos parecía mal, hemos intentado vencer comiendo pizzas a las niñas con el estómago más grande que hemos visto (¡nos ganaron ellas!)… Y creo que después de muchos años, seguiremos hablando, porque él es un grande y me sentiré muy orgulloso cuando pueda decir: “yo le conocí”.


Ellos han sido mis amigos y me han aguantado, nos hemos pedido perdón y nos hemos perdonado, nos hemos divertido en los últimos días pensando que no lo serán y puede que no lo sean. Por el camino, quedan todas esas bromas, esas críticas, esas recomendaciones sobre películas y libros, esos apuntes de una asignatura a otra, esas emociones contenidas, esos viajes a ninguna parte, esos sueños que aún esperan cumplirse. ¡Habéis sido fantásticos!
También están los compañeros de atrás, la última línea, ¿por qué no dedicarles unas palabras? No me parezco mucho a ellos, pero ¿cuántas veces acabamos hablando en los pasillos? ¿Cuántas veces nos reímos, compartimos nuestra visión de las cosas o dijimos cosas como “¿Qué tal, señor?”, “¿Cómo está, capitán?”…?
Hay, por suerte, mucha gente "salvable" en esa clase de la segunda promoción de periodismo, de sesenta personas que apenas nos conocimos. Y están en todos los lados de la clase: compañeros de prácticas, gente que simplemente nos dábamos los buenos días… Para todos ellos, que sabrán quiénes son, les deseo todo lo mejor si no lo he hecho ya.


¡No puedo olvidar a mis invitados a la graduación de ayer o la gente que me ha acompañado este tiempo! Mis invitados fueron mis amigos aunque no todos, pero que sepan que todos ellos siempre están conmigo, desde Ángel hasta Adrián pasando por Pedro, y toda esa gente que me ha apoyado durante este tiempo, ya fuera de aquí o de allá. ¡Sois geniales!
Patri y Patricia (tenía un chiste lo suficientemente malo sobre la repetición de sus nombres que me reservo) siguen en la batalla de la Biología y sé que vencerán; espero que el paso del tiempo no las agrie, que no olviden sonreír y pensar que todo puede ir a mejor, porque todo, absolutamente todo, merece la pena salvo lo que nos haga daño.
Borja, nuestro estudiante de Derecho, al que siempre recordaré en aquellas clases de Griego y Latín donde nos lo pasábamos tan bien, ese bachiller del que tantas cosas recordamos y, además, ¡le gustan las películas de superhéroes!
Jorge, que tiene un apodo demasiado frecuente como para ahora no citarlo... He contado demasiado tiempo con Jorge como para saber que si lee alguna vez esto me dirá: “joder, estas chorradas las llevas haciendo desde que tenías un espacio en MSN. ¿No te da vergüenza”. Se hace querer.
¡Josué! Ojalá hubiera más gente como él en este mundo. Le he visto crecer desde alguien que le gustaba High School Musical hasta alguien que ahora devora todo tipo de cine (aunque tire por lo indie) y me ha regalado grandes momentos, ya fuera contando con él para bajar en la guagua y el tranvía a las prácticas, o viendo películas o jugando a videojuegos en su casa. Gracias a él le debo muchas cosas y haber sido un apoyo en esos días en los que tenía que estar con los ojos rayados. ¡Mil gracias!
Y luego está Elsbeth, aunque quizás debería usar su auténtico nombre pero me temo que se rebautizó y hay que cumplir con los nombres artísticos (ahora puedes llamarme Mister J.). Todo este tiempo Elsbeth ha estado ahí, incluso cuando me he comportado como una persona repugnante o he olvidado quién demonios era (ya sabéis que le daría una paliza a aquel que fui). Sin ella no podría haber llegado tan lejos y hubiera dejado que todo me superase, hubiera tirado por algún atajo fácil y no hubiera contado con nadie que me ayudase cuando se han ido las cosas a la mierda. He escrito este párrafo casi sin pensar, eso también dice algo. Además, es mi lectora de pruebas y me aguanta más que nadie. ¿Cómo no quererla?
Gracias también por vuestros regalos: las pelis de gángsters de Elsbeth y el cómic de Alan Moore, el pequeño Silencio, la caja de Marvel y la camiseta de Los Rolling Stones de los otros... Todos son geniales.
No puedo olvidar a mi familia, de la cual espero que todo se arregle y tendré que darles las gracias porque si no nunca habría estado aquí ni hubiera hecho lo que he hecho.
Y mis profesores también me dieron cosas buenas, tantos los del colegio, el instituto o al universidad. Al menos, algunos de ellos. Muchos se han convertido en amigos y me han enseñado tanto dentro de clase como fuera. Gracias a dos de ellos he descubierto cine que nunca pensé ver. No sé si saben lo importante que son para sus alumnos ambos, que han conseguido que en los pasillos discutamos sobre películas estupendas o que sigamos a directores o nuevos tipos de cine. Además, son personas geniales, ellos y los profesores a los que aprecio. Gracias por enseñarme.


Creo que me quedo sobre todo con haber pasado de ser un imbécil integral a que la vida me haya machacado tanto que me haya enseñado algo de humildad y me haya apegado a esa filosofía que me inventé de “si haces algo bueno, te pasarán cosas buenas”. Por ahora, cumplo con esa ley karmika lo máximo posible y, si no funciona, aún intento ser mejor de lo que puedo ser. Por tanto, me llevo eso también, no solo un título, sino haberme convertido en una persona mejor.
Han sido cuatro años que han pasado rápido, aunque esto es algo que me parece cada vez más normal. Los primeros años de tu vida pasan demasiado lentos, luego cumples dieciocho y todo va cuesta abajo. Bueno, en cuanto a cumplir años y se pase el tiempo. Aunque caigas, siempre se puede rebotar.
Nada es sencillo. Hoy puedo decir que el panorama para el periodismo no es fácil, pero es que nunca lo ha sido. Siempre nos ha gustado los riesgos. Creo que se puede cambiar, se puede crear algo mejor y de ahí el proyecto que algunos compañeros estamos preparando para septiembre, porque una parte termina sí, pero nosotros podemos hacer que el nuevo ciclo sea magistral. Ya os contaré, por ahora, EL PROYECTO (lo llamaré así, porque todo suena mejor véase SHIELD) pinta muy, muy bien.
En definitiva, ayer terminaron muchas cosas, pero empezaron muchas otras. Esperanza y fortuna, fracaso y desgracia, todos ellos están a un disparo de distancia, pero siempre fuimos buenos con las armas del lápiz y el papel. La esperanza y la fortuna no escaparán, el fracaso y la desgracia se quedarán lejos.
Gracias a todos los que haya que dárselas.
Haga lo que haga, me he prometido una cosa: no os decepcionaré ni me decepcionaré. Lo cumpliré.
Carry on, my old friends!

2 comentarios:

  1. (¡Esas niñas eran criaturas venidas de las profundidades del infierno!)

    Cuando me decían que los amigos que haces en la universidad los vas a tener toda la vida, yo pensaba para mí: 'este es otro capítulo del libro del antiguo alumno que no pienso creerme'. Pero, vaya, me he ido creyendo uno tras otro los capítulos de ese libro.

    En tu honor empiezo esta noche a ver Doctor Who. Un abrazo!

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    Respuestas
    1. (¡Esta semana desafiaremos al infierno si las encontramos de nuevo! Que los dioses quieran que no, porque no viviremos para contarlo xD).

      Me alegro de que ese libro del antiguo alumno se cumpla, ahora empieza a ser la hora de que nosotros escribamos el propio. Han sido cuatro años para el recuerdo y me alegro que hayas estado por ahí siempre. Gracias, señor.

      ¡Espero que te guste la serie! En tu honor, me veré hoy la de Confesiones de un asesino. =)

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Los textos pertenecen a Carlos J. Eguren salvo cita expresa de los autores (frases de libros, comentarios de artistas...), siempre identificados en el post. El diseño de la imagen de portada pertenecen a Elsbeth Silsby.

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